Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 273, 15 de abril de 1849 (Colonia), pp. 1-2; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
* De Pest no han llegado hoy todavía más noticias concretas. Es verdad que la correspondencia litografiada de Viena informa de que el ejército austriaco ha abandonado por completo Pest, ha pasado a la orilla derecha del Danubio y los generales húngaros han entrado en Pest la tarde del 7, recibidos con una marcha de antorchas y un júbilo general. Pero esta noticia es en todo caso prematura. La batalla ante Pest, que había empezado el 2 y que el 5 y el 6 se había desplazado hasta justo debajo de los muros de Pest, seguía el 7 y, si podemos fiarnos de una información aislada, todavía el 8. No es difícil comprender que la victoria ante Pest no es una cosa tan sencilla como quizá crean algunos. Los imperiales tienen dos ventajas. En primer lugar, tienen la espalda cubierta por el Danubio y por la fortaleza de Ofen, y la ciudad misma, cuyos accesos atrincherados bastan, en caso de retirada, para detener al enemigo mientras los imperiales derrotados cruzan el río. En segundo lugar, tienen sobre los magiares la ventaja de una posición más concentrada. Forman un semicírculo alrededor de Pest, y los magiares forman a su vez un semicírculo mayor alrededor de los imperiales. A ello se añade que el carácter pesado y lento, pero tenaz y obediente a las órdenes, del ejército austriaco lo hace especialmente apto para una posición defensiva. Así pues, es bastante probable que los imperiales se hayan batido dos días más ante Pest. Pero que al final hayan sido destrozados y expulsados al otro lado del Danubio no puede dudarse, a la vista de las informaciones que llegan de todas partes sobre la fuerza inesperada y la valentía inaudita del ejército magiar. La retirada de los bagajes imperiales a través de Pest y al otro lado del Danubio duraba ya sin interrupción desde hacía 48 horas. Ante las puertas de la ciudad seguía resonando el cañoneo.
De estas informaciones parece desprenderse en todo caso que los magiares no quieren obligar a los imperiales a abandonar su posición en Pest mediante maniobras estratégicas, sino que han aceptado la batalla decisiva bajo los muros mismos de Pest. A nuestro juicio, y según las noticias recibidas hasta ahora, el resultado no puede ser dudoso.
En Viena se decía que Kossuth estaba con el ejército magiar, que Klapka estaba gravemente herido y, según otros, que había sido hecho prisionero cerca de Jasz-Bereny, etc. Si esto último fuera cierto, ya lo sabríamos por los boletines.
Con esta ocasión damos algunas noticias sobre el propio Klapka. No es polaco, como se afirma aquí y allá, sino húngaro, magiar-eslavo de Temesvar, donde su padre presidió muchos años el concejo como alcalde. De joven, su afán de aventuras lo echó en brazos de la carrera militar. Se distinguió muy favorablemente en matemáticas y ciencias militares en la escuela del cuerpo de bombarderos de Viena, y en 1841 ingresó en la guardia noble húngara. Las costumbres y el espíritu de ese cuerpo no eran los más adecuados para hacerle agradable una guarnición de tiempo de paz en las fronteras de la monarquía, adonde fue trasladado al cabo de 6 años, y dejó su puesto de teniente primero. Más tarde lo encontramos en Bucarest, ofreciendo al hospodar sus servicios como organizador de la artillería. Hasta un viaje a la India le parecía algo al alcance de la mano. Pero llegó marzo de 1848, y abril lo vio ya en Pest, estrechamente unido al partido radical. Entonces ascendió, pues era un magiar ardiente y, después de Görgey, el talento más importante entre los nacionales del ejército de la insurrección.
Por lo demás, los magiares parecen haber desbordado de pronto por todas partes. Todas las masas de tropas de reserva que Kossuth hizo formar como soldados aptos para la guerra entre el Tisza y el Maros aparecen de repente en el campo de batalla. No solo en Transilvania, no solo ante Pest: también en el Banato vencen los húngaros y avanzan con una rapidez inaudita. Que este, al igual que toda la Bacska, ha sido ocupado por ellos lo informamos ya ayer; que un cuerpo magiar al mando de Perczel se había abierto paso a través de los austriacos que lo asediaban hasta dentro de Peterwardein no quisimos comunicarlo, porque nos pareció demasiado increíble. Y, sin embargo, no parece haber ninguna duda; lo trae la propia Agramer Zeitung, órgano del gobierno croata. Perczel y Bathyanyi (excomandante de Peterwardein) han roto el cordón del bloqueo y han entrado en la fortaleza con tropas de refresco. El asedio parece haberse abandonado por completo; Nugent se ha vuelto de nuevo hacia el oeste, contra Zombor, donde los magiares han ocupado la ciudad y sus alrededores. De Peterwardein y sus alrededores todo lo que es imperial se ha retirado a Sirmia y Eslavonia.
Con estos nuevos progresos de los magiares, los serbios del Banato quedan completamente aislados, como antes quedó aislado Puchner en Transilvania. Está claro que este aislamiento solo puede favorecer las negociaciones que todavía continúan entre serbios y magiares.
En Transilvania, por último, las conquistas de Bem parecen completamente aseguradas. Los austriacos huidos a Valaquia, cuya fuerza conocemos ahora por primera vez oficialmente, renuncian a todo intento de volver a Transilvania. Se dirigirán al Banato por el camino de Valaquia. ¡Buen viaje!
Sigue el informe oficial que da sobre ello la propia Wiener Zeitung:
«Las últimas noticias de Transilvania traen comunicaciones según las cuales las tropas imperiales y reales habían llegado el 13 de marzo a las cercanías de Hermannstadt y habían tomado posición en Geroldsau para unirse con los rusos que mantenían su posición en Falmatsch. El 15, las tropas imperiales y reales marcharon hacia Kronstadt y los rusos se atrincheraron en el lazareto imperial y real de cuarentena, en el extremo de la frontera. El mando general de Transilvania, el teniente mariscal de campo von Puchner y varios generales imperiales y reales, así como 1.200 hombres de infantería imperial y real, que también se habían retirado a Valaquia, habían partido hacia Rimnik. El 18 llegó a Kronstadt el cuerpo de ejército imperial y real de Transilvania con el propósito de defender esta ciudad, ocupada por los rusos al mando del general Engelhardt. Los rebeldes, al mando de Bem, llegaron igualmente ante Kronstadt. Pero entretanto el general Lüders había dado la orden de evacuar Kronstadt. Esto, y la circunstancia de que las tropas imperiales y reales no tenían municiones, padecían además escasez de muchas otras cosas y estaban agotadas, decidió al general imperial y real von Kaliany, que mandaba las tropas imperiales y reales, a evacuar Kronstadt y retirarse el 20 de marzo con los rusos a Valaquia. El cuerpo de ejército consta de 8.140 hombres de infantería y artillería, 900 hombres de caballería y 42 cañones. El comandante imperial y real barón Hayde, que mandaba 1.200 hombres de infantería y 240 de caballería, se ha lanzado hacia Törzburg, y se le esperaba el 21 de marzo en Kimpolung, en territorio valaco. Así pues, en territorio valaco hay unos 12.000 hombres de tropas imperiales y reales. El cuerpo principal, al mando del general Kaliany, está acantonado en Kimpina, Ployest y Konkurrenz, y debe descansar de 10 a 12 días. El gobierno del país ha atendido en lo posible a su aprovisionamiento. En Hermannstadt mandaría ahora el antiguo ministro de la Guerra húngaro, y Bem estaría a la cabeza de los rebeldes en Kronstadt, desde donde, según se cree, intentará lanzarse sobre Bucovina. El número de fugitivos que han abandonado Transilvania para buscar protección en Valaquia es muy grande. El 27 de marzo llegó a Bucarest desde Crajova el ayudante del mando general, comandante imperial y real von Reichetzer, para preparar la marcha de las tropas imperiales y reales de Kimpina, por Crajova y Orsova, hacia el Banato.»
De aquí se sigue: 1) que Bem tiene que tener un ejército muy considerable, si ha podido derrotar a 12.000 austriacos y a 10.000-15.000 rusos; 2) que tampoco los rusos tienen ganas, de momento, de volver a pisar territorio transilvano, y que con ello Transilvania, y con Transilvania la retaguardia del ejército revolucionario húngaro, queda por fin asegurada.
Así pues, los 40.000 rusos no parecen querer acudir en ayuda de la Kölnische Zeitung. Pero aún le quedan los 15 batallones de Hammerstein y los 30.000 hombres de Haynau.
Eh bien!1 Según las últimas informaciones directas, Schlick estaba todavía en Lemberg y trabajaba a los burgueses para que le dirigieran una petición de que se llamara a los rusos. Al mismo tiempo dio la orden de reunir un cuerpo de ejército en Dukla, a 25 millas de Lemberg. Antes de que ese cuerpo esté concentrado en su sitio y provisto de municiones, víveres, medios de transporte, etc., pasarán por lo menos 3 o 4 semanas, ¡y quién sabe dónde estarán entonces los magiares!
En cuanto a los famosos 30.000 hombres de Haynau que en 12 días (!) han de estar en suelo húngaro, son todavía menos peligrosos. Haynau tuvo que levantar el bloqueo de Venecia y avanzar hacia Lombardía. Sabemos cómo lo tuvieron ocupado los de Brescia el 31 de marzo y el 1 de abril. Sabemos que no puede abandonar su posición antes de que lo releve Radetzky, y Radetzky todavía no está en condiciones de hacerlo. Y cuando por fin lo releven, tendrá que recorrer unas 150-170 millas alemanas antes de llegar a Pest. Es verdad que una parte del camino es ferrocarril, pero cuando se trata de expedir 30.000 hombres con la artillería, la caballería, el tren, etc., correspondientes, el ferrocarril acelera poco la marcha. Así que los «doce días» pueden convertirse fácilmente en seis semanas, y hasta entonces los magiares tienen tiempo de dar al ejército de Windischgrätz lecciones muy serias. ¿Quién sabe? ¡Quizá los magiares salgan al encuentro del señor Haynau a mitad de camino!
* Agram, 7 de abril. La majestad del estado de sitio tiene que mantener ante todo a su favor a los «fronterizos», para hacer ejecutar por medio de esos instrumentos de la bestialidad austriaca del estado de sitio, sobre los habitantes de las ciudades y distritos de que se trate, la violación, el saqueo, el incendio y el asado de seres humanos por la gracia de Dios. Por eso, según comunica la Agramer Zeit., «en reconocimiento de los méritos que el leal y valeroso pueblo de la frontera ha adquirido con los servicios prestados en los últimos tiempos al altísimo trono y en interés de la monarquía en su conjunto», ha condonado por completo las deudas de los fronterizos que proceden todavía de los préstamos del erario en semillas y frutos alimenticios (¡y sobre todo en aguardiente!) hechos en anteriores años de penuria a cuenta del fondo de aprovisionamiento de la frontera, y que según las cuentas ascienden, para los regimientos croatas de la frontera militar, a 1.404.024 florines y, para los rumanos de Transilvania y los regimientos de la frontera, a 20.416 florines, es decir, a la suma de 1.424.440 florines, así como los restos de deuda correspondientes que todavía resulten al cerrar definitivamente las cuentas del aprovisionamiento de la frontera, en la medida en que no se hayan cobrado hasta el 31 de marzo de 1849.
* Presburgo, 7 de abril. Joseph Lazich, oficial cordonero, ha sido condenado por el consejo de guerra a 3 años de cárcel con grilletes por difundir noticias malas y falsas del teatro de la guerra y por discursos desmoralizadores.
«¡Pues bien!» (en francés en el original). ↩