Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 246, 15 de marzo de 1849 (Colonia), pp. 3-4, sección «Hungría»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán

* A los informes publicados esta mañana tenemos poco que añadir. Los informes sobre la batalla de Szolnok son sumamente confusos; pero parece que la brigada imperial Karger, que estaba allí apostada, fue empujada por los magiares, que le cayeron por la espalda desde Abony, a la orilla opuesta (izquierda) del Tisza, que sigue enteramente en manos de los magiares. Si esto es cierto, está perdida y ni un solo hombre podrá escapar a la muerte o al cautiverio. Desde Pest se enviaron tres batallones a Abony, que, naturalmente, llegaron demasiado tarde; cuando partían por el ferrocarril, llegaba precisamente a Pest, desde Szolnok, el derrotado general Zeisberg. Había tenido que ir en coche hasta Abony, porque el ferrocarril ya estaba destruido.

En Budapest se levantan nuevas fortificaciones. «Los blocaos de las dos cabezas del puente de cadenas», escribe el Const. Bl. a. B., «estarán terminados en breve y ofrecen un baluarte firme, no fácil de tomar, contra ataques por sorpresa. — A pesar del edicto según el cual no se trata de retirar de la circulación ni de confiscar los billetes húngaros en el tráfico privado en Hungría, la compra de billetes austriacos con papel moneda húngaro cuesta fuertes porcentajes, y la cotización de este último bien podría caer de día en día, ya que los comerciantes de esta plaza tienen que hacer muchos más pagos, por sumas considerables, a las demás tierras hereditarias, sobre todo a Viena, que los que tienen que recibir de arriba. Los israelitas de la capital han recibido la orden reiterada de pagar en monedas de veinte de plata el conocido plazo atrasado del rescate del impuesto de tolerancia; sin embargo, se concedió a la comunidad un plazo de catorce días, según otra versión de dieciocho».

Del condado de Tolna nos enteramos por el mismo periódico: «El condado de Tolna, a pesar de sus declaraciones de homenaje, está ya de nuevo en plena revuelta. Los discursos que Mór Perczel pronunció allí hace poco en asambleas populares han sembrado la mala semilla, y las autoridades militares fueron avisadas demasiado tarde cuando él estuvo hace unos días de incógnito en la casa solariega de su padre. Solo su carruaje y su inocente ayuda de cámara cayeron en manos de los imperiales».

Tampoco en el sur les va tan brillantemente a las armas imperiales. Escuchemos de nuevo al Const. Bl. a. B.: «La toma de Ó-Arad tiene un serio inconveniente. El general Todorovich quería dejar todo su cuerpo como guarnición, pero algunos oficiales consideraron suficientes tres batallones. Así ocurrió que los magiares derrotados, cuando el grueso de las tropas serbias se retiró a su campamento, volvieron a cruzar el Maros, con lo que dos batallones fueron desalojados y uno fue en parte hecho prisionero, en parte pasado a cuchillo».

Cuando los imperiales tomaron Esseg, creían que la guarnición se apresuraría a entrar al servicio imperial. De las cuatro compañías de tropas regulares ex imperiales no se dejó reclutar ni uno solo, y de todos los honvéd solo dieciséis hombres.

Lo siguiente es lo nuevo de la Croacia octroyado-independiente. La Agramer Zeitung escribe: «De fuente fidedigna hemos sabido que el ministerio de Comercio tiene la seria intención de emprender en breve la regulación del Sava río arriba hasta Sisak, y luego la construcción de un ferrocarril de Sisak a Agram, y de allí a Karlstadt y Steinbrück».

Muy bien. Que el Gobierno imperial y real haga allí navegables los ríos, tienda ferrocarriles, lleve al país el comercio y la industria, y ya verá cuánto tiempo puede seguir confiando en sus croatas. En cuanto el croata cambie la capa roja por el frac, se acabará por sí solo el entusiasmo por el emperador de la ley marcial.

El ban Jellachich ha comunicado al Consejo del Banato que ha concedido la amnistía, salvo a seis jefes de partido, a los croatas de sentimientos magiares que huyeron a Hungría y que fueron desterrados tras no regresar después de tres requerimientos.

De la frontera turca, por último, se escribe lo siguiente: En Turquía reina una gran agitación. En Bosnia se equipan grandes masas de tropas y se concentran en Travnik. Los espías informan, es cierto, de que a veces se oyen amenazas contra los de la Frontera Militar, pero es más probable que estos preparativos estén relacionados con la intriga política que Palmerston urde en Constantinopla respecto a las provincias del Danubio, y que no tiene una tendencia menor que la de desalojar a los rusos de Moldavia y Valaquia y dejar al descubierto el flanco de Austria hacia Oriente. Austria puede prepararse, por los 10.000 hombres de tropas protectoras rusas en Transilvania, para una nota enérgica.