Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 274, 17 de abril de 1849 (Colonia), pp. 3-4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

* Todavía ninguna noticia decisiva del campo de Rakos. El día 8 parece que se combatió poco; el 9 se esperaba la batalla principal. En Viena circulaban los rumores más contradictorios. Según uno, los húngaros habían entrado victoriosos en Pest; según otro, habían sido derrotados y Schlick había rodeado y hecho prisioneros a 5.000 honvéd. Lo cierto es que no hay ni un boletín, ni un despacho telegráfico, ni ninguna otra noticia oficial, y eso es por el momento prueba suficiente de que a los imperiales no les va especialmente bien. Windischgrätz habría enviado además a Olmütz, por medio de su hijo, su dimisión. Tanto a Hess como a Welden se les ha ofrecido el mando supremo en Hungría, pero ambos lo han rechazado mientras no se les deje mano completamente libre.

Los negroamarillos de Pest confían en que los húngaros no expondrán su propia capital al bombardeo y a las llamas. Dembinski, según dicen, también se habría pronunciado en contra y habría dicho que Polonia cayó en 1831 solo porque allí se atribuyó a la capital, Varsovia, una importancia estratégica excesiva.

En la Bacska los magiares avanzan imparablemente. Se confirma que Perczel y Bathyany han entrado en Neusatz. Neusatz está justo enfrente de Peterwardein, en la otra orilla (la izquierda) del Danubio, y está, como la propia Peterwardein, ocupada por los magiares. Los atrincheramientos de Sankt Thomas, defendidos el año pasado con tanta tenacidad por los serbios, han sido tomados al asalto por los magiares; asimismo están en sus manos Zombor y Becse (Base). Amenazan la orilla izquierda del Tisza; el patriarca Rajačić ha tenido que abandonar Becskerek y se dirige por Panchewo a Semlin; Kničanin reaparece de pronto en el campo de batalla para ayudar a los austriacos en su apuro.

Transilvania está segura. El C. Bl. a. B. hace escribir desde Czernowitz lo siguiente:

«Cernowitz, 5 de abril. Está decidido: 60.000 rusos ocupan Galitzia y se quedan allí como guarnición; el teniente mariscal de campo barón von Hammerstein marcha a Hungría con 25 batallones y el número correspondiente de cañones. Hoy parte el teniente mariscal de campo von Malkovsky para relevar al teniente mariscal de campo Puchner, que está enfermo. Toda Transilvania está llena de barricadas; Bem manda un ejército de 100.000 hombres, de ellos 10.000 pertenecientes a la legión polaca, y una legión de académicos y proletarios de Viena. Bucovina vuelve a temer una incursión de los húngaros, que, según cuentan viajeros recientes, sentirían una especial simpatía por Bucovina. Y, en efecto, la partida del 4.º batallón del regimiento del barón Sziskowic se ha suspendido ad interim, porque al parecer se está dispuesto a ofrecer alguna resistencia.»

Bem, en efecto, recluta con mucha fuerza entre los valacos y los sajones de Transilvania. Todo el que está en condiciones de llevar armas es metido en los honvéd, instruido y empleado contra los austriacos. Se ve que Bem se toma una buena revancha por el sistema austriaco de reclutamiento, que obligaba a los prisioneros vieneses a combatir contra los magiares y a los prisioneros húngaros contra los italianos. En Hermannstadt se ha celebrado un gran banquete para festejar la fraternización de valacos y magiares.

A consecuencia de la noticia de Hungría, todos los ministros han sido convocados a Olmütz por telégrafo.

El Abend-Lloyd de ayer informa como auténtico que el teniente mariscal de campo Wohlgemuth ha asumido el mando del cuerpo de ejército concentrado ante Komorn.