Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 235, 2 de marzo de 1849 (Colonia), p. 3, sección «Hungría»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Se omiten las dos noticias del final de la sección tomadas del Siebenbürger Wochenblatt (con la fuente «Sieb. W.»). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán
* Siguen sin llegar noticias posteriores del teatro de la guerra. Lo que sabemos son casi solo detalles más precisos sobre los hechos ya conocidos.
En el alto Tisza los magiares ocupan las dos orillas del río. Gracias a la audaz maniobra de Görgey, «realizada con una habilidad que no se esperaba de él» (C. Bl. a. B.), todo el país al este del Tisza y del Hernád ha quedado limpio de enemigos. Con el avance simultáneo de Dembinski a través del Tisza, los imperiales han sido rechazados en todo su flanco izquierdo y en el centro, y solo se mantienen en el Tisza por debajo de Szolnok. Por eso, cuando los periódicos austriacos informan de que Schlick «se ha unido al ejército principal» o de que «ha alcanzado la cabeza del ejército principal», eso no quiere decir otra cosa sino que los restos de las 4 brigadas que mandaba, en lugar de sostener el flanco izquierdo, han sido rechazados sobre las tropas de Windischgrätz.
En esta ocasión, según informa la correspondencia magiar de la Bresl. Ztg., «la mayor parte del regimiento polaco Rothkirch se ha pasado a los húngaros y ha entrado triunfalmente en Debrecen. Entre los prisioneros hay también 2 generales. Así pues, los condados de Szepes, Sáros, Abaújvár, Zemplén, Ung y Heves vuelven a estar en poder húngaro gracias a la derrota y la expulsión completas de los imperiales.»
El C. Bl. a. B. confirma en dos correspondencias de Pest del 20 la unión de Görgey con el ejército principal magiar, así como que este ejército «ha vuelto a adoptar una posición amenazadora» y «parece decidido a aceptar batalla».
La citada correspondencia magiar cuenta además:
«Han llegado a Pest muchos fugitivos de Kassa. El conde Szirmay, uno de los magnates húngaros más ricos, ha sido muerto de manera espantosa por el pueblo enfurecido. Se había hecho odiar porque Schlick tomó Kassa gracias a su traición. Además había intentado reclutar un batallón de voluntarios para los imperiales. Era mayor imperial.»
Lo peligrosa que es la situación de los austriacos precisamente en el flanco izquierdo lo prueban los refuerzos que se envían continuamente hacia allí. Casi a diario el ban Jelačić pasa revista en Pest a nuevas tropas que parten hacia allá. Así informa la correspondencia magiar del 22:
«El 20 salió de Pest una brigada con mucha artillería en dirección a Hatvan. Se componía sobre todo de croatas. El ban, teniente mariscal de campo Jelačić, le pasó revista y le dirigió un discurso. El público que estaba presente miraba con frialdad. Entonces llegó un general al galope y gritó: “¡Fuera el sombrero cuando se da un viva al emperador!”. Pero el público se dio la vuelta como un solo hombre y se marchó. También por esto pueden ustedes ver el estado de ánimo, que se vuelve más amargo de día en día.»
El refuerzo que Görgey ha llevado al ejército principal magiar se compone, según el C. Bl. a. B., de 9000 hombres, entre ellos 1 batallón de granaderos, 1 batallón de infantería de Este, 2 batallones de Wasa, 8 divisiones (16 escuadrones) de húsares, 30 cañones y 12 obuses. De que estos datos se quedan más bien por debajo que por encima de la verdad responde la orientación del periódico del que están tomados.
En el centro y en el flanco derecho de Windischgrätz ha cambiado poco. Szolnok, en el Tisza, sigue en manos de los austriacos, mientras que los magiares sostienen la orilla opuesta. Mientras los primeros levantan atrincheramientos junto a Szolnok, ambos bandos se cañonean de una orilla a otra por encima del Danubio.
Szeged, más abajo en el Tisza, que los austriacos ya habrían tomado tres o cuatro veces, ha sido tomada de nuevo según los informes de hoy. Esta vez son las tropas destacadas desde Pest las que se han unido ante Szeged a los serbios que avanzan desde el sur para tomar este punto importante, que domina la desembocadura del Maros en el Tisza. Se non è vero, è ben trovato.
En cambio, el Oestr. Corresp. informa, según una carta privada, «de que Arad, poco después de su toma, fue arrebatada de nuevo a las tropas imperiales, porque una parte de estas se dispersó demasiado deprisa por las casas de la ciudad para procurarse víveres, cosa que aprovecharon los insurgentes, que se reagruparon rápidamente y rechazaron a nuestras tropas. Los comandantes no tendrían culpa en ello, pues no pudieron impedir que aquellos soldados completamente agotados, al parecer serbios y peterwardeineses, fueran en busca de refrigerio».
Las hazañas del ejército serbio aquí estacionado consisten principalmente en quemar e incendiar, saquear, asar, asesinar y violar. Las localidades de los alrededores de Szeged, y además Maria-Theresiopel, Zombor y otros lugares, han sido tratados del modo más atroz por estos bárbaros turcos y casi aniquilados. Basta oír al C. Bl. a. B., de sentimientos checos:
«En el Banato los serbios hacen progresos victoriosos, pero el robo y el incendio marcan sus huellas, y muchas localidades húngaras y alemanas han tenido que pagar terriblemente el haberse atrevido a manifestar simpatías por la causa de los húngaros. Zombor, una importante ciudad comercial, ha quedado en parte pasto de las llamas, pues los serbios incendiaron todas las casas cuyos propietarios habían participado antes en el trato de ley marcial que los húngaros aplicaron contra ellos. — Ayer y hoy se contaba aquí por todas partes que los serbios habían logrado por fin tomar Szeged; en ese caso no podemos sino compadecer a los numerosos húngaros que viven allí, pues los serbios no van a tratarlos precisamente con la mayor suavidad.»
Más atrás, en el Drava y el Danubio, el ejército de Nugent se concentra en torno a Peterwardein, cuya rendición, por decirlo con un boletín anterior, «es de esperar». Su ejército se distingue igualmente por la barbarie más vergonzosa. Los habitantes de Siklós habrían disparado contra los imperiales después de haberlos recibido antes con los brazos abiertos. ¿Qué hace Nugent? Manda rodear inmediatamente el lugar, apuntar contra todas las puertas cañones cargados de metralla y lo incendia a cañonazos. Quien se salvaba de las llamas caía bajo la metralla. La Kölnische Zeitung encuentra esto «extraño».
Si sacamos el balance de todas estas operaciones, tendremos que suscribir el siguiente juicio, tomado de la Leipz. Ztg.: «Militares entendidos aseguran que en las operaciones en Hungría se han cometido errores considerables, y que el príncipe Windischgrätz no se acredita en modo alguno como un caudillo eminente.» Un resultado al que, por cierto, se nos ha venido llevando desde hace bastante tiempo casi a diario.
Por último, de Transilvania nos llegan ahora los informes de los periódicos de allí sobre la entrada de los rusos. En Kronstadt precedió a este acontecimiento la proclamación de la ley marcial. Desde esta ciudad informa el Satellit local del 2 de febrero:
«Para impedir el ataque con que los székelys amenazaban a Kronstadt, ayer y hoy han entrado en Kronstadt, a las órdenes del general imperial ruso von Engelhardt, fuertes destacamentos de cosacos, cazadores rusos, granaderos y todo un parque de artillería con la dotación suficiente, y se han alojado en casa de los vecinos. Mañana se espera todavía un batallón de infantería rusa. Los cañones están emplazados entre el paseo y el Schlossberg, suficientemente provistos para poder actuar al instante. Los vigila día y noche un fuerte destacamento de cosacos y granaderos, mientras que cazadores rusos guardan los parapetos.»
Y además, con fecha del 6 de febrero, sobre el combate entre Engelhardt y los székelys:
«El 4 de febrero fue un día caliente para nuestra comarca. Por la mañana temprano el general de división ruso Engelhardt salió con 1 batallón de infantería rusa, 170 cosacos, 2 piezas de campaña y tres compañías del 1.er regimiento fronterizo rumano a hacer un reconocimiento hacia Honigberg. A mitad de camino observó numerosas tropas de székelys que, entre la niebla, se dirigían hacia Petersberg, probablemente para atacar desde allí Kronstadt. Los rusos les salieron al encuentro y los székelys abrieron fuego de cañón. Como el enemigo tenía superioridad numérica, el general ruso mandó en el acto a la ciudad en busca del resto de sus tropas que se habían quedado allí, las cuales llegaron al cabo de más de dos horas, durante las que Engelhardt entretuvo a los székelys con cargas de cosacos, escaramuzas y fuego de cañón, con 84 dragones y 45 húsares austriacos. Entonces el general Engelhardt atacó en serio al enemigo, cuatro veces (!) más fuerte (!), lo expulsó de las alturas entre Petersberg y Honigberg y, tras 5 horas y media de combate, lo puso en fuga. Por parte rusa han caído 1 oficial y 2 soldados, por parte austriaca 1 oficial y 3 soldados (en el combate habían participado 2400 rusos y unos 500 austriacos); el enemigo ha perdido 150 hombres entre muertos y heridos, y huyó con pérdida de cañones, armas, munición, etc.