Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 287, 2 de mayo de 1849 (Colonia), p. 4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

Hungría.

* Del teatro de la guerra, que se encuentra ahora casi al pie de las murallas de Viena, prácticamente ninguna noticia. Los restos del ejército austriaco se concentran en el Leitha y detrás de él, junto a Beuk, Himberg y Ödenburg. De dónde vienen esas tropas, a qué cuerpo pertenecen, no lo sabemos. La tarde del 26 se oyó en Viena, en dirección a Presburgo, un fuerte cañoneo. Probablemente los húngaros han atacado y tomado Presburgo. El pueblo de Viena volvía a estar en la calle en numerosos grupos. Circulan en masa llamamientos litografiados a la revolución y a unirse a los magiares. En los bastiones, junto a los morteros y los cañones, se han amontonado las balas y las bombas para aterrorizar a los arrabales.

En Hungría sigue la confusión sin límites en el ejército imperial. De Raab a Wieselburg, la carretera estaba cubierta de largas filas de carros con enfermos y pertrechos del ejército. Entre Moor y Raab, los austriacos en fuga oyeron cañoneo en dirección a Komárom y vieron también resplandor de incendios. Probablemente los húngaros han cruzado el Danubio junto a Komárom. Muchos oficiales abandonaron sus cuerpos para correr desde Stuhlweißenburg, donde estaba el cuartel general que escribe (¿el de Jelačić o el de Welden?), por Veszprém a Ödenburg. El día 24 se llevó de Ofen a Stuhlweißenburg a muchos heridos y enfermos. En general se marchaba en dirección sur.

El día 24, Dembinski hizo su entrada en Pest al frente de 15.000 magiares y polacos.

En los condados eslovacos crece de día en día el entusiasmo por Kossuth. Los propios funcionarios trabajan en interés de los magiares.

Los llamados hombres de confianza Hurban y Stur, a los que recibió el emperador y de los cuales Stur trabaja en el ministerio, fueron acusados de comunismo ante Windischgrätz, y se registraron sus casas en su tierra. La leva en masa eslovaca de Bloudek se disolvió por completo el 19 de abril, y el órgano de los apetitos paneslavistas entre los eslovacos, el Slovenski Pozornik, no cabe en sí de dolor.

Los magiares saben sacar partido de los errores que se cometen. Os han prometido la igualdad de derechos, dicen entre otras cosas; mirad en qué lengua están extendidas las nuevas libranzas de los austriacos: en alemán y en magiar. Nuestros billetes húngaros, en cambio, estaban redactados en alemán, en magiar, en eslavo y en valaco. Nosotros, pues, entendíamos mejor la igualdad de derechos.

En esta situación desesperada, los austriacos han tomado por fin la desesperada resolución de echarse por completo en brazos de los rusos. Eso ha surtido efecto. Nicolás ha dejado que Austria cayera primero hasta lo más hondo de la humillación y del desamparo antes de acudir en su ayuda. Ahora que Austria —sauf le peuple— ha quedado a su merced, ahora por fin envía sus tropas. Han de entrar 80.000-100.000 hombres, una parte por Transilvania y otra por Moravia. Desde Radziwiłłów, cerca de Cracovia, un cuerpo de 26.000 hombres (según otros, incluso 55.000) marcharía por Biala hacia Oderberg, en Moravia, y desde allí seguiría por ferrocarril.

Los rusos entrarán, pues, en la Austria alemana, violarán territorio de la Confederación Germánica, y Alemania aceptará esta última ignominia, como tantas otras, con una bonachonería envuelta en humo de tabaco.

Si el pueblo alemán tuviera una chispa de pundonor, se alzarían como un solo hombre, correrían a la frontera y se encargarían de que ningún ruso que pise suelo alemán encuentre el camino de vuelta a su tierra.

¡Pero todo lo contrario! Mientras los rusos inundan Moravia y Austria, sus nobles compañeros de armas de 1806 y 1813, «Mi magnífico ejército», entrarán en Bohemia y tendrán a raya al pueblo bohemio en efervescencia. En el consejo de los guardianes de Potsdam está decidido que también el ejército prusiano tenga su parte en el proyectado sojuzgamiento de Austria y de Hungría. Nuevos laureles inmortales para los lansquenetes borrachos de aguardiente, que en Francia dejaron peor fama que los cosacos y los baskires, y que el año pasado, en su propio país, han acreditado plenamente esa fama.

La revolución magiar, como se ve, adquiere cada día más dimensiones europeas. Hoy está ante Viena: ¡quién sabe si, a pesar de rusos y prusianos, a pesar del zar ortodoxo y de sus dos subkniazes herejes de Olmütz y Potsdam, no estará dentro de catorce días ante Berlín y Varsovia!