Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 277, 20 de abril de 1849 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

* Como no ha llegado el tren de Berlín, estamos sin ninguna noticia reciente del teatro de la guerra. La Augsb. Allg. Ztg., que trae ahora con un día de retraso todas las noticias de Viena y de Hungría, tampoco tiene, naturalmente, nada nuevo. La información de su «fidedigno» corresponsal de Viena sobre los últimos acontecimientos de la guerra no contiene más que disparates y está en la más flagrante contradicción con la geografía. Así, hace que los insurrectos quieran tender un puente «cerca de Szent Endré», aunque entre Szent Endré y los magiares hay dos brazos del Danubio y una isla de 4 millas de largo y 1/11 milla de ancho, etc.

La Const. Bl. a. B. publicaba ayer un largo artículo «desde Eslovaquia» que termina por desembocar en un amargo lamento porque el gobierno austriaco no hace nada para fomentar entre los eslovacos los deseos paneslavistas de separarse de Hungría. En cada línea se ve la tristeza porque no hay manera de incitar a los eslovacos al odio paneslavista contra los magiares, porque los campesinos eslovacos se inclinan ante todo por el partido que les asegura la liberación definitiva de las cargas feudales, porque la nobleza magiar, como es natural, tiene sentimientos magiares y la burguesía alemana de las ciudades está igualmente bien dispuesta hacia los magiares. La famosa fanfarronada de la corte de Olmütz con los «hombres de confianza eslovacos» queda desautorizada incluso aquí:

«De la elección "de los hombres de confianza eslovacos" el pueblo llano, naturalmente, sabe poco o nada; los eslovacos instruidos se encogen de hombros ante un desacierto como no podía cometerse otro peor. Solo el poeta Kolar es un nombre popular y respetado en todas partes; los demás son abogados a los que nadie conoce en Eslovaquia, que nunca han movido una pluma en favor de los eslovacos, nunca han dado un paso ni dicho una palabra que les diera derecho al honroso título de "hombres de confianza" de una nación, aunque no se quiera poner en duda en absoluto su honorable carácter privado. En Eslovaquia son, salvo Kolár, "hombres de desconfianza". Convertir a un abogado húngaro en defensor de los eslovacos es una idea desafortunada. Por eso quizá el Slovenski pozornik (El Observador Eslovaco), cuando habla en su primer número de los hombres de confianza, ni siquiera se ha tomado la molestia de nombrarlos, salvo de nuevo a Kolár, a quien se tributa el respeto debido.»

Desde ayer por la tarde circula aquí, en Colonia, un supuesto «27.º parte de batalla del general Dembinski a Kossuth», fechado en Gödöllö el 7 de abril. Este parte se ha impreso en Fráncfort, de donde ha venido ya más de una noticia falsa sobre Austria. Por lo demás, si no es auténtico, está bien imitado a partir del material disponible. Las fechas y las posiciones de los ejércitos coinciden en todo suficientemente con los boletines austriacos; solo sobre los combates anteriores al 2 de abril trae el boletín algo nuevo. Su contenido principal es el siguiente:

Dembinski, que aparece aquí como comandante del centro y general en jefe (el ala derecha la tiene Vetter, la izquierda Görgei), derrotó primero por completo a un cuerpo enemigo cerca de Erlau y rechazó de nuevo a la retaguardia cerca de Gyöngyös. En este segundo combate los húngaros habrían tomado, lo que ciertamente es algo exagerado, 16 cañones y 1.200 prisioneros.

El 5, los austriacos fueron rechazados desde Hatvan hasta Gödöllö, donde el 6 tuvo lugar un encuentro principal. Aquí los húngaros vencieron por completo, tomaron 26 cañones, 7 banderas, 38 carros de municiones y 3.200 prisioneros, y empujaron a los austriacos hasta los muros de Pest. Los imperiales habrían perdido 6.000 hombres entre muertos y heridos, los húngaros 2.000.

Se ve que el boletín no contiene nada nuevo aparte de las cifras, y estas, aunque sea auténtico, tampoco serán excesivamente exactas. En el primer momento de la victoria siempre se exageran las pérdidas enemigas.

Así pues, que el boletín sea auténtico o simplemente imitado puede ser en el fondo indiferente, ya que en sus resultados no comunica más que cosas conocidas.

Pero lo que hace muy sospechosa su autenticidad es la fecha. Un boletín fechado el 7 en Gödöllö no podía haber vuelto impreso de Debreczin el 10. Si se hubiera impreso en el ejército y difundido en Pest o en Ofen, ya nos habríamos enterado de él por otro camino. Además, la hoja volante indica su fuente solo con estas pocas palabras: «Traducido del húngaro». No se dice ni dónde se ha impreso el original ni de dónde viene. Así que, aunque el contenido admita la autenticidad, la forma es en todo caso muy sospechosa. Pero, como se ha dicho, da igual que la hojita sea auténtica o fabricada, pues no comunica absolutamente nada nuevo.

  1. Así en el periódico; probablemente una errata por «½». ↩