Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 279, 22 de abril de 1849 (Colonia), segunda edición (Zweite Ausgabe), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

Hungría.

* El correo de Viena no ha llegado. Así que sobre el teatro de la guerra del Alto Danubio solo nos enteramos aquí y allá, por vía indirecta, de algún detalle suelto. El «bien informado» corresponsal △ de Viena de la A. A. Z. afirma también que los imperiales han vuelto a ocupar Waitzen y que allí solo encontraron un batallón de magiares porque —¡el grueso a las órdenes de Görgey ya habría marchado hacia Komárom! Así se explica ciertamente la cosa, y semejante ocupación de Waitzen no solo es posible, sino incluso un error de los austriacos, amenazados ahora por la espalda. Welden tampoco ha ido a Pest, sino a Neuhäusel, en el Waag, donde parece encontrarse, en efecto, alguna retaguardia austro-morava. Desde allí marcha contra los magiares, que atacaron con violencia junto a Gran a los imperiales en retirada. Todavía no se conoce el resultado del combate.

Qué cueva del león es Hungría, en la que entran muchas huellas de guerreros pero de la que salen pocas, lo demuestra también la siguiente correspondencia del C. Bl. a. B.:

«Si el asunto se alarga hasta el verano, los kossuthianos tendrán en las fiebres un aliado que puede volverse mucho más peligroso para las tropas austriacas, no acostumbradas al clima, que para sus adversarios los rusos, cuya entrada se espera a espaldas del enemigo. Contra la fiebre no sirve de nada toda la probada valentía de nuestras tropas, y la guerra se trasladará precisamente a las regiones en que las fiebres hacen más estragos en cuanto los insurgentes sean rechazados de Pest hacia el este.»

En el Banato reina la mayor consternación. Mientras Perczel siembra el terror en torno desde Peterwardein y amenaza ya a Eslavonia, mientras la navegación por el Danubio de Pest a Mohács sigue interrumpida, se oye hablar ahora del avance de Bem con fuerzas considerables contra Temesvár. Habría intimado a Temesvár y Arad a rendirse en un plazo de ocho días. La Voivodina serbia está en las últimas; Kničanin quiere volver con 8.000-10.000 hombres, pero antes tienen que ser destituidos Todorović, Albert Nugent, Bosnich, etc.; Nugent padre ya ha sido destituido y se ha nombrado sucesor suyo a Castiglione, el bombardeador de Cracovia, y una diputación tras otra parte hacia Bucarest para implorar la ayuda rusa. También Puchner marcha sobre el Banato.

Transilvania sigue enteramente en manos de Bem. Los rusos han sido expulsados por completo de la última posición del paso de la Torre Roja. El partido magiar entre los rumanos de Transilvania hace mucha agitación a favor de Bem y apoya sus reclutamientos en el país. La organización del ejército avanza con una rapidez asombrosa. Pero Bem se ha apoderado además en Hermannstadt de 21 cañones con 6000 cartuchos de artillería y de 5000 fusiles con 1 millón de cartuchos. Proclamando una amnistía general y amenazando a la vez con la confiscación de bienes a todos los que se queden fuera, ha movido a volver a la mayoría de los refugiados transilvanos de Bucarest.

De Galitzia nos enteramos (12 de abril) de que los húngaros avanzan cada vez más hacia los Cárpatos, mientras que del supuesto avance de Vogel contra Hungría no se sabe nada. La guarnición de Cracovia había marchado casi por entero a Hungría. Se esperaba que los rusos la sustituyeran.

Que los imperiales ya no se creían seguros en Eslovaquia se desprende de que las cajas han sido trasladadas de Chemnitz a Troppau.

Por último, un informe (magiar) de la N. O. Z. sobre la fuerza del ejército magiar:

El ejército húngaro se hace cada día más numeroso, más organizado y más disciplinado; según estados auténticos, cuenta, incluidos el ejército del Banato y el de Transilvania y las guarniciones de Peterwardein y Komárom, con 32 batallones regulares de infantería y de székelys, 23 regimientos de caballería (húsares, ulanos, coraceros), 105 batallones de honvéds y 15.000 hombres de caballería nacional; en total, pues, 197.000 hombres de infantería y 30.000 de caballería regular, sin contar la caballería nacional, las guardias nacionales y la leva en masa.