Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 241, 9 de marzo de 1849 (Colonia), pp. 3-4, sección «Hungría»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán

* Ayer ya comunicamos el último (26.º) boletín del ejército en un extracto dado por la correspondencia litografiada de Viena. Hoy tenemos ante nosotros el boletín entero, palabra por palabra.

Por mucho que Windischgrätz se esfuerce en dar a los combates ocurridos en Kápolna el carácter de una gran batalla, por mucho que se arroje a diestro y siniestro ataques a la bayoneta, cargas de caballería, cañoneos, etc., tanto más le desmiente la cifra de prisioneros y muertos que él mismo da. ¡200-300 muertos del lado de los magiares en una gran batalla de dos días, en la que «tuvimos que habérnoslas en todos los puntos con el grueso del enemigo»! Como se ve, del lado magiar solo entraron en combate un par de cuerpos que, como ya dijimos ayer, tenían a lo sumo que cubrir la retirada del ejército principal y mantener a los austriacos a respetable distancia. Porque en una batalla entre dos grandes ejércitos, y más aún si dura dos días, salen pérdidas muy distintas de un par de cientos de hombres.

Pero Windischgrätz fanfarronea de manera aún más ridícula cuando habla de la «superioridad numérica» de los magiares. La guerra de Hungría habría terminado hace mucho si el pequeño pueblo magiar pudiera llegar siquiera a la igualdad «numérica» con los imperiales; ¡pero superioridad numérica! ¡¡La superioridad de 5 millones sobre 31!!

¡Una correspondencia llega incluso a afirmar que 27.000 austriacos vencieron en Kápolna al doble de magiares! Pero este informe, además, está redactado con tan notable habilidad y credibilidad que cuenta en el mismo aliento que los magiares retirados hacia Eger habrían sido recibidos allí por Götz. Pero se sabe que Götz anda a unas 30 millas de allí, por la región de Kassa y Eperjes, ¡y ahora resulta que de repente habría marchado hasta Eger!

Por lo demás, el boletín no contiene nada nuevo y podemos dejarlo tranquilamente de lado.

Vamos ahora a Transilvania. Aquí Bem, en efecto, no ha tomado Hermannstadt, y por razones muy sencillas. Después de atraer a sí la columna de 4000 hombres llegada de Hungría, ha subido por el Maros para unirse a la leva en masa de los székelys. Mientras él avanzaba desde Müllenbach por Medgyes, los székelys, 7000 hombres, le salieron al encuentro por el otro lado y tomaron Schässburg el 16. La guarnición y una parte de la guardia cívica de esta ciudad huyeron a Hermannstadt; Bem los ha perseguido y está, según dice una carta de Hermannstadt del 18, otra vez en las cercanías de esta ciudad. Según un informe, Puchner ya la habría evacuado.

De aquí se desprende que Bem ha llevado a cabo de nuevo una de esas marchas victoriosas a través de Transilvania en las que ya se ha distinguido tanto varias veces. Sus comunicaciones con los intrépidos székelys, que viven pegados a la frontera moldava, amenazadas un momento por Puchner y los rusos, están restablecidas; el País de los Sajones está amenazado en grado sumo, «las llaves del País de los Sajones están ahora en su mano».

Por lo demás, los sajones se quejan de la falta de buena dirección desde arriba y de valor entre los rumanos. Estos se mostrarían muy cobardes. Un informe dice:

«Solo falta la buena dirección desde arriba, y el valor y la constancia de las unidades valacas. Todos los combates desgraciados se han perdido hasta ahora por culpa de los valacos. En Salzburg, los militares valacos regulares se echaron cuerpo a tierra al primer cañonazo, y en Kronstadt los rusos tuvieron que colocarse detrás de los valacos para que estos no se les escaparan. Pero si la batalla está ganada, son siempre los primeros y los más crueles en el saqueo, y no perdonan ni al enemigo ni a los amigos heridos que yacen en el campo de batalla».

Se ve qué bandas de salteadores emplea el régimen imperial y real para mantener su autoridad. Por lo demás, el Siebenb. Bote espera las siguientes tropas auxiliares imperiales y reales:

«Según las noticias recibidas, el cuerpo destinado a Transilvania a las órdenes de los generales Gläser, Thodorovich y Mengen se compondrá de las siguientes tropas: 8 batallones de infantería Leiningen, Rukavina, de Peterwardein, rumanos, ilirios y de la frontera germano-banatense; 5 escuadrones de ulanos, 300 serbios a caballo, 80 seresanos; 1 batería de cohetes, 1 batería de a pie montada, 2 baterías de a pie ordinarias, 5 cañones serbios. En total, 15.000 hombres».

Los flamencos de Transilvania tendrán que rezar todavía muchos padrenuestros antes de que lleguen esos supuestos 15.000 hombres. Damjanich y Vetter, en el bajo Maros, les dan por desgracia todavía demasiado que hacer, y por eso dejan Transilvania a los rusos.

Del teatro de la guerra del Banato, pocas novedades. Los serbios se jactan de las siguientes nuevas hazañas:

«Theresiopol ha sido tomada por los serbios, y del Sava se comunica con fecha del 25 que en Hutak se llegó a un combate entre los batallones provinciales sirmios y la guarnición magiar de Neusatz, a consecuencia del cual esta localidad fue reducida a cenizas por estos últimos».

Lo que haya de verdad en ello, lo dejamos en suspenso. Al mismo tiempo nos enteramos de que el gran héroe Nugent, al que suponíamos desde hace mucho en el bajo Tisza o en la región de Peterwardein, todavía no ha cruzado siquiera el Danubio, ¡¡sino que solo ahora «piensa pasar» este río «por Mohács»!!

Y mientras él se entretiene con estos pensamientos, los magiares se permiten, muy cerca de él, en el condado de Tolna, en la orilla derecha del Danubio, a espaldas de Buda, las mayores insolencias. Aquí, en una región que ha sido «limpiada» tantas veces por las tropas imperiales y reales, aparece de pronto Perczel, desaparecido desde hacía mucho, como jefe de guerrillas, y pone en movimiento toda la comarca. Escúchese:

«En Battasseck, a consecuencia de esta agitación, fue hecho prisionero un oficial imperial; en Paks fue detenido un correo imperial y desarmada su escolta de dos hombres. En el distrito de Dombóvár fue sacrificado todo el ganado vacuno perteneciente al príncipe Esterházy. También en Laczháza, cuando precisamente se celebraba mercado, aparecieron 50 insurgentes de Dunavecse y Solt con sus látigos de bolas de plomo y embargaron todo el ganado llevado allí para la venta».

Estas son las noticias de hoy. La victoria de Windischgrätz reducida a un ataque sin objeto y sin resultado; las operaciones de Bem en Transilvania, tan hábiles como afortunadas; los serbios del Banato, todavía detenidos sin saber qué hacer ante el Maros; Nugent, todavía incapaz de pasar el Danubio hacia el Banato; la región entre el Drava y el Danubio, preparándose para el levantamiento contra los imperiales: este es el resumen de la posición de los partidos beligerantes según los últimos informes.