Escrito por Friedrich Engels en Colonia el 19 de abril de 1849 y publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 277, del 20 de abril de 1849. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 427-430), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

*Colonia, 19 de abril. Volvamos, para variar, a nuestra querida Segunda Cámara de Berlín.1 Ha examinado actas electorales, ha dirigido mensajes, ha fabricado un reglamento y ha tratado con un interés de lo más singular una cuestión que, como es sabido, pertenece al folletín de la Neue Rheinische Zeitung: la cuestión del emperador alemán.2 Todo eso ha pasado completamente inadvertido entre el tronar de los cañones de Novara y de Pest,3 y hasta la «batalla naval» de Eckernförde, junto con el asalto a los reductos de Düppel,4 causó más efecto que todos los discursos de derecha y de izquierda de la representación popular prusiana.

Pero ahora que la honorable Cámara se ocupa de las tres leyes mordaza, la ley de carteles, la ley de clubes y la ley de prensa, ahora que ya ha despachado una de ellas, la ley de carteles, ahora el asunto nos toca un poco más de cerca, ahora resulta más interesante ver cómo nuestros señores diputados hacen lo posible por completar la Constitución otorgada.5

Tomemos en la mano el acta taquigráfica de la 26.ª sesión, del 13 de abril.

El diputado Lisiecki6 interpela primero al ministerio sobre el empleo de la Landwehr7 polaca en la guerra danesa.

Según el § 61 de la ley de la Landwehr, esta solo debe ser llamada a filas en caso de ataques enemigos inesperados contra el país. Toda su organización se funda en que solo se la emplee cuando el ejército permanente y la reserva no basten. ¡Y ahora, en la guerra contra la pequeña Dinamarca, con la que podrían acabar las tropas de línea de un solo cuerpo de ejército, se llama a filas a la Landwehr!

Y no basta con eso. Aunque la supuestamente alemana Posen solo se escamoteó dentro de la Confederación Germánica mediante una palabra rota y la violencia brutal, aunque la parte situada más allá de la famosa línea de demarcación8 no tiene, según todos los tratados, nada que ver con la Confederación Germánica, una parte de la Landwehr expedida a Schleswig se saca de Posen, de este y del otro lado de la línea de demarcación.

¡Esta Landwehr, de nacionalidad puramente polaca, y que en su mitad ni siquiera pertenece a la Confederación Germánica, se expide a Schleswig para dejarse matar allí a tiros, con la escarapela alemana del Imperio, negra, roja y oro, en el casco, como tropas alemanas del Imperio, para mayor gloria de Alemania!

La «guerra alemana» en Lombardía la decidieron los croatas; la lucha «alemana» contra Viena la decidieron los checos, los rutenos y también los croatas; la guerra «alemana» en Schleswig la decidirán los polacos. ¡Con soldados así se ganan hoy las «victorias de las armas alemanas»!

Y así cumple un rey la palabra que, por medio de su comisario plenipotenciario, dio a los polacos el 11 de abril:9

«En consecuencia, no se destinará ningún recluta nacido en el Gran Ducado de Posen a un regimiento silesio o alemán de otro tipo, ni, a la inversa, ningún recluta alemán a un regimiento polaco. Las tropas harán la instrucción y recibirán las órdenes en su lengua… y el ejército polaco, en todas sus armas, llegaría a ser un todo completamente independiente», etc.

Lisiecki expone estos diversos puntos en un lenguaje tranquilo pero firme, y señala por último la malicia especial que hay en reclutar tres batallones de la Landwehr precisamente en la única provincia que el año pasado sufrió gravemente por una guerra civil que los prusianos le otorgaron.

Se levanta el señor Strotha,10 ministro de la Guerra.

El señor ministro da a la Asamblea una extensa lección sobre cómo «toda la organización del ejército prusiano se basa en la combinación de línea y Landwehr, combinación que en la guerra se extiende, a través de la unidad de cuerpo de ejército y de división, hasta la unidad de brigada», sobre cómo el destacamento «de meras tropas de línea sin Landwehr a un teatro de guerra lejano perturba esencialmente la unión orgánica de varias unidades y produce numerosos inconvenientes importantes en caso de movilización de las partes que quedan atrás», etc. Todo muy apropiado para que a los filisteos y a los funcionarios civiles de la Cámara se les haga una luz singular sobre la organización de «mi glorioso ejército».11

Puede ser. Es posible que «mi glorioso ejército, línea» no pueda arreglárselas sin «mi glorioso ejército, Landwehr». Puede ser que la peligrosa guerra danesa de las patatas obligue al gobierno a poner en juego todos los artificios de la gloriosa organización militar prusiana. Pero ¿por qué se ha hecho precisamente de los polacos las víctimas de este destino, fundado en la gloriosa organización militar prusiana?

Porque… pues «¡porque las circunstancias del momento lo justificaban!».

Es todo lo que llegamos a saber. Así responde un ministro prusiano de la Guerra a las interpelaciones.

Queda por responder la cuestión de derecho, la de si no habría que emplear tropas alemanas en las guerras alemanas del Imperio. Sobre ello declara el señor Strotha:

  1. «El Gran Ducado de Posen, con exclusión de una pequeña parte…, pertenece a Alemania».

Esta es la traducción prusiana de las frases del año pasado, según las cuales Posen había de ser polaca, «con exclusión de una pequeña parte» de la frontera, que tenía que ser alemana. Ahora se ha llegado lo bastante lejos para poder prescindir de la frase, y se confiesa con palabras secas la estafa cometida.

  1. «En la división de los distritos militares de todo el Gran Ducado de Posen no se ha introducido hasta ahora ningún cambio. Así pues (!), en consecuencia (!), los tres batallones llamados a filas se componen aproximadamente en una mitad de habitantes de este lado y en otra mitad de habitantes del otro lado de la línea de demarcación».

Dicho en cristiano: toda la bufonada de la línea de demarcación solo ha servido para incorporar a Alemania dos tercios de Posen directamente y el último tercio indirectamente. Pero, para que los polacos abandonen de una vez la ilusión de que esa línea tenga en la práctica algún sentido, hemos reclutado ahora precisamente nuestras tropas del Imperio en los distritos que ella corta.

  1. «En el empleo de las tropas de línea sacadas del Gran Ducado de Posen nunca se ha tenido hasta ahora otra consideración que la que exigen los fines del Estado».

Y si con la línea se han pisoteado los solemnes compromisos de marzo y abril de 1848, ¿por qué no iba a hacerse [también] con la Landwehr? ¿No puede un soldado polaco de la Landwehr llegar a ser una «tropa del Imperio» tan buena como un soldado polaco de línea?

¡Solo hemos tenido en cuenta los «fines del Estado»!

¿Y cuáles son esos «fines del Estado»?

Saltan a la vista. Se quiere alejar de su tierra a la población apta para las armas y ejercitada en ellas de aquellas comarcas que todavía no se han fundido lo suficiente con la «patria prusiana». Se quiere castigar a los electores primarios mal vistos que han votado de manera poco prusiana. Se quiere inculcar a esos electores primarios una idea mejor de los deberes del ciudadano haciéndoles pasar un curso de recuperación en la escuela de «mi glorioso ejército». Con el trato prusiano se provocará a la desobediencia a más de un elector odiado, y luego se le podrá agraciar con la mayor nonchalance, por ley marcial, con quince años de cadenas, o quizá incluso con pólvora y plomo.

Por eso se ha llamado a filas a la Landwehr en Posen y en una parte de la provincia del Rin y de Westfalia. El señor Strotha no habla de la provincia del Rin, y sin embargo el batallón de Cléveris ya ha partido hacia Schleswig. ¿O es que el señor Strotha quiere introducir también en la provincia del Rin una línea de demarcación y declarar que la provincia del Rin, «con excepción de una pequeña parte», pertenece a Westfalia?

Pero lo que no es aún puede llegar a ser. Si hasta ahora la provincia del Rin se ha librado en su mayor parte del llamamiento, sabemos sin embargo, a pesar de todos los desmentidos, que la intención está decididamente tomada de movilizar también la Landwehr del octavo cuerpo, es decir, de la provincia del Rin. Ya se están haciendo los preparativos, y la orden no se hará esperar mucho.

También esto, naturalmente, lo exigen los «fines del Estado» y lo justifican las «circunstancias del momento».

Y si los diputados renanos interpelan, el señor Strotha les responderá como responde ahora al señor Lisiecki: ¡el asunto «está ya resuelto de hecho, porque la división renana ya está concentrada junto a Flensburg»!

Cuando el señor Strotha hubo terminado, el señor Lisiecki quiso hacer una rectificación de hecho. Pero el reglamento prohíbe las rectificaciones de hecho a las respuestas de los ministros. Y el reglamento tiene razón. ¡Qué desvergüenza tan poco prusiana suponer que una respuesta ministerial pueda ser susceptible de una rectificación de hecho!

  1. La Segunda Cámara prusiana, elegida por sufragio indirecto conforme a la Constitución otorgada el 5 de diciembre de 1848, se reunió en Berlín desde el 26 de febrero de 1849; fue disuelta el 27 de abril. ↩

  2. El 28 de marzo de 1849 la Asamblea Nacional de Fráncfort eligió emperador de los alemanes a Federico Guillermo IV de Prusia, que rechazó la corona el 3 de abril. ↩

  3. En Novara las tropas austríacas de Radetzky derrotaron al ejército piamontés el 23 de marzo de 1849. En Hungría, el ejército revolucionario avanzaba en abril de 1849 hacia Pest, ocupada por los austríacos desde enero. ↩

  4. Episodios de la guerra contra Dinamarca, reanudada a comienzos de abril de 1849: el 5 de abril las baterías de la costa de Eckernförde destruyeron el navío de línea danés Christian VIII y tomaron la fragata Gefion; el 13 de abril las tropas alemanas asaltaron los reductos de Düppel. ↩

  5. Los tres proyectos de ley que el gobierno Brandenburg-Manteuffel presentó a la Cámara en 1849 restringían la fijación de carteles en la vía pública, el derecho de asociación y de reunión y la libertad de prensa. ↩

  6. Lisiecki, diputado polaco de la provincia de Posen en la Segunda Cámara prusiana. ↩

  7. La Landwehr era la milicia territorial prusiana creada en las guerras contra Napoleón; la componían los hombres que ya habían servido en el ejército de línea y su reserva. ↩

  8. En la primavera de 1848 el gobierno prusiano dividió el Gran Ducado de Posen en una parte «alemana», incorporada a la Confederación Germánica, y otra «polaca», a la que se prometió una «reorganización nacional»; la línea de demarcación se fue desplazando hacia el este hasta dejar a los polacos una porción mínima. ↩

  9. Se refiere al compromiso de Jarosławiec, firmado el 11 de abril de 1848 entre el comisario real Willisen y el comité nacional polaco. ↩

  10. Karl Adolf von Strotha (1786-1870), general prusiano, ministro de la Guerra desde noviembre de 1848. ↩

  11. «Mi glorioso ejército» (mein herrliches Kriegsheer): expresión de Federico Guillermo IV, que la prensa democrática citaba con sorna. ↩