Escrito por Friedrich Engels en Colonia el 21 de abril de 1849 y publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 279, del 22 de abril de 1849. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 431-433), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

*Colonia, 21 de abril. Cuando hace casi once meses la Neue Rheinische Zeitung empezó a publicarse, fue el primer periódico que llamó la atención sobre la concentración de los ejércitos rusos en nuestra frontera oriental. Entonces más de un virtuoso burgués habló de exageración, de alarmismo innecesario, etc.

Se ha visto si exagerábamos o no. Los rusos, que al principio se limitaban a cubrir sus fronteras, han pasado a la ofensiva a medida que triunfaba la contrarrevolución. La victoria de junio en París los llevó a Jassy y a Bucarest;1 la caída de Viena y de Pest, a Hermannstadt y a Kronstadt.2

Hace un año Rusia no estaba armada; entonces, en el primer terror pánico ante la omnipotencia de la revolución surgida de repente, era fácil expulsar de Polonia a los 30.000-40.000 rusos que había allí y fundar una Polonia libre. Todo invitaba a hacerlo, pero no se quiso. Se dio tiempo a los rusos para armarse, y ahora… nos rodea desde el Niemen hasta el Danubio y el Aluta un ejército ruso de 500.000-600.000 hombres. Según la Ostsee-Zeitung,3 solo a lo largo de la frontera prusiana hay unos 150.000 hombres; el resto está en el interior, en la frontera de Galitzia, en Moldavia y Valaquia, en Lituania, Podolia y Volinia, en las fortalezas de Novo-Georgievsk (Modlin), Brest-Litovsk, Demblin y Zamosc, que según la Ostsee-Zeitung tienen depósitos de armas y de reserva para 250.000 hombres.

El mismo periódico escribe:

«La instalación de almacenes de víveres se lleva a cabo mediante bonos forzosos, según los cuales cada terrateniente tiene que entregar una determinada cantidad de productos en especie destinados al aprovisionamiento del ejército. El año próximo estos bonos se aceptarán como pago de impuestos. De ahí, pues, la noticia difundida hace algún tiempo de que el gobierno ruso había hecho cobrar en Polonia los impuestos de un año por adelantado».

Lo que hay detrás de esa aceptación de los bonos lo sabemos por otro lado.

Los terratenientes de Polonia tuvieron que hacer a fines del año pasado y a comienzos de este enormes entregas, que se les descontaron de los impuestos; se creyó que con eso estaba todo arreglado, pero ahora hay que pagar por adelantado los impuestos hasta fines de este año.

Ya por este método de aprovisionamiento a la fuerza se ve qué masas terribles de tropas rusas tienen que estar acumuladas en Polonia.

Otro periódico, la Zeitung des Ostens de Posen, informa desde Posen el 13 de abril:

«Número de tropas rusas en el oeste: en el Reino4 está el cuerpo de Rüdiger, la mitad del cuarto cuerpo de Rüdiger con sus reservas, en total unos 120.000 hombres. En Lituania está el llamado cuerpo de granaderos (antes de Szachowski) y una parte del primer cuerpo. La guardia ha de llegar más tarde; hace ya meses que se habla de su llegada. En Volinia, donde se encuentra el cuartel general, en Dubno, está el resto del cuarto regimiento de Czegodajew. Junto a Kiev hay un segundo cuerpo auxiliar, junto a Krzemienice un cuerpo móvil (Pavlov) de unos 6.000-8.000 hombres; por último, en Moldavia y Valaquia se encuentra el cuerpo de Lüders, de hasta 65.000 hombres».5

Qué se les ha perdido allí a esas tropas, ellas mismas lo confiesan con mucha ingenuidad:

«Los rusos rasos, así como los oficiales, son menos reservados en sus conversaciones. Es digno de notar que a la pregunta de por qué están en la frontera todos dan la misma respuesta, a saber, la siguiente: nuestro emperador es cuñado del rey de Prusia.6 Después de que los rusos vencieran a los franceses en la gran guerra, todo el país hasta París pertenecía al emperador; él confió la administración a diversos pequeños kniazes (príncipes) alemanes y puso como gobernador militar supremo a su cuñado, el kniaz de Prusia. Ahora los franceses y los alemanes se han rebelado, y los kniazes alemanes y el gobernador supremo han pedido ayuda al emperador, y por eso estamos aquí en la frontera; si no vuelve pronto la calma, pasaremos al otro lado a poner orden».

No basta con eso. El emperador Nicolás ordena que en la franja occidental del Imperio se haga una nueva leva de reclutas de 8 hombres por cada mil. Se adjunta una lista según la cual los reclutas se levantarán en 21 gobiernos.

Este es el panorama al otro lado de la frontera. Medio millón de bárbaros armados y organizados solo esperan la ocasión de caer sobre Alemania y hacernos siervos del pravoslavny zar, del zar ortodoxo.

Exactamente igual que Transilvania ya fue ocupada una vez por los rusos, que ahora se pide la entrada de 30.000 hombres en ella misma y de otros 30.000 rusos directamente por Galitzia, exactamente igual que los serbios del Banato imploran también la ayuda del pravoslavny zar, exactamente así ocurrirá aquí. Llegaremos a que el gobierno y la burguesía llamen a los rusos al país, como ocurrió hace poco en Transilvania. Y a eso tenemos que llegar. La victoria de la contrarrevolución de Viena y de Berlín todavía no nos ha bastado. Pero cuando Alemania haya sentido una vez el knut ruso, se comportará de otra manera.

Los rusos son los verdaderos libertadores de Alemania, dijimos en junio del año pasado. Lo repetimos todavía hoy, ¡y hoy ya no somos los únicos que lo dicen!

  1. Tras la derrota de la insurrección obrera de París en junio de 1848, las tropas rusas entraron en julio en Moldavia y Valaquia (Jassy era la capital de Moldavia) para aplastar el movimiento revolucionario de los principados danubianos. ↩

  2. Viena cayó ante Windischgrätz el 1 de noviembre de 1848 y Pest fue ocupada por los austríacos el 5 de enero de 1849. A comienzos de febrero de 1849 tropas rusas entraron en Transilvania, a petición de los mandos austríacos, y ocuparon Hermannstadt (Sibiu) y Kronstadt (Brașov), de donde las expulsó Bem en marzo. ↩

  3. Diario de Stettin. ↩

  4. El Reino de Polonia, sometido a Rusia. ↩

  5. Fiódor Rüdiger (1784-1856) y Alexander von Lüders (1790-1874), generales rusos; en el verano de 1849 ambos tomaron parte en la intervención contra Hungría. ↩

  6. El zar Nicolás I estaba casado con Carlota, hermana de Federico Guillermo IV. ↩