Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 197, 17 de enero de 1849 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

** Berna, 13 de enero. El gran señor Tobias Müller ha llegado por fin al cantón de Uri y pide al Gobierno que el depósito de reclutas napolitanos, que antes estaba en Génova, se traslade ahora a Altdorf, desde donde él los despacharía a Nápoles por un camino o por otro. No se sabe si el Gobierno accederá; pero, aunque lo haga, queda siempre por ver si los demás gobiernos con capitulaciones estarán conformes con este traslado. Una tropa de reclutas lucerneses será enviada, según se dice, a Nápoles por Trieste, para escándalo de todo el mundo civilizado.

El Gobierno de Friburgo, que se permite en general extrañas arbitrariedades, ha vuelto a expulsar por vía de policía, a pesar de la nueva Constitución federal, a un ciudadano del cantón de Schwyz. Ya antes había expulsado con la misma desenvoltura al señor Sieber, de Zúrich, redactor del Wächter de Murten y hoy corredactor de la Berner Zeitung. Ambos casos llegarán a la Asamblea Federal, que esperemos sepa hacer valer la Constitución.

Ha ocurrido un milagro: el órgano del neutral señor Ochsenbein, el Verfassungsfreund, reconoce arrepentido que los tesineses no estaban tan equivocados en sus disputas con Radetzky y con las tropas de la Suiza oriental. Balbucea su pater peccavi y trata de echar tierra al asunto con un Iliacos intra peccatur muros et extra1. Y sin embargo los consejeros de Gobierno del Tesino son los más declarados enemigos de la neutralidad que existen y partidarios de lo que Ochsenbein, con una odiosa apelación a la estrechez de miras nacional suiza, llamaba la «política del extranjero». Pero los tesineses se han hecho muy populares en Berna gracias a los informes de las tropas bernesas, y el señor Ochsenbein tiene que seguir siendo popular en Berna; y por último, y ahí está el quid de la cuestión, el Consejo Federal, sin motivo alguno, ha hecho responsable de nuevo al cantón del Tesino de todas las complicaciones que puedan surgir con Radetzky. Pero cada vez que el señor Ochsenbein impone en el Consejo Federal una vileza práctica, el Verfassungsfreund tiene que representar en la teoría un lenguaje magnánimo y noble. Así se gobierna aquí a los campesinos tontos. ¡Oh democracia!

  1. «Se peca dentro y fuera de los muros de Troya» (Horacio, Epístolas, I, 2, 16). ↩