Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 274, 17 de abril de 1849 (Colonia), pp. 1-2; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
* Viena, 12 de abril. A la última nota circular prusiana sobre la fabricación de un emperador en Fráncfort, el gobierno austriaco responde que no puede dar su consentimiento a la ejecución de los propósitos expresados en esa nota prusiana, y mucho menos promoverlos. La Asamblea Nacional de Fráncfort, dice, se ha excedido en sus poderes al elegir un emperador hereditario y ha abandonado el terreno del derecho al declararse permanente. «Para nosotros», se dice en un pasaje de la respuesta imperial y real, «la Asamblea Nacional ya no existe y, por tanto, no puede ejercer influencia ni sobre las disposiciones relativas a un nuevo poder central provisional que haya que formar, ni tomar parte en negociaciones para llegar a un acuerdo sobre la obra constitucional que ella misma ha declarado concluida.» Y más adelante se dice: «Si, por consiguiente, el archiduque regente del Imperio, a quien Su Majestad el emperador ha dirigido un apremiante requerimiento para que siga desempeñando su cargo hasta que se haya provisto por vía legal a la dirección de los asuntos alemanes, no pudiera acceder a este deseo por razones imprevistas, tendríamos que oponernos resueltamente a que asumiera y ejerciera ese poder uno solo de los gobiernos alemanes, e insistir en que se organice de manera que pueda asegurar a todos los gobiernos una representación justa.»
Como en estas circunstancias no puede proseguirse ninguna negociación con la Asamblea Nacional sobre la obra constitucional, y como el poder central, en su calidad de autoridad puramente ejecutiva, no estaría llamado a ello, y Su Majestad el emperador tiene que mantenerse en el principio ya expresado de no poder subordinarse ni subordinar sus Estados a un poder central ejercido por otro príncipe alemán, y nosotros, por consiguiente, no podemos negociar en Fráncfort sobre la base establecida por Prusia ni con sus plenipotenciarios ni con los de otros príncipes alemanes, no estamos en condiciones de atender la invitación que se nos ha dirigido ni de enviar un plenipotenciario a las negociaciones que se pretende celebrar allí.»
Sobre los acontecimientos ante Pest reina entre la población de aquí una tensión indescriptible, que aumenta a cada momento, tanto más cuanto que el gobierno no deja trascender ni una palabra sobre la situación en Hungría. Ayer por la tarde se había concentrado ante la Imprenta del Estado una gran masa de gente para esperar la aparición de un nuevo boletín. Pero, tras una larga, larga espera, la multitud tuvo que marcharse, ¡¡pues se le declaró que no se publicaría ningún boletín!!
El número de «confidentes», fina expresión para designar a los espías de la policía, asciende ya en Viena a más de 6.000.
La prohibición de llevar prendas rojas, etc., se aplica con el mayor rigor.
Se ha detenido a criadas porque llevaban corales rojos y pañuelos rojos o una cintita o un lazo rojo, y no se las ha soltado hasta despojarlas de esos peligrosos «distintivos» mudos.