Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 219, 11 de febrero de 1849 (Colonia), suplemento (Beilage), p. 2; atribuido a Karl Marx por la MEGA² (I/8). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

* Colonia. El señor Wesendonck nos envía una declaración que reproducimos a continuación, con excepción de una observación final, del todo ajena al asunto, sobre la casa de la señora von Hatzfeldt:

¡Señor redactor!

Su periódico contiene en el n.º 213 una breve reseña de mi actuación aquí desde marzo del año pasado. No aprecio menos en su periódico la crítica severa por el hecho de que vigile con igual rigor a todos los partidos y a todas las personas. Pero me permitiría recomendar a sus corresponsales algo más de verdad en los hechos. Así, esta vez se deja usted contar sobre mí varias falsedades:

Que en tiempos del Preparlamento me presentara como republicano y que después del Preparlamento cambiara es falso. Precisamente después del Preparlamento me declaré más bien republicano. Pero no veía ni veo contradicción alguna con estas convicciones en el hecho de que tratara de hacer valer la democracia también dentro de la monarquía existente. Fui elegido para Fráncfort y luché allí, en la fundación de la Alemania aún no existente, por la forma republicana de Estado. Su corresponsal parece ver en ello un cambio. ¿Con qué derecho? No lo sé.

Hace cuatro meses vine aquí para una breve visita. Un día podía leerse en todas las esquinas: «Esta noche, sesión del club popular; orden del día: diferencia entre la república roja y la blanca». Hacia las 10 de la noche encontré en casa una invitación con el ruego de dar una conferencia sobre esa diferencia, así como sobre la lucha de barricadas de Fráncfort: como no acudí, la conferencia no se celebró. Si en esa conferencia no dada o de otra manera le he parecido a su corresponsal un «rojo», sobre eso no da ninguna explicación. Solo afirma que así le he parecido. Por lo demás, estoy dispuesto a entenderme con él sobre el color rojo.

Su corresponsal ataca además una declaración sobre la Constitución otorgada que yo habría hecho en la Düsseldorfer Zeitung. Curiosamente, esa declaración no existe en absoluto, salvo en la fantasía de su corresponsal.

Por último, se deja usted escribir que mi programa como candidato a la Segunda Cámara no ha gustado. En qué consiste el programa, su corresponsal no lo escribió.

Pero si con ello entiende, como explica en el n.º 214, el reconocimiento de la Constitución del 5 de diciembre pasado, entonces me ha atribuido un programa que yo no he formulado en ninguna parte. He declarado y declaro que consideraría un error político repetir en Berlín la propuesta, oportunamente presentada por mí en Fráncfort, de declarar la Constitución nula y sin valor. Pero que no reconozco la Constitución como jurídicamente válida, y que a esa pregunta respondería con el paso al orden del día o, en su caso, con un «No», también lo he dicho repetidamente.

Le ruego, señor redactor, que conceda a esta réplica un lugar en el mismo sitio de su periódico en que publicó la reseña.

La réplica que usted critica en el n.º 214 sin darla a conocer me es ajena.

Düsseldorf, 8 de febrero de 1849.

Wesendonck.

Observamos que en el artículo atacado se trataba principalmente de un juicio sobre la trayectoria política del señor Wesendonck. Que el propio señor Wesendonck pueda ser de otra opinión que nuestro corresponsal es fácil de comprender, y el señor Wesendonck tiene derecho a tener y expresar esa otra opinión. Pero igualmente comprensible es que con esta opinión discrepante no queda decidido nada en el asunto mismo. (La redacción de la N. Rh. Z.)