Escrito en inglés por Friedrich Engels hacia el 8 de junio de 1855 y publicado como editorial en el New-York Daily Tribune, núm. 4424, del 23 de junio de 1855, con el título «From the Crimea». El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 274-277), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Buena parte del texto coincide con la correspondencia de Engels para la Neue Oder-Zeitung «Crítica de los sucesos de Crimea», del mismo día. Se corrigen tres erratas de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
El correo llegado el jueves a última hora de la noche con el Asia nos permitió publicar ayer el despacho del general Pélissier1 sobre el combate librado ante Sebastopol la noche del 22 de mayo, así como un informe auténtico sobre el avance de los aliados hasta la localidad de Chorgun, que se alcanzó el día 25. Unos 25.000 hombres al mando de Canrobert2 cruzaron el Chórnaya3 y, tras desalojar las avanzadas rusas de sus posiciones en las alturas que se alzan inmediatamente sobre la orilla derecha, ocuparon la línea que sigue ese riachuelo. Como los rusos no tenían intención de librar aquí una batalla, se replegaron, naturalmente, para concentrar todas sus fuerzas en la fuerte línea entre Inkerman y la cadena de rocas situada al este. Con este avance, los aliados pudieron casi duplicar la extensión del territorio que ocupaban, con lo que ganaron el espacio que sus fuerzas reforzadas necesitaban con urgencia, y abrirse el camino al valle de Baidar, lo que puede resultar muy útil. El primer paso hacia la reanudación de las operaciones en campo abierto ha tenido éxito, y deberían seguirle acciones de mayor importancia.
En cuanto al combate del 22 de mayo, el escenario de la lucha fue el sector comprendido entre la bahía de la Cuarentena y el bastión Central, el bastión n.º 5 de los rusos. La lucha fue muy encarnizada y sangrienta. Como sabemos ahora por el informe de Pélissier, los rusos han provisto de obras destacadas y trincheras todo el espacio que va desde el fondo de la bahía de la Cuarentena hasta el cementerio y de allí hasta el bastión Central, aunque según el plano oficial de las fortificaciones publicado por el Almirantazgo británico este importante terreno está surcado por completo de trincheras. Pero ahora resulta que, en cuanto el bastión del Mástil4 y el bastión Central se vieron seriamente amenazados y los franceses conquistaron las obras exteriores que los defendían, los rusos convirtieron este trozo de terreno en una única gran obra de fortificación. En pocas noches levantaron largas líneas de parapetos unidos entre sí que encerraban toda la zona, y crearon así una gran place d'armes o espacio de defensa en el que podían concentrarse tropas sin peligro para caer de flanco sobre cualquier ataque francés o incluso arriesgar fuertes salidas contra los flancos de las obras avanzadas francesas. Pélissier conocía por experiencia la rapidez con que los rusos ejecutan tales obras y la tenacidad con que defienden sus fortificaciones una vez terminadas. Les cayó encima de inmediato. La noche del 22 de mayo se lanzó un ataque en dos columnas. La columna de la izquierda se estableció en las trincheras rusas del fondo de la bahía de la Cuarentena y fortificó el lugar conquistado; también la columna de la derecha se adueñó de las trincheras avanzadas, pero bajo el violento fuego del enemigo no fue capaz de afianzarse y tuvo que retirarse al amanecer. La noche siguiente se repitió el intento con columnas más fuertes y se logró un éxito completo. Se conquistó todo el sector fortificado y se aseguró contra los rusos pasando los cestones de un lado de la trinchera al otro. Al parecer, los franceses combatieron en esta acción con la mayor valentía y mostraron algo así como un despertar de aquella antigua furia francese que tanta fama les dio en otros tiempos, aunque hay que admitir que la afirmación del general Pélissier de que tuvieron que luchar contra fuerzas superiores tiene algo de fanfarronada.
Respecto al tercer bombardeo de la ciudad, que según una noticia que hemos recibido de Halifax habría empezado el día 6, y al que siguieron el día 7 el asalto y la toma del Mamelón y de las Obras Blancas,5 el correo que ha traído el Asia no contiene novedades, y no podemos añadir nada a nuestras observaciones del miércoles pasado. Sabemos, sin embargo, que 25.000 hombres del ejército de Omer Bajá6 fueron transportados de Eupatoria al Quersoneso;7 es evidente que los aliados proyectan operaciones en campo abierto, pues, si se planeara otro bombardeo y un asalto, habría sido mejor dejar a esos turcos en sus posiciones anteriores. Pero parece también que el ejército aliado está muy insuficientemente provisto de medios de transporte y de víveres para una campaña hacia el interior de la península. Es posible que Pélissier, previendo estos obstáculos, haya decidido mantener ocupadas a las tropas renovando las operaciones activas del sitio de la ciudad, no para asaltar ahora de verdad Sebastopol, sino para mantener la moral de los soldados.
Por la conducta de Pélissier desde que asumió el mando, parece seguro que está resuelto a guiarse exclusivamente por su propio criterio y a no hacer caso de ninguno de los planes y proyectos que la fantasía de Luis Bonaparte quiera empollar. En París, hacer planes para campañas de Crimea parece ser ahora una ocupación de moda. Hasta el viejo mariscal Vaillant8 ha enviado un plan o dos, pero Pélissier telegrafió al instante que, si Vaillant tenía sus planes por tan buenos, mejor haría en venir a Crimea a ejecutarlos él mismo. Cómo procederá este jefe enérgico, pero testarudo y brutal, lo veremos muy pronto. En todo caso, provocará muy pronto una bonita riña en el campo aliado si es cierto lo que vemos insinuado, que ha enviado «órdenes» a los jefes de estado mayor británico, turco y sardo sin tomarse siquiera la molestia de informar de su contenido a los respectivos comandantes. Pues hasta ahora no se consideraba autoridad suprema a un general concreto, sino al consejo de guerra formado por todos los jefes. ¡Imagínense al viejo mariscal de campo lord Raglan9 a las órdenes de un simple general de división francés!
Entretanto, los rusos no están ociosos. La posición «expectante» en que ha recaído Austria y la llegada de reservas y de nuevas levas del interior del país han dado a Rusia la posibilidad de enviar nuevas tropas a Crimea. Además de varias divisiones de caballería, están ya allí los cuerpos de infantería 3.º, 4.º, 5.º y 6.º. Ahora el 2.º cuerpo de infantería, que según se decía estaba ya en Crimea hace seis semanas, ha partido realmente de Volinia hacia el teatro de la guerra, seguido por la 7.ª división de caballería ligera, agregada al cuerpo de granaderos. Es una señal bastante segura de que la infantería y la artillería del cuerpo de granaderos serán las siguientes en marchar a Crimea; y, en efecto, están ya en camino hacia Volinia y Podolia para sustituir allí al 2.º cuerpo. Con este 2.º cuerpo, que está al mando del general Paniutin,10 el que mandaba en Hungría la división rusa agregada al ejército de Haynau,11 llegarán a Crimea, además de artillería e infantería ligera, 49 batallones de infantería, unos 50.000 a 60.000 hombres en total, pues sin duda este cuerpo, que aún no había entrado en acción, se ha completado hasta su plena fuerza de guerra. Las unidades del 2.º cuerpo irán llegando al teatro de la guerra del 15 de junio al 15 de julio, en un momento en que muy probablemente se llevarán a cabo operaciones decisivas, y pueden, por tanto, desempeñar un papel muy importante en la inminente campaña de Crimea.
El mes de junio tiene que traer alguna decisión en esta guerra de Crimea. Antes de que pase junio, o a lo sumo julio, o el ejército ruso de campaña habrá abandonado Crimea o los aliados se verán obligados a preparar su propia retirada.
Aimable Pélissier (1794-1864), general francés, comandante en jefe del ejército francés en Crimea desde mayo de 1855. ↩
François Certain de Canrobert (1809-1895), general francés, comandante en jefe en Crimea hasta mayo de 1855 y después jefe de un cuerpo de ejército. ↩
El río Chórnaya (Tschornaja en la MEW), que desemboca en la bahía de Sebastopol. ↩
Flagstaff-Bastion en la MEW: el bastión n.º 4 de los rusos. ↩
El Mamelón Verde (reducto Kamchatka) y las Obras Blancas, reductos rusos avanzados del lado de Karabélnaya, tomados por los franceses el 7 de junio de 1855; la MEW dice «Weiße Zitadelle». ↩
Omer Bajá (1806-1871), general en jefe del ejército turco. ↩
La península de Heraclea, al oeste de Sebastopol, donde acampaban los aliados. ↩
Jean-Baptiste Philibert Vaillant (1790-1872), mariscal, ministro de la Guerra de Francia. ↩
FitzRoy James Henry Somerset, lord Raglan (1788-1855), comandante en jefe del ejército británico en Crimea. ↩
Fiódor Paniutin (1790-1865), general ruso. ↩
Julius von Haynau (1786-1853), general austriaco que aplastó la revolución húngara en 1849. ↩