Escrito por Karl Marx en Londres el 10 de febrero de 1855 y publicado en la Neue Oder-Zeitung (Breslau), núm. 73, del 13 de febrero de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 11 (Berlín, 1961, p. 59), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW; la parte entre corchetes es de sus editores. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, 10 de febrero. Gladstone, el ministro de Hacienda de la dogmática y el Duns Escoto1 de las finanzas, ha aportado una nueva prueba del viejo principio de que la fe justifica todas las cosas. Gladstone ha resucitado a los muertos por la fe y ha elevado el ejército inglés de Crimea de 11.000 a 30.000 hombres por la fe. Esa misma fe le pide al Parlamento. Por desgracia, llega precisamente el informe del doctor Hall,2 jefe del departamento médico del campamento ante Sebastopol. No solo ha desaparecido por completo, según este informe, el 63.º regimiento, y del 46.º, que salió de Inglaterra el noviembre pasado con 1.000 hombres, solo quedan 30 aptos para el servicio, sino que el doctor Hall declara que la mitad de las tropas que todavía prestan servicio deberían estar en el hospital y que en el campamento hay a lo sumo 5.000-6.000 hombres realmente aptos para el servicio. Quien conozca las artes de los piadosos apologistas no dudará de que Gladstone, como Falstaff, sacará de los 6.000 hombres de bocací 30.000.3 ¿No nos explicó ya en la sesión del jueves pasado que las dos estimaciones partían de puntos de vista distintos, que por ejemplo los que empequeñecían el ejército de Crimea no contaban la caballería como él, como si desde la batalla de Balaklava hubiera seguido existiendo una caballería digna de mención? A Gladstone le parece sencillo contar a los «inexistentes». Insuperable fue la unción con que en la sesión del jueves pasado cerró su «presupuesto» de los efectivos del ejército, en el que cada debe figura como haber y cada déficit como superávit, con estas palabras: «Perdonaba a los adversarios del gobierno sus exageraciones». Insuperables fueron el tono y la actitud con que exhortó a los miembros del Parlamento a no dejarse vencer por los «sentimientos». Soportar los sufrimientos ajenos con humildad y ecuanimidad: tal es el lema del ortodoxo Gladstone.

  1. Juan Duns Escoto (hacia 1266-1308), teólogo escolástico, famoso por la sutileza de sus distinciones. ↩

  2. John Hall (1795-1866), inspector general de hospitales del ejército británico en Crimea. ↩

  3. En Enrique IV, primera parte (II, 4), de Shakespeare, Falstaff convierte en su relato a dos asaltantes en once hombres vestidos de bocací. ↩