Escrito por Karl Marx en Londres el 2 de octubre de 1855 y publicado en la Neue Oder-Zeitung (Breslau), núm. 467, del 6 de octubre de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 557-558), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, 2 de octubre. Tenemos ya ante nosotros el informe financiero oficial sobre los ingresos del Estado del último año, semestre y trimestre (desde las innovaciones de Gladstone,1 el ejercicio financiero inglés termina, tanto para los gastos como para los ingresos, el 30 de septiembre). Prueba, por un lado, la elasticidad de los recursos ingleses; por otro, que el cálculo de probabilidades no es el forte de los financieros ingleses. El aumento neto asciende, frente al ejercicio anterior, a 8.344.781 libras esterlinas; frente al semestre anterior, a 2.929.699 libras, y frente al trimestre anterior, a 1.924.124 libras. El significado de estas cifras cambia por completo si se tienen en cuenta, por un lado, el aumento de los impuestos hecho bajo Gladstone y Lewis2 y, por otro, la desproporción entre los aumentos de recaudación calculados y los realizados. Esto se ve de modo irrefutable en cuanto entramos en los detalles. En las aduanas encontramos un aumento de 1.290.787 libras en el año, de 608.444 libras en el semestre y de 364.423 libras en el trimestre. Esto se debe por entero a los nuevos impuestos sobre el té, el azúcar y el café. Hace falta el optimismo burgués del Daily News para deducir de esta premisa estadística un aumento del bienestar en las clases trabajadoras. Gladstone, como es sabido, suspendió las reducciones de los derechos sobre el té y el azúcar que la Cámara de los Comunes había decretado a propuesta suya en 1854. Su sucesor Lewis añadió 3 chelines por quintal al azúcar, que según su estimación debían rendir 1.200.000 libras de impuestos; 3 peniques por libra de té, que según sus cálculos tenían que aportar a la aduana 750.000 libras, y por último 1 penique por libra de café, que debía equivaler a un superávit financiero de 150.000 libras. Sin embargo, el aumento total de la aduana en el último trimestre solo asciende a 364.423 libras, es decir, ni siquiera la mitad del ingreso adicional que se esperaba solo del aumento del impuesto sobre el azúcar. Por las listas fiscales vemos que el consumo de café ha disminuido casi un 2 por ciento frente a 1853. El ingreso aduanero del vino y del tabaco ha bajado considerablemente.

En Inglaterra la excise, el impuesto interior sobre el consumo, se tiene por el barómetro de los comforts de las clases populares bajas. Aquí encontramos, en el mejor trimestre, una merma de 266.006 libras. Y eso que el nuevo impuesto de sir George Cornewall Lewis sobre los aguardientes en Escocia e Irlanda estaba en pleno efecto. Contaba con obtener de su impuesto adicional un aumento de 1.000.000 de libras. En lugar de eso, ha perdido 266.006 libras en el trimestre. En cuanto al impuesto del timbre, hay en el año un aumento de 100.472 libras, pero en el semestre una disminución de 48.402 libras y en el último trimestre una disminución de 103.344 libras. Esto es tanto más llamativo si se considera que el impuesto de sucesiones, recién introducido por Gladstone,3 está en pleno funcionamiento. En los ingresos de correos, que pertenecen a esta categoría (la de la recaudación del timbre), encontramos un déficit de 206.819 libras en el año, de 175.976 libras en el semestre y de 81.243 libras en el último trimestre. El impuesto sobre la propiedad territorial4 muestra un aumento de 6.484.147 libras en el año, 2.195.124 libras en el semestre y 1.993.590 libras en el trimestre. Pero no hay que olvidar que Gladstone duplicó el tipo anterior y esperaba de ello un aumento de 6½ millones de libras, mientras que sir G. C. Lewis impuso además un nuevo recargo de 2 peniques por libra esterlina, del que esperaba un nuevo aumento de recaudación de 4.000.000 de libras. Así pues, también en los ingresos de la propiedad territorial el aumento de la recaudación no ha correspondido ni de lejos al aumento del impuesto.

Aquí no se deja de hablar de los fraudes y del probable futuro del Crédit Foncier, del Crédit Mobilier y de otras criaturas bonapartistas de la banca o de la bancarrota. Cabe recordar a este propósito que Émile Pereire y otros jefes de estas instituciones son sansimonianos de origen.5 Estos señores esperaron siempre la salvación del mundo de los bancos, y quizá también de la bancarrota. En todo caso, han encontrado en ellos su propia salvación. El sansimonismo, si se hace abstracción de las grandes ideas generales del maestro, se ha realizado bajo Bonaparte en la única forma posible. ¡Qué más se puede pedir! Pereire es el gran embaucador financiero de Bonaparte, y el señor Michel Chevalier6 es uno de los principales redactores, el principal economista, del Journal des Débats. Habent sua fata libelli.7 Pero también las grandes ideas tienen sus fata, sus destinos.

  1. William Ewart Gladstone (1809-1898), canciller del Exchequer en el gabinete Aberdeen (1852-1855) y, hasta finales de febrero de 1855, en el primer gabinete Palmerston. ↩

  2. Sir George Cornewall Lewis (1806-1863), sucesor de Gladstone como canciller del Exchequer desde febrero de 1855. ↩

  3. El impuesto sobre las sucesiones de bienes raíces (succession duty), introducido por Gladstone en su presupuesto de 1853. ↩

  4. Así en el texto (Grundeigentumssteuer); las cifras y los aumentos de tipo que siguen son los del impuesto sobre la renta (property and income tax), que Gladstone duplicó en 1854 y Lewis elevó en 1855. ↩

  5. Émile Pereire (1800-1875), banquero, fundador con su hermano Isaac del Crédit Mobilier (1852); ambos habían militado en la escuela sansimoniana. ↩

  6. Michel Chevalier (1806-1879), economista, sansimoniano en su juventud y después partidario del Segundo Imperio. ↩

  7. «Los libros tienen su destino» (Terenciano Mauro). ↩