Escrito por Karl Marx en Londres el 23 de enero de 1855 y publicado en la Neue Oder-Zeitung (Breslau), núm. 43, del 26 de enero de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 627-628), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, 23 de enero. Las potencias occidentales han declarado que las negociaciones de Viena no interrumpirán ni un momento sus operaciones de guerra. ¿Qué ventaja militar inmediata podría obtener entonces Rusia de unas negociaciones fingidas? Esta pregunta, que plantea el Sun, admite una respuesta muy positiva. El 6.º cuerpo de ejército (ruso) y una parte del 5.º formaban la guarnición original de Crimea. El 4.º cuerpo llegó pocos días antes de la batalla de Balaklava; en este momento está en la península el 3.er cuerpo; la 8.ª división llegó a Bajchisarái el 18 de diciembre, y las divisiones 7.ª y 8.ª, junto con la 1.ª división de dragones, unos 240 cañones y 4 regimientos de cosacos, han tomado posición en Perekop. La división de caballería ligera del 3.er cuerpo de ejército está adelantada hacia Eupatoria, a la que vigila. Así pues, aproximadamente la mitad del ejército activo ruso (sin contar las reservas) está en Crimea o de guarnición en Odesa, Jersón y Nikoláiev, y se dice que partes del 2.º cuerpo (Paniutin) marchan en su apoyo. Cuál sea la fuerza real de estas 12 divisiones de infantería y 6 de caballería tras las pérdidas de una campaña desafortunada y de marchas enormes no puede determinarse, naturalmente, porque no sabemos si las pérdidas se han compensado con nuevos refuerzos. Pero en todo caso tienen que sumar por lo menos 100.000 hombres en condiciones de servicio, sin contar los soldados, infantes de marina y marineros que pueda haber en Sebastopol. Esta gran concentración de tropas en Crimea, que absorbe por lo menos un cuarto de toda la fuerza armada rusa, explica lo importante que es para el emperador Nicolás enredar a Austria en nuevas negociaciones hasta que se cubran los huecos causados en su ejército de Volinia y Podolia por los últimos movimientos.

La publicación de los últimos despachos prusianos, austriacos y franceses se explota en vísperas de la sesión ordinaria del Parlamento exactamente igual que se hizo con el tratado del 2 de diciembre en vísperas de la sesión extraordinaria. A los periódicos ministeriales les viene de perlas responder con ataques a la diplomacia prusiana a los ataques contra la conducción inglesa de la guerra. El Globe y el Morning Chronicle, los dos periódicos más ministeriales, adoptan el tono más violento en la polémica contra Prusia.

Un motín de bolas de nieve que tuvo lugar aquí el domingo pasado da una nueva prueba de cómo la arrogancia entrometida del partido eclesiástico y su ley para endurecer el descanso dominical, colada de contrabando en el Parlamento,1 no hacen más que provocar al pueblo inglés a manifestaciones de humor sobradamente tosco y desbordante. El domingo pasado, durante el oficio de la mañana, se reunió en Trafalgar Square, cerca de la iglesia de St. Martin, una multitud de unas 1.500 personas que se divirtieron bombardeando con bolas de nieve los ómnibus, los coches de punto y a los peatones. El oficio tuvo que suspenderse por completo a causa del alboroto ante las puertas de la iglesia. En cuanto intervino la policía, se convirtió en el principal objetivo del ataque, y en pocos minutos una parte de los agentes se encontró incapaz de ver a derecha o a izquierda por los montones de nieve que se les acumulaban en los hombros, los sombreros, etc. Los soldados que querían ir de la iglesia a sus cuarteles se vieron obligados decididamente a la retirada, y su flema inglesa fue sometida a dura prueba. Hubo que enviar al campo de batalla a un centenar de agentes suplementarios. Por fin la policía hizo uso de sus porras y se llegó al combate más encarnizado. Cuatro cabecillas principales fueron apresados y arrastrados a la comisaría, pese a varios intentos de liberarlos de manos de los guardianes del orden en Chandos Street y en Russell Street. Ayer estos señores comparecieron ante el magistrado de policía de Bow Street. También comparecieron los mayordomos de la parroquia de St. Martin para declarar contra ellos. Cada uno de los héroes fue condenado a 40 chelines o 14 días de cárcel, y con esto terminan los anales del motín de bolas de nieve. En todo caso, queda así refutado el príncipe de Ligne, que en tiempos de la insurrección de los Países Bajos contra José II2 negó su colaboración porque era invierno y la nieve y la insurrección se excluían.

  1. La ley Wilson-Patten de 1854, que limitaba la apertura de las tabernas en domingo. ↩

  2. La revolución de Brabante (1789-1790) en los Países Bajos austriacos contra las reformas del emperador José II. Charles-Joseph, príncipe de Ligne (1735-1814), mariscal austriaco y escritor. ↩