Escrito por Karl Marx en Londres el 2 de marzo de 1855 y publicado en la Neue Oder-Zeitung (Breslau), núm. 107, del 5 de marzo de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 98-99), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, 2 de marzo. Layard,1 el gran sabio de Nínive, ha publicado anteayer, en un discurso a sus electores de Aylesbury, un capítulo interesante para caracterizar, por un lado, la manera en que la oligarquía reparte los cargos más importantes del Estado y, por otro, la posición sumamente equívoca de los llamados diputados liberales e independientes ante esa oligarquía.

Lord Granville, cuenta Layard, lo nombró subsecretario en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde sirvió tres meses, hasta que cayó el ministerio Russell y se formó el gabinete Derby.2 Derby le ofreció quedarse en su puesto hasta que regresara de la India el sucesor que le tenía destinado, lord Stanley (hijo de Derby).3 Entonces le confiaría (a Layard) una misión diplomática en el extranjero.

«Todos mis amigos políticos», cuenta Layard, «opinaban que debía aceptar el ofrecimiento, salvo lord Russell, que expresó la opinión contraria, que yo no vacilé en seguir».

Layard rechazó, pues, el ofrecimiento de Derby. ¡Bien! Lord Russell vuelve a ser ministro, y Layard no está olvidado. Russell lo invita ahora al banquete ministerial, en el que ocupará su asiento como subsecretario del Board of Control, es decir, del ministerio para la India. Layard acepta. Pero de repente Russell cae en la cuenta de que un caballero whig entrado en años, llamado sir Thomas Redington, que en otro tiempo se ocupó de asuntos irlandeses, pero nunca de asiáticos, «todavía no está colocado» (textual). Da a entender, pues, a Layard que no estorbe la colocación del anciano caballero. Layard vuelve a resignarse. Russell, animado por la modestia abnegada del sabio, le insinúa ahora que se quite del todo de en medio y acepte un consulado en Egipto. Esta vez Layard se enfurece, se niega y se hace notar en el Parlamento con importantes discursos contra la política oriental del ministerio.

Palmerston, en cuanto forma su gabinete, intenta contentarlo con el puesto de secretario de la Intendencia de Artillería. Layard lo rechaza porque no entiende absolutamente nada de artillería, etc. ¡Qué ingenuo! ¡Como si el secretario saliente —el señor Monsell, uno de los corredores de la Brigada Irlandesa—4 hubiera sido alguna vez capaz de distinguir un mosquete corriente de un fusil de aguja! Palmerston le ofrece entonces la subsecretaría del Ministerio de la Guerra. Layard acepta, pero a la mañana siguiente Palmerston ha descubierto que Frederick Peel5 —esa nulidad burocrática— es indispensable en este momento en el Ministerio de la Guerra, de cuyas funciones Peel notoriamente no entiende nada. En compensación, le ofrece por último a Layard, en nombre de Russell, la subsecretaría del Ministerio de las Colonias. Layard considera que las circunstancias son demasiado difíciles para ponerse a estudiar en este momento cincuenta colonias de las que nunca se ha ocupado. Lo rechaza, y así termina esta edificante historia.

La única moraleja que sacan de ella los periódicos ministeriales es que Layard es todavía muy inexperto en los asuntos del mundo y ha perdido miserablemente su fama asiria.

  1. Austen Henry Layard (1817-1894), arqueólogo que excavó Nínive y Nimrud, diputado liberal por Aylesbury desde 1852 y crítico de la dirección de la guerra de Crimea. ↩

  2. Layard fue subsecretario de Asuntos Exteriores con Granville a comienzos de 1852, hasta que en febrero el gobierno whig de Russell dejó paso al gabinete tory de lord Derby. ↩

  3. Edward Henry Stanley (1826-1893), hijo de lord Derby, subsecretario de Asuntos Exteriores en 1852. ↩

  4. William Monsell (1812-1894), diputado católico irlandés, secretario de la Intendencia de Artillería desde 1852. ↩

  5. Frederick Peel (1823-1906), hijo de sir Robert Peel, subsecretario de la Guerra desde 1855. ↩