Escrito en inglés por Karl Marx hacia el 15 de septiembre de 1857 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia. A Popular Dictionary of General Knowledge (Nueva York, D. Appleton and Company), tomo III, 1858, págs. 199-200. Traducido del texto de la enciclopedia, cotejado con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 91-94, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés
BERTHIER, Louis-Alexandre, mariscal de Francia, príncipe y duque de Neuchâtel y Valangin, príncipe de Wagram, nacido en Versalles el 20 de noviembre de 1753 y asesinado en Bamberg el 1 de junio de 1815. Lo educó como soldado su padre, jefe del cuerpo de ingenieros topógrafos bajo Luis XVI. De la oficina topográfica del rey pasó al servicio activo, primero como teniente del estado mayor y después como capitán de dragones. En la guerra de independencia norteamericana sirvió a las órdenes de La Fayette. En 1789 Luis XVI lo nombró mayor general de la guardia nacional de Versalles, y el 5 y 6 de octubre de 17901, así como el 19 de febrero de 1791, prestó buenos servicios a la familia real. Comprendió, sin embargo, que la revolución abría un campo a los talentos militares, y lo encontramos sucesivamente como jefe del estado mayor de La Fayette, de Luckner y de Custine. Durante el Terror evitó las sospechas mostrando celo en la guerra de la Vendée. Su valentía personal en la defensa de Saumur, el 12 de junio de 1793, le valió una mención honorífica en los informes de los comisarios de la Convención. Después del 9 de termidor fue nombrado jefe del estado mayor de Kellermann y, haciendo que el ejército francés ocupara las líneas de Borghetto, contribuyó a detener el avance del enemigo. Así quedó establecida su reputación como jefe de estado mayor antes de que Bonaparte lo escogiera para ese puesto. Durante la campaña de 1796-1797 se mostró también un buen general de división en las batallas de Mondovì (22 de abril de 1796), Lodi (10 de mayo de 1796), Codogno (9 de mayo de 1796) y Rívoli (14 de enero de 1797). De carácter débil, de actividad tenaz, de una constitución hercúlea que le permitía trabajar 8 noches seguidas, de una memoria prodigiosa para todo lo referente a los detalles de las operaciones militares, como los movimientos de los cuerpos, el número de las fuerzas, los acantonamientos, los jefes; de una prontitud con la que siempre se podía contar, ordenado y exacto, versado en el uso de los mapas, con una aguda apreciación de las particularidades del terreno, acostumbrado a informar en términos sencillos y claros sobre los movimientos militares más complicados, lo bastante experimentado y perspicaz para saber el día de la acción adónde llevar las órdenes recibidas y ocupándose él mismo de su ejecución, telégrafo vivo de su jefe en el campo de batalla e infatigable máquina de escribir en el despacho, era el modelo de oficial de estado mayor para un general que se reservaba todas las funciones superiores del estado mayor. Pese a sus protestas, Bonaparte lo puso en 1798 al frente del ejército destinado a ocupar Roma, proclamar allí la república y hacer prisionero al papa. Tan incapaz de impedir los robos que cometían en Roma los generales, los comisarios y los proveedores franceses como de atajar el motín en las filas francesas, entregó su mando a Masséna y se fue a Milán, donde se enamoró de la bella señora Visconti; su pasión excéntrica y duradera por ella le valió durante la expedición a Egipto el apodo de jefe de la faction des amoureux (el partido de los enamorados) y le costó la mayor parte de los 40.000.000 de francos que su señor imperial le fue otorgando. A su regreso de Egipto secundó las intrigas de Bonaparte del 18 y el 19 de brumario y fue nombrado ministro de la Guerra, cargo que ocupó hasta el 2 de abril de 1800. De nuevo jefe del estado mayor en la segunda campaña de Italia, contribuyó en cierta medida a la posición evidentemente falsa en que Bonaparte se había colocado en Marengo, al dar crédito a informes falsos sobre la ruta y la posición del ejército austriaco. Tras la victoria, después de concluir un armisticio con el general Melas, fue empleado en varias misiones diplomáticas y luego repuesto en el Ministerio de la Guerra, que ocupó hasta la proclamación del Imperio. A partir de entonces se apegó por completo a la persona del emperador, al que acompañó, con el título de mayor general del Gran Ejército, como jefe del estado mayor en todas sus campañas. Napoleón lo colmó de títulos, dignidades, emolumentos, pensiones y donaciones. El 19 de mayo de 18082 fue nombrado mariscal del Imperio, gran cordón de la Legión de Honor y montero mayor de Francia. El 17 de octubre de 18063 tuvo el honor de estipular con Mack los términos de la capitulación de Ulm. De la campaña de Prusia de 1806 se trajo la dignidad de príncipe soberano de Neuchâtel y Valangin. En 1808 se le ordenó casarse con la princesa Isabel María de Baviera-Birkenfeld, sobrina del rey de Baviera, y fue nombrado vicecondestable de Francia. En 1809 Napoleón lo puso como general en jefe al frente del Gran Ejército destinado a operar desde Baviera contra Austria. El 6 de abril declaró la guerra y el 15 ya se las había arreglado para comprometer la campaña. Dividió el ejército en 3 partes: Davout, con la mitad de las fuerzas francesas, en Ratisbona; Masséna, con la otra mitad, en Augsburgo, y entre ambos, en Abensberg, los bávaros, de modo que el archiduque Carlos, avanzando con rapidez, habría podido vencer por separado a esos cuerpos. La lentitud de los austriacos y la llegada de Napoleón salvaron al ejército francés. En sus funciones más afines, sin embargo, y bajo la mirada de su señor, prestó excelentes servicios en esa misma campaña y añadió a su larga lista de títulos el de príncipe de Wagram. Durante la campaña de Rusia fracasó incluso como jefe del estado mayor. Después del incendio de Moscú se mostró incapaz hasta de interpretar las órdenes de su señor; pero, pese a su insistente petición de que se le permitiera volver a Francia con Napoleón, este le ordenó quedarse con el ejército en Rusia. La estrechez de su espíritu y su apego a la rutina se pusieron entonces plenamente de manifiesto en medio de las terribles adversidades contra las que tuvieron que luchar los franceses. Fiel a sus tradiciones, daba a un batallón, a veces a una compañía de la retaguardia, las mismas órdenes que si esa retaguardia aún se compusiera de 30.000 hombres; asignaba puestos a regimientos y divisiones que hacía tiempo habían dejado de existir y, para suplir su propia falta de actividad, multiplicaba los correos y las fórmulas. Durante los años 1813-1814 lo encontramos de nuevo en su puesto habitual. Una vez que el Senado proclamó la destitución de Napoleón, Berthier, con falsos pretextos, se escabulló de su protector, envió su adhesión al Senado y al gobierno provisional aun antes de la abdicación de Napoleón y fue, al frente de los mariscales del Imperio, a Compiègne para dirigirse a Luis XVIII en el lenguaje más servil. El 4 de junio de 1814, Luis XVIII lo nombró par de Francia y capitán de una compañía de la recién creada guardia real. Su principado de Neuchâtel lo cedió al rey de Prusia a cambio de una pensión de 34.000 florines. Al volver Napoleón de Elba, siguió a Luis XVIII a Gante. Sin embargo, caído en desgracia ante el rey por haber ocultado una carta recibida de Napoleón, se retiró a Bamberg, donde el 1 de junio de 1815 lo mataron seis hombres enmascarados que lo arrojaron por una de las ventanas del palacio de su suegro. Sus memorias se publicaron en París en 1826.