Escrito en inglés por Friedrich Engels hacia el 11 de febrero de 1858 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia. A Popular Dictionary of General Knowledge, tomo III (Nueva York, D. Appleton, 1858), págs. 247-248. Traducido del texto de la Cyclopaedia, cotejado con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 253-258, por la Escuela de marxismo, 2026. Los cortes que el diccionario marca con una raya dentro del artículo se dan como párrafos. Las notas son nuestras. Texto original en inglés

Bidasoa, pequeño río de las provincias vascas de España, célebre por las batallas libradas en sus orillas entre los franceses mandados por Soult y los ingleses, españoles y portugueses mandados por Wellington. Tras la derrota de Vitoria, en 1813,1 Soult reunió sus tropas en una posición cuya derecha se apoyaba en el mar frente a Fuenterrabía, con el Bidasoa por delante, mientras el centro y la izquierda se extendían por varias cadenas de colinas hacia San Juan de Luz. Desde esta posición intentó una vez socorrer a la guarnición bloqueada de Pamplona, pero fue rechazado. San Sebastián, sitiada por Wellington, estaba ya en grave aprieto, y Soult resolvió levantar el sitio. Desde su posición del bajo Bidasoa no había más que 9 millas hasta Oyarzun, una aldea del camino de San Sebastián, y si lograba llegar a ella el sitio tendría que levantarse. En consecuencia, hacia finales de agosto de 1813 concentró dos columnas sobre el Bidasoa. La de la izquierda, al mando del general Clausel, con 20.000 hombres y 29 cañones, tomó posición en una cadena de colinas frente a Vera (lugar a partir del cual el curso alto del río estaba en manos de los aliados), mientras el general Reille, con 18.000 hombres y una reserva de 7.000 a las órdenes de Foy, se situaba más abajo, cerca del camino de Bayona a Irún. El campo atrincherado francés de retaguardia lo ocupaba D'Erlon con dos divisiones, para parar cualquier movimiento envolvente de la derecha aliada. Wellington había sido informado del plan de Soult y había tomado todas las precauciones. El extremo izquierdo de su posición, protegido por delante por el estuario del Bidasoa, sometido a la marea, estaba bien atrincherado, aunque débilmente ocupado; el centro, formado por las crestas sumamente fuertes y escarpadas de San Marcial, estaba reforzado con obras de campaña y lo guarnecían los españoles de Freyre, con la 1.ª división británica en reserva a su izquierda y retaguardia, cerca del camino de Irún. El ala derecha, en las pendientes rocosas de la montaña de Peña de Haya, la ocupaban los españoles de Longa y la 4.ª división angloportuguesa; la brigada de Inglis, de la 7.ª división, la enlazaba con la división ligera de Vera y con las tropas destacadas aún más a la derecha, entre las colinas. El plan de Soult era que Reille tomara San Marcial (que pensaba convertir en cabeza de puente para operaciones ulteriores) y empujara a los aliados hacia su derecha, a los barrancos de Peña de Haya, despejando así la carretera para Foy, que debía avanzar por ella derecho sobre Oyarzun; Clausel, por su parte, tras dejar una división observando Vera, pasaría el Bidasoa un poco más abajo de ese lugar y empujaría montaña arriba, por Peña de Haya, a cuantas tropas se le opusieran, secundando y flanqueando así el ataque de Reille. En la mañana del 31 de agosto, las tropas de Reille vadearon el río en varias columnas, tomaron al asalto la primera cresta de San Marcial y avanzaron hacia las cumbres más altas y dominantes de aquel grupo de colinas. Pero en ese terreno difícil sus tropas, mal dirigidas, se desordenaron; tiradores y sostenes se mezclaron y en algunos puntos se amontonaron en grupos desordenados, y entonces las columnas españolas se lanzaron cuesta abajo y los rechazaron hasta el río. Un segundo ataque tuvo al principio más éxito y llevó a los franceses hasta la posición española; pero allí se agotó su fuerza, y otro avance de los españoles los arrojó en gran desorden al Bidasoa. Soult, que entretanto había sabido que Clausel había llevado adelante su ataque, ganando terreno poco a poco en Peña de Haya y empujando ante sí a portugueses, españoles y británicos, estaba formando columnas con las reservas de Reille y las tropas de Foy para un tercer y último ataque cuando llegó la noticia de que D'Erlon había sido atacado en su campo por fuerzas considerables. Wellington, en cuanto la concentración de los franceses en el bajo Bidasoa no dejó ya duda alguna sobre el verdadero punto de ataque, había ordenado a todas las tropas de las colinas de su extremo derecho atacar lo que tuvieran delante. Este ataque, aunque rechazado, fue muy serio y podía repetirse. Al mismo tiempo, una parte de la división ligera británica se desplegó en la orilla izquierda del Bidasoa para tomar de flanco el avance de Clausel. Soult renunció entonces al ataque proyectado y volvió a pasar al otro lado del Bidasoa a las tropas de Reille. Las de Clausel no quedaron libres hasta muy entrada la noche, y tras una dura lucha por forzar el puente de Vera, pues los vados se habían vuelto impracticables por una fuerte lluvia; ese mismo día los aliados tomaron San Sebastián al asalto, salvo la ciudadela, y esta se rindió el 9 de septiembre.2

La segunda batalla del Bidasoa se libró el 7 de octubre, cuando Wellington forzó el paso del río. La posición de Soult era más o menos la misma que antes: Foy ocupaba el campo atrincherado de San Juan de Luz; D'Erlon, Urdax y el campo de Ainhoa; Clausel estaba apostado en una cresta que unía Urdax con el bajo Bidasoa, y Reille se extendía a lo largo de este río desde la derecha de Clausel hasta el mar. Todo el frente estaba atrincherado, y los franceses seguían ocupados en reforzar sus obras. La derecha británica estaba frente a Foy y D'Erlon; el centro, formado por los españoles de Girón y la división ligera, con los españoles de Longa y la 4.ª división en reserva, 20.000 hombres en total, hacía frente a Clausel; en el bajo Bidasoa, los españoles de Freyre, las divisiones angloportuguesas 1.ª y 5.ª y las brigadas independientes de Aylmer y Wilson, 24.000 hombres en total, estaban listos para atacar a Reille. Wellington lo preparó todo para una sorpresa. Sus tropas se formaron durante la noche anterior al 7 de octubre bien resguardadas de la vista del enemigo, y no se levantaron las tiendas de su campamento. Además, unos contrabandistas le habían informado de la situación de tres vados en el estuario del Bidasoa, todos practicables en bajamar y desconocidos para los franceses, que se creían completamente seguros por ese lado. En la mañana del 7, mientras las reservas francesas estaban acampadas muy a retaguardia y de la única división situada en primera línea muchos hombres habían sido destinados a trabajar en los reductos, la 5.ª división británica y la brigada de Aylmer vadearon el estuario y marcharon sobre el campo atrincherado llamado de los Sansculottes. En cuanto pasaron a la otra orilla, abrieron fuego los cañones de San Marcial, y otras cinco columnas avanzaron a vadear el río. Se habían formado en la orilla derecha antes de que los franceses pudieran oponer resistencia alguna; en efecto, la sorpresa tuvo un éxito completo: los batallones franceses, que llegaban sueltos y en desorden, fueron derrotados, y toda la línea, incluida la llave de la posición, la colina de la Croix des Bouquets, fue tomada antes de que pudiera llegar reserva alguna. El campo de Biriatu y Bildox, que unía a Reille con Clausel, quedó envuelto al tomar Freyre el monte Mandale, y fue abandonado. Las tropas de Reille se retiraron en desorden hasta que Soult las detuvo en Urrugne, adonde llegó a toda prisa con las reservas de Espelette. Estando todavía allí le informaron de un ataque contra Urdax; pero no dudó ni un momento sobre cuál era el verdadero punto de ataque y marchó sobre el bajo Bidasoa, adonde llegó demasiado tarde para restablecer la batalla. Entretanto el centro británico había atacado a Clausel y le había ido arrebatando sus posiciones con ataques de frente y de flanco. Al anochecer, Clausel estaba reducido al punto más alto de la cresta, la Gran Rhune,3 y al día siguiente abandonó también esa altura. Los franceses perdieron unos 1.400 hombres, y los aliados, unos 1.600 entre muertos y heridos. La sorpresa estuvo tan bien preparada que la defensa efectiva de las posiciones francesas tuvo que hacerla un total de solo 10.000 hombres, que, atacados con vigor por 33.000 aliados, fueron desalojados de ellas antes de que pudiera llegar en su apoyo reserva alguna.

  1. Batalla de Vitoria (21 de junio de 1813), en la que Wellington derrotó al ejército de José Bonaparte y del mariscal Jourdan y que decidió la expulsión de los franceses de España. ↩

  2. La frase del original, que la versión alemana sigue al pie de la letra, mezcla dos hechos del 31 de agosto: la retirada de Clausel por el puente de Vera y el asalto de San Sebastián. ↩

  3. La Rhune (en vasco, Larrun), monte de 905 metros en la frontera, al sur de San Juan de Luz. ↩