Escrito en inglés por Friedrich Engels hacia el 28 de enero de 1858 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia (Nueva York, Appleton), tomo III (1858), págs. 346-347. Traducido del texto de la Cyclopaedia, cotejado con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 245-246, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés
BLENHEIM, o Blindheim: aldea de Baviera, a unas 23 millas de Augsburgo, escenario de una gran batalla librada el 13 de agosto de 1704 entre los ingleses y austriacos, al mando de Marlborough y del príncipe Eugenio, y los franceses y bávaros, al mando de los mariscales Tallard y Marsin y del elector de Baviera.1 Como los Estados austriacos estaban amenazados de una invasión directa por el lado de Alemania, Marlborough marchó desde Flandes en su auxilio. Los aliados acordaron mantenerse a la defensiva en Italia, los Países Bajos y el bajo Rin, y concentrar todas sus fuerzas disponibles en el Danubio. Marlborough, tras tomar al asalto las trincheras bávaras del Schellenberg, cruzó el Danubio y se unió a Eugenio, y acto seguido ambos marcharon a atacar al enemigo. Lo encontraron detrás del arroyo Nebel, con las aldeas de Blenheim y Kitzingen2 fuertemente ocupadas delante de cada uno de sus flancos. Los franceses tenían el ala derecha; los bávaros, la izquierda. Su línea tenía casi 5 millas de extensión, y como cada ejército tenía la caballería en sus alas, una parte del centro la ocupaban a la vez la caballería francesa y la bávara. La posición no estaba bien tomada ni siquiera según las reglas tácticas entonces vigentes. La masa de la infantería francesa, 27 batallones, estaba apiñada en Blenheim, es decir, en una posición del todo impotente para tropas organizadas como lo estaban entonces y aptas solo para combatir en línea en terreno abierto. El ataque de los angloaustriacos, sin embargo, las sorprendió en esa situación peligrosa, y Marlborough sacó enseguida todas las ventajas que le ofrecía la ocasión. Tras atacar en vano Blenheim, desplazó de pronto el grueso de sus fuerzas hacia su centro y con él rompió el centro de sus adversarios. Eugenio despachó sin esfuerzo a los bávaros, así aislados, y emprendió la persecución general, mientras Marlborough, después de cortar por completo la retirada a los 18.000 franceses encerrados en Blenheim, los obligó a deponer las armas. Entre ellos estaba el mariscal Tallard. Las pérdidas totales de los francobávaros fueron de 30.000 hombres entre muertos, heridos y prisioneros;3 las de los vencedores, de unos 11.000. La batalla decidió la campaña, Baviera cayó en manos de los austriacos y el prestigio de Luis XIV se desvaneció.
Esta batalla es del mayor interés táctico, porque muestra con toda claridad la inmensa diferencia entre la táctica de entonces y la de nuestros días. La misma circunstancia que hoy se tendría por una de las mayores ventajas de una posición defensiva, a saber, tener dos aldeas delante de los flancos, fue, con tropas del siglo XVIII, la causa de la derrota. En aquel tiempo la infantería era del todo incapaz de ese combate de tiradores y en apariencia irregular que hoy hace casi inexpugnable una aldea de casas de mampostería ocupada por buenas tropas. En Francia, y en general en el continente, esta batalla se llama batalla de Hochstädt, por una pequeña ciudad de ese nombre situada en las cercanías y que ya se había hecho famosa por una batalla librada allí el 20 de septiembre del año anterior.