Escrito en inglés por Friedrich Engels el 10 de febrero de 1859 y publicado en el New-York Daily Tribune, núm. 5582, del 12 de marzo de 1859. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 189-194), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Se corrigen erratas evidentes de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Las recientes fanfarronadas de Luis Napoleón sobre la fuerza de las tropas que es capaz de llevar contra Austria han hecho que aparezcan en los periódicos de Alemania estudios parecidos sobre los recursos militares que probablemente podrían reunirse contra él en caso de guerra. Pero esos datos, en general, tienen escasas pretensiones de exactitud o de minuciosidad en el detalle, y por eso nos hemos visto obligados a recurrir a documentos auténticos y oficiales para los hechos y las cifras que ahora vamos a presentar a nuestros lectores.

El ejército de Austria es, naturalmente, con mucho el más fuerte de los ejércitos que entrarían en acción en una guerra así contra Francia. Su infantería consta de 62 regimientos de línea (cada uno compuesto de 1 batallón de granaderos, 4 batallones de línea y 1 batallón de depósito), con 310 batallones activos y 62 de depósito; de 14 regimientos de la frontera militar1 (cada uno con 2 batallones de campaña y 1 de reserva), con 28 batallones activos y 14 de reserva (además de un batallón en disponibilidad), y de 32 batallones de cazadores. El efectivo de los batallones austriacos es variable: oscila entre cuatro y seis compañías. Con el efectivo completo, la infantería alcanza la fuerza total siguiente:

Línea370.000 hombres
Regimientos de la frontera55.000 hombres
Cazadores32.000 hombres
Total, incluidos los depósitos470.000 hombres

Los regimientos de línea y de la frontera están armados con mosquetes de percusión de ánima lisa cuyas llaves tienen una construcción curiosa y no muy digna de admiración; pero son, con todo, mosquetes bastante útiles. En los regimientos de la frontera cada compañía tiene veinte fusiles rayados. Los 32 batallones de cazadores van armados enteramente con fusiles rayados, pero su alcance es mucho menor que el del fusil Minié francés o el Enfield inglés. La infantería es de primera en su totalidad, y sus soldados pueden medirse con cualquier otro de Europa, aunque en una comparación con la infantería inglesa o prusiana, en la que cada soldado lleva un mosquete rayado de gran alcance, el armamento inferior tiene que resultar desventajoso. Frente a las tropas francesas o rusas no existiría esa desventaja, si prescindimos de los 20 batallones de cazadores franceses y mientras no se cambie el armamento de la infantería de línea francesa.

La caballería austriaca cuenta con 10 regimientos pesados y 24 ligeros, los primeros con 6 escuadrones y los segundos con 8, además de 1 escuadrón de depósito por regimiento. Un escuadrón pesado tiene 194 hombres, y uno ligero, 227. Con ese efectivo, un regimiento de caballería austriaco es más fuerte que una brigada de caballería francesa. Toda el arma tiene 67.000 hombres, extraordinariamente bien montados, y la mayor parte de la caballería ligera se recluta entre dos naciones de jinetes, los húngaros y los polacos. No cabe duda de que estos 67.000 hombres valdrían más que los 81.000 jinetes franceses que Luis Napoleón quiere poner en pie. La caballería austriaca no tiene hoy, sin duda, competidora.

La artillería consta de 12 regimientos de campaña, cada uno con 13 baterías de 8 piezas, 1 regimiento de costa y 1 regimiento de cohetes con 20 baterías, en total 1.248 piezas, 240 carros de cohetes y 50.000 hombres. Los zapadores, las tropas de sanidad, etcétera, suman otros 20.000 hombres.

El pie de paz de todo el ejército, incluido el tren, etcétera, sería de 580.000 a 600.000 hombres. De ellos, casi 200.000 suelen estar de licencia, y así sigue siendo hasta este momento, de modo que en la actualidad hay 400.000 bajo las banderas. Pero en caso de guerra puede llamarse no solo a estos, sino también a 120.000 hombres de la reserva (que se licencian tras ocho años de servicio y quedan obligados al servicio otros dos años); y si podemos creer lo que afirman los periodistas austriacos, todo el ejército puede estar en armas en 14 días. Pero con eso no se agotan los recursos del imperio. La región fronteriza está exenta del servicio de reserva, pero allí todo hombre es soldado hasta los 60 años y está siempre dispuesto a que lo llamen a su regimiento. Esa región dio en 1848 las tropas que salvaron a Radetzky en Italia y, con él, a la monarquía austriaca. Aún no se ha olvidado cómo se formaban con esos tenaces eslavonios batallón tras batallón y se enviaban a Italia, mientras el ejército que al mismo tiempo arrancaba Viena a los insurrectos2 se reclutaba en la misma estirpe. Esta región, cuyo contingente para fines ordinarios se limita a 55.000 hombres, puede enviar en caso de necesidad 200.000 soldados al campo de batalla. Así, con las reservas y solo 80.000 hombres más de la región fronteriza, el ejército austriaco sumaría en total 800.000 hombres, a los que se añadirían más de 100.000 soldados de la frontera tan deprisa como pudieran formarse los batallones. Suponiendo que Austria tuviera el dinero necesario, ella sola sería perfectamente capaz de defender sus posesiones italianas contra Francia y el Piamonte unidos.

Luego viene Prusia. La infantería de este reino consta de 36 regimientos de línea y de la Guardia con 108 batallones, 9 regimientos de reserva con 18 batallones, 8 batallones de reserva y 10 batallones de cazadores, en total 144 batallones, cuyo pie de guerra es de unos 150.000 hombres. A ello se añade el primer bando de la Landwehr,3 116 batallones con unos 120.000 hombres, en total 270.000 hombres. En tiempo de guerra, con los 8 batallones de reserva se forman 36 batallones de depósito para los 36 regimientos de línea, y los 9 regimientos de reserva, con sus 9 batallones de Landwehr correspondientes, se destinan al servicio de guarnición, de modo que queda una fuerza activa de campaña de 228 batallones con unos 230.000 hombres.

La caballería consta de 38 regimientos de línea de 4 escuadrones cada uno, es decir, 152 escuadrones, y de 34 regimientos con 136 escuadrones del primer bando de la Landwehr, en total unos 49.000 hombres.

Artillería: 9 regimientos, cada uno con 11 baterías de 8 piezas y 4 compañías para el servicio de plaza; en total, 792 piezas de campaña y 20.000 hombres.

Los ingenieros, el tren, etcétera, tienen un efectivo total de 40.000 hombres.

En conjunto, Prusia dispone de un ejército de 380.000 hombres de la línea y del primer bando de la Landwehr, de los cuales al menos 340.000 son aptos para el servicio de campaña. El segundo bando de la Landwehr no está organizado y se destina únicamente al servicio de plaza. Pero en caso de guerra el segundo bando, en lo que respecta a la infantería y la artillería, podría llevarse en unos cuatro meses a un nivel de rendimiento aceptable; la caballería difícilmente llegará a ser apta para el servicio activo. En cualquier caso, puede contarse con seguridad con 100.000 a 120.000 hombres de esa procedencia, que a su vez liberan del servicio de guarnición a otros tantos soldados de línea. El ejército prusiano puede poner en pie, pues, 500.000 hombres, a los que se añade una multitud de hombres instruidos que no tuvieron sitio en el primer bando de la Landwehr y que podrían emplearse en nuevas formaciones.

A consecuencia del corto tiempo de servicio (tres años) y de que todo el primer bando de la Landwehr ha estado por término medio cuatro o cinco años fuera del servicio en el ejército (con pocas y breves interrupciones), el ejército prusiano, en lo que respecta a los soldados, no vale lo que el austriaco al estallar una guerra. Pero los prusianos tienen una especial inclinación por lo militar, y unas pocas semanas de servicio activo en campaña harán siempre de ellos buenos soldados. Prusia tiene que temer sobre todo el primer mes o los dos primeros meses de una guerra. Más de la mitad del ejército se compone de una milicia; por eso es poco apto para una guerra ofensiva, pero se sostendrá tanto mejor en una guerra defensiva, porque, salvo en Suiza, en ninguna parte es el ejército una institución tan verdaderamente nacional como en Prusia. En cuanto al armamento, toda la Guardia y un batallón de cada regimiento de línea van armados con los nuevos fusiles de aguja, que tienen un alcance de 1.000 yardas y, salvo el fusil Enfield inglés, tiran más lejos que todos los demás mosquetes en uso. El resto de las tropas de línea va armado con el mosquete corriente, cuyo cañón, sin embargo, se ha rayado con un procedimiento muy sencillo según el principio de Minié y que en alcance y precisión poco tiene que envidiar al auténtico fusil Minié. Cuando se llame al primer bando de la Landwehr, recibirá también el fusil de aguja. Con eso la infantería prusiana tiene, salvo la británica, el mejor armamento de todas las infanterías de Europa.

Para el ejército de la Confederación Germánica, Austria aporta los cuerpos de ejército primero, segundo y tercero, y Prusia el cuarto, el quinto y el sexto. El séptimo cuerpo lo aporta Baviera. Baviera está obligada a poner un contingente simple de 36.500 hombres y 17.800 de reserva, en total 54.300 hombres. Pero el ejército bávaro es mucho más fuerte, a saber, 54 batallones de infantería con 54.000 hombres, 56 escuadrones de caballería con 9.000 hombres, 224 piezas y 5.600 hombres de artillería, además de ingenieros, etcétera, en total más de 72.000 hombres; a ello se añade la reserva, a la que pertenecen todos los soldados licenciados de entre 27 y 40 años y que puede emplearse en formar nuevas unidades.

El octavo cuerpo comprende, entre contingente y reserva:

SoldadosSoldados
Wurtemberg21.000Ejército efectivo19.000
Baden15.000Ejército efectivo15.000
Hesse-Darmstadt9.300Ejército efectivo10.500
Efectivo exigido45.300Efectivo real44.500

El noveno cuerpo (contingente y reserva) debe contar 36.000 hombres; los ejércitos que lo componen comprenden en realidad 44.000 hombres.

El décimo cuerpo debe comprender 42.000 hombres, y suponemos que los ejércitos que lo forman alcanzarán aproximadamente esa cifra. La división de reserva (contingentes de los pequeños Estados) tiene unos 17.000 hombres. Un resumen general da, pues:

Soldados
Austria800.000
Prusia400.000
Baviera70.000
Octavo cuerpo45.000
Noveno cuerpo44.000
Décimo cuerpo42.000
División de reserva17.000
Total1.418.000

De esta fuerza colosal, los 213.000 hombres de los cinco últimos grupos están siempre preparados y solo forman el pie de paz ordinario de los Estados correspondientes una vez llamados todos los hombres con licencia. Esos Estados podrían poner, pues, con facilidad 100.000 o 150.000 hombres más, pero como no existen formaciones para ellos, no los hemos contado en absoluto, igual que el segundo bando de la Landwehr prusiana. Austria puede tener con seguridad 700.000 hombres en armas en catorce días. En Prusia llevaría todavía menos tiempo poner las tropas de línea en su efectivo completo de 225.000 hombres llamando a la reserva de guerra (soldados con licencia). Alemania puede, pues, poner en campaña en catorce días unos 1.150.000 hombres, un mes más tarde otros 270.000, y aún quedan disponibles todo el segundo bando prusiano, toda la reserva bávara y unos 100.000 soldados austriacos de la frontera. Y solo cuando esas reservas se hayan agotado, entonces y solo entonces, harán falta esfuerzos extraordinarios.

Las fuerzas de que dispone Alemania son, pues, tan inmensas que, si están bajo una dirección unida y firme, no tienen por qué temer ningún ataque llevado a cabo a la vez por Francia, Italia y Rusia. Que vayan a tener esa dirección es, naturalmente, dudoso; pero si en una guerra general los celos mezquinos, la indecisión y la rutina estorbaran la acción de esos ejércitos y acarrearan derrotas, los actuales gobiernos de Alemania podrán hacer las maletas: tendrán que poner pies en polvorosa a toda prisa. La Alemania de 1859 se distingue de la Alemania de la paz de Basilea y de las derrotas de Jena, Austerlitz y Wagram4 como la Francia de hoy de la Francia revolucionaria de 1793; y si el año 1848 no consiguió otra cosa, sí produjo un sentimiento nacional alemán en todas las partes del país, incluso en las que antes se acusaba de simpatías francesas. Luis Napoleón puede intentar hacer de libertador en Italia, pero no debe atreverse a ese juego en el Rin; y aunque obtuviera éxitos parciales en la guerra, no haría más que provocar una revolución en Alemania que aseguraría su derrota final y, con la fuerza de su ejemplo, pondría en peligro su propio trono, ya tambaleante.

  1. La frontera militar (Militärgrenze) era la franja de territorio de Croacia, Eslavonia, el Banato y Transilvania lindante con el Imperio otomano, organizada militarmente: sus habitantes recibían tierras a cambio del servicio en armas. ↩

  2. En octubre de 1848 las tropas de Windischgrätz y del ban croata Jelačić tomaron la Viena insurrecta. ↩

  3. Reserva militar prusiana; el primer bando (erstes Aufgebot) lo formaban los hombres más jóvenes que ya habían servido en el ejército de línea, y el segundo, los de más edad. En el original inglés la palabra va en alemán. ↩

  4. La paz de Basilea (1795), por la que Prusia se retiró de la guerra contra la Francia revolucionaria; las victorias de Napoleón sobre austriacos y rusos en Austerlitz (1805), sobre los prusianos en Jena (1806) y sobre los austriacos en Wagram (1809). ↩