Escrito en inglés por Friedrich Engels a finales de enero de 1861 y publicado en The Volunteer Journal, for Lancashire and Cheshire, núm. 22, del 2 de febrero de 1861. El original inglés no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 15 (Berlín, 1961, pp. 242-245), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Según el Almanach de Gotha1, que pasa por gran autoridad en esta materia, el pie de guerra del ejército francés para 1860-1861 se ha fijado como sigue:
- Infantería: Guardia: 12 batallones de granaderos, 16 de voltigeurs, 2 de zuavos y 1 de chasseurs; en total, 31 batallones. Línea: 103 regimientos de 4 batallones cada uno, en total 412 batallones; 3 regimientos de zuavos, 2 de la Legión Extranjera, 3 regimientos de turcos (tiradores argelinos indígenas), cada regimiento de 3 batallones: 24 batallones; chasseurs: 20 batallones; zéphyrs2 o batallones ligeros (disciplinarios) de África: 3 batallones; pompiers (bomberos) de París: 1 batallón.
| En total, 491 batallones; o, en tiempo de guerra | 515.037 hombres |
|---|---|
| 2. Caballería: Guardia: 6 regimientos o 37 escuadrones; Línea: 58 regimientos o 358 escuadrones; en total, 395 escuadrones. | 100.221 hombres |
| 3. Artillería: 22 regimientos, 227 baterías (146 de ellas son baterías de 6 cañones; la artillería de campaña comprende 876 cañones) | 66.007 hombres |
| 4. Ingenieros | 15.443 hombres |
| 5. Tren: tropas de sanidad, intendencia | 24.561 hombres |
| 6. Gendarmería | 24.172 hombres |
| 7. Estados mayores, inválidos, escuelas militares, etc. | 17.324 hombres |
| total | 762.765 hombres |
Esta es la fuerza de guerra. El pie de paz es el siguiente:
| Infantería | 255.248 hombres |
|---|---|
| Caballería | 61.023 hombres |
| Artillería | 39.023 hombres |
| Ingenieros | 7.467 hombres |
| Tren, etc. | 11.489 hombres |
| Gendarmería, inválidos, etc. | 41.496 hombres |
| total | 415.746 hombres |
En enero de 1859, poco antes de que estallara la guerra de Italia, el Constitutionnel3 publicó un estado oficial del ejército francés que daba una fuerza de guerra de 568.000 hombres y una fuerza de paz de 433.000. ¿Cómo ha sido posible, pues, aumentar en dos años la fuerza de guerra en 200.000 hombres, mientras que la fuerza de paz, en realidad, ha disminuido?
Además, el contingente anual de jóvenes aptos de que dispone el ejército es de unos 160.000. De ellos, bajo Luis Felipe, se incorporaban efectivamente entre 40.000 y 60.000, y eso se consideraba suficiente para mantener la fuerza del ejército pese a las pérdidas de Argelia. Más tarde se alistaron 80.000 y hasta 100.000 y más. El Imperio, que es la paz4, consumía el doble de carne de cañón de la que habían necesitado la monarquía constitucional o la república. El servicio dura siete años; pero, aun suponiendo que en los últimos tiempos se hayan alistado 100.000 hombres al año (lo que está por encima de la media), eso solo daría para siete años 700.000 hombres, y, descontadas las bajas de las campañas y por otras causas, apenas llegarían a 600.000. ¿Cómo se encontraron entonces los 163.000 restantes?
La respuesta a estas dos preguntas está en las últimas disposiciones del emperador francés. Antes de la guerra de Italia, los regimientos, compuestos hasta entonces de tres batallones de ocho compañías cada uno, se organizaron en cuatro batallones de seis compañías; así, con solo cambiar el reparto de las 24 compañías de un regimiento, salieron cuatro batallones en vez de tres. La fuerza de un batallón tiene un máximo: con más de 1.000 hombres es demasiado fuerte para que lo mande la voz de un solo hombre y demasiado pesado para maniobrar con rapidez. La fuerza de una compañía, en cambio, es mucho más variable: que tenga 100 hombres o 250 es cosa arbitraria y no de necesidad. Formando los cuartos batallones del modo indicado, con el mismo número de oficiales y sargentos, el regimiento podía alistar 4.000 hombres en vez de 3.000 en cuanto los encontrara. Durante la guerra, los regimientos salieron a campaña con tres batallones de combate; el cuarto formaba el batallón de depósito. Así, con los cuartos batallones de los 100 regimientos de línea, se halló el medio de dar cabida a 100.000 hombres más de los que podían recibir los antiguos cuadros. Después de la guerra se disolvieron los cuartos batallones, pero desde hace poco se han vuelto a formar. Se han creado otros tres regimientos de infantería (el 101, el 102 y el 103), que dan cabida a otros 17.000 hombres. Estas nuevas formaciones explican el aumento de 112.000 hombres, y los 51.000 cuyo paradero queda por explicar serán la cifra que en enero de 1859, por bajas anteriores, le faltaba al ejército para su plena fuerza de guerra. Esto muestra que hay ahora en la infantería francesa cuadros del todo suficientes para organizar el enorme número de soldados antes mencionado sin recurrir a nuevas formaciones. Pero ¿dónde encontrar los soldados que han de llenar estos nuevos cuadros?
Los alistamientos regulares de los últimos siete años habrán dejado en las listas de 550.000 a 600.000 hombres. El contingente anual disponible es de unos 160.000 hombres. Con una quinta anual, en el peor de los casos, faltarían apenas 50.000 hombres; en caso de necesidad, están los jóvenes que en los últimos seis años quedaron enteramente exentos del servicio por haber sacado números favorables en el sorteo de la quinta. De ellos podrían ponerse a disposición al menos hasta 300.000; pero, como esa gente cree por lo general que está libre para siempre de la obligación de servir, como en parte están casados, en parte dispersos por todo el país y son difíciles de encontrar, una medida así sería impopular y difícil de aplicar.
¿Cómo cubre entonces Luis Napoleón el hueco? Introduciendo una variante del sistema prusiano de reserva. De los 160.000 hombres disponibles cada año, una parte, digamos la mitad, se toma para cubrir las vacantes del ejército permanente. El resto se inscribe en la lista de la reserva. Se les llama a filas y se les instruye dos meses el primer año y un mes el segundo y el tercero. Pueden ser llamados, igual que el ejército activo, durante siete años en total. Tenemos algún motivo para creer que, si los médicos militares no fueran excesivamente severos al reconocer a los soldados —en la guerra, en cambio, suelen ser extraordinariamente indulgentes—, el contingente anual de 160.000 soldados aptos podría elevarse de golpe a 200.000; pero dejemos eso por ahora. 160.000 hombres al año darían en siete años un ejército de 1.112.000 hombres, y, descontando una cifra redonda por bajas, aún serían un millón de soldados. Vemos así que, con el nuevo sistema de reserva recién implantado, las tropas de Luis Napoleón desbordarán en pocos años las formas de organización existentes. Pero también eso está previsto. En adelante, los cuatro batallones de un regimiento serán batallones de combate. Se forma ahora un quinto batallón con el nombre de batallón de instrucción, y los soldados se inscriben en la lista de la reserva con el pretexto de la instrucción. Esta nueva organización da cabida a otros 103.000 hombres y eleva a 863.000 el número de soldados que pueden encuadrar los cuerpos o cuadros existentes.
No contento con ello, el Gobierno francés propone crear otro regimiento de la Guardia y 17 regimientos de infantería de línea. Estos 18 regimientos son otros 90 batallones, o 90.000 hombres.
Por lo que ya se sabe, estamos seguros de que antes de que acabe este año el ejército francés estará organizado de modo que pueda acoger cómodamente en sus batallones, escuadrones y baterías al menos 953.000 hombres. Y, en cuanto a encontrar los soldados que han de llenar estos marcos, hemos visto que pueden encontrarse hasta 700.000 hombres incluso este mismo año sin tener que recurrir a los licenciados en años anteriores. Pero, una vez que rija la obligación general de servir en el ejército activo o en la reserva, será fácil aplicar el mismo principio a los licenciados en los últimos seis años (Napoleón lo hizo una y otra vez en su tiempo), y entonces no cabe duda de que pronto se habrán reunido los 953.000 hombres.
Este es, pues, el hombre que sin quererlo dio vida al movimiento de voluntarios, al que responde organizando en silencio y sin ruido un ejército de un millón de hombres y poniendo al mismo tiempo en grada veinte fragatas acorazadas5, quizá para escoltar a una parte de ese ejército a través del canal de la Mancha.
Anuario genealógico, diplomático y estadístico publicado en Gotha desde 1763. ↩
Zéphyrs era el apodo de los batallones de infantería ligera de África, unidades disciplinarias formadas con soldados condenados o castigados. Los turcos eran los tiradores argelinos. ↩
Le Constitutionnel, diario parisiense, entonces portavoz oficioso del Gobierno de Napoleón III. ↩
Alusión a la frase de Luis Napoleón en su discurso de Burdeos de octubre de 1852, poco antes de restablecer el Imperio: «L'Empire, c'est la paix» («El Imperio es la paz»). ↩
Francia había botado en 1859 la Gloire, primera fragata acorazada de alta mar, y en 1860 emprendió un programa de construcción de buques acorazados. ↩