Escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado en The Pall Mall Gazette, núm. 1705, del 1 de agosto de 1870, con el título «Notes on the War.—II» y la firma «Z.» (según la MEW), seguida de un último párrafo sobre las fortalezas del Rin. Traducido del original inglés según la transcripción del texto de la Pall Mall Gazette hecha por Tony Brown en el Marx-Engels Internet Archive (marxists.org), cotejado con la versión alemana de la MEW (Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 17, Berlín, 1962, pp. 15-18), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.

En la mañana del viernes 29 de julio habrá comenzado el avance del ejército francés. ¿En qué dirección? Basta una ojeada al mapa para verlo.

El valle del Rin, en la orilla izquierda, está cerrado al oeste por la cadena montañosa de los Vosgos, desde Belfort hasta Kaiserslautern. Al norte de esta última ciudad las colinas se vuelven más onduladas, hasta que se funden poco a poco con la llanura cerca de Maguncia.

El valle del Mosela, en la Prusia renana, forma una garganta profunda y sinuosa que el río se ha abierto a través de una meseta, la cual se eleva al sur del valle en una cordillera considerable llamada Hochwald. A medida que esta cordillera se acerca al Rin, va predominando el carácter de meseta, hasta que las últimas colinas avanzadas se encuentran con las estribaciones más lejanas de los Vosgos.

Ni los Vosgos ni el Hochwald son del todo impracticables para un ejército; ambos están atravesados por varias buenas carreteras, pero ninguno de los dos es un terreno de la clase en que puedan operar con ventaja ejércitos de 200.000 a 300.000 hombres. En cambio, la región que hay entre ambos forma una especie de ancho portillo, de veinticinco a treinta millas de anchura, de terreno ondulado, cruzado por numerosos caminos en todas direcciones y que ofrece toda clase de facilidades a los movimientos de grandes ejércitos. Además, la carretera de Metz a Maguncia pasa por este portillo, y Maguncia es el primer punto importante sobre el que probablemente marcharán los franceses.

Aquí tenemos, pues, la línea de operaciones que prescribe la naturaleza. En caso de una invasión alemana de Francia, estando ambos ejércitos preparados, el primer gran choque tendría que producirse en el rincón de Lorena situado al este del Mosela y al norte del ferrocarril de Nancy a Estrasburgo; del mismo modo, si un ejército francés avanza desde las posiciones en que se concentró la semana pasada, la primera acción importante tendrá lugar en algún punto de este portillo, o más allá, al pie de las murallas de Maguncia.

El ejército francés estaba concentrado así: tres cuerpos (el 3.º, el 4.º y el 5.º) en primera línea, en Thionville, Saint-Avold y Bitche; dos cuerpos (el 1.º y el 2.º) en segunda línea, en Estrasburgo y Metz; y, como reserva, la Guardia en Nancy y el 6.º Cuerpo en Châlons. En los últimos días se ha hecho avanzar la segunda línea hasta los intervalos de la primera, la Guardia se ha trasladado a Metz y Estrasburgo se ha dejado a la Guardia Móvil. Así, todo el grueso de las fuerzas francesas quedó concentrado entre Thionville y Bitche, es decir, frente a la entrada del portillo entre las montañas. La conclusión natural de estas premisas es que se proponen entrar por él.

Así pues, la invasión habrá comenzado con la ocupación de los pasos del Sarre y del Blies; lo siguiente será probablemente ocupar la línea de Tholey a Homburg; después, la línea de Birkenfeld a Landstuhl o de Oberstein a Kaiserslautern, y así sucesivamente; es decir, a menos que los interrumpa un avance de los alemanes. Sin duda habrá en las colinas cuerpos de flanqueo de ambas partes, que también llegarán a las manos; pero la verdadera batalla hay que esperarla en el terreno que acabamos de describir.

De las posiciones de los alemanes no sabemos nada. Suponemos, sin embargo, que su zona de concentración, si se proponen salir al encuentro del enemigo en la orilla izquierda del Rin, estará inmediatamente delante de Maguncia, es decir, en el otro extremo del portillo. Si no, se quedarán en la orilla derecha, de Bingen a Mannheim, y se concentrarán aguas arriba o aguas abajo de Maguncia, según lo exijan las circunstancias. En cuanto a Maguncia, que en su forma antigua estaba expuesta al bombardeo de la artillería rayada, la construcción de una nueva línea de fuertes destacados, a 4.000 o 5.000 yardas de las murallas de la ciudad, parece haberla dejado bastante segura.

Todo hace suponer que los alemanes estarán listos y dispuestos para avanzar no más de dos o tres días después que los franceses. En ese caso será una batalla como la de Solferino:1 dos ejércitos desplegados en todo su frente que marchan uno al encuentro del otro.

No hay que esperar muchas maniobras sabias y demasiado ingeniosas. Con ejércitos de semejante magnitud ya cuesta bastante hacerlos moverse simplemente hacia el frente según el plan convenido de antemano. El bando que intente maniobras peligrosas puede verse aplastado por el simple avance de frente de las masas del enemigo mucho antes de que esas maniobras puedan desarrollarse.

Z.

En Berlín se habla mucho estos días de una obra militar sobre las fortalezas del Rin escrita por el señor von Widdern. El autor dice que el Rin, desde Basilea hasta el Murg, no está fortificado en absoluto, y que la única defensa del sur de Alemania y de Austria contra un ataque francés en esa dirección es la fuerte plaza de Ulm, ocupada desde 1866 por una fuerza mixta de bávaros y wurtembergueses que asciende a 10.000 hombres. En caso de guerra, esta fuerza podría aumentarse hasta 25.000 hombres, y otros 25.000 podrían estacionarse en un campo atrincherado dentro del recinto de la fortaleza. Rastatt, que según se espera opondrá un obstáculo formidable al avance francés, está en un valle por el que corre el río Murg. Las defensas de la ciudad consisten en tres grandes fuertes que dominan los alrededores y están unidos por murallas. Los fuertes del sur y del oeste, llamados «Leopoldo» y «Federico», están en la orilla izquierda del Murg; el fuerte del norte, llamado «Luis», en la orilla derecha, donde hay además un campo atrincherado capaz de alojar a 25.000 hombres. Rastatt está a cuatro millas del Rin, y el terreno intermedio está cubierto de bosques, de modo que la fortaleza no podría impedir que un ejército cruzara el río por ese punto. La plaza siguiente es Landau, que antes constaba de tres fuertes, uno al sur, otro al este y otro al noroeste, separados de la ciudad por marismas en las orillas del riachuelo Queich. Los fuertes del sur y del este se han abandonado hace poco, y el único que se mantiene ahora en estado de defensa es el del noroeste. La fortaleza más importante y mejor situada de esta zona es Germersheim, a orillas del Rin. Domina un tramo considerable del río en ambos sentidos y prácticamente se lo cierra al enemigo hasta Maguncia y Coblenza. Facilitaría mucho el avance de tropas hacia el Palatinado renano, pues bajo la protección de sus cañones podrían tenderse sobre el río dos o tres puentes, además del puente de barcas que ya existe allí. Serviría también de base de operaciones para el ala izquierda de un ejército situado en la línea del río Queich. Maguncia, una de las fortalezas más importantes del Rin, está dominada por algunas de las colinas vecinas; esto ha obligado a multiplicar las fortificaciones de la ciudad, y en consecuencia apenas queda sitio para una guarnición numerosa. Toda la región entre Maguncia y Bingen está hoy fuertemente fortificada, y entre ella y la desembocadura del Meno (en la orilla opuesta del Rin) hay tres grandes campos atrincherados. En cuanto a Coblenza, el señor von Widdern dice que haría falta una fuerza seis veces mayor que la guarnición para sitiarla con alguna perspectiva de éxito. Un enemigo empezaría probablemente el ataque abriendo fuego sobre el fuerte Alejandro desde la colina conocida como Kuhkopf, donde sus tropas estarían protegidas por los bosques. El autor describe también las fortificaciones de Colonia y Wesel, pero no añade nada a lo que ya se sabe sobre el asunto.

  1. En la batalla de Solferino (24 de junio de 1859), durante la guerra de Italia, los ejércitos francés y sardo derrotaron al austríaco. ↩