Escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado en The Pall Mall Gazette, núm. 1703, del 29 de julio de 1870, con el título «Notes on the War.—I» y la firma «Z.» (según la MEW). Es el primero de los sesenta artículos sobre la guerra franco-prusiana que Engels publicó en ese diario londinense entre julio de 1870 y febrero de 1871. Traducido del original inglés según la transcripción del texto de la Pall Mall Gazette hecha por Tony Brown en el Marx-Engels Internet Archive (marxists.org), cotejado con la versión alemana de la MEW (Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 17, Berlín, 1962, pp. 11-14), por la Escuela de marxismo, 2026. Se corrigen erratas evidentes de la transcripción; las palabras que faltan en ella se suplen entre corchetes, traducidas de la versión alemana de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.
Apenas se ha disparado un tiro hasta ahora y, sin embargo, ya ha pasado [una primera etapa de]1 la guerra, que ha terminado en una decepción para el emperador. Unas cuantas observaciones sobre la situación política y militar lo pondrán de manifiesto.
Hoy todo el mundo admite que Luis Napoleón esperaba poder aislar a la Confederación de la Alemania del Norte2 de los Estados del Sur y aprovechar el descontento que reina en las provincias recién anexionadas por Prusia.3 Una rápida arremetida contra el Rin con tantas fuerzas como pudieran reunirse, un paso de ese río en algún punto entre Germersheim y Maguncia y un avance en dirección a Fráncfort y Wurzburgo podían prometer ese resultado. Los franceses se habrían hecho dueños de las comunicaciones entre el Norte y el Sur y habrían obligado a Prusia a llevar a toda prisa hacia el Meno, para una campaña, todas las tropas disponibles, estuvieran preparadas o no. Todo el proceso de movilización de Prusia se habría trastornado, y todas las probabilidades habrían estado a favor de que los invasores derrotaran a los prusianos por partes, a medida que fueran llegando de las distintas regiones del país. No solo razones políticas, sino también militares, aconsejaban semejante intento. El sistema francés de cuadros permite concentrar, digamos, de 120.000 a 150.000 hombres con mucha mayor rapidez que el sistema prusiano de la Landwehr.4 El pie de paz francés solo se diferencia del pie de guerra por el número de soldados con permiso y porque no existen los depósitos, que se forman en vísperas de salir a campaña. En cambio, el pie de paz prusiano comprende menos de un tercio de los hombres que forman el pie de guerra; y, además, en tiempo de paz no solo los soldados, sino también los oficiales de esos dos tercios restantes son civiles. Movilizar a esas inmensas masas de hombres lleva tiempo; es, además, un proceso complicado, que la irrupción repentina de un ejército enemigo desbarataría por completo. Esta es la razón por la que el emperador precipitó tanto la guerra. Si no se proponía una sorpresa inesperada de ese tipo, el lenguaje acalorado de Gramont5 y la precipitada declaración de guerra habrían sido absurdos.
Pero la explosión súbita y violenta del sentimiento alemán acabó con cualquier plan semejante. Luis Napoleón se encontró frente a frente, no con el rey Guillermo «el Anexionador»,6 sino con la nación alemana. Y, en ese caso, no había ni que pensar en una arremetida al otro lado del Rin, ni siquiera con 120.000 o 150.000 hombres. En lugar de una sorpresa, había que emprender una campaña en regla con todas las fuerzas disponibles. La Guardia, los ejércitos de París y de Lyon y los cuerpos del campamento de Châlons, que habrían bastado para el primer propósito, apenas alcanzaban ahora para formar el simple núcleo del gran ejército de invasión. Así empezó la segunda fase de la guerra, la de la preparación de una gran campaña; y desde aquel día empezaron a menguar las probabilidades de éxito final del emperador.
Comparemos ahora las fuerzas que se aprestan para destruirse mutuamente; y, para simplificar, tomaremos solo la infantería. La infantería es el arma que decide las batallas; cualquier pequeña diferencia de fuerza en caballería y artillería, incluidas las ametralladoras y demás ingenios milagrosos, no contará mucho por ninguno de los dos lados.
Francia tiene 376 batallones de infantería (38 de la Guardia, 20 de cazadores, 300 de línea, 9 de zuavos, 9 de turcos,7 etc.), de ocho compañías cada uno en tiempo de paz. En tiempo de guerra, cada uno de los 300 batallones de línea deja atrás dos compañías para formar un depósito y sale a campaña con solo seis. En el caso presente, cuatro de las seis compañías de depósito de cada regimiento de línea (de tres batallones) están destinadas a convertirse en un cuarto batallón completándolas con soldados con permiso y reservistas. Las dos compañías restantes parecen destinadas a servir de depósito y podrán formar más adelante quintos batallones. Pero sin duda pasará algún tiempo, por lo menos seis semanas, antes de que esos cuartos batallones estén lo bastante organizados para entrar en campaña; por ahora, ellos y la Guardia Móvil solo pueden contarse como tropas de guarnición. Así pues, para las primeras batallas decisivas Francia no dispone más que de los 376 batallones mencionados.
De ellos, el Ejército del Rin comprende, según todo lo que oímos, 299 batallones en los seis cuerpos de ejército, del 1.º al 6.º, y la Guardia. Si se incluye el 7.º Cuerpo (el general Montauban),8 que se supone destinado al Báltico, la cifra llega a 340 batallones, lo que dejaría solo 36 para guardar Argelia, las colonias y el interior de Francia. De aquí se desprende que Francia ha enviado contra Alemania todos los batallones disponibles y que no puede aumentar sus fuerzas con nuevas formaciones aptas para campaña antes de principios de septiembre como muy pronto.
Vamos ahora al otro bando. El ejército de la Alemania del Norte se compone de trece cuerpos de ejército, que suman 368 batallones de infantería, o, en números redondos, veintiocho batallones por cuerpo. Cada batallón cuenta unos 540 hombres en pie de paz y 1.000 en pie de guerra. Al recibirse la orden de movilización del ejército, en cada regimiento de tres batallones se destina a unos cuantos oficiales a formar el cuarto batallón. Los reservistas son llamados en el acto. Son hombres que han servido de dos a tres años en el regimiento y siguen sujetos a ser llamados hasta los veintisiete años de edad. Hay de sobra para completar los tres batallones de campaña y proporcionar un buen fondo para el cuarto batallón, que se completa con hombres de la Landwehr. Así, los batallones de campaña están listos para marchar en pocos días, y los cuartos batallones pueden seguirlos cuatro o cinco semanas después. Al mismo tiempo, por cada regimiento de línea se forma un regimiento de Landwehr de dos batallones con los hombres de entre veintiocho y treinta y seis años, y en cuanto están listos se emprende la formación de los terceros batallones de Landwehr. El tiempo necesario para todo esto, incluida la movilización de la caballería y la artillería, es de trece días exactos; y como el primer día de la movilización se fijó para el 16, todo está, o debería estar, listo hoy. En este momento, probablemente, la Alemania del Norte tiene en campaña 358 batallones de línea y en guarnición 198 batallones de Landwehr, que se verán reforzados, a más tardar en la segunda quincena de agosto, por 114 cuartos batallones de línea y 93 terceros batallones de Landwehr. En todas estas tropas apenas habrá un hombre que no haya cumplido su tiempo regular de servicio en el ejército. A ellas hay que añadir las tropas de Hesse-Darmstadt, Baden, Wurtemberg y Baviera, 104 batallones de línea en total; pero, como el sistema de la Landwehr no ha tenido todavía tiempo de desarrollarse plenamente en esos Estados, puede que no haya más de setenta u ochenta batallones disponibles para campaña.
La Landwehr está destinada principalmente al servicio de guarnición, pero en la guerra de 1866 una gran parte salió a campaña como ejército de reserva. Sin duda volverá a hacerse.
De los trece cuerpos de ejército de la Alemania del Norte, diez están ahora en el Rin, con un total de 280 batallones; luego vienen los alemanes del Sur, digamos 70 batallones; en total, 350 batallones. Quedan disponibles en la costa o como reserva tres cuerpos de ejército, u 84 batallones. Un cuerpo, junto con la Landwehr, bastará de sobra para la defensa de la costa. Los dos cuerpos restantes pueden estar también, [por lo que sabemos,]1 camino del Rin. Para el 20 de agosto estas tropas pueden reforzarse con al menos 100 cuartos batallones y de 40 a 50 batallones de Landwehr, hombres superiores a los cuartos batallones y a las Guardias Móviles de los franceses, que en su mayoría se componen de hombres casi sin instrucción. El hecho es que Francia no tiene a su disposición más de unos [550.000]1 hombres instruidos, mientras que la Alemania del Norte sola tiene 950.000.9 Y es esta una ventaja para Alemania que [pesará]1 más y más cuanto más se retrasen los combates decisivos, hasta alcanzar su punto culminante hacia finales de septiembre.
En estas circunstancias, no debe extrañarnos la noticia de Berlín de que los jefes alemanes esperan ahorrar al suelo alemán los sufrimientos de la guerra; en otras palabras, de que, si no son atacados pronto, atacarán ellos. Cómo se llevará a cabo ese ataque, si Luis Napoleón no se adelanta, es otra cuestión.
Z.
Lo que va entre corchetes falta en la transcripción del texto inglés y procede de la versión alemana de la MEW. ↩ ↩ ↩ ↩
Confederación de la Alemania del Norte: federación de los Estados alemanes al norte del Meno, bajo la hegemonía de Prusia, creada tras la guerra austro-prusiana de 1866. Los Estados del Sur (Baviera, Wurtemberg, Baden y Hesse-Darmstadt) quedaron fuera, aunque unidos a Prusia por alianzas militares. ↩
En 1866 Prusia se anexionó el reino de Hannover, el electorado de Hesse-Kassel, el ducado de Nassau, la ciudad libre de Fráncfort y Schleswig-Holstein. ↩
Landwehr: en Prusia, la reserva formada por los hombres que ya habían cumplido el servicio en el ejército activo y en su reserva; en tiempo de guerra formaba regimientos propios. Engels usa la palabra alemana en el original inglés. ↩
Antoine Agénor, duque de Gramont (1819-1880), ministro de Asuntos Exteriores de Napoleón III en 1870; sus declaraciones ante el Cuerpo Legislativo a propósito de la candidatura Hohenzollern al trono de España precipitaron la guerra, declarada por Francia el 19 de julio de 1870. ↩
Guillermo I (1797-1888), rey de Prusia desde 1861; el apodo («Annexander» en el original) alude a las anexiones de 1866 y juega con el nombre de Alejandro (Alexander). ↩
Zuavos y turcos: unidades de infantería del ejército francés de África; los turcos eran los tiradores argelinos. ↩
Charles Cousin-Montauban (1796-1878), general francés, conde de Palikao por la expedición a China de 1860; el 10 de agosto de 1870 pasó a ser ministro de la Guerra y jefe del Gobierno. Se preparaba entonces un desembarco francés en la costa alemana del Báltico, que no llegó a hacerse. ↩
La versión alemana de la MEW da 930.000. ↩