Escritas por Friedrich Engels hacia el 5 de julio de 1870. Traducidas del manuscrito, según Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 16 (Berlín, 1962, pp. 501-502), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
De las melodías populares irlandesas, algunas son antiquísimas, otras han nacido en los últimos 300 o 400 años y algunas solo en el siglo pasado; sobre todo, uno de los últimos bardos irlandeses, Carolan,1 compuso entonces muchas. Estos bardos o arpistas —poetas, compositores y cantores en una sola persona— fueron numerosos en otro tiempo: cada jefe irlandés tenía el suyo en su castillo. Muchos recorrían también el país como cantores ambulantes, perseguidos por los ingleses, que veían en ellos, con razón, los principales portadores de la tradición nacional, antiinglesa. Las viejas canciones sobre las victorias de Finn Mac Cumhal (al que Macpherson, con el nombre de Fingal, robó a los irlandeses y convirtió en escocés en su Ossian,2 basado por entero en estas canciones irlandesas), sobre el esplendor del antiguo palacio real de Tara, sobre las hazañas del rey Brian Borumha,3 y las canciones posteriores sobre las luchas de los jefes irlandeses contra los sassenach (los ingleses), las conservaron estos bardos en la memoria viva de la nación; y celebraron igualmente en sus cantos las hazañas de los jefes irlandeses de su tiempo en la lucha por su independencia. Pero cuando en el siglo XVII, con Isabel, Jacobo I, Oliver Cromwell y Guillermo el Holandés,4 el pueblo irlandés fue completamente pisoteado, despojado de sus tierras en beneficio de invasores ingleses, proscrito y convertido en una nación de parias, los cantores ambulantes fueron perseguidos igual que los curas católicos y se extinguieron poco a poco hacia comienzos de este siglo. Sus nombres se han perdido; de sus poesías solo han quedado fragmentos; el legado más hermoso que dejaron a su pueblo sojuzgado, pero no vencido, son sus melodías.
Los poemas en lengua irlandesa están todos compuestos en estrofas de cuatro versos; por eso en la mayoría de las melodías, sobre todo en las más antiguas, subyace siempre, aunque a menudo algo oculto, este ritmo de cuatro versos, al que con frecuencia sigue un estribillo o un postludio de arpa. Algunas de estas viejas melodías todavía hoy, cuando en la mayor parte de Irlanda la lengua irlandesa solo la entienden ya los viejos o ya no la entiende nadie, se conocen únicamente por su nombre irlandés o por sus primeras palabras. Pero la mayor parte, la más reciente, tiene ya nombres o letras en inglés.
La melancolía que domina en la mayoría de estas melodías sigue siendo hoy la expresión del sentir nacional. ¿Cómo podría ser de otro modo en un pueblo cuyos señores inventan siempre nuevos métodos de opresión, siempre al día? El más reciente, introducido hace cuarenta años y llevado al extremo en los últimos veinte, consiste en la expulsión masiva de los irlandeses de su casa y su tierra, lo que en Irlanda equivale a la expulsión del país. Desde 1841 la población del país ha disminuido en dos millones y medio, y más de tres millones de irlandeses han emigrado. Todo en provecho y por iniciativa de los grandes terratenientes de origen inglés. Si esto sigue así otros treinta años, solo habrá irlandeses en América.
Turlough O'Carolan (1670-1738), arpista ciego y compositor irlandés. ↩
James Macpherson (1736-1796) publicó entre 1760 y 1765, como traducción de antiguos poemas gaélicos del bardo Ossián, unos poemas en gran parte de su invención, inspirados en las leyendas irlandesas del ciclo de Finn. ↩
Brian Boru (h. 941-1014), rey supremo de Irlanda, vencedor de los vikingos en Clontarf. ↩
Guillermo III de Orange. ↩