Escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado en The Pall Mall Gazette, núm. 1721, del 19 de agosto de 1870, con el título «Notes on the War.—X». Traducido del original inglés según la transcripción del texto de la Pall Mall Gazette hecha por Tony Brown en el Marx-Engels Internet Archive (marxists.org), cotejado con la versión alemana de la MEW (Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 17, Berlín, 1962, pp. 52-55), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.
Indudablemente, si el general Moltke1 es viejo, sus planes tienen toda la energía de la juventud. No contento con haber metido ya una vez su compacto ejército entre un ala de los franceses y el resto de sus tropas, repite ahora la misma maniobra, y al parecer con igual éxito. Si hubiera continuado su marcha derecha hacia el Marne y se hubiera limitado a hostigar el flanco derecho y la retaguardia de los franceses durante su marcha paralela hacia el mismo objetivo, habría hecho, en opinión de la mayoría de los críticos militares, más que suficiente. Pero apenas cabía esperar que usara las piernas de sus soldados con el terrible vigor con que ahora parece haberlo hecho. Lo que tomamos por simples ataques de cuerpos destacados contra los flancos expuestos y la retaguardia de aquella larga columna en marcha que iba de Metz hacia Verdun parece haber sido ahora el reconocimiento que precedía a un ataque en fuerza contra ella. Tres o cuatro cuerpos de ejército alemanes habían marchado en semicírculo rodeando Metz por el sur; sus tropas avanzadas alcanzaron la línea de marcha francesa el martes por la mañana y cayeron sobre ella en el acto. El ejército francés empezó su retirada de Metz el domingo; los combates entre Pange y el fuerte de Bellecroix en la tarde de ese día pueden haber retrasado ese movimiento, pero continuó el lunes y no había terminado el martes. Se hizo por lo menos en dos columnas distintas, que seguían las dos carreteras que se separan en Gravelotte, cinco millas al oeste de Metz; la más septentrional de estas carreteras pasa por Doncourt y Étain, la más meridional por Vionville, Mars-la-Tour y Fresnes, y ambas vuelven a juntarse en Verdun. Fue cerca de Mars-la-Tour donde se produjo el ataque alemán; el combate duró todo el día y terminó, según el parte alemán, con la derrota de los franceses, que perdieron dos águilas, siete cañones y 2.000 prisioneros y fueron rechazados hacia Metz. Por su parte, también Bazaine2 se atribuye la victoria. Dice que sus tropas rechazaron a los alemanes y pasaron la noche en la posición conquistada. Pero hay dos afirmaciones muy inquietantes en su telegrama del miércoles por la tarde. En él dice que combatió todo el martes entre Doncourt y Vionville; es decir, que combatió con el frente extendido de Doncourt a Vionville, mirando al oeste, mientras los alemanes cerraban el camino de Verdun en las dos carreteras. Sea cual sea el éxito que se atribuye, no pretende haber despejado las carreteras de Verdun, ni siquiera una de ellas. De haberlo hecho, su deber evidente habría sido continuar la retirada durante la noche tan deprisa como pudiera, pues era casi seguro que el enemigo recibiría refuerzos por la mañana. Pero se detiene y pasa la noche «en la posición conquistada», signifique eso lo que signifique. No contento con eso, se queda allí hasta las cuatro de la tarde del miércoles, y aun entonces anuncia, no su intención de moverse, sino la de aplazar unas horas más sus movimientos ulteriores para aumentar considerablemente sus municiones. Así podemos estar seguros de que la noche del miércoles al jueves la pasó también en el mismo lugar; y como el único sitio de donde podía sacar más municiones era Metz, estaremos plenamente autorizados para concluir que las «posiciones conquistadas» eran posiciones a retaguardia, que la retirada a Verdun estaba y siguió cortada, y que a estas horas el mariscal Bazaine habrá vuelto a Metz o habrá intentado escapar por un camino más al norte.
Si este punto de vista es correcto (y no vemos cómo los datos que tenemos delante pueden justificar ningún otro), una parte del ejército francés vuelve a estar separada del resto. No sabemos qué tropas pueden haber pasado hacia Verdun el lunes y el martes por la mañana, antes de que llegaran los alemanes. Pero la parte rechazada hacia Metz es evidentemente considerable, y, sea cual sea su importancia, en otro tanto quedará reducido el gran ejército que se intentaba concentrar en Châlons. Queda, en verdad, un resquicio por el que Bazaine podría intentar escapar. Un ferrocarril va, pegado a la frontera belga, de Thionville a Longuyon, Montmédy y Mézières, donde enlaza con una línea transversal hacia Reims y Châlons; pero cualquier tropa que utilizara esta línea fronteriza, o que simplemente marchara hacia ella, podría ser empujada por un enemigo perseguidor hasta la frontera y obligada a rendirse o a cruzarla y ser desarmada por los belgas. Además, no es probable que en esta línea apartada haya material móvil suficiente para llevar un cuerpo de tropas considerable; y, por último, tenemos noticias de Verdun de que unos prusianos, que tienen que haber cruzado el Mosela entre Metz y Thionville, estaban el miércoles en Briey, en la carretera directa de Metz hacia la parte utilizable de ese ferrocarril. Si Bazaine intentara salvar por esa dirección a sus tropas vencidas, en el mejor de los casos las vería reducidas en su totalidad a la disolución completa. Una retirada larga, con el enemigo sobre la línea directa de comunicaciones de las tropas vencidas, es la operación más desastrosa. Ahí están las tropas de MacMahon, de las que siguen llegando en tren a Châlons algunos goteos. El 12 se presentaron unos 5.000 hombres; en qué estado, que lo cuente el Siècle.3 Eran hombres de todas las armas y regimientos mezclados, sin armas, sin cartuchos, sin mochilas; la caballería no tenía caballos, los artilleros no tenían cañones; una tropa abigarrada, desorganizada y desmoralizada que se tardaría semanas en volver a formar en batallones, escuadrones y baterías. Basta con que los corresponsales se nieguen a describir el estado de las tropas de línea en Châlons por miedo a divulgar cosas que podrían ser útiles al enemigo.
Puede que aquel gran ejército que había de concentrarse en Châlons no llegue nunca a reunirse allí. Después de que las tropas de Canrobert4 fueran llevadas en parte a París y en parte a Metz, solo quedaron allí los dieciocho batallones de móviles, que no merecen mención en una guerra como esta. Desde entonces se ha enviado a Châlons algo de infantería de marina desde París; las dos divisiones restantes de Douay, si queda algo de sentido común en las disposiciones de Bazaine, habrán llegado ya; quizá unos cuantos cuartos batallones, desde luego no muchos. Algunos de los regimientos de gendarmes y aduaneros recién formados pueden llegar en el curso de unos pocos días. Pueden llegar también unos cuantos pequeños grupos de francotiradores; pero, dejando fuera de cuenta todas las levas bisoñas, la parte principal de aquel gran ejército que pueda concentrarse allí antes de que lleguen los alemanes la formarían, en cualquier caso, las tropas que se retiran de Metz. Y qué es de ellas ahora, después de los combates del martes, está por saber.
El nombramiento del general Trochu5 para el mando del ejército destinado a defender París, tan poco después de su nombramiento para el mando del 12.º Cuerpo «que se forma en París», prueba que no se piensa enviar al frente la masa de las tropas que hay ahora en París. A París hay que tenerlo sujeto. Y, sin embargo, ¿quién podrá tenerlo sujeto cuando se sepa allí la verdad sobre la batalla del martes pasado?
Helmuth von Moltke (1800-1891), jefe del Estado Mayor General prusiano, tenía entonces sesenta y nueve años. ↩
François Achille Bazaine (1811-1888), mariscal de Francia, al mando del Ejército del Rin desde el 12 de agosto de 1870. La batalla de Mars-la-Tour (o de Vionville) se libró el 16 de agosto de 1870. ↩
Le Siècle: diario parisino de oposición liberal, fundado en 1836. ↩
François Certain Canrobert (1809-1895), mariscal de Francia, mandaba el 6.º Cuerpo. ↩
Louis Jules Trochu (1815-1896), general francés, nombrado gobernador de París el 17 de agosto de 1870. ↩