Escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado en The Pall Mall Gazette (Londres), núm. 1829, del 23 de diciembre de 1870, como una de sus «Notas sobre la guerra» («Notes on the War»). Traducimos del original inglés, según la transcripción de Tony Brown del texto del periódico en el Marx-Engels Archive (marxists.org), cotejada con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 17 (Berlín, 1962, pp. 214-217), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.

Los combates de la semana pasada han demostrado con cuánto acierto juzgábamos las posiciones relativas de los combatientes cuando dijimos que los ejércitos llegados de Metz al Loira y a Normandía habían agotado ya entonces la mayor parte de su capacidad para ocupar nuevo territorio. La extensión de terreno ocupada por las fuerzas alemanas apenas ha aumentado desde entonces. El gran duque de Mecklemburgo,1 con los bávaros de Von der Tann2 (de los que, pese a su desorganización y a su falta de calzado, no se puede prescindir en el frente), con el 10.º Cuerpo y las divisiones 17.ª y 22.ª, ha seguido a las tropas de Chanzy,3 que se retiraban lentamente y combatiendo sin cesar, de Beaugency a Blois, de Blois a Vendôme, y a Épuisay y más allá. Chanzy defendió todas las posiciones que le ofrecían los riachuelos que bajan del norte al Loira; y cuando el 9.º Cuerpo (o por lo menos su división hessiana) envolvió su derecha en Blois, llegando desde la orilla izquierda del río, se retiró sobre Vendôme y tomó posición en la línea del Loira.4 La sostuvo el 14 y el 15 contra los ataques del enemigo, pero la abandonó en la tarde de este último día y se retiró lentamente, sin dejar de presentar un frente audaz, hacia Le Mans. El 17 tuvo otro choque de retaguardia con Von der Tann en Épuisay, donde se unen los caminos de Vendôme y de Morée a Saint-Calais, y luego se retiró, al parecer sin que le persiguieran mucho más lejos.

Toda esta retirada parece haberse dirigido con gran acierto. Una vez decidido que el antiguo Ejército del Loira se dividiría en dos cuerpos, uno de los cuales, a las órdenes de Bourbaki,5 actuaría al sur de Orleans, y el otro, a las órdenes de Chanzy, a quien se dieron también las tropas que estaban cerca de Le Mans, defendería la Francia occidental al norte del Loira; una vez tomada esta disposición, el objetivo de Chanzy no podía ser provocar acciones decisivas. Al contrario, su plan tenía que ser necesariamente disputar cada palmo de terreno mientras pudiera hacerlo sin riesgo de verse envuelto en ellas; causar así al enemigo las mayores pérdidas posibles y acostumbrar a sus propias tropas jóvenes al orden y la firmeza bajo el fuego. Naturalmente, en esta retirada perdería más hombres que el enemigo, sobre todo rezagados; pero estos serían los peores hombres de sus batallones, de los que bien podía prescindir. Mantendría la moral de sus tropas y conservaría a la vez, por parte del enemigo, ese respeto que el Ejército del Loira había conquistado ya para las tropas republicanas. Y pronto llegaría a un punto en que los perseguidores, debilitados por las bajas en combate, las enfermedades y los destacamentos dejados atrás en su línea de abastecimiento, tendrían que renunciar a la persecución o arriesgarse a ser derrotados a su vez. Ese punto sería con toda probabilidad Le Mans; allí estaban los dos campamentos de instrucción de Yvré-l'Évêque y de Conlie, con tropas en diversos grados de organización y armamento y en número desconocido; pero tenía que haber allí, desde luego, más batallones organizados de los que Chanzy necesitaría para rechazar cualquier ataque que Mecklemburgo pudiera lanzar contra él. Así parece haberlo comprendido el jefe prusiano, o más bien su jefe de Estado Mayor, el general Stosch,6 que es quien dirige de hecho los movimientos del ejército de Mecklemburgo. Porque, después de saber que el 10.º Cuerpo nortealemán persiguió a Chanzy el día 18 más allá de Épuisay, nos enteramos ahora de que el general Voigts-Rhetz7 (que manda ese mismo 10.º Cuerpo) derrotó el 21 a un cuerpo de franceses cerca de Monnaie y los rechazó más allá de Notre-Dame-d'Oé. Ahora bien, Monnaie está a unas treinta y cinco millas al sur de Épuisay, en la carretera de Vendôme a Tours, y Notre-Dame-d'Oé, unas millas más cerca de Tours. De modo que, después de seguir a las fuerzas principales de Chanzy hasta muy cerca de Le Mans, las tropas de Mecklemburgo parecen dirigirse ahora, por lo menos en parte, hacia Tours, adonde probablemente habrán llegado ya, pero que no es probable que puedan ocupar de modo permanente.

Los críticos prusianos censuraron la retirada excéntrica del Ejército del Loira después de las batallas delante de Orleans y pretendieron que un paso tan erróneo solo podía haber sido impuesto a los franceses por la vigorosa acción del príncipe Federico Carlos,8 con la que «rompió su centro». Que la mala dirección de D'Aurelle,9 justo en el momento en que recibió el choque del enemigo, tuvo mucho que ver con esta retirada excéntrica, e incluso con la posterior división del ejército en dos mandos distintos, podemos creerlo de buena gana. Pero hubo otro motivo. Francia necesita ante todo tiempo para organizar fuerzas, y espacio, es decir, todo el territorio posible, del que sacar los medios de organización en hombres y material. Como todavía no está en condiciones de buscar batallas decisivas, tiene que intentar salvar de la ocupación enemiga todo el territorio posible. Y como la invasión ha llegado ya a esa línea en que las fuerzas del ataque y las de la defensa están casi equilibradas, no hay necesidad de concentrar las tropas de la defensa como para una acción decisiva. Al contrario, pueden dividirse sin gran riesgo en varias masas grandes, para cubrir todo el territorio posible y para oponer al enemigo, en cualquier dirección en que avance, una fuerza lo bastante grande para impedir una ocupación permanente. Y como todavía hay cerca de Le Mans unos 60.000, o quizá 100.000 hombres (en un estado muy atrasado de equipo, instrucción y disciplina, es verdad, pero que mejora día a día), y como los medios para equiparlos, armarlos y abastecerlos se han organizado y se están reuniendo en la Francia occidental, sería un gran error abandonarlos solo porque la teoría estratégica exige que, en circunstancias ordinarias, un ejército derrotado se retire en un solo cuerpo; cosa que en este caso solo habría podido hacerse yendo hacia el sur y dejando desprotegido el oeste. Al contrario, los campamentos de Le Mans contienen en sí mismos la materia para hacer con el tiempo del nuevo Ejército del Oeste una fuerza mayor aún que la del antiguo Ejército del Loira, mientras todo el sur organiza refuerzos para el mando de Bourbaki. Así, lo que a primera vista parece un error fue en realidad una medida muy adecuada y necesaria, que no excluye en modo alguno la posibilidad de que más adelante todas las fuerzas francesas estén en condiciones de cooperar en una acción decisiva.

La importancia de Tours reside en que es el nudo ferroviario más occidental entre el noroeste y el sur de Francia. Si los prusianos ocupan Tours de modo permanente, Chanzy ya no tiene comunicación por ferrocarril ni con el Gobierno de Burdeos10 ni con Bourbaki en Bourges. Pero con sus fuerzas actuales los prusianos no tienen ninguna posibilidad de sostenerla. Allí serían más débiles de lo que lo fue Von der Tann en Orleans a principios de noviembre. Y una pérdida temporal de Tours, aunque molesta, se puede soportar.

No hay muchas noticias de las demás columnas alemanas. El príncipe Federico Carlos, con el 3.er Cuerpo y quizá la mitad del 9.º, ha desaparecido por completo de la vista, lo que no dice mucho de su capacidad de avance. Manteuffel11 se ve reducido a hacer el papel de una enorme columna volante de requisas; su fuerza de ocupación permanente no parece ir más allá de Ruán. Werder12 está rodeado por todas partes por la pequeña guerra, y mientras solo a fuerza de actividad puede sostenerse en Dijon, descubre ahora que tiene que bloquear también Langres si quiere tener segura su retaguardia. De dónde va a sacar las tropas para este trabajo no se nos dice; él mismo no tiene ninguna de sobra, y la Landwehr de los alrededores de Belfort y de Alsacia tiene tanto trabajo como puede atender. Así, en todas partes las fuerzas parecen estar casi equilibradas. Ahora es una carrera de refuerzos, pero una carrera en la que las posibilidades son inmensamente más favorables a Francia que hace tres meses. Si pudiéramos decir con seguridad que París resistirá hasta finales de febrero, casi podríamos creer que Francia ganará la carrera.

  1. Federico Francisco II (1823-1883), gran duque de Mecklemburgo-Schwerin y general prusiano. ↩

  2. Ludwig von der Tann (1815-1881), general bávaro, jefe del 1.er Cuerpo bávaro. ↩

  3. Antoine Chanzy (1823-1883), general francés, jefe del 16.º Cuerpo y, desde la división del Ejército del Loira a principios de diciembre de 1870, del 2.º Ejército del Loira. ↩

  4. En Vendôme se trata en realidad del Loir, afluente del Sarthe, no del Loira. ↩

  5. Charles-Denis Bourbaki (1816-1897), general francés, jefe del 1.er Ejército del Loira. ↩

  6. Albrecht von Stosch (1818-1896), general prusiano, jefe del Estado Mayor del gran duque de Mecklemburgo. ↩

  7. Constantin von Voigts-Rhetz (1809-1877), general prusiano, jefe del 10.º Cuerpo. ↩

  8. Federico Carlos de Prusia (1828-1885), sobrino del rey Guillermo I, jefe del II Ejército alemán. ↩

  9. Louis d'Aurelle de Paladines (1804-1877), general francés, jefe del Ejército del Loira hasta principios de diciembre de 1870. ↩

  10. La delegación del Gobierno de la Defensa Nacional se trasladó de Tours a Burdeos a principios de diciembre de 1870. ↩

  11. Edwin von Manteuffel (1809-1885), general prusiano, jefe del I Ejército alemán, que operaba en Normandía y Picardía. ↩

  12. August von Werder (1808-1887), general prusiano, jefe del 14.º Cuerpo, que operaba en el este de Francia. ↩