Escrita en italiano por Friedrich Engels, como secretario del Consejo General para Italia, el 6 de diciembre de 1871. Publicada en La Roma del Popolo, n.º 43, 21 de diciembre de 1871. El original italiano no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 17 (Berlín, 1962, pp. 472-473), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Asociación Internacional de los Trabajadores
256, High Holborn, Londres, W. C.
6 de diciembre de 1871
Señor director:
Confiando en su honradez, le ruego que publique la declaración adjunta. Ya que nos hacemos la guerra, hagámosla honradamente.
Atentamente,
F. Engels
secretario del Consejo General para Italia
Asociación Internacional de los Trabajadores
A la redacción de La Roma del Popolo1
En el n.º 38 de La Roma del Popolo, el ciudadano G. Mazzini publica el primer artículo de una serie titulada «Documentos sobre la Internacional». Advierte de entrada a los lectores:
«He reunido… de todas las fuentes a mi alcance todos sus documentos, todas las declaraciones orales o escritas de sus miembros influyentes».
Y estos son los documentos que emprende publicar. Empieza dando dos muestras de ellos.
I. «La renuncia» (a la acción política) «llegó a tal punto que algunos de los fundadores franceses de la Internacional ofrecieron a Luis Napoleón renunciar a toda actividad política si concedía a los obreros ventajas materiales, no sé en qué medida».
Esperamos del ciudadano Mazzini las pruebas de esta afirmación, que calificamos de calumniosa.
II. «Bakunin dijo, en un discurso pronunciado en el congreso de la Liga de la Paz y la Libertad en Berna en 1868: Quiero la igualación de los individuos y de las clases; sin ella no es posible idea alguna de justicia ni alcanzable la paz. Al obrero ya no hay que engañarlo con largos discursos. Hay que decirle lo que debe querer, si él mismo no lo sabe. Soy colectivista y no comunista, y si pido la abolición del derecho de herencia, la pido para llegar más deprisa a la igualdad social».2
Si el ciudadano Bakunin pronunció o no estas palabras no nos importa. Para el Consejo General lo importante es dejar sentado:
que estas palabras, como el propio Mazzini dice, no se pronunciaron en un congreso de la Internacional, sino en un congreso de la Liga burguesa de la Paz y la Libertad;
que el congreso de la Internacional reunido en Bruselas en septiembre de 1868 se desmarcó, en una votación especial, de ese mismo congreso de la Liga de la Paz y la Libertad;3
que el ciudadano Bakunin, cuando pronunció las palabras citadas, no era en absoluto miembro de la Internacional;
que el Consejo General se ha opuesto siempre a los repetidos intentos de sustituir el programa amplio de la Internacional (que ha permitido admitir en sus filas a los partidarios de Bakunin) por el programa estrecho y sectario de Bakunin, cuya adopción excluiría de golpe a la inmensa mayoría de los miembros de la Internacional;
que, por tanto, la Internacional no puede asumir de ningún modo la responsabilidad de los actos y de las declaraciones individuales del ciudadano Bakunin.
En cuanto a los demás documentos sobre la Internacional cuya próxima publicación anuncia el ciudadano Mazzini, el Consejo General declara de antemano que la Internacional solo responde de los documentos oficiales publicados por ella.
Por encargo y en nombre del
Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores
El secretario para Italia:
Federico Engels
La Roma del Popolo, semanario de Giuseppe Mazzini (1805-1872) en Roma (1871-1872). Mazzini, que había condenado la Comuna de París, atacó desde él a la Internacional. ↩
La Liga de la Paz y la Libertad, organización de demócratas y pacifistas burgueses fundada en Ginebra en 1867. Bakunin habló en su segundo congreso, en Berna, en septiembre de 1868; al no conseguir que la Liga adoptara su programa, la abandonó con sus partidarios y fundó la Alianza de la Democracia Socialista. ↩
El congreso de Bruselas de la Internacional (6-13 de septiembre de 1868) respondió a la invitación de la Liga declarando que esta no tenía razón de ser y recomendando a sus miembros que ingresaran en la Internacional. ↩