Extractos de Karl Marx del libro de John Budd Phear The Aryan Village in India and Ceylon* (Londres, 1880), escritos en Londres en un cuaderno de extractos de diciembre de 1880 a junio de 1881, en alemán e inglés. Inéditos en vida de Marx. Transcritos del manuscrito según la edición digital de la MEGA² (IV/27) y traducidos por la Escuela de marxismo, 2026. Los comentarios de Marx van entre ⦗ ⦘ como en el manuscrito; los números entre paréntesis son las páginas de Phear que anota Marx. Las palabras entre corchetes faltan en el manuscrito.1 Texto original*
Sir J. Phear: «The Aryan Village in India and Ceylon» [La aldea aria en la India y Ceilán], 1880.
I) Vida aldeana moderna en Bengala.
(Mientras no se indique lo contrario, todo esto es reimpresión de artículos de la Calcutta Review de 1874, números de julio y octubre.)
Lo que el hombre describe es la «aldea agrícola» de la Bengala del delta; desde las líneas costeras de los Sunderbunds en el sur hasta la curva que, pasando por Dacca, Pubna y Moorsheedabad, forma el límite inferior de la tierra roja del norte, todo el país es una llanura aluvial casi perfecta; presenta por lo general grandes espacios abiertos, a menudo muy grandes, que a la vista limitan densas masas de follaje. Estos espacios abiertos, en el apogeo del monzón del suroeste, están más o menos cubiertos de agua; al final de las lluvias, de verdes hileras ondulantes de arroz; y en la estación seca son en gran parte barbecho, interrumpido por parcelas de los diversos cultivos de la estación fría (rabi). (3, 4) Casi no hay caminos, salvo unas pocas vías troncales de comunicación entre la capital y las ciudades de distrito; por lo demás, solo sendas irregulares, a veces transitables por ruedas, a lo largo de los lindes (o ails) que dividen y subdividen el suelo en pequeñas parcelas cultivadas o khēts. Los pocos caminos que hay además son kachcha, es decir, sin firme, salvo en la estación seca. (Bengala occidental –(a diferencia de la Bengala del delta– tierra relativamente alta) está fuera del delta, por debajo de los ghāts; hay algo parecido a caminos que atraviesan y rodean las aldeas grandes, aunque a menudo no aptos para el tráfico rodado. p. 4)
Como vías principales para el desplazamiento y el transporte de mercancías sirven innumerables khals (canales) que se ramifican desde los ríos Hooghly, Ganges, Pudda, Megma, etc., y cruzan el país en todas direcciones. (5) Ya esté la aldea situada en la orilla alta de un khal (las orillas, casi siempre de barro desnudo y resbaladizo, bastante altas sobre el agua) o tierra adentro, siempre se levanta sobre un terreno relativamente elevado, fuera del alcance del agua durante la estación de lluvias, y casi oculta en medio de una jungla; a estas aldeas se llega desde todos los lados a través de los khets, caminando por los lindes divisorios (ails). Ni rastro de calle ni ordenación alguna de las casas. (6) Cada vivienda es un pequeño grupo de chozas, por lo general cuatro: un homestead2. El emplazamiento del grupo es una plataforma cuidadosamente nivelada, algo más alta que el nivel general del suelo de la aldea, de forma aproximadamente cuadrada y con una superficie de 800-1.000 yardas cuadradas. Las chozas son de bambú revocado con barro, a veces solo de barro; el suelo de la construcción, también de barro, está a su vez levantado sobre el nivel de la plataforma; cada choza tiene una sola estancia, de unos 20 pies de largo y 10 o 15 de ancho, por lo común sin ventana, paredes laterales bajas, tejado muy apuntado y cubierto con una hierba de la jungla; los aleros (canalones) sobresalen mucho y forman así verandas bajas por detrás y por delante de la choza. Estas chozas (casi siempre 4) del homestead se disponen en los lados de la plataforma, mirando hacia dentro; se tocan entre sí3, pero en cierto modo cierran el espacio interior: el espacio de la casa (uthān). ⦗Es espacio de patio \ Es un cuadrángulo⦘ Aquí juegan los niños, se ponen a secar las semillas, las viejas se sientan a hilar, etc. (7, 8)
La choza principal tiene a menudo, además de la puerta que da a este cuadrángulo interior, una segunda puerta y una veranda bien cuidada en el lado opuesto, que da al camino por el que mejor se accede a la vivienda; es el baithakhāna (sala de estar), donde se recibe a los forasteros o a los hombres que no son de la familia; y muy a menudo es también el dormitorio de los miembros varones de la familia; para ello basta el suelo de barro de la choza o de la veranda, cubierto con una estera, etc. La choza que está frente al baithakhāna se destina a las mujeres y los niños; una de las otras dos contiene la chula (fogón de barro) y sirve de cocina; por último, la 4.ª choza es un gola (granero). En una de las chozas, ya sea en el cuadrángulo o fuera, está el dhenki, y la choza se llama dhenki ghar; el dhenki es una mano de mortero muy grande (maza de mortero) con su mortero4, cuya finalidad principal es descascarillar (desvainar) el arroz. El mortero suele ser un recipiente vaciado en un tronco de madera y está hundido en el suelo; la mano es una cabeza de martillo, también de madera, de una barra horizontal de palanca que se apoya en un poste o soporte bajo y cuyo otro brazo bajan 1 o 2 mujeres cargando su peso sobre él; en cuanto sueltan su brazo, cae el martillo y golpea el paddy en el mortero, y repitiendo esta operación se desprende [la cáscara del] grano. El paddy, el grano [del] arroz, se parece algo a la cebada y hay que descascarillarlo antes de comerlo. El dhenki cumple su cometido sorprendentemente bien. (8-10)
Si la familia está en mejor situación que la media, el grupo de chozas del homestead puede tener más de 4, con una o varias de ellas –el establo de bueyes, el gola o incluso el dhenki-ghar– situadas fuera del cuadrángulo, quizá delante o cerca de una esquina. (10-11)
La plataforma del homestead suele estar rodeada irregularmente de árboles grandes, como mangos, pīpales, palmeras. En pequeños claros entre ellos se cultivan unas pocas hierbas y verduras para el curry de la familia (estos pequeños huertos casi siempre son poco más que arañazos irregulares en medio del sotobosque bajo de la jungla; nada parecido a un jardín, ni flores); la superficie entera o recinto que pertenece al homestead está separada de la de sus vecinos, por lo general de forma muy imprecisa, con lindes y mojones de lo más toscos, muy rara vez con una cerca pulcra; las mujeres mantienen muy limpios el suelo de barro endurecido del espacio de la casa, de las chozas principales y de las verandas, y adornan a menudo la pared delantera del baithakhāna con figuras grotescas de tiza; por regla general, el resto del recinto del homestead está en un estado de lo más abandonado y sucio. El bengalí moderno tiene poca idea de la pulcritud, es absolutamente incapaz, sin ayuda, de trazar una línea recta o una línea de curva regular; las huellas que deja su arado, los bordes de sus pequeños campos, las hileras de su arroz plantado, etc., parecen patas de araña entintadas sobre una hoja de papel. (11, 12)
La aldea agrícola corriente de Bengala es un agregado muy apretado de tales homesteads … más o menos ocultos entre los árboles de sus recintos; aquí y allá, tierra baldía en forma de solares desocupados para viviendas; también tanques o estanques de agua en las excavaciones que dieron la tierra para construir las plataformas de los homesteads, etc. (12)
Estos estanques (charcas) o balsas suelen estar llenos de toda clase de inmundicias (todos rebosan de peces), cubiertos por la jungla y con la superficie tapada de reluciente maleza acuática; aquí la gente se baña, lava la ropa que lleva puesta, coge el agua de beber y pesca. (13) En Bengala cada charco de agua hierve de peces, pequeños o grandes; las mismas zanjas, cunetas y hondonadas, secas durante meses, al llenarlas el primer aguacero resultan ser auténticos viveros de peces. (l. c.) A veces un ryot afortunado o rico tiene un tanque anejo a su homestead, solo suyo, al que sus vecinos no tienen derecho a acudir. (l. c.) maidān (cubierto de verde)
La tierra que labran los cultivadores de la aldea, es decir, la masa de los habitantes, es una parte de la llanura más baja que está fuera y alrededor de la aldea. La familia del homestead –compuesta por un padre e hijos, o por hermanos o por primos– cultiva en total de 2 a 10 acres, formados por varias parcelas que a menudo están a cierta distancia unas de otras. Los hombres van a su trabajo al amanecer, con el arado al hombro, llevando delante su ganado por el sendero más cercano de la aldea que lleva al campo abierto; a veces vuelven a mediodía para comer y bañarse en el tanque, y luego salen de nuevo a trabajar; pero más a menudo se quedan hasta la tarde, y hacia mediodía las mujeres y los niños les llevan algo de comida. (14) Un hombre y su hijo pequeño (todavía niño) con un arado y una yunta de bueyes cultivan 3 acres (y así [sucesivamente] en proporción), quizá más, con la ayuda que reciben en la siega, etc. No hay una clase puramente agrícola como en Inglaterra. Los pequeños cultivadores y los brazos sobrantes de una familia trabajan en sus ratos libres a jornal en la tierra de sus vecinos; en algunas aldeas en que la ocupación de una casta, por ejemplo la casta de los tejedores, se ha extinguido de forma natural, sus miembros se ven obligados a ganarse la vida con trabajo manual y trabajan, entre otras cosas, también la tierra por un salario. Para el otoño se hace a menudo un arreglo especial. El arroz cultivado en tierra de un emplazamiento madura a menudo más tarde o más pronto que el arroz cultivado en circunstancias ligeramente distintas ⦗las cosechas se conocen por denominaciones tomadas de los meses o estaciones en que se siegan o recogen, como Bhaduwi, Kharif, Rabi; y estas dependen, respectivamente, de la estación de siembra.⦘, y así pequeñas cuadrillas de cultivadores de una aldea o distrito van a ayudar a los cultivadores de una aldea lejana a cortar su arroz, y esta ayuda se les devuelve si la necesitan. La remuneración que reciben por este trabajo es por lo general una gavilla de cada cinco, o de cada siete, que se cortan. Los forasteros se construyen una choza de esteras en el campo de la cosecha y, una vez prestado el servicio, se llevan a casa sus sacos de grano. (15, 16)
Gran uniformidad de vida, etc., en todas las clases que componen una aldea. (16) La casa del hombre más rico o influyente es a veces pakka, es decir, de ladrillo (pero con el mismo plano que el homestead de bambú), por lo general mal conservada y en parte derruida. Tiene más ropa y mejores mantas; sus utensilios de cocina y los poquísimos objetos domésticos restantes son quizá de latón en lugar de loza de barro; sus hukhas (hukha u hookha, una especie de pipa para fumar tabaco), de metal o incluso con guarniciones de plata en lugar de una cáscara de coco; sus mujeres llevan joyas más ricas y numerosas. Quizá tiene un gaddi (takhtaposh) de madera (gaddi = asiento; takhtaposh = plataforma baja o lugar para sentarse) en su sala de recibir, en el que él y sus huéspedes o clientes pueden sentarse con las piernas cruzadas, algo por encima del suelo de tierra. Tiene quizá un sanduk (arca) ricamente tallado en lugar de uno liso para guardar sus objetos de valor, o varios. Por lo demás, ambos hogares son igual de primitivos; la comida es arroz en una u otra forma y curry (guiso preparado con salsa de curry), y se come cogiéndolo con los dedos de la fuente o de la hoja de plátano. (17, 18) En casa y en el trabajo la mayoría de los hombres van desnudos, salvo el dhoti (taparrabos), y los niños hasta los 7 u 8 años casi siempre completamente desnudos. (18) La riqueza se manifiesta en el gasto de dinero en las ceremonias familiares, como en las bodas, en los shraddhas (exequias fúnebres) y en las lecturas de las epopeyas nacionales y religiosas, el Bhagbut, el Rāmāyana, etc. En los shadis (shádi = ceremonia nupcial) y en los shraddhas el coste está en la compra y preparación de ofrendas, regalos y pagos a los sacerdotes brahmanes, regalos a los brahmanes en general y en darles de comer. Por las lecturas se paga muy bien al narrador brahmán (kathak), y a menudo el que lo contrata lo mantiene a él y a su público durante varios días. Además, ciertas fiestas religiosas las celebran cada año las familias que pueden permitírselo: la de Kali en Kartik (octubre), la de Saraswati o Sri Panchami en Magh (finales de enero); y la gente acomodada suele celebrar ceremonias en honor de Durga. (19, 20) El respeto social que impone la riqueza se mide en Bengala en gran parte según el modo o el grado de magnificencia con que se cumplen estos deberes familiares semipúblicos (en realidad, espectáculos). (20)
Las mujeres, todas muy supersticiosas, etc., hacen todo el trabajo servil de la casa, aun en las familias de las clases acomodadas; van todos los días a los tanques a por agua, lo que da ocasión al cotilleo, etc.; en todas las aldeas viven astrólogos como augures para interpretar todos los fenómenos de la vida diaria, regidos por gobernantes sobrenaturales (agentes espirituales). (21-23)
El suelo en que está el homestead y el pequeño recinto que lo rodea se arrienda a un tenedor superior; una renta corriente es de 1 rupia, 1-4, 1-8 al año por la parcela del homestead, y algo menos por el trozo anejo. Los edificios que forman el homestead, construidos por lo general por el arrendatario, le pertenecen; si se marcha, puede llevarse los materiales o venderlos; esta es una de las razones por las que las viviendas de barro, esteras y bambú son la regla y las casas pakka (de ladrillo) la excepción. La mayor choza de esteras de un homestead cuesta de 30 a 50 rupias si se construye entera de nuevo; la chulha (fogón) la hacen de barro las mujeres. El dao (podadera, pico)5, que como herramienta es el chico para todo del bengalí, se lo procura el herrero de la aldea por unas pocas annas. La esteva del arado del cultivador la prepara casi por nada el propio ryot, quizá con ayuda del carpintero de la aldea, y su punta la calza con hierro el herrero de la aldea por 1 rupia. ⦗El arado es una herramienta de madera de lo más simple, sin hierro salvo la contera puntiaguda de la punta; tiene exactamente la forma de un ancla delgada; una uña entra en la tierra con tal inclinación que la otra queda casi vertical y sirve de esteva al arador; la caña es el timón del arado, al que se uncen los bueyes. No hay reja ni cuchilla ni vertedera; el extremo puntiagudo solo remueve la tierra, no le da la vuelta. El conjunto es tan ligero que un hombre lo lleva fácilmente al hombro.⦘ Una yunta de bueyes corriente se consigue por 20 rupias, y el precio de las pocas ollas y cazuelas de barro de varias clases –que constituyen los utensilios necesarios para la casa– puede contarse en pice. (23, 24) Así de pequeño es el capital acumulado del aldeano, y aun este se le debe a menudo al mahājan. ⦗Mahājan = comerciante, tratante de dinero: el que tiene por oficio en las aldeas adelantar dinero y grano al ryot con la cosecha en prenda⦘. (24) La pobreza extrema de la mayor parte con mucho, es decir, de la masa de la población de Bengala (¡la parte más rica de la India!), rara vez la comprenden bien los ingleses. El clima tropical y la facilidad tropical para producir arroz permiten mantener la vida y un cierto tipo bajo de salud con un mínimo de medios. 7 rupias al mes son ingreso suficiente para mantener a una familia entera; la comida es la partida principal de gasto, y probablemente en la mayor parte de Bengala una rupia y 8 annas al mes bastan para alimentar a un hombre adulto, y 12 annas a una mujer, aun en una casa acomodada. Los aldeanos que son cultivadores tienen casi siempre arroz suficiente de su propio cultivo para el consumo de su casa; el poco dinero que necesitan es el producto de la venta de los cultivos rabi (de la estación fría). Los demás aldeanos compran de vez en cuando su arroz sin descascarillar (paddy) en pequeñas cantidades, y así todos su sal, tabaco (si no lo cultivan ellos), gurh (azúcar basto de palmera datilera, etc., endurecido en forma de torta: melaza), aceite, masala (especias, condimento), casi a diario en la tienda del comerciante general (modi). (25) Para comprar, por ejemplo especias de curry, el pice o ¼ de anna (1 anna = 1/16 de rupia de plata), la moneda más pequeña que acuña la Casa de la Moneda, no es lo bastante pequeño, y en todas partes se emplean cauríes (kauri, una conchita (cypræa) que se usa como dinero), a razón de unos 5.120 por rupia, para completar la moneda. (26)
En una aldea grande, 3 o 4 tiendas de modi. (Venden también artículos líquidos.) Descripción de una tienda así. (25-28)
El hāt o mercado se celebra en la mayoría de las aldeas dos veces por semana, casi siempre en una parte bastante despejada del solar de la aldea; casi nunca hay puestos para proteger a los vendedores o sus mercancías; cuando los hay, son simplemente largas hileras estrechas de tejadillos bajos que cubren un suelo elevado, sostenidos con postes de bambú, sin paredes laterales. (28, 29) Al hāt lleva el productor su paddy sobrante, semilla de mostaza, nueces de betel, caña de azúcar, melaza de gurh, sus chiles, calabazas, ñames; el pescador, su pescado; el prensador de semillas, sus aceites; la vieja viuda, sus esteras y otras labores; el alfarero, sus gharas (= vasija de barro con cuello y boca estrecha) y gamlas (gamla = vasija de barro abierta); el buhonero, sus piezas de tela, brazaletes, etc.; los agentes del comerciante de la ciudad y los modis del lugar vienen a aumentar sus existencias; la gente del campo, a cubrir sus pequeñas necesidades; todos cotillean, y no pocos se quedan a beber (habilidad nada rara en la India). Cada vendedor se sienta en el suelo con las piernas cruzadas y sus mercancías dispuestas a su alrededor, y por el privilegio de este puesto primitivo paga una pequeña suma o contribución en especie al propietario del hāt, casi siempre el zamīndār (propietario del resto de la tierra de la aldea). Los beneficios que da un hāt concurrido son lo bastante considerables [en relación] con la renta ordinaria como para provocar una singular competencia entre los zamīndārs vecinos; cada uno quiere montar un hāt, prohíbe a los ryots ir a los de los otros, y esto lleva a menudo a peleas. (29, 30)
Si la aldea, o una parte importante de ella, está habitada por musulmanes, hay en ella una masjīd (mezquita); de ladrillo si un miembro de la comunidad corre con los gastos de levantarla; casi siempre de estera y bambú; el mulá que oficia en ella puede ser un comerciante o modi dotado de una pizca de árabe suficiente para leer el Corán; en teoría lo elige la mahalla (barrio mahometano), pero en la práctica el cargo es hereditario, remunerado con pequeños pagos en dinero en las bodas y otras ceremonias. (31)
Patshāla o escuela al aire libre: a lo largo de un sendero de la aldea, un grupo de 10 a 20 niños casi desnudos, en cuclillas bajo un pīpal, cerca de un homestead, o incluso bajo una veranda con techo de paja perteneciente a él, ocupados en marcar letras en una hoja de plátano o de palmera, o en hacer cuentas en un trozo roto de pizarra extranjera, o incluso en el suelo alisado delante de ellos: el medio indígena de educar a la nueva generación. La enseñanza se da aquí gratis, porque es contrario a los sentimientos sociales y religiosos de decoro de un oriental que se pague directamente cualquier clase de saber; el maestro es un brahmán de edad: Guru Mahasoy; en rigor solo debería enseñar a brahmanes y a otras clases de los dos veces nacidos, pero de hecho lo hace con clases de fuera en lectura y escritura de la lengua vernácula, aritmética, etc.; a veces un modi une también este negocio a su tienda, con los niños en cuclillas bajo los aleros de su choza-tienda. – El instructor recibe en los acontecimientos especiales de la familia, de los padres de sus alumnos, pequeños regalos de arroz o de dāl (= guisantes partidos o cualquier otra legumbre partida), o incluso una pieza de tela; lo mismo cuando un chiquillo alcanza una etapa señalada en sus progresos. (32, 33) Un [gurú] brahmán recibe además su parte de los regalos a los brahmanes, partida de gasto tan seria en la celebración de las muchas fiestas obligatorias para un bengalí acomodado. (34)
En partes de Bengala famosas por su saber sánscrito, como Vikrampur y Nuddea, se encuentra a veces algo semejante a una grammar school inglesa a la antigua; un recodo del sendero de la aldea lo lleva a uno a un tol; allí, en un cobertizo de esteras medio abierto, se sientan con las piernas cruzadas en el suelo elevado de barro una docena de jóvenes brahmanes decentemente vestidos, con manuscritos sánscritos en el regazo, aprendiendo gramática; cada uno pasa 2, 3 o aún más años en esta monótona ocupación, como copiando rollos sagrados, hasta que puede pasar a la casa del saber más profundo, Nobodweep. El maestro del tol es un pandit brahmán que, obedeciendo al principio hindú, no solo enseña a sus alumnos sino que los mantiene (34, 35), y personalmente siempre es pobre (35). Él y sus discípulos viven de las dádivas de los hindúes más ricos de los alrededores; durante 2 meses de vacaciones los visita por turno y nunca deja un techo sin un honorario de 1 rupia, 2, incluso 20, según la riqueza de su anfitrión. (35, 36)
Uno o más ejemplares del byragi y su compañera –toscos mendigos con licencia de una orden religiosa ascética (pero casi siempre pájaros de cuenta)– en la mayoría de las aldeas; en su homestead, una de las chozas es un thakurbāri de Krishna (una encarnación de Vishnú), donde los miembros de la numerosísima secta de los Boistubs o Vaisnabas (vishnuitas) depositan sus ofrendas en ciertas fiestas. El byragi es el ministro de una de las sectas que deben su origen al gran reformador Chaitanya, hace unos 300 años. (36, 37)
El homestead del goāla o vaquero, de los que hay varios en una aldea, es como el de sus vecinos; él es cultivador, como la mayoría de ellos. Casi siempre el establo [llega] de hecho hasta el uthān y ocupa uno de los lados. Las vacas son animalitos diminutos, a menudo de no más de 3 pies de alto y miserablemente flacos. Se las tiene atadas muy juntas, una al lado de otra, en el cobertizo abierto, y allí se las alimenta con hierba seca y paja mojada, salvo cuando, al cuidado de un muchacho, pueden recoger lo que encuentran en los baldíos de alrededor de la aldea y en los khēts en barbecho. Todos los hindúes, si pueden permitírselo, consumen leche; después del arroz y las legumbres (dāl bhāt), [es] el alimento básico del pueblo; ni mantequilla ni queso; el goāla no solo vende la leche en crudo, sino que elabora también sus diversos preparados espesados; uno de ellos, el dahi, parecido a una masa de nata espesa cuajada (sin nada de la parte líquida), lo pregonan a diario los goālas de homestead en homestead en gharas de barro, llevados a modo de balanza, o bahangi (un bambú provisto de cuerdas en cada extremo con las que se lleva la carga colgada al hombro), colgados de los 2 extremos de un bambú puesto sobre el hombro. (37, 38, 39)
El taller del herrero: un cobertizo con techo de paja, con hierro viejo y nuevo de pequeñas dimensiones tirado por ahí en desorden. En el centro del suelo de barro hay un yunque muy pequeño, junto al fogón, que es un hoyo hundido en el suelo. La tobera del primitivísimo fuelle también está metida en el suelo. El maestro herrero, sentado en un taburete bajo o en cuclillas, acciona el fuelle tirando de una cuerda con una mano mientras con unas tenazas en la otra maneja el hierro en el fuego, y luego, sin levantarse, se vuelve al yunque, [sobre el cual], con un martillo pequeño en la mano derecha, realiza la parte directora del trabajo de dar forma al metal, y un ayudante, también en cuclillas, sigue sus indicaciones con un martillo más grande. Las cabezas de los martillos son largas, de un solo lado del mango y sin contrapeso alguno, y el yunque es extremadamente estrecho; y sin embargo ambos operarios dan los golpes con precisión infalible. Los aldeanos necesitan poco en forma de obra de hierro: unos pocos clavos, las puntas de los arados, azadas de cultivo (kudalis), podadera o machete (dao), el bonti ⦗una ancha hoja de cuchillo en forma de hoz, fijada verticalmente en un pesado soporte de madera. Al usarlo, se sujeta firme el soporte con los pies y el pescado, la verdura, la paja u otro objeto que se quiere limpiar, rebanar o cortar se mueve con la mano contra el filo cóncavo así fijado.⦘, de uso doméstico y otros (hoja curva fija); todos estos artículos los hace o repara el herrero de la aldea. Su provisión de hierro es sobre todo fleje de hierro inglés que compra en la ciudad más cercana él o alguien por él, y que ha llegado a la India en forma de cinchos alrededor de las balas de piezas de tela importadas. (39-41)
«Profesionales» en la aldea: no pocas veces el kabiraj o médico indígena (de la casta Vaidya), que lleva consigo sus píldoras en paquetitos de papel, en un hatillo bastante grande (envoltorio dentro de envoltorio), en el extremo de su chadr o chadar (una sábana o paño); muchas de sus píldoras, compuestas según recetas antiguas, son remedios excelentes; el kabiraj hace antes un trato en cada caso, por ejemplo 1 rupia o 2 [rupias] por la medicina ordinaria con 2 o 3 visitas en un caso rebelde de fiebre palúdica. (41, 42)
El astrólogo, casi en toda aldea principal; es un Acharjee (Lugu Acharjee), pero de una clase de brahmanes algo baja, cuyo oficio es pintar los thakurs (ídolos) y las diversas representaciones tradicionales de las deidades, preparar horóscopos, etc. Otros pintan cuadros a la acuarela para decorar las grandes ceremonias que celebran las familias más ricas; sin perspectiva, pero con el contorno y el color bien plasmados en plano; muchos de estos hombres trabajan juntos en un tema dado por una paga mensual de 20 a 30 rupias; pero casi siempre cada uno prepara sus cuadros con calma en su casa y, cuando los acaba, se los presenta a alguna persona rica, de la que suele recibir una amplia remuneración. (42, 43)
El culto a Dios entre los mahometanos es congregacional y personal; la mezquita, la predicación pública, la oración en común y la adoración que ofrecen los individuos reunidos en congregación son sus rasgos característicos. (43)
Entre los hindúes, el culto es doméstico y vicario; el ídolo familiar, el servicio y culto diario del ídolo, que un sacerdote realiza para la familia, y la celebración periódica de ceremonias en honor de aquella manifestación de la deidad que la familia adopta, como por las almas de los antepasados difuntos, son sus ingredientes principales. Entre los hindúes ricos, el guía espiritual hereditario, el purohit (sacerdote de la familia) hereditario y el servicio del thakur enjoyado forman la clave de bóveda de la estructura de la familia indivisa; y la gente pobre de una aldea del campo tiene lo mismo en forma mísera. Toda casa respetable que puede permitirse el pequeño gasto tiene un tosco thakur, o imagen de su deidad patrona, colocado en una choza aparte del homestead, y un brahmán viene a diario a hacer su culto y servicio; los purohits de aldea –que pertenecen a una casta inferior de brahmanes de instrucción deficiente– son un hatajo de hombres extremadamente ignorantes. En algunos distritos son casi siempre forasteros a la aldea: vienen de lejos, residen en ella unos años y luego vuelven a casa por un tiempo, dejando un sustituto o vicario durante su ausencia; reciben su remuneración en forma de ofrendas y pequeños honorarios, y se ganan bastante bien la vida sirviendo a varias familias a la vez. Como los demás brahmanes, participan en los regalos que reparten los ricos en las ceremonias y fiestas familiares. En gran parte el purohit es hereditario; siempre en las familias de distinción social; estas tienen varios guías espirituales exclusivamente para ellas: el guru (instructor espiritual del individuo, que le da el mantra = un pasaje del Veda, una oración), el purohit de clase superior, que es un Acharjee y dirige las fiestas periódicas de puja (Poojah = culto) de la familia, además del purohit ordinario que hace el servicio diario del thakur. (44-46)
La masa de los ryots que forma la población de la aldea es demasiado pobre para tener una deidad familiar; tienen que contentarse con formar parte del público en las fiestas religiosas que celebran sus vecinos más ricos y en las pujas anuales que se hacen en el mandap de la aldea (una construcción o edificio techado y abierto por los lados) en nombre de la comunidad. (46)
El mandal, el jefe de la aldea; el chaukidar, el guarda o alguacil de la aldea; el barbero y el lavandero son también personajes importantes, lo mismo que el carpintero, el alfarero, el tejedor, el pescador; jalkar-wála = el que tiene derecho de pesca; el trabajador de la médula, etc.
Zemindar y mahājan.
La zona habitada y arbolada (de la aldea) está bordeada por tierra baldía o común de anchura muy irregular, y más allá viene de nuevo la tierra cultivada de la llanura abierta (māth). Hasta una cierta línea –de origen inmemorial pero por lo común bien establecida–, toda la tierra, baldía y cultivada, contada desde la aldea hacia fuera, pertenece a la aldea (como posesión); al otro lado de la línea empieza otra tierra comunal. En partes de Bengala donde hay porciones del país en estado natural, los límites del territorio de la aldea incluyen jungla y tierra no apropiada por lo demás. (48, 49)
La aldea y su tierra, como conjunto, se llaman un mauzah. (49) Esta tierra del mauzah la cultivan en pequeñas parcelas los ryots residentes, pagando derechos al zemindar según la naturaleza del suelo y la finalidad del cultivo; estos derechos son por lo común variables y susceptibles de ajuste de vez en cuando entre zemindar y ryot (50), y están clasificados con extrema minuciosidad según caracteres que la costumbre atribuye a la tierra, no todos concretos. (51) Así:
Sali: tierra enteramente sumergida durante la estación de lluvias, de diversos grados; Suna, no sumergida, también de diversos grados;
Nadki, tierra por la que se paga la renta en dinero por bigah; Bhaoli, tierra por la que se paga la renta en especie, en una parte del producto; – lo mismo Bhaoli: tierra por la que se paga la renta en dinero por cosecha y por bigah;
Bhiti: tierra de solar elevada. (51) Khudkasht, tierras que los residentes de la aldea tienen derecho a cultivar;
Pahikasht: tierra que pueden cultivar los de fuera. (52)
Estos caracteres se adhieren casi permanentemente a la misma tierra; para cada aldea hay una tasa reconocida de renta (nirkh) que se debe pagar propiamente según ellos. Cuando la ocupación es, como suele suceder con la tierra suna, a utbandi-jama (renta según la tierra realmente labrada, cuando la tierra labrada un año se deja en barbecho el siguiente) y el cultivo se hace alternando cosecha y barbecho, el ryot paga solo lo que de cada clase de tierra labra realmente. En la mayoría de las aldeas, la mayor parte de la tierra, con mucho, es khudkasht. (52)
Así, las tierras abiertas de la aldea están repartidas entre los ryots residentes en pequeños lotes, que a menudo constan de varios trozos dispersos y por lo general comprenden tierra de diversas calidades: rara vez más de 10 acres en total y a menudo mucho menos, … El pago de la renta de cada ryot al zemindar se hace según una escala móvil, que depende en mayor o menor medida de los elementos mencionados. (53)
Ejemplo abreviado de la cuenta del año entre ryot y zemindar.
| Clase de tierra | Cantidad | Big. Cot. | Tasa | Importe de la renta | ||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Rs. | As. | P. | Rs | As | P. | |||||||
| Sali, | tierra de arroz, | primera calidad | 2. | 10. | 0. | 4 | 0. | 0 | 10 | 0 | 0 | |
| ídem | segunda calidad | 1. | 1. | 0 | 3 | 0 | 0 | 3 | 2 | 2 | ||
| ídem | tercera calidad | 0. | 7½. | 0. | 2 | 4 | 0 | 0 | 13 | 10 | ||
| Bambú | 0. | 6. | 0. | 15 | 0 | 0 | 4 | 8 | 0 | |||
| Baldío | 0. | 2. | 15 | 1 | 0 | 0 | 0 | 2 | 4 | |||
| Homestead | 0. | 1. | 0 | 20 | 0 | 0 | 1 | 0 | 0 | |||
| Recinto | 0. | 1. | 0 | 15 | 0 | 0 | 0 | 12 | 0 | |||
| Excavación | 0. | 5½. | 0 | 1 | 0 | 0 | 0 | 4 | 8 | |||
| Total | 4. | 14. | 15 | 0 | 11 | 0 (285) |
Por extenso, esta historia (285, 286) llena 40 y a menudo más columnas paralelas, con una columna para los atrasos, etc. (286) Es un hecho que el ryot de Bengala [está] poco dispuesto a moverse, y generación tras generación, de padre a hijo, las mismas parcelas de tierra, o aproximadamente, siguen en manos de la misma familia. (53)
La zemindari es un agregado de muchos mauzahs enteros. (54)
La renta anual se paga casi siempre en 3 o 4 kists (plazos); la recaudación de estas rentas solo es practicable mediante un personal organizado, que se suele llamar, tanto individual como colectivamente, la amla del zemindar o amla zamindari; consta por lo general de:
un tehsildar (recaudador de las rentas; si la zemindari es grande, un tehsildar recauda para cada 3 o 4 mauzahs).
En cada aldea o mauzah, una kachahri del tehsildar ⦗(también llamada «Cutcherry», es decir, un tribunal u oficina donde se despachan los asuntos públicos o, como aquí, los asuntos de la finca de un zemindar)⦘; allí se confeccionan y guardan los libros y papeles de la zemindari relativos a las recaudaciones de la aldea. La contabilidad de los hindúes llega a un detalle casi absurdo; sería tedioso describir todos los libros que se llevan en el curso regular de los asuntos de la kachahri; los principales son: 3 o 4 libros llamados chittha (memorándum, nombre de un libro de negocios usado en la administración de la propiedad de un zamindar, en el que se asientan las mediciones y otras informaciones parecidas); este es de hecho un registro numerado, de diversas maneras y con detalle minucioso, de todos los pequeños dags o parcelas en que se dividen las tierras de la aldea, la medida de cada uno, su situación, la calidad de la tierra, el ryot que lo cultiva, etc.; el último de ellos es el khatiyan (libro de cuentas de la naturaleza del libro mayor), o libro mayor, que da bajo el nombre de cada uno todas las distintas porciones de tierra que tiene, con sus características respectivas. El jama bandi es una especie de hoja de tasación hecha para cada año con el fin de mostrar, para cada ryot y frente a cada porción de tierra que tiene, la tasa a la que la tiene, según la calidad o la cosecha, y también de exponer el importe total que de este modo debe y los kists en que ha de pagarlo; y el jamawasil-baki (que resume las partidas principales del jama bandi), una hoja de cuentas que muestra a la vez la renta completa, el importe recaudado y el importe de los atrasos de una finca, aldea o distrito.
Un libro de cuentas bengalí se forma cosiendo con un cordel, por uno de sus extremos, cualquier número de hojas sueltas muy largas y estrechas, y cuando se cierra se doblan los extremos libres de las hojas hacia atrás sobre los extremos así cosidos. (55-57)
El gumashta (gomashta) ⦗en general agente, el que lleva negocios por cuenta de otro⦘ y el patwári ⦗el que lleva los papeles de recaudación de un mauzah y por lo común hace también las recaudaciones de la aldea⦘, o cargos semejantes, cualesquiera que sean sus nombres en los distintos distritos, están encargados de llevar al día los libros de la kachahri según las circunstancias variables de las tenencias de los ryots; por eso, durante todo el año (¡como espías del zemindar!), vigilan de cerca lo que hacen los ryots. Por regla general, estos tipos pertenecen ellos mismos a la clase de los ryots de la aldea y son cultivadores. De ahí resulta que las parcelas que están en sus manos son las mejores de la aldea; su «trabajo propio» les impide cultivar ellos mismos y «se supone» que pagan a otros ryots que labran el suelo por ellos; casi siempre se las arreglan para que esto se haga gratis; también obtienen con artimañas y extorsión «el ofrecimiento de gratificaciones». Este cargo es hereditario en la medida en que por lo general el hijo sucede al padre; pero esto casi siempre es necesario, porque rara vez hay más de 1 o 2 aldeanos más que posean la cantidad de lectura y escritura necesaria para este oficio. (57-59)
El zemindar es el «señor superior» de los ryots («súbditos»), glebae adscripti por hábito y por sentimiento; su autoridad y la de su amla las mantiene a raya el mandal (la denominación más común, aunque cambia según el distrito), el jefe de la aldea, portavoz y representante de los ryots de la aldea en todos los asuntos entre ellos y el zemindar o sus funcionarios. El mandal es cultivador como los demás ryots, en modo alguno el más rico de ellos; su cargo es en teoría electivo, de hecho pasa casi siempre de padre a hijo y es así hereditario, por la misma razón por la que todas las ocupaciones y empleos en la India son hereditarios. Tiene que saber leer y escribir lo suficiente, entender las cuentas de la zemindari y conocer los derechos consuetudinarios de los aldeanos; no recibía emolumento directo, pero los ryots le ayudan de vez en cuando gratuitamente en su cultivo, y a menudo paga también menos renta que los demás ryots. El mandal y unos pocos de los hombres de más edad constituyen el panchayat de la aldea, que arregla las disputas y riñas más corrientes. ⦗Explica pancháyat: un cuerpo de cinco hombres de la casta, aldeanos u otros, que tratan [de] y resuelven las disputas relativas a la casta, la ocupación, etc.⦘ En los casos más obstinados, el mandal y las partes van al zemindar o a su representante, el náib ⦗diputado o representante: el funcionario principal o administrador que representa al zemindar en la gestión de las zemindaries grandes⦘, o al gumashta, para discutir y exponer el caso. Así, sin los caros tribunales públicos, se despacha mucha administración de justicia en los distritos rurales de Bengala. (59-61)
Si el zemindar reside en la aldea, a menudo el barbero que afeita a los miembros de su familia, el dhobi que les lava la ropa, el darwan (portero) jefe y otros criados principales son hereditarios y tienen una porción de la tierra de la aldea a una renta relativamente baja o libre de renta; el dhobi y el barbero tienen derecho a ser empleados a las tarifas consuetudinarias de paga por todos los ryots; a menudo el carpintero y el herrero están en la misma situación; el guarda (chaukidar) hereditario recibe su tierra libre de renta; lo mismo el sacerdote brahmán, ya sea de la familia del zemindar o mantenido para las pujas de la aldea, etc. (61, 62) (este asno de Phear llama feudal a la constitución de la aldea)
Fuera de esta constitución de la aldea está el mahājan, el capitalista de la aldea. El ryot de la aldea tiene que desembolsar dinero periódicamente; por ejemplo, para construir de nuevo o reparar una choza del homestead, hacer un arado u otro instrumento, comprar una yunta de bueyes; necesita semilla para la siembra y, por último, arroz para él y su familia, y hay que pagar varios kists de su renta antes de que pueda asegurar y realizar todas sus cosechas. En la parte occidental del delta sus ahorros rara vez bastan para sacarlo adelante durante todo el período que tiene que transcurrir antes de que entre su producción anual. Tiene que ir, pues, al mahājan a por dinero y a por paddy según los necesita. La forma más corriente de transacción entre ambas partes: el paddy para sembrar y para comer, y también otras semillas, se entregan con la condición de que los devuelva con un 50 % más en cantidad en el tiempo de la cosecha; el dinero, en cambio, ha de devolverse también en el tiempo de la cosecha, con un interés del 2 % mensual, ya sea en forma de su equivalente en paddy, calculado a los precios del bazar, ya sea en dinero, a elección del prestamista. Como garantía del cumplimiento de este convenio, el mahājan toma con frecuencia una hipoteca sobre la cosecha futura del ryot y se cobra él mismo la cantidad estipulada en la misma era, en el campo abierto. (63, 64)
El zemindar –este falso landlord inglés– es meramente un perceptor de renta; el ryot, un jornalero del campo que vive al día; el mahājan, que proporciona el capital agrícola, paga el trabajo y se embolsa toda la ganancia, es un extraño, sin interés de propietario en la tierra; solo un acreedor, cuyo único objetivo es realizar su dinero del modo más ventajoso posible. Después de apartar en sus golas ⦗gola = una choza, casi siempre de forma circular, en la que se almacena el grano.⦘ tanto producto llegado a sus manos como probablemente necesitará para su negocio del año siguiente, trata el resto simplemente como comisionista de granos y lo envía al mercado más remunerador. Un mahājan próspero puede tener un mauzah entero o más en su mano, y sin embargo no tiene ningún estatus legítimo de propietario en la comunidad, mientras que los que lo tienen –el ryot … y el zemindar…– son, por diferentes razones, al parecer impotentes. (64-65) De ahí x) el carácter no progresivo de una aldea agrícola, tal como lo describe un joven zemindar, Babu Peary Chund Mookerjee, Beng. Soc. Sci. Trans.6 vol. IV, sec. 4, p. 1.:
«Un labrador de hoy es el ser primitivo que siempre (!) ha sido. Con un trapo alrededor de los riñones por vestido, los pies descalzos, una choza miserable para vivir y una comida diaria de la clase más basta, vive una vida … no turbada por la ambición. Si tiene sus dos comidas y ropa sencilla, está contento con su suerte, y si puede ahorrar unas rupias para comprar joyas a su mujer y a sus hijos, y unas rupias más para ceremonias religiosas, se considerará todo lo feliz que pueda desear. Es el mayor enemigo de la reforma social ⦗? ¡no sería enemigo de quedarse él con la renta que paga a los zemindars, viejos o jóvenes!⦘ y nunca sueña con quitarse las trabas que el tiempo o la superstición han tejido a su alrededor. No manda a su hijo a la escuela por miedo ⦗¡y muy justo, por cierto!⦘ a verse privado de su ayuda manual en el campo; no bebe el agua de un buen tanque porque está acostumbrado a usar el agua del que está más cerca de su casa; no siembra una cosecha de patatas o de caña de azúcar porque sus antepasados nunca lo hicieron; se deja esquilmar sin piedad por su sacerdote hereditario para asegurarse la esperanza de la aniquilación total después de la muerte … los ryots, demasiado pobres (!), demasiado ignorantes, demasiado desunidos entre sí para llevar a cabo … mejora alguna». (65-67)
Vida doméstica.
Zamindars ricos y emprendedores, muy raros en el mofussil ⦗(o mafassal) = el campo por oposición a la ciudad; lo subordinado por oposición a lo principal⦘. El gentleman hindú de la aldea bengalí, el propietario de tierras del lugar, tenía un ingreso de 100 a 200 rupias al año como mucho; no siempre una casa pakka; su propiedad es probablemente una parte de la aldea, o de varias aldeas juntas, tenida con algún título de tenencia; su ingreso neto = el resto de lo que ha recaudado de los ryots después de pagar la jama ⦗o jamma = el conjunto de los pagos hechos por la tierra en el año: la renta total⦘ de su tenencia a su superior o al gobierno, según el caso. (68, 69)
Bhadra-log: gente respetable y acomodada que no es brahmán;
Andar mahal ⦗la palabra mahalla = una división de una ciudad, un barrio⦘: la parte de la casa o del homestead asignada a los miembros femeninos de la familia, en la que no se permite entrar a los extraños ni a los varones sin privilegio.
Ashan = un trozo cuadrado de alfombra; thāl, un plato o fuente de metal; pān = una hoja de betel.
Tiffin = un refrigerio; bau = muchacha joven casada; bári = una casa de vivienda, un homestead.
Costumbre universal en Bengala, extendida en todas las clases, de que los miembros de una familia vivan en común y disfruten en común de los beneficios de la propiedad. Por ejemplo, en la familia de un ryot: a la muerte del padre, sus hijos, antes miembros dependientes de la familia que vivían en el mismo homestead y ayudaban al padre en el cultivo de su jot (= jote = tanto la tierra que labra el cultivador como su tenencia de ella), siguen [viviendo] en el mismo homestead, cultivando el mismo jot, pero ahora como propietarios. A veces inscriben sus nombres colectivamente en lugar del del padre en el libro de la kachahri del zamindar; a veces el nombre del muerto sigue allí sin cambiar. Cada hermano, con su mujer y sus hijos, ocupa si es posible una choza aparte en el homestead, y cuantas veces hace falta para ello se añade una choza más al grupo. (76, 77) Los hermanos tienen por ley derecho a partes iguales de herencia en la totalidad de cualquier propiedad heredable que hayan tomado así en común, y cada uno tiene derecho en cualquier momento a obligar a la partición. Si muere uno de los hermanos, sus hijos o, si no los tiene, su viuda, ocupan su lugar y lo representan en todos los aspectos. (77) Continuando generación tras generación, esto produciría una complicada distribución de partes indivisas; pero entre los ryots llega pronto a su fin, porque la pequeñez del objeto original hace insignificantes las partes alícuotas. Antes de llegar a eso, los miembros más jóvenes de la familia ceden o venden sus partes a los otros y buscan otra ocupación. Si el jot es heredable por naturaleza, los miembros de la familia que viven en común dividen efectivamente la tierra entre ellos según sus partes y la cultivan por separado. Así la tierra está subdividida en algunas aldeas en parcelas absurdamente pequeñas, y este mal tiende por naturaleza a aumentar. (78)
En las familias acomodadas con bienes importantes, ya sea en el comercio o en zamindaries y otras tenencias de tierra, el estado de «indivisión» dura por lo general mucho tiempo. Toda la propiedad la administra un miembro de la familia llamado el «karta», casi siempre el individuo de más edad de la rama más antigua; teóricamente es responsable ante el cuerpo entero de copartícipes indivisos, cada uno de los cuales puede examinar los libros de cuentas y papeles de la familia, que llevan con regularidad los criados de la familia en una especie de oficina (daftarkhana); rara vez, sin embargo, interviene alguno, hasta que hay una disputa, que entonces se dirime con acritud, se efectúa la partición y se exigen cuentas. Por regla general, los copartícipes se contentan con ser mantenidos en la casa familiar con los fondos de la familia, y cada uno recibe, según lo necesita, pequeñas sumas de dinero suficientes para sus gastos personales ordinarios. El dinero que se ahorra después de pagar los gastos generales de la familia y de la propiedad lo invierte el karta en comprar alguna adición a la propiedad común; el dinero que se necesita para ceremonias familiares extraordinarias o actos religiosos lo obtiene por lo común el karta en forma de préstamo con cargo a la propiedad común. (78-80) Esta comunidad doméstica es a menudo muy numerosa; primero, los copartícipes, hermanos, sobrinos y primos varones en los que han recaído las partes de sus padres, y las viudas o hijas de copartícipes muertos sin hijos ni nietos; segundo, la clase mixta de miembros dependientes: mujeres e hijos de los copartícipes vivos, mujeres e hijas de antiguos copartícipes (cuyas partes pasaron a los hijos) e individuos que padecen alguna incapacidad que los inhabilita para heredar. En Calcuta e incluso en el mofussil hay ejemplos de familias de 300 a 400 individuos, criados incluidos, que viven en una sola casa. Casi siempre la familia cuenta de 50 a 100. (80, 81)
Deorhi ⦗corresponde a la conciergerie francesa: en el pasillo de entrada de una casa familiar antigua, a menudo a ambos lados un suelo elevado con 1 o 2 celdas abiertas en las que los darwans (porteros) se sientan, se tumban y duermen; de hecho, viven.⦘
Puja dalan: la veranda cuya finalidad principal es servir de escenario para la celebración de ceremonias religiosas y domésticas.
Shámiana (lona de tienda tendida horizontalmente, a modo de cubierta, de lado a lado de un cuadrángulo o de la punta de unos postes a la de otros, firmemente clavados en el suelo: un toldo).
Thakurbāri: la cámara donde reside la figura de la deidad de la familia (thakur) y donde se hace su servicio y culto diario. Las mujeres no pueden adorar ellas mismas al ídolo familiar ni a ningún thakur visible, salvo la figura de barro de Shiva que se hace para el culto de todos los días. Los shastras prohíben a las mujeres y a los sudras todo conocimiento y uso de los textos sagrados.
Cuando la familia ha llegado a 3 o 4 generaciones de distancia del antepasado común, hay varios jefes de rama; estas ramas se asientan por estirpes en partes separadas de la casa, bajo sus propios jefes; … a veces la separación es tan completa que la porción de la casa asignada a cada rama queda apartada del resto de la casa tapiando puertas y abriendo una entrada separada. Cada grupo, por regla general, come por su cuenta, y cada miembro adulto tiene una habitación propia en la que vive; todos los miembros femeninos juntos en los aposentos interiores, que entre los europeos se suelen llamar el zenana. Todas las ramas siguen por lo general en común en lo que respecta al culto de la deidad familiar. Y aun cuando las ramas se separan en todo –es decir, en comida, culto y hacienda–, por lo común todas conservan la misma deidad familiar, y el culto lo llevan las distintas ramas por turno, cada turno proporcionado en su duración a la parte del dueño en la propiedad común. Por ejemplo, si la familia, en su estado dividido, está representada por 4 jefes, 2 hermanos y sus 2 sobrinos, hijos de un 3.er hermano difunto, el turno o pallas de culto sería, respectivamente, de 4 meses, 4 meses, 2 meses y 2 meses, o equimúltiplos de estos. (85, 86)
Solo en Calcuta y otras ciudades muy grandes sigue el enjambre familiar en la colmena familiar con tales dimensiones. Pero en las aldeas del campo donde la familia del zamindar se ha mantenido durante muchas generaciones ocurre más o menos lo mismo. (86)
Maidán: un espacio abierto cubierto de hierba; mandir, un templo; mandap, una construcción o edificio techado y abierto por los lados.
Majlis: una asamblea. Mohant: el superior de un math (un templo o santuario dotado; máth, en cambio, es la llanura abierta de labor que forma la tierra cultivada de una aldea). Gaddi: un asiento.
Lo grave y lo alegre.
Amor desmesurado a los espectáculos. (89) Se bebe bastante. «En una parte de los Vedas se habla por extenso de las delicias de la embriaguez, y algunos de los escritos tántricos [están] dedicados a fomentar la bebida.» … el tarí, aguardiente hecho [de] muchas clases de jugos azucarados, sobre todo del jugo de la palmera tarí, que se hace en abundancia en cada aldea con métodos indígenas toscos, es evidentemente de origen puramente local. (90)
A los bengalíes de todas las condiciones les gusta el juego; los naipes y los dados son la forma común que prevalece en las clases medias. (91)
En Bengala hay 2 sectas distintas entre los mahometanos, sunníes y chiíes; unos y otros muy dados a observancias y prácticas del hinduismo; el musulmán bengalí no es más que un hindú toscamente convertido. En las mejores y más fértiles partes del delta, el elemento mahometano pasa del 60 % de la población; en el resto de la Bengala propiamente dicha es del 30-40 %; en algunos distritos las aldeas son enteramente mahometanas o enteramente hindúes, pero lo más común es que cada aldea tenga su barrio mahometano y su barrio hindú. (91, 92)
Hay también muchas sectas entre los hindúes (92); de forma bastante general, en las aldeas rurales, boistobs (con un número inmenso de variedades y subdivisiones), saktas, sivas, ganapatyas, etc. (93) El desarrollo principal de los boistobs –cuyo Vishnú es el Brahma (Krishna, una de sus encarnaciones)– se originó con Chaitanya, que predicó la pureza, la meditación y la igualdad de todos los hombres, sin distinción de secta ni de casta, ante Dios. Y una cierta libertad respecto de las trabas de casta y una despreocupación por las observancias religiosas, junto con el aprecio de la importancia de la conducta, parecen caracterizar todavía a la secta. Los boistobs se han reclutado, y aún se reclutan, de todas las castas, pero, tomados en conjunto con todas sus variedades, … se los suele contar como una especie de casta aparte, etc. (94)
Los saktas son quizá la mayoría de los habitantes de las aldeas; ahora en gran medida unidos con los saivas, que ven en Shiva (el Destructor) la forma primaria y más excelsa de Brahma, y los saktas veneran especialmente la naturaleza divina en su actividad, las formas femeninas de la deidad suprema, como Durga o Kali; el culto sivaíta y sakta es en grado notable un culto del dogma, de la ceremonia fastuosa y de los sacrificios cruentos, etc. Los boistobs son, frente a los saktas, «protestantes». (94, 95)
La orden monástica es célibe y en gran medida errante y mendicante, pero tiene lugares de anclaje y cuarteles generales en los maths (el significado original de math parece ser celda o cámara, como de ermitaño); hoy en día el math típico es un templo o santuario dotado, con una vivienda para un superior (el mohant) y sus discípulos (chelas); la dotación del math es fruto de una consagración privada o de una concesión de un math rico ya existente, respecto del cual sigue en cierto modo subordinado, etc. (96-100)
En algunos casos los mohants, ya sea por apartarse de la estricta senda de santidad que se les trazó en un principio, ya sea incluso persiguiendo el propósito del fundador ⦗para la fundación, no para los monjes individuales⦘, hacen de la adquisición de riqueza por el comercio su gran objetivo. Hay muchísimos ejemplos de ello en las partes del noroeste de la presidencia de Bengala, donde se encuentran numerosos mohants comerciantes de gran riqueza e influencia. (p. 97)
A menudo se encuentra a la vera del camino un santuario (dargah) de algún santo faquir mahometano, con la choza u homestead de su guardián al lado. Los transeúntes de todos los credos y denominaciones echan sus cauríes y pices. (101) En una aldea grande hay un mandap, es decir, una espaciosa sala cubierta y abierta por los lados, donde se celebran las fiestas de la puja de la aldea y tienen lugar otras reuniones de la aldea (como en una sacristía parroquial); a veces es una construcción pakka, casi siempre de bambú y paja; por lo general la mantiene el zamindar. (l. c.)
Delincuencia rural.
Dakaiti ⦗dakait: miembro de una banda de ladrones⦘ o robo en cuadrilla (anglice: dacoity). (badmashes = los malhechores de una aldea; pitara: una caja de mimbre o de otra construcción ligera, de forma peculiar) (p. 102-105) Proceder (¡característico!) de la policía. (105-107) El tribunal. (108-110) Mookhtar = agente judicial.
Asesinato para vengar el honor de la familia (se refiere a las mujeres). (111-115)
El atentado puramente agrario es más común que cualquier otro. «Un fuerte sentido del derecho adquirido no protegido por el brazo de la ley lleva en la India, como en otras partes, a intentar reivindicarlo por la violencia.» (115) Reyertas (sangrientas) entre los propios ryots. (115-118) Refriega de la gente del zamindar contra el mandal (jefe de la aldea). ⦗Se había vendido un mauzah en ejecución de una sentencia y lo había comprado un forastero; el nuevo zamindar toma medidas para subir las rentas de sus ryots; logró obtener de varios ryots kabulyats ⦗kabulyat = la contrapartida de un pottah o arrendamiento, es decir, la que entrega el arrendatario a su señor⦘ a tasas más altas, pero el mandal de la aldea, cuyo ejemplo era el que más influía, resistió con firmeza y encabezó la oposición. Contra él envía el zamindar a sus servidores armados, con la intención de capturarlo y llevárselo. (Acaba con la muerte de un par de personas; pero el mandal sale vencedor, p. 118, 119) p. 119-120. Otro caso en que los ryots [están] contra el mandal porque, según ellos, se pone demasiado del lado del zamindar en ciertos asuntos; por eso se resolvió «en comité» que fuera castigado y escarmentado; lo hacen apalear por algunos «encargados» de ello (y en ello muere †). (120, 121)
Pelea de facciones entre los ryots de distintos tenedores de tenencias. (p. 121-123) (Matanza a golpes)
Jangal (jungle) = un bosque, cualquier extensión, grande o pequeña, donde el crecimiento natural de árboles, arbustos y vegetación no ha sido perturbado.
Bhát = arroz hervido; bigha, una medida de tierra; en Bengala = aproximadamente ⅓ de acre; arhar = una clase de legumbre (Cytisus cajan) que se cultiva para comer.
Administración y derecho de la tierra.
(Esta es la última sección (VI) de este libro que se imprimió antes en la Calcutta Review.)
Un distrito (zillah) en la India, al que se compara falsamente con un condado inglés, abarca una superficie de 2.000 a 3.000 millas cuadradas y tiene, por ejemplo, una población de 2 millones, mientras que el condado de Suffolk, por ejemplo, tiene solo una superficie de 1.454 millas cuadradas y una población de unos 360.000. Todos los funcionarios europeos de un zillah son, como mucho, una docena ⦗de los cuales aproximadamente la ½ están retenidos por sus deberes en la cabecera del zillah⦘, a saber: 1 magistrado y recaudador, con 3 o 4 magistrados adjuntos, auxiliares y sustitutos; 1 juez de distrito y de sesiones; 1 tribunal menor o juez subordinado; 1 superintendente de policía; 1 superintendente adjunto de policía y 1 médico. (125)
⦗Rara vez «domina uno de ellos de verdad la lengua vernácula». (126)⦘
No hay recaudadores de impuestos en la India (salvo los introducidos recientemente con la imposición de un impuesto de licencias); todos los impuestos son la renta de la tierra, el timbre (necesario para cualquier diligencia en un tribunal de justicia u oficina pública, o para la copia de cualquier papel presentado en un tribunal u oficina, o para un documento de contrato, un recibo, etc.), las aduanas y los impuestos sobre consumos (encarecen al ryot el tari y la sal). Recientemente, aumento de impuestos con la imposición de un road cess [contribución para caminos], una pequeña adición proporcional a la renta de cada ryot, que este paga a su perceptor de renta, y este al gobierno. (128, 129)
Una parte de la renta que todo cultivador del suelo paga por su parcela va al gobierno como renta de la tierra; el gobierno percibe unos 20½ millones de libras esterlinas al año en forma de renta de la tierra. (133)
Antes del settlement [asentamiento] de Bengala de 1793, el zemindar, como es sabido, era solo recaudador de impuestos, no landlord. El tipo Phear dice: «La superficie de su zamindari cubría grandes distritos del país y no se contaba en bighas, sino en comunidades de hombres: mauzahs.» Sus «productos en dinero» no se «llamaban renta, sino jamas (recaudaciones) de las aldeas comprendidas». Sus activos se «componían de las jamas de las subtenencias y de las recaudaciones de las aldeas». (135) La kachahri de aldea del zamindar (ya antes de los ingleses) era una oficina en cada mauzah, con un jefe, un contable y un funcionario de campo (tenían los deberes, antes descritos, de los actuales recaudadores, etc., del zemindar). Las kachahris de cada 5 o 6 mauzahs, según su tamaño, las supervisaba un funcionario superior, digamos un tehsildar, que tenía su propia kachahri, con sus libros y papeles, duplicados de los de las kachahris de los mauzahs o hechos a partir de ellos. Las recaudaciones que hacían los funcionarios de la kachahri de aldea se le entregaban a él, y él las pasaba a un funcionario inmediatamente superior. Así el dinero llegaba por último a la kachahri propia del zamindar; de él pagaba la renta debida al gobierno por su zemindari y se quedaba con el resto. (138)
Cada intermediario era así el vértice y la cabeza de una estructura exactamente igual a la estructura principal en forma y constitución, solo que con una base más pequeña. Bastaba una ligera fuerza perturbadora para desprenderla y dejarla en pie por sí sola, o ponerla en estado de dependencia. (139) (Véase también Hunter, «Orissa») Mucho antes de los ingleses se había perdido la sencillez original del sistema de zemindari; había zemindaris y taluqs de varios órdenes y denominaciones que pagaban la renta directamente al gobierno; dentro de ellos, a su vez, taluqs y tenencias subordinados que, de ser partes de una máquina recaudadora homogénea, habían pasado a una semiindependencia, y que pagaban en esa condición una jama reconocida directamente a la kachahri superior, en lugar de remitirle en el curso ordinario sus respectivas recaudaciones. (141)
(Poco a poco) cada «mahal» o tenencia subordinada que pagaba jama se convirtió pronto en una zamindari en miniatura, en la que ciertas jamas se percibían en lugar de recaudaciones y las recaudaciones restantes se hacían con la vieja maquinaria. Las concesiones o cesiones de tierra baldía fueron también origen de taluqs, tanto dependientes como independientes, y lo mismo las concesiones de jaghir por servicios. (141, 142)
Dentro de la aldea misma –en lo que respecta a la ocupación de la tierra– se puso en marcha un proceso análogo. Las personas principales de la amla del zemindar y los jefes de los ryots (mandals), u otros con influencia, y personas privilegiadas como los brahmanes, a menudo lograron que se les reconociera que tenían, en condiciones fijas y favorables, porciones de las tierras de la aldea mayores de las que podían cultivar o cultivaban. Estas … las subarrendaban, total o parcialmente, y así surgieron variedades de «jots» y tenencias de ryot. (142) Antes de la legislación de 1793, las tenencias intermedias, tal como existían entonces, dependían para mantenerse del uso y del poder e influencia personales del tenedor. Las tenencias de ryot y los jots, igualmente regulados por el uso, el arbitraje del panchayat de la aldea y la amla del zamindar; todo consuetudinario, sin implicar nada de derecho de propiedad personal. (142, 143) La transformación –por obra de los bribones y asnos ingleses– de los zemindars en propietarios privados convirtió eo ipso (aunque no en la idea de aquellos asnos) todos los intereses intermedios en derechos sobre la tierra, y el dueño de cualquiera de esos intereses podía gravar la tierra o enajenarla dentro del límite del derecho; su propiedad misma podía a su vez adoptar la complicada forma hindú de copropiedad indivisa (joint-parcenary). (147, 148)
Una tenencia o interés intermedio por debajo del zamindar que paga la renta es esencialmente el derecho, pagando la jama debida a un tenedor superior, a hacer recaudaciones de los cultivadores de la tierra y a percibir las jamas de los tenedores subordinados dentro de un área especificada. (148) La tenencia intermedia de cualquier grado es así en gran medida un asunto de libro de cuentas, y queda muy completamente representada en el papel del jamabandi. Si el dueño de una propiedad así quiere favorecer a un hijo o a un pariente, puede hacerlo concediéndole en alguna forma, como mokarari (= lo que está fijado o establecido: permanente), una porción de sus recaudaciones. (149) Con muchísima frecuencia la tenencia del propio concedente no es más que un derecho a una parte fraccionaria de las rentas, etc., y entonces su concesión ⦗hecha al hijo, etc.⦘ transmitirá una fracción de una fracción. (149-50) Un tenedor así puede hacer también una concesión de este tipo a un extraño a cambio de una prima o premio. Puede hacerlo también para asegurarse, en forma de la renta que se reserva sobre el objeto de la concesión, la percepción regular de dinero con que pagar su propia jama. O puede, a modo de garantía del reembolso de un préstamo de dinero que se le ha hecho, ceder temporalmente al prestamista, mediante un zar-i-peshgi ticca, su derecho de tenencia a hacer recaudaciones. De estos modos u otros semejantes, el tenedor bengalí, propietario, zemindar (sea cual sea su nombre) se ve obligado a disponer de su interés cuando quiere obtener dinero o conceder un beneficio; si no enajena del todo la totalidad de su interés –recurso al que rara vez acude si puede evitarlo–, es evidente que en cada caso crea un nuevo conjunto de derechos de propiedad. (150)
En cuanto a una tenencia o derecho intermedio sobre la tierra como objeto de copropiedad, sea, por ejemplo, una parte entera de una aldea (o de cualquier número de aldeas) = 16 annas (= 1 rupia); pues bien, que alguien tenga una parte fraccionaria, digamos una parte de 9½ annas; esto puede darse en 3 o 4 formas distintas. Puede significar: 1) que el tenedor tiene un derecho mokarari (permanente) a las rentas y derechos que proceden de una porción especificada del área de la aldea, separada del resto por lindes y mojones, y que guarda con el total la proporción de 9½ : 16. O bien: 2) que en ciertas partes del área cubierta por la concesión tiene derecho exclusivo a las rentas, y en otras solo a una porción fraccionaria, dispuesto de tal modo que en conjunto recibe 9½ de 16 annas de todos los beneficios del área, etc. Casi siempre es inherente a su derecho que puede recaudar lo que le corresponde por medio de sus propios funcionarios en su propia kachahri; pero quizá tiene solo el derecho a percibir su parte fraccionaria de las recaudaciones netas hechas en una kachahri común que pertenece, por así decirlo, a varios partícipes. (151, 152) Pero el dueño de esta tenencia mokarari de 9½ annas de propiedad es por lo general una familia indivisa, o un grupo de personas que representan una familia indivisa original: todos los miembros de un grupo así tienen cada uno su propia parte en la tenencia, que, aunque existe en estado indiviso respecto de las demás, puede cederse a un comprador separadamente de ellas. Además, muy a menudo, cada miembro del grupo puede, entre él y sus copartícipes, exigir una partición efectiva del objeto de la tenencia. En cuanto esto se hace, pasa a tener derecho por sí solo, separadamente, a una fracción, por ejemplo, de la tenencia de 9½ annas; digamos ⅙ de ella; entonces su parte particular de las rentas y beneficios que proceden del área cubierta por la tenencia, con sujeción, claro está, al pago de la renta superior o jama, es ⅙ de 9½ annas = 1 anna y 9 pie. Así el mauzah mismo, la unidad en cuyos términos se calculaba la zamindari, llega a dividirse en pequeñas porciones; y el perceptor de renta que está respecto de un ryot determinado en la posición de zamindar puede ser, y a menudo es, un hombre muy pequeño en verdad. Por ejemplo, el ryot puede tener que pagar toda su renta al patwári del partícipe de 1 anna y 7 pie, o pagarle a él 1 anna y 7 pie de cada 16 annas de su renta y el resto a los demás partícipes por separado o por grupos; o puede tener que pagar la totalidad de su renta a la kachahri común, de la que cada partícipe recibirá su parte en el reparto. (153, 154)
Este sistema de subinfeudación y subdivisión de intereses comunes, acompañado de separación de derechos, prevalece universalmente en toda Bengala. (154) De ahí una complejidad sin ejemplo de los intereses sobre la tierra, y nadie tiene interés en hacer mejoras en la tierra. (l. c.)
Con este sistema, los zamindars que residen en el lugar son por lo general pequeños partícipes de tenencias subordinadas, cuyos medios no son muy superiores a los de los ryots acomodados. (155)
Las tierras de una aldea se pueden distinguir, a grandes rasgos, en 2 grupos: de un lado, las tierras de ryot (la mayor parte del área de la aldea, las tierras de la aldea), y de otro, la tierra del zamindar ⦗en última instancia, del zamindar que paga la renta al gobierno⦘, ziraat, khamar, nij-jot o tierras sir (hay aún otros términos para ella). (155, 156) En Bengala la primera tierra se llama casi siempre el «jot» del ryot. (156) Si este a su vez la subarrienda, su arrendatario lo deriva todo de él y sale de la posesión con él cuando él sale (nunca obtiene, pues, una subtenencia propiamente dicha). (157) Por disposición legislativa, la ocupación efectiva de la misma tierra durante un período de 12 años confiere al ryot (si no lo tiene de otro modo, por costumbre, etc.) un derecho personal de ocupación pagando una renta justa y razonable; y la ocupación durante 20 años a una tasa uniforme de renta confiere por lo general un derecho de ocupación a esa tasa. Un número muy grande de ryots en Bengala ha adquirido de un modo u otro derechos permanentes de ocupación sobre la tierra que cultivan, pero el resto, un número mayor, se limita a ocupar, pagando las rentas y derechos que por lo general se han pagado a la kachahri del zemindar por su tierra; casi siempre a una tasa mucho más baja que las rentas que pagan los arrendatarios agrícolas en Inglaterra. El zemindar puede teóricamente exigir lo que le parezca antes del comienzo de cada año y echar a esta clase de ryot si no está de acuerdo, pero rara vez lo hace. (157-58)
En las tierras ziraat, khamar, nij-jot o sir, el zamindar puede cultivar la tierra por su cuenta o poner cultivadores en cualesquiera condiciones que estos acepten; son sus arrendatarios y él su landlord en el sentido ordinario (europeo) de la palabra; aquí el zamindar tiene una propiedad sin restricciones sobre la tierra … – en las tierras de ryot, el uso pertenece a los ryots. (158-59)
En algunas partes de Bengala se han concedido a veces jots o intereses de ryot sobre extensiones considerables de jungla sin roturar o tierras baldías por otra causa, con carácter perpetuo y con rentas insignificantes; la tierra se subarrienda después a cultivadores. En tales casos no se puede distinguir entre el jot-dar y un tenedor intermedio ordinario. (159)
Vías y medios.
Ausencia casi total de medios de comunicación entre aldea y aldea, y entre una parte de un distrito rural y otra. (161) No hay ni una piedra, ni nada más duro que la arcilla, en el suelo del delta; y las inundaciones de la estación de lluvias destrozan, y a veces casi borran, los caminos que no han construido con gran gasto ingenieros expertos. (162)
Los vehículos que se usan para transportar mercancías son las barcas, las cabezas de hombres y mujeres, bueyecitos diminutos y carros de bambú de construcción muy tosca; cuando viaja la gente acomodada, la llevan en palkis y doolies, o va en barca. En la estación seca, los hombres, los bueyes y los carros pueden ir a cualquier parte, y van. El tráfico local se hace por lo general al por menor, en cantidades muy pequeñas. El dána (= grano) u otra semilla lo trillan pisándolo los bueyes en el khaliān, casi en la misma parcela donde se cultiva. ⦗En algunos distritos, como en Chota Nagpur, se usa un tosco mayal de mano para trillar el grano⦘; y tanto el grano como la paja se llevan muy fácilmente al homestead en la cabeza de los distintos miembros de la familia del ryot. El producto sobrante del ryot, si lo hay, que no va a su mahajan, pasa en pequeñas partidas a los hāts más cercanos y se difunde así por los mauzahs vecinos, o se lleva más lejos, a los hāts más grandes; el mahajan y el modi son los únicos depósitos de la aldea. Los hāts más grandes, a su vez, o centros locales del comercio de productos del campo, están por lo común situados en caminos o khāls. El comerciante de productos reúne aquí, por medio de sus agentes, el resultado de sus compras dispersas y lo envía en carros o barcas; y así la salida se hace de forma muy regular. (163, 164)
Se dice a menudo que, en ocasiones de escasez o hambruna, la corriente no se invierte cuando hace falta. (164) Pero la cosa es esta: mientras los ryots pueden pagar el precio de venta al por menor requerido, los mahajans y modis de la aldea logran mantener sus existencias, sea cual sea la escasez local. (164, 165) Pero cuando se acerca una estación de escasez, ambos, mahajan y modi, quedan «inactivos». Conocen con mucha exactitud el alcance de los medios de sus clientes y parroquianos. El mahajan se niega, con bastante naturalidad, a aumentar sus existencias a gran coste para él cuando sus clientes están ya desesperadamente endeudados con él; y el modi de la aldea, por una razón parecida, no hará provisión a precios anormales para venderla al por menor a quienes no pueden pagar lo que compran. Este estado de cosas cambiaría por completo si ni el mahajan ni el tratante de la aldea tuvieran motivo para dudar de la capacidad del ryot de pagar un precio remunerador por el alimento importado. (165) Es la aparición del pauperismo entre los ryots, cuando se alcanza un cierto precio de los alimentos, lo que desquicia la maquinaria ordinaria. (166)
Pero en lo que respecta a la actividad del gobierno en tiempos de escasez, etc. ⦗esta se paraliza a sí misma en gran medida; este es el sentido del «berzas» de Phear7, pero esto es muy cierto.⦘ ¿Qué hace el gobierno en emergencias de esta clase? Establece «obras de socorro a gran escala, donde grandes multitudes de personas», sacadas de sus casas, se amontonan en áreas limitadas; se transporta grano en cantidades considerables desde fuera a ciertos centros locales para mantener a los ocupados en estas obras y para repartirlo, en la medida de lo posible, por mano de los comités locales. (166) Los preparativos del gobierno para este trabajo inusual estorban ellos mismos muchísimo el tráfico ordinario por las rutas rurales; hay que reunir –incluso requisar– barcas y carros, etc., en todas direcciones, y quedan inmovilizados durante días y semanas antes de que se necesiten realmente, para que estén de seguro listos cuando haga falta. Así, no solo mientras el gobierno importa, sino mucho antes de que empiece a hacerlo, la empresa privada se queda sin vehículo. (167) El método de proceder del gobierno tiende directamente a quitar la presión a los mahajans y modis de las aldeas y a hacer aún más inseguro el mercado que ellos abastecen, pues el gobierno se lleva de sus casas a tantas personas como puede, y precisamente a las sanas más que a las débiles, y actúa del mismo modo al suministrar grano. – En cuanto el gobierno anuncia que prevé una hambruna y que piensa tomar medidas extraordinarias de prevención, cesa todo esfuerzo natural en el extremo aldeano del sistema. (168)
Peon (por piada) = lacayo (criados inferiores de un zemindar o tenedor de tierras); sandúk o sinduk = un arca de madera;
Ryot = raiyat, originalmente un súbdito, ahora campesino;
Rabi o rubbee = el período de marzo y abril del año; la estación de la cosecha de los cultivos sembrados o plantados después de que cesan las lluvias del monzón en septiembre u octubre del año anterior.
Táluq = una dependencia; tehsildar o tahsildar, el que recauda rentas o ingresos.
Top, tope o topu: un huerto de árboles frutales.
Hay que señalar que tári o tádi, vulgarmente toddy, es el jugo de la palmera, fermentado o sin fermentar; también el aguardiente hecho de otras materias.
Sobre los medios de las familias agrícolas de la Bengala oriental: véase el memorándum enviado a Phear por Baboo Ram Sundar Basack, de Dacca. Phear lo da en el «Apéndice», nota A
Valor de los bienes que poseen las distintas clases de ryots. (p. 284)
| Clases de ryot | Casa | Utensilios de la casa | Sinduks | Charpoys | Ropa, incl. kantha y almohada | Adornos | Artículos de la cocina | Artículos del gola | Ganado | Arados | Daos, etc. | Barca | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Rs. As. P. | Rs. As. P. | R. A. P. | R. A. P. | R. A. P. | R. A. P. | R. A. P. | R. A. P. | R. A. P. | R. A. P. | R. A. P. | R. A. P. | Rs. As. P. | |
| 1.ª clase | 162. 8. 0 | 22. 0. 0 | 12. 4. 0 | 1. 0. 0 | 18. 8. 0 | 45. 0. 0. | 3. 0. 0. | 95. 0. 0. | 80. 0. 0 | 8. 0. 0 | 5. 0. 0 | 25. 0. 0 | 477. 4. 0 |
| 2.ª clase | 112. 8. 0 | 15. 8. 0 | 3. 8. 0 | 1. 0. 0 | 10. 8. 0 | 30. 0. 0 | 3. 0. 0 | 45. 0. 0 | 40. 0. 0 | 5. 0. 0 | 3. 0. 0 | 15. 0. 0 | 283. 0. 0 |
| 3.ª clase | 35. 0. 0 | 10. 0. 0 | 0. 12. 0 | 1. 0. 0 | 5. 8. 0 | 11. 0. 0 | 3. 0. 0 | 25. 0. 0 | 20. 0. 0 | 3. 0. 0 | 2. 0. 0 | vacat | 116. 4. 0 |
| Última clase | 25. 0. 0 |
Charpoy = un bastidor de madera con un tejido de cinta o cuerda tendido a través, que descansa sobre 4 patas cortas. Dao: podadera o machete.
1.ª clase de ryots: cultivan 15 bigas o más y tienen una familia de 1 o 2 hermanos y 4 o 5 hijos mayores. Su número es muy pequeño.
2.ª clase 〃 〃: cultivan 8 o 10 bigas, con unos 3 o 4 varones adultos en la familia. Su número es > que el de la primera clase. Un ryot a menudo no tiene otro varón adulto en la familia que le ayude, pero sí capital suficiente para emplear jornaleros; pertenece entonces a la 1.ª o a la 2.ª clase.
3.ª clase 〃 〃: 4 o 5 bigas; tienen 1 hijo o hermano o a nadie que les ayude (por eso solo pueden cultivar 4-5 bigas). Forman la mayoría.
4.ª clase: un gran número; tienen 1 o 2 bigas de tierra y se mantienen ellos y su familia sobre todo trabajando para otros a jornal; son más propiamente jornaleros que cultivadores regulares. 275, 276
| 1.ª clase | tienen por lo general 4 casas con techo de paja en buen estado que cierran juntas el cuadrángulo, con 3 o 4 dependencias que sirven de dhenkighur (dhenki, mano y mortero que se usa sobre todo para descascarillar y limpiar el arroz), establo y gola. La casa principal de las 4 que cierran el cuadrángulo cuesta por lo general 30 o 40 rupias, si el trabajo lo ponen ellos mismos. Las otras casas cuestan por lo general unas 20 o 25 rupias. El coste de levantar las casas de una familia así es, pues, de 150 o 175 rupias. |
|---|---|
| 2.ª clase | además de las 4 del cuadrángulo, solo 1 o 2 dependencias; su valor total, 100-125 rupias. |
| 3.ª clase | tiene 1 o 2 casas con un establo, o 1 o 2 casas sencillas con techo de paja que sirven de cocina, dhenkighur, etc. El valor de estas casas, 30-40 rupias. |
Los valores se estiman aquí por el coste de construcción; si se venden en buen estado, por lo general dan menos, pero (el precio de venta) varía con el estado, la situación, la demanda, etc.
El ryot de 1.ª clase tiene por lo general un kalsi de latón (kalsi = un cántaro grande para el agua), 3 o 4 lotahs (lotah o pali = vaso), 4 o 5 thalas (platos), 1 o 2 batis (bati = 1 taza), 1 boughna (vasija de latón) o 2 cazuelas de hierro. La cantidad de latón que forman estos utensilios es de unos 12 o 15 seers; al comprarlos, el coste por seer va de 1 rupia y 8 annas a 2 rupias; al venderlos, el precio varía de 12 a. (annas) a 1 rupia y 4 a. por seer. En conjunto, el valor de estos utensilios = 20 rupias. – Las palanganas de hierro y 1 o 2 platos de porcelana, en el caso de los mahometanos, y las ollas y fuentes de barro del país pueden valorarse en un par de rupias.
Los cestos y otros utensilios hechos de bambú o caña trenzada, como jhakee, dalli, kula, dalla, katta y dhama, o medida de capacidad, pueden valorarse en 1 rupia.
En los ryots de 2.ª clase, la cantidad total de latón es de unos 8 o 10 seers = 8, 12 o 15 rupias; la otra clase de utensilios, 2 rupias.
Un ryot de 3.ª clase tiene por lo general 1 o 2 lotahs (vasos) de latón, 1 o 2 thalas, a veces un boughna; cantidad = 5 seers, aproximadamente = 8 rupias. Los utensilios de barro y de bambú, los mismos que en la 2.ª clase; la falta de utensilios de latón la suplen estos.
Entre los ryots de 1.ª clase son muy pocos los que tienen algo parecido al sinduk, que siempre está en la casa de una clase comerciante de la aldea. Precio = 15-20 rupias. En lugar de los sinduks familiares regulares, los ryots de esta clase tienen casi siempre un arcón pequeño de madera de mango u otra madera inferior y 1 o 2 petaras (o pitara, véase arriba) de caña trenzada, a un precio de 2 a 4 rupias (las petaras cuestan otro tanto). Además, la mayoría de los ryots o de sus mujeres tienen 1 o 2 cajitas de madera o de hojalata para guardar el dinero, los adornos u otros objetos de valor. Su precio, 1½ rupias. Valor total de estos arcones, cajas, etc. = 6-8 rupias.
Las familias de 2.ª clase tienen por lo general 1 petara y 1 cajita o 2, aproximadamente = 3 o 4 rupias.
Los ryots de 3.ª clase tienen, como mucho, jhaels o petaras pequeñas en algunos casos, de un precio = unas 1½ rupias.
La costumbre general es guardar los objetos de valor escondidos en ollas de barro metidas bajo tierra o fuera.
Con muy pocas excepciones, los ryots no tienen chowkees ni charpoys, etc. En su lugar, distintas cosas que se extienden en el suelo para dormir por la noche. 1 rupia por familia … valor medio de estas cosas para todas las sectas de ryots. Todos los ryots usan chhalas o sacos de yute para sentarse, que, cuando hace falta, sirven también para guardar grano.
Asientos de diversas clases hechos de tiras de bambú, cañas y astillas de palmera de betel, y de tablitas llamadas peera o taburetes bajos; tan pequeños que en cada uno solo cabe un hombre.
Cada ryot, hombre o mujer, tiene 2 dhutees de basto paño de Manchester para el uso ordinario cuando no trabaja, de unos 12 pies de largo y 3 de ancho. En las familias acomodadas tienen además, sobre todo las mujeres, saris del país y chaquetas de zenana, y los hombres chaddars, a veces peerans. Para la estación de invierno, los hombres y mujeres de edad tienen chaddars de paño grueso, mientras que en el trabajo usan gamchas muy estrechos y cortos o ropa gastada reducida de tamaño. No hay diferencia entre las distintas clases en cuanto a la ropa que posee una familia, salvo en la medida en que esto depende del número de individuos de cada una. El valor medio de la ropa de cada individuo, hombre o mujer, es de unas 2 rupias.
Dhutee: una pieza de paño de Manchester, conocida en el bazar como longcloth o dril americano; shari, una pieza de tela que se ponen las mujeres, con cenefas de distintos colores; chadars o sábana: una pieza de dril americano o de longcloth de unos 9 pies de largo; peeran o camisa: una chaqueta de dril americano o de longcloth puesta de moda hace poco. Gamcha o servilleta: una pieza de tela corta de ancho y de largo. Kantha: colcha rellena de trapos.
En una familia (de ryot) de 1.ª clase, de 12 personas, de las cuales 4 pueden dejarse fuera de la cuenta, teniendo en cuenta que distintas personas llevan la misma ropa, el valor de la ropa = 15 o 16 rupias; en la de 2.ª clase, de unas 7 personas, en la que por la misma razón pueden dejarse fuera 3 personas, el valor medio de la ropa = 8 o 9 rupias; en las familias de 3.ª clase, de 2 o 3 individuos, el valor de la ropa = 4 o 5 rupias.
Además de esto, pueden tomarse 3, 2 y 1 rupias como valor medio de los leps (colchas), kanthas y almohadas que pertenecen, respectivamente, a una familia de ryot de 1.ª, 2.ª y 3.ª clase.
Adornos: los varones adultos no llevan ninguno; los muchachos tienen a veces brazaletes de latón o de plata para las manos y mandulees o patta para colgar del cuello; las mujeres llevan adornos de diversas clases hechos de oro o de plata y a veces de latón, a saber:
Nath, un aro para la nariz; besar, un adorno que cuelga de la nariz; cuentas dana para el cuello, que usan los hindúes, pero muy rara vez; kalse, adornos para los brazos; balla = brazaletes; mul o kharu: ajorcas para los tobillos; churi, pulsera que usan los mahometanos; hasli, un aro grande alrededor del cuello. – En conjunto, el valor de los adornos de una familia de 1.ª clase = 40-50 rupias. (Las mujeres cuyos maridos viven llevan, si son mahometanas, churi de plata o de laca, y si son hindúes, un par de pulseras de concha.) Para una familia de 2.ª clase, unas 30 rupias; para una familia de 3.ª clase, unas 10 o 15 rupias.
En la cocina apenas hay otro artículo que la pata (una piedra plana) y la puta (una moleta de piedra) para moler los condimentos, además de las ollas de latón y de barro. Así: ghotee, un cántaro de latón o de barro para el agua; raing, una olla de barro que se usa para cocer el arroz; patil, una cazuela de barro que se usa para guisar el curry; shara, una tapadera de barro para una olla; jhajree, una vasija de barro para colar el agua al lavar el arroz, etc.; hatta, un cucharón o cuchara de hierro o de madera que se usa para cocinar; bowlee, unas tenazas de hierro que se usan para coger las ollas cuando están calientes; tagaree, un cuenco de madera para guardar lo cocinado.
Todo esto, junto con el dhenki, el ukti y el mosal (un gran mortero y mano de madera), puede valorarse en unas 3 rupias por familia.
Los ryots guardan por lo general, según sus circunstancias, una cantidad de arroz, mostaza, etc., para el consumo del año, y semillas para el cultivo del año siguiente; su valor, para la 1.ª clase, 90-100 rupias; para la 2.ª clase, 40-50 rupias; para la 3.ª clase, 25 rupias.
Ganado: una familia de 1.ª clase, 8 o 10 vacas y bueyes, a veces un par de cabras u ovejas; en el caso de los mahometanos, unas cuantas aves de corral; una familia de 2.ª clase, 4 o 5 vacas, y una de 3.ª clase, 2 o 3; el valor del ganado, para la 1.ª, 70 rupias; para la 2.ª, 40 rupias; para la 3.ª, 20 rupias.
Aperos: una familia de 1.ª clase posee unos 8-10 arados y 3 o 4 gradas, valorados en 8 rupias; para la 2.ª y la 3.ª clase, el valor de los arados es, respectivamente, de 5 y de 3 rupias.
Una familia de 1.ª clase tiene por lo general 3 daos, 4 o 5 kachees, 2 kodalees o palas, 1 khuntee (una azada de cavar) y un hacha: valor total, 5 rupias; la 2.ª y la 3.ª clase, los mismos artículos en menor número, por un valor de 3 y 2 rupias respectivamente.
Barcas: los ryots que viven en tierras bajas y campos, etc., regados por la inundación anual, y a la orilla del río, tienen por lo general un dingee (una barca pequeña) por valor de 10-30 rupias. Este «instrumento» de lujo solo lo tienen los ryots de 1.ª y de 2.ª clase; muy rara vez los de la 3.ª.
La numerosa 4.ª clase tiene en general una sola casa, una lota o thalla de latón, o un plato de piedra o de madera y un cesto de caña o de bambú, etc., y nada parecido a un sinduk o a charpoys; 1 o 2 esteras, kanthas y almohadas y un par de dhutees, un arado, una grada, un dao, un kodalee, un kachee y a veces una vaca o 2; el valor de todos estos trastos puede estimarse por término medio en 25 rupias.
Kodál o kodáli: una azada con la que se hace por igual el trabajo de la laya, de la pala y de la azada.
Kathak: un narrador de oficio; el que recita poemas tradicionales, etc.
Láthi o láttee: un palo o garrote, por lo común de bambú, con fuertes anillos y conteras de metal; morha, un taburete.
Mulla o mulána: el que está a cargo de la mezquita de la aldea; maestro de escuela mahometano.
Kachcha: crudo, tosco, inmaduro, incompleto; pakka: maduro, hecho, completo.
Nirkh: una tasa estándar o consuetudinaria, por ejemplo de la renta, etc.
Pálla: un turno (la vez que le toca a uno), por ejemplo de culto o de disfrute de una propiedad.
Dhoti: el paño que se lleva alrededor de los riñones; bhát, arroz hervido;
Ghát: la rampa o escalinata de desembarco en la orilla de un río o de un tanque; el paso que sube por una montaña o una cadena de colinas; a veces la línea misma de las colinas.
Jágir, jághir: una tenencia por servicio de tierra o de renta; jalkar-wála, el que tiene derechos de pesca.
Sigue ahora la 2.ª parte del libro de Phear, sobre Ceilán. Este tipo residió 10 años en Calcuta; vivió en Ceilán de 1877 a 1879. El 3.er trabajo (Evolución del sistema social y de la tierra indoario) lo leyó el tipo en 1872 ante la Bethune Society de Calcuta.
II) La economía agrícola en Ceilán.
1) La economía de la aldea.
La isla de Ceilán = una pera; la porción circular de la pera la ocupa una masa de montañas que se elevan a veces a 7.000-8.000 pies, bordeada en su base por una franja de tierra más baja que sigue hasta la costa por todos los lados. (173)
La nueva Provincia Central del Norte, constituida el 6 de septiembre de 1873 con fines administrativos, abarca la porción central de la isla de la llanura septentrional… una jungla interminable en estado natural, salpicada muy escasamente de motitas diminutas de cultivo verde amarillento, con algunas pocas charcas de agua o tanques … la superficie no es absolutamente llana, sino que tiene considerables ondulaciones en algunos sitios, y en otros la interrumpen crestas bajas o protuberancias redondeadas de gneis. Por regla general, las charcas no parecen ser en su origen más que acumulaciones de agua en depresiones naturales del terreno que no tienen salida lo bastante baja para desaguarlas … pero su profundidad y su tamaño se han aumentado artificialmente en la mayoría de los casos mediante un bund o terraplén de tierra echado a través del lado más bajo de la depresión. En las estaciones más secas del año, a medida que la masa de agua se retira hacia el bund, es decir, hacia el lado más hondo, abandona la mayor parte del espacio del tanque, de modo que la jungla puede florecer allí (como también lo hace en el terraplén mismo) con tanto vigor como en cualquier otra parte de los terrenos circundantes. Por eso es difícil ver el tanque, aun estando cerca de él. Y cuando el tanque está lleno, gran parte de él se parece mucho a un recinto de bosque inundado. (173-75)
Anuradhapura, la ciudad clásica del Mahawansa, metrópoli durante 700-800 años de las dinastías que reinaron sucesivamente sobre la mayor parte de Ceilán y luego abandonada a la decadencia durante otro tanto tiempo, está muy cerca del centro de la nueva provincia. Su población posterior (en 1871, solo 16 por milla cuadrada, contados juntos los habitantes de las aldeas rurales y del bazar moderno) se mantuvo durante un período muy largo, hasta hace poco, protegida por lo remoto e inaccesible de su situación de la acción perturbadora de influencias extranjeras de [cualquier] clase; de ahí que haya allí un «ejemplar vivo» típico de una economía agrícola y una civilización muy primitivas. (175-6)
La gente es cingalesa y se clasifica con los kandianos o montañeses, a diferencia de los cingaleses de tierra baja que viven en la costa de uno y otro lado; muy distintos de los tamiles, de miembros comparativamente delgados y tez negra, que constituyen la población de la parte septentrional de la isla. (176, 77) La lengua cingalesa pertenece al grupo ario, y al parecer brotó de una raíz estrechamente emparentada con los prácritos sánscritos de la India septentrional; pero el pueblo cingalés tiene un aspecto que indica la mezcla de un elemento étnico ario con algún otro, de tinte amarillento y complexión tosca; son anchos de hombros, de pecho hondo, musculosos, con la pantorrilla muy marcada, como todos los pueblos mongoles, a diferencia de los arios de la India; la peculiaridad más llamativa es la excesiva vellosidad de hombres y mujeres. Esto no se da entre las tribus mongolas más conocidas; pero los ainos, una raza turania del extremo oriental de Asia, tienen este extraordinario desarrollo capilar en grado aún mayor. (177-78)
Los habitantes tamiles de la Provincia del Norte son indistinguibles de sus hermanos de la India continental, con su complexión delgada, su piel negra, sus labios gruesos, sus fosas nasales abiertas y su pelo áspero; pertenecen sin lugar a dudas a la raza dravídica. (179)
Excepcionalmente, en las marcas fronterizas de los distritos tamiles y cingaleses, se encuentran aldeas de casta baja en las que no se conserva ningún tipo puro de ninguna de las dos clases. (l. c.)
Además de la distribución de la población del distrito en aldeas agrícolas, hay casos de pequeños bazares, a menudo efímeros, surgidos en lugares convenientes a lo largo de los caminos reales –a medida que estos se han ido abriendo a través del bosque–, que quizá nunca han llevado los kandianos, sino solo cingaleses de tierra baja, moormen o tamiles. (l. c.)
Elemento rector de la aldea: el terreno de arroz o arrozal, que a su vez es «una función del suministro de agua». (179, 180) Casi siempre el campo está anejo o adosado a un tanque y es a menudo llamativamente diminuto en proporción al tamaño del tanque entero; se riega con el flujo de agua que sale del tanque por una alcantarilla de mampostería (canal de desagüe) que atraviesa la parte más baja del bund de contención, y más a menudo aún por una brecha o corte hecho en el propio bund, y la situación (the lie) del campo es tal que se puede hacer que la salida de agua lo inunde entero en una sucesión de terrazas llanas, hasta la más baja y más alejada; la línea de la superficie del suelo de lado a lado es casi siempre horizontal en toda su extensión. Según el carácter local del terreno, el campo tiene una forma más o menos irregular, con su mayor extensión alejándose del bund del tanque. Por lo demás, es un simple claro en esa jungla universal que domina por todos lados, que cubre incluso el bund mismo del tanque y gran parte del propio fondo del tanque. (180)
A cada campo corresponde un gama o aldea, es decir, un grupo de homesteads donde viven los cultivadores; rara vez tiene una aldea más de un campo; el grupo está en la jungla junto al campo, oculto por los árboles, y junto al bund; por lo general no muestra orden alguno de disposición. El homestead individual, si su dueño es acomodado, es una choza baja, con techo de paja y paredes de barro y zarzo, de quizá 2 habitaciones sin luz que dan a la diminuta veranda, cuyo suelo es la plataforma de tierra de la choza y cuyo techo son sus aleros salientes; delante de esta choza, pequeños attawas revocados de barro, o cilindros techados de mimbre, levantados sobre soportes, para almacenar el grano (equivalen a los golas de Bengala). A un lado hay además un gran cobertizo abierto, con su pequeño altillo, para el ganado (si el labriego tiene), los aperos, la piedra de moler el curry, el mortero para el arroz (el dhenki de Bengala), etc. Bajo los aleros traseros de la choza, también un sitio para los arados, el alisador, las gradas, etc. Lindando con el pequeño recinto del homestead, o cerrándolo en parte, un huerto o parcela cultivada sin orden para árboles frutales, condimentos, verduras para el curry (el sāg de Bengala), etc.; todo casi siempre mal cuidado y descuidado; los distintos homesteads del grupo de la aldea están separados unos de otros por sendas irregulares, mal definidas y embarradas. (181, 182)
A la cabeza, un jefe territorial, al que en estos tiempos modernos se llama (¡falsamente!) «propietario de la aldea»; es el sucesor del jefe primitivo; ahora puede ser la Corona (inglesa), o una fundación religiosa, o un caballero cingalés particular. (182)
El campo de la aldea o terreno de arroz está dividido en porciones por lindes paralelos trazados a través de él de lado a lado, en ángulo recto con la línea del flujo del agua; cada una de estas porciones es la parte hereditaria de una persona o familia que reside en la aldea o pertenece a ella. La porción o parte principal –llamada mottettuwa (el ziraat de Bengala)– pertenece al jefe de la aldea; todos los demás partícipes tienen que hacer al tipo alguna contribución de producto en especie o prestarle algún servicio determinado y específico, doméstico o agrícola. Esta distinción de tenencia –producto en especie o servicio– corresponde exactamente a las condiciones de tenencia raiotti (de los ryots) y lakhiraj de Bengala. Con esta única diferencia: en Bengala, la tenencia raiotti (tenencia mediante la contribución de una parte del producto) es la forma predominante y la tenencia lakhiraj la excepción; en Ceilán, la tenencia mediante la prestación de servicios, nilakariya, es (o más bien era) casi universal, y la otra la excepción. ⦗Esto prueba que la forma de Ceilán es la más primitiva; porque el anciano o jefe de la aldea no era un landlord, no tenía ninguna «renta» que percibir; se le compensaba con «servicios»⦘ En Bengala, el servicio de la tenencia lakhiraj es siempre libre y honroso, como el del sacerdote, el médico, el guarda, etc.; en Ceilán, el del nilakariya es por lo general servil. (183, 84)
Casi siempre varias aldeas tienen un jefe común, y antes el servicio doméstico de un rico jefe indígena se mantenía mediante turnos de servicio servil que prestaban los aldeanos, reclutados por su debido orden de las muchas aldeas en virtud de la obligación de su tenencia de la tierra. Ahora la tenencia por servicio se ha convertido, por así decirlo, en freehold [plena propiedad] (?). Donde había un vihara budista, o templo, como a menudo en la Provincia Central del Norte, el servicio personal, que reviste aquí formas especiales –como mantener las iluminaciones, techar o hacer otras reparaciones en la pansala (la residencia del sacerdote budista), etc.–, sigue en pleno vigor. (184, 85)
La organización administrativa para la percepción de los servicios para el jefe de la aldea constaba de 1 o 2 funcionarios, el gamerale (el hombre de la aldea), el lekham (escribiente o contable), etc. Algunos de los partícipes más ricos del campo de la aldea, probablemente por ser por su origen familiar de la misma sangre que el jefe, tienen su parte por el servicio de desempeñar hereditariamente uno de estos cargos, o de dar hospitalidad al jefe de la aldea cuando viene, o a cualquier otro visitante que reciba la aldea. (185-86)
Algunos de estos servicios consisten en hacer trabajo de herrero, de carpintero, de dhobi, o incluso de médico (vederale). En la aldea misma, a estas personas les pagan a su vez sus convecinos por sus funciones profesionales o de artesano, ya sea con trabajo hecho para ellas en la labranza de sus partes del campo de la aldea, ya sea con una cuota del paddy en la era del que paga, medida y entregada cuando se ha completado la cosecha. Otros servicios consisten en proveer al jefe de la aldea de aceite, nueces de betel, miel de la jungla, caza, etc. (186)
Mucho más importante es la acción combinada de los aldeanos en beneficio de todos, que imponen las exigencias del cultivo en las condiciones primitivas que se dan en la Provincia Central del Norte, y en realidad en general en Ceilán; por ejemplo, cercar cada temporada el campo de la aldea contra los animales salvajes de la jungla que lo rodea; ningún partícipe por sí solo podría realizar sin ayuda toda la obra; y si hay una grieta (falta, flaw) en algún sitio, la parcela de cada partícipe queda abierta a la invasión; cada partícipe, interesado así directamente en esta obra, tiene que cargar con su parte de ella en proporción a su parte en el campo. Del mismo modo, cuando hay que tapar una brecha en el bund (dique) o hacerle alguna reparación, esto lo hacen todos los partícipes, proporcionando juntos, de sus familias o dependientes, cada uno en la debida proporción, un suministro continuo de trabajo en relevos sucesivos hasta que la obra está hecha. (187)
Aunque cada partícipe en el arrozal de la aldea tiene un derecho hereditario a su parcela y el derecho a cultivarla en exclusiva, el modo de cultivo que se sigue por lo general lo une … en casi cada paso de su labranza con sus vecinos de arriba y de abajo, ya sea en condición dominante o sirviente. El proceso de preparación y limpieza del suelo para la siembra o plantación, de matar las malas hierbas y mantenerlas a raya y de favorecer el crecimiento de la planta del arroz se realiza de principio a fin en gran medida con ayuda de sucesivas inundaciones de la parcela, que hay que variar en cuanto a la profundidad del agua según el proceso y la fase en que está. Por lo común, 3 inundaciones prolongadas en el curso de la labranza y 7 más cortas durante el crecimiento de la planta. Como inundar una parcela relativamente más baja significa por lo general inundar las parcelas que están por encima de ella, y no se puede contar con que la planta del arroz crezca igual de deprisa en todas las parcelas, para que no haya riesgo de que las operaciones de un partícipe destruyan las plantas jóvenes de sus vecinos la regla usual es que el partícipe del extremo inferior del campo empiece las operaciones de la temporada de labranza en su parcela antes que nadie, y tome así una ventaja segura sobre el hombre que está inmediatamente por encima de él. Todos los demás siguen sucesivamente el mismo orden. (188-89)
Si en un año, por falta de aporte de agua o por cualquier otra razón, solo puede cultivarse de forma efectiva una parte del arrozal de la aldea, esa porción limitada se toma como el todo y se divide entre los partícipes de la aldea como se dividía el todo original. La decisión sobre esto la toman los partícipes como cuerpo. Esto no se conoce ahora en la práctica en todas partes, pero a menudo está previsto en los reglamentos de Gansabawa recién elaborados, a instancia de los propios aldeanos, lo que indica que era una costumbre antigua profundamente arraigada. (189)
Con total independencia de las relaciones con el jefe de la aldea, hay por eso en cada aldea de la Provincia Central del Norte (y de hecho esto prevalece universalmente) funcionarios, el vel vidahne y otros, elegidos por los partícipes para dirigir y llevar a cabo el sistema de cercado, arada, siembra, cambio de lotes cuando hace falta, etc., o en general la economía agrícola interna de la aldea. (190)
La producción de arroz de los campos regados no basta para formar siquiera la parte principal del sustento del partícipe en la mayoría de las aldeas de esta provincia. El alimento básico ordinario es el grano de secano, el korakkan, que se cultiva en la tierra alta, es decir, en terreno simplemente no regado, o en terreno al que no se puede hacer llegar el flujo del agua. Se tala y quema un trozo del bosque que rodea la aldea y el arrozal de la aldea, y se saca en él una cosecha de korakkan durante un par de años seguidos como mucho; luego se deja que el claro vuelva a ser jungla, y este proceso no se repite en el mismo sitio en otros 10 años por lo menos. (190-91) Este proceso de roza chena lo hace a menudo en la Provincia Central del Norte la acción conjunta de los partícipes de la aldea, bajo la dirección de sus propios funcionarios; y a veces todo el curso del cultivo que sigue es también conjunto, con partición solo del producto. Pero a veces también, una vez hecho el claro, la tierra se divide y reparte antes del cultivo; esto siempre en el caso de las parcelas que se necesitan para cultivar las verduras o el material para el curry de cada casa. (191) (huerto de coles) – En las provincias marítimas este sistema de roza conjunta parece desconocido; cada uno que tiene tierra chena parece poseerla en absoluto; la cultiva y la roza él mismo a largos intervalos, o hace que se la rocen en ciertas condiciones de arriendo en anda. (191-92)
En unos pocos casos, se dice, el bosque y la tierra chena se reconocen como pertenecientes a la aldea en este sentido: los partícipes del arrozal de la aldea pueden, sin permiso del jefe de la aldea ni del gobierno, rozar y cultivar de la manera descrita arriba cualquier porción, en virtud de sus tenencias en la aldea y en proporción a ellas. Por lo general, la Corona (John Bull) afirma un derecho supremo sobre toda la jungla y la tierra baldía, dondequiera que esté, que no haya sido apropiada antes para un uso efectivo; en ella no se puede talar ningún árbol (!) ni cultivar chena sin licencia del gobierno. (192)
El trabajo efectivo de labranza lo hace casi siempre cada aldeano por mano de su familia; el cultivo del arroz, en especial, es tan respetable, casi de carácter sagrado, que las mujeres son indignas de tomar parte en él y no pueden mostrarse en la era, sobre todo cuando se trilla el llamado arroz de montaña, la clase de grano de arroz más apreciada. (192-93)
Si el partícipe es una mujer sin hijos, o está ocupado en otra cosa, o en situación lo bastante buena para poder abstenerse del trabajo manual, el arreglo común es que su parte se la cultive otra persona en las condiciones de esta última, que entonces entrega al dueño de la parte una parte especificada del producto; esto se llama arrendar en ande, es decir, a medias; casi siempre, quizá casi siempre sin excepción, la parte convenida = la ½ del producto, tanto en paja como en paddy; el cultivador tiene además que dar una parte al criado de confianza que el dueño de la parte suele mandar para que se quede en el terreno y vele por sus intereses desde el día de la siega hasta el día de la partición, y además tiene que dar de comer a este hombre durante ese tiempo. (193-94)
Casi todo cultivo por cuenta ajena toma esta forma; no se conoce el arriendo de la tierra por una renta en dinero; tampoco existe una clase de jornaleros agrícolas que trabajen la tierra de otro a cambio de un salario en dinero. De hecho, en la aldea puramente agrícola de Ceilán no hay prácticamente dinero en uso. Quizá la mayoría de los aldeanos no tienen paddy suficiente para comer hasta la próxima temporada de cosecha o para la siembra, o no tienen arado o no tienen bueyes. Esto lo reciben cuando y como lo necesitan del capitalista de la aldea, con la condición de apartarle en la era una cantidad o parte del producto estipulada por cada partida de préstamo. Del mismo modo se remuneran los servicios del vederale, del herrero de la aldea y de los demás artesanos. Lo mismo puede darse a veces también en el asunto del trabajo de la tierra, pero la costumbre general es que los partícipes vecinos se ayuden mutuamente en esto cuando hace falta. (194-95) El jefe de la aldea hace cultivar gratis su muttettuwa, bajo la vigilancia de los funcionarios, con los turnos de servicio de labranza que se le deben por parte de aquellos aldeanos cuyas tenencias implican el servicio; si la cultiva así, le pertenece todo el producto de la cosecha. Pero también él prefiere a menudo prescindir de estos servicios y arrendar la tierra muttettuwa en ande (ande: con la condición de recibir una parte especificada del producto, originalmente la mitad). (195) La descripción dada está tomada de las provincias Central del Norte y kandianas. (196)
Primero se levanta una jerarquía regia (!) sobre la base de la aldea; pero el poder soberano (!), una vez constituido, se convierte con el tiempo en el instrumento para generar y desarrollar condiciones y nociones (!) completamente nuevas de propiedad sobre la tierra. (l. c.)
2) Tenencia de la tierra y economía del Estado.
A los adigars, dessaves, etc., y a otros jefes los reyes les concedían –no extensiones de tierra (en pago de servicios militares y civiles), sino concesiones de dominio sobre poblaciones. El concesionario recibía los derechos consuetudinarios del jefe sobre las aldeas y las tierras no apropiadas; de ahí el nindegama (aldea en propiedad privada) por oposición al gama real o gabada-gama. (197, 198) La subinfeudación no se dio en Ceilán en medida considerable. (198) ⦗Ni siquiera las subtenencias de Bengala alcanzaron su extraordinario desarrollo moderno hasta que el Permanent Settlement [Asentamiento Permanente] dio a los zamindars un derecho absoluto de propiedad sobre toda la tierra de sus zemindaries, derecho sin paralelo en Ceilán.⦘ (199) Algunas concesiones –reales o de un señor privado– se convirtieron en asentamientos de cultivo que tenían al concesionario (no al concedente) a su cabeza; el concedente no tenía relación alguna con la nueva comunidad salvo el vínculo de servicio que le ataba al concesionario, y que con el tiempo a menudo se gastaba y dejaba de poder exigirse. Otras quizá fueron desde el principio exclusivas y libres de obligación continuada. (199, 200)
De ahí quiere derivar Phear los numerosísimos casos de cultivadores e incluso de propietarios no cultivadores que poseen tierras con un derecho de carácter absoluto e independiente, y que se encuentran en todas partes del país, especialmente en las provincias marítimas, aunque aquí la autoridad dominante holandesa produjo probablemente la mayor parte del cambio que ha tenido lugar en los tiempos modernos. (200)
Así está naciendo ahora una clase de jornaleros agrícolas; porque ricos caballeros indígenas que han ganado dinero por otra vía que la agricultura se han encontrado en condiciones de obtener el trabajo de los propietarios más pobres de las aldeas a cambio de salarios diarios en dinero, y de «explotar» así sus tierras en grande, en el sentido inglés del término (farm). (200, 201)
El sistema de la familia indivisa es tan visible en Ceilán como en Bengala, aunque en el primero rara vez alcanza tan grandes dimensiones; especialmente característico [del] sistema de familia indivisa de Ceilán: 2 o probablemente más hermanos que viven juntos bajo un mismo techo tienen una sola mujer entre todos; práctica que la legislación inglesa desalienta, pero en modo alguno extinguida; todavía entra como un factor curioso en el derecho de sucesión, que tienen que administrar los tribunales civiles. (201)
El disfrute de la propiedad de la familia indivisa se administra por acuerdo, expreso o tácito, de todos los copartícipes adultos en la propiedad familiar, que a menudo se separan en grupos más pequeños, tomando cada uno su propia parcela de tierra; todo partícipe disidente puede exigir que se le separe su parte. (202) En los casos de plantaciones de cocoteros o de areca, de árboles del pan (jak) e incluso de arrozales, es usual que cada recolección de la cosecha se haga en presencia de todos los partícipes y que el producto se divida allí mismo según las partes. En tales casos, todos los partícipes juntos hacen el trabajo necesario que requiere el cultivo o el mantenimiento de la plantación y constituyen de hecho una sociedad cooperativa. Otra práctica es que los partícipes arrienden la tierra o la plantación en anda, ya sea a uno de fuera, ya a uno o más de ellos mismos. Entonces todos los partícipes tienen que estar presentes en la división del producto, que se efectúa en 2 pasos: primero, división en mitades, y luego una división de una de las mitades entre los partícipes. (202, 203)
A veces el disfrute de la propiedad es por sucesión tatta maru; primero se divide (idealmente), y cada partícipe, obteniendo el número de partes que le corresponde, toma luego la totalidad durante tantas temporadas como partes le corresponden, y al final de ese período la cede al partícipe que le sigue en el turno, etc. Por ejemplo, si A, B, C tienen derecho en común a un arrozal en partes indivisas proporcionales a 2, 3 y 4, es decir, a 2/9, 1/3 y 4/9 del todo respectivamente, A tomaría el campo entero durante 2 años, B durante 3 y, por último, C durante 4, y luego se repetiría la serie de turnos en el mismo orden, en períodos sucesivos de 9 años, hasta que algún partícipe [exigiera] una partición efectiva del campo. (203, 204)
Una clase parecida de turno se adopta en algunas aldeas de la costa para el disfrute por los aldeanos de los caladeros que pertenecen a la aldea: estos se dividen en parajes, y las barcas reconocidas de la aldea pescan en estos parajes por turnos que se fijan por arreglo del gansabawa. Cada una de estas barcas con sus redes es una propiedad valiosa, que pertenece en común a muchos copartícipes, que por lo común son miembros de una sola familia y han adquirido derecho a sus partes por herencia … En un día de pesca, el producto se saca a tierra y se divide en un número suficiente de lotes, cada uno estimado en el mismo valor asignado, y estos lotes se distribuyen luego de modo que:
1/50 para el dueño de la tierra en la que se saca el pescado; ¼ para los que ponen el trabajo; ⅕ por la ayuda de redes adicionales, etc., que prestan terceros en el proceso de sacar a tierra y asegurar el pescado, lo que en conjunto da: = 2 + 25 + 20 = 47/100; los 53/100 restantes van a los dueños de la barca y de la red según sus partes en ellas. (204, 205)
Panguwa = parte del arrozal de la aldea que le corresponde al nilakaraya cingalés. (206)
El cultivo en ande de los cingaleses es la contrapartida exacta del cultivo batai de los bengalíes. En ambos sistemas agrícolas, la delegación del derecho a cultivar el suelo, a diferencia del arriendo de la tierra como mercancía. La hipoteca usufructuaria, que deriva de esta concepción, es la forma predominante de disponer del panguwa y del jot, respectivamente, como mercancías. (207, 208)
En Ceilán como en Bengala, doble serie de funcionarios de la aldea: una, requerida por la relación de los miembros de la pequeña república aldeana entre sí; la otra, por la relación «con su (!) señor»; el gamerale, el lekhama, el kankaname corresponden al naib, el patwari, el gomashta bengalíes; por otro lado, el vel vidane equivale al mandal. (208) (3) Ceilán y Bengala, p. 206-213)8 Acuerdo batai (Bengala), por el que la labranza la hace una persona que no es el dueño, a cambio de que se entregue al dueño una parte determinada del producto. (237)
4) El impuesto sobre el grano.
Obligación del cultivador de pagar a la Corona un diezmo o parte de su cosecha de arroz, si la tiene, y en algunas partes del país también de sus otras cosechas de grano. (214)
En muchos casos la Corona tenía aldeas en su mano (khas, como se dice en la India) para el sostenimiento especial de los establecimientos centrales: la muttetuwa de estas se labraba por servicio, o se arrendaba en ande, bajo la dirección de servidores reales; el producto que así se obtenía se depositaba en especie en almacenes reales (gabedawa), arsenales (awudege) o tesorerías (arramudale), según su clase, y los servicios personales debidos se prestaban en el palacio o en otro sitio, para atender alguna necesidad inmediata del rey. Las aldeas o tierras de la Corona se conocían con varias denominaciones: ratninda o ande, tierras originales de la Corona; nillapalla, las que habían pasado a la Corona por extinción del cargo al que estaban adscritas; mallapalla, las que habían revertido a la Corona por muerte del concesionario. (216, 17)
Bajo el dominio portugués, varios poderes indígenas mantuvieron a veces una existencia separada y simultánea en las distintas provincias; pero poca continuidad de una administración municipal general de ninguna clase. El sistema de aldea seguía en actividad incluso en la parte del país más afectada por la influencia extranjera y otras fuerzas perturbadoras, en la parte baja del país cerca de la costa; con los servicios y contribuciones que podían sacarse de esta fuente, primero los poderes indígenas de la tierra baja y después de ellos los portugueses reclutaron sus fuerzas militares y obtuvieron los medios de gobierno. Los portugueses, al hacerse dueños supremos del circuito marítimo meridional de la isla, ocuparon la posición de los reyes indígenas, a los que sustituyeron, y adoptaron su maquinaria fiscal y administrativa tal como estaba. (217, 218)
Los holandeses, tras echar a los portugueses, también en el poder sobre las provincias marítimas, desplazaron a todos los jefes y funcionarios indígenas locales; su gobierno asumió la recaudación directa y el beneficio de los diversos derechos, contribuciones y servicios que pesaban sobre el tenedor de la tierra, fuera quien fuera aquel a quien se habían prestado. (218, 219)
Los ingleses, a su vez, al asumir el gobierno de las provincias marítimas, siguieron al principio el ejemplo de los holandeses: usaron los servicios de los que tenían tierra en tenencia por servicio (y por eso libre de derechos), percibieron también en los almacenes, etc., la parte del señor en el producto en especie de las tierras mallapalla, nillapalla, ratninda o ande, y percibieron por último los beneficios que podían sacarse de los tenedores de tierra con otras tenencias inciertas, incluido el pago de cuotas de producto y de medidas de paddy. (219)
Esta última clase de derechos se convirtió, por proclamación real del 3 de mayo de 1800, en un impuesto de ⅒ del producto, que parece referirse al resto de las tierras tras deducir las tierras del gobierno y las tierras tenidas en tenencia por servicio al gobierno. Por lo visto, el señor privado y la jefatura del vihara ya habían desaparecido antes de los holandeses. (219, 220)
El 3 de septiembre de 1801, por proclamación, se abolió (a partir del 1 de mayo de 1802) la obligación de servicio ligada a la tenencia de la tierra en las provincias marítimas, y esa tierra se sometió al pago al gobierno de ⅒ del producto si era tierra alta, ⅕ del producto si era tierra baja. Al mismo tiempo se reservó el pago de ¼ del producto por las tierras mallapalla, nillapalla, ratninda o ande. (220)
Aunque la obligación de servicio quedó así separada de la tierra, se reservó al gobernador el poder de exigirla por orden especial a personas de todas las castas y condiciones, a cambio de una paga adecuada. Las exigencias de la guerra de Kandy dieron luego al gobierno el pretexto para renovar una pretensión general a los servicios del pueblo, no en relación con la propiedad de la tierra, sino por costumbre y casta, con pago a tasas fijadas por el gobierno; en 1809 la construcción de caminos se convirtió en servicio gratuito, que pesaba sobre los habitantes de los distritos por los que pasaban. (221) Estas disposiciones se aplicaban solo a las provincias marítimas adquiridas de los holandeses. En 1815 los británicos obtuvieron por conquista y tratado también el gobierno de la Provincia Central o kandiana, hasta entonces exclusivamente bajo la administración de los poderes indígenas. En 1818, por proclamación del 21 de noviembre, se abolieron todos los derechos pagaderos hasta entonces en el almacén real, la tesorería o el arsenal, y todos los demás derechos e impuestos, sustituidos por un impuesto de ⅒ del producto sobre las tierras de arroz, reducido a 1/14 en ciertos korles especificados. (221, 222) Al mismo tiempo se mantuvieron los servicios debidos por las tierras en tenencia por servicio (sobre las que precisamente recaía el nuevo impuesto), aunque se estipuló que los servicios en general se pagarían a una tasa establecida; pero la reparación y construcción de caminos, como en las provincias marítimas, se convirtió en servicio gratuito. (222) Por la proclamación del 21 de noviembre de 1818 se mantuvo también la obligación de ciertos habitantes de tierras de templos de prestar servicio al gobierno. (l. c.)
A raíz del informe del 24 de diciembre de 1831 del teniente coronel Colebrooke (que, con Mr. Cameron, había recibido el encargo de investigar la administración de Ceilán), una orden en Consejo de fecha 12 de abril de 1832 declaró que ninguno de los súbditos indígenas o indios de Su Majestad en la isla estaba obligado a prestar ningún servicio en razón de su tenencia de la tierra, de su casta o de otra cosa, al que no estuvieran obligados los súbditos de nacimiento europeo. Pero también esta proclamación contenía la reserva de los servicios a la Corona de los tenedores de tierra en las aldeas reales de la provincia kandiana, y lo mismo para los viharas y los propietarios privados de la misma provincia. (222, 223)
Según Ribeyro, Knox y Valentyn, en tiempos de los portugueses y antes apenas había dinero en el país. Todo el comercio que no era monopolio de la Corona se hacía por trueque. El paddy era la mercancía que por lo común ocupaba el lugar de la moneda. La mayoría de los regalos que acompañaban a todo servicio tomaban la forma de paddy, y casi todas las obligaciones a modo de remuneración o de derecho se cumplían con una medida de grano sacada de lo que había en la era en la cosecha. (225)
Del bibliotecario del Malagava, Kandy, el «docto» Suriyagoda Unanse, recibió el tipo Phear la siguiente noticia notable:
La primera mención de cualquier impuesto o contribución del pueblo para el sostenimiento de una persona real que se encuentra en los libros históricos de Ceilán aparece en el Aggauna Sutta (un sermón del propio Buda), en el Digha Nitraya, y en el comentario a él llamado Sumangala Vilasani, del docto teólogo budista Buddhagosha. El pasaje del sermón dice: «Te daremos una porción de nuestro paddy.» Buddhagosha lo comenta así: «Te daremos a razón de un ammunan de paddy por cada campo nuestro. ⦗La palabra «sali» del original es literalmente una clase particular de arroz, pero aquí debe representar todo producto en grano⦘ No necesitas seguir ningún oficio. Pero sé tú nuestro jefe.» (227, 228) No se menciona ningún otro impuesto u obligación hacia el poder que gobierna; nada de servicios; estos, opina Phear, son de origen posterior; y los tributos en paddy, que a la postre se superpusieron a menudo de nuevo a los servicios, llegaron más tarde todavía, con un aumento del poder central de exacción. (228) La palabra cingalesa «otu», con la que se denomina casi siempre el impuesto o la exigencia del gobierno, significa «uno», equivale pues solo a una porción o una parte, sin indicación de proporción alguna de la parte respecto del todo. (228, 229)
Así pues, el ⅒ del impuesto inglés parece fundarse en la práctica de los holandeses al conceder tierras de la Corona. El impuesto sobre el grano no es, por tanto, más antiguo que el siglo; en cierto sentido, un retorno a la forma más temprana y más extendida de renta nacional desarrollada sobre la base de la organización de la aldea; pero es característico que los arios de Ceilán produjeran sobre la misma base, en su lugar, el sistema de servicios. (229)
III) Evolución del sistema social y de la tierra indoario.
En el momento actual, cada informe de asentamiento (settlement report) que se envía al gobierno (en la India) proporciona ejemplos y describe las circunstancias de comunidades agrícolas de nueva creación. (234. ¡Phear habría hecho mejor en dar, en vez de sus berzas hipotéticas, una descripción de tales casos!)
Este respetable asno se figura que «surgió, incluso desde el comienzo, una gradación de respetabilidad y de ocupación dentro de la aldea misma». (!) (El asinus hace también que todo lo funden familias privadas) (p. 238)
La concepción de la propiedad no iba más allá de esto, a saber: que la parcela determinada de tierra que reclamaba la familia o el individuo era la parte de la tierra de la aldea que él o ella tenía derecho a cultivar, o a hacer cultivar en su propio beneficio. El asunto del reparto (mientras se mantuvo la práctica de repartir), el orden del cultivo, el mantenimiento del suministro de agua, la conservación de las cercas y todos los demás asuntos de interés común para la pequeña comunidad los administraban los cabezas de familia con derecho a su parte de las tierras de la aldea, reunidos en panchayat. (241)
Cada pequeña colonia o abad. (242) Tierras nij o privadas. (243)
La casta kshatria solo se menciona en páginas brahmánicas, y desde luego no tiene ninguna realidad hoy. (Véase Growse, «Mathura».) (p. 246) Del mismo modo, la existencia de la casta vaisya (de los comerciantes) solo la atestiguan escritores brahmánicos. (248) La gran masa de los descendientes de los colonos originales (hablando de las aldeas en conjunto) se cuidaba menos de la pureza de sangre o de conservar cualquier marca de descendencia de la raza inmigrante … con ellos se mezcló poco a poco gente de toda clase, aborígenes, fugitivos de otros abads a causa del pauperismo, de la venganza de sangre o por otros motivos, a algunos de los cuales se les llegó a permitir incluso una porción de las tierras de la aldea. (248, 249) Probablemente los brahmanes, kshatrias, vaisyas y sudras de los códigos brahmánicos no son más que distinciones de clase utópicas de un More prehistórico. (250)
En todo ello, como mucho, se concibe solo el derecho a cultivar la tierra y una delegación de ese derecho a otro a cambio de una parte del producto. (255) Incluso en su tierra privada o nij, el jefe tenía solo el derecho a cultivar por sí mismo, o a conseguir que otro lo hiciera con la condición de dividir el producto. (256) La parte del producto que el jefe podía tomar de los cultivadores no la regulaba su propio capricho ni la conclusión de un trato, sino la costumbre o la práctica, sobre la cual el panchayat de la aldea era la autoridad suprema, y el jefe no tenía poder para echar al cultivador de su posesión. (257) La conversión de estas cuotas de producto en pagos en dinero, o su equivalente (cosa que todavía no ha ocurrido en todas partes), no las convirtió en renta pagada por la ocupación y el uso de la tierra como un artículo que pertenece a la persona a la que se paga y está a su disposición, sino que eran derechos pagaderos a una autoridad superior de gobierno … El jefe, aunque zamindar de toda la tierra comprendida en la zamindary, era como mucho landlord (y eso solo como quien tiene meramente el derecho a disponer de la ocupación y labranza del suelo) de sus tierras nij, y en algunos casos probablemente de los baldíos. Su maquinaria era su kachahri, el centro de la autoridad local, junto al cual estaba el panchayat, es decir, el viejo autogobierno del abad. (257, 258)
En las «Instituciones» de Manu no se menciona en ninguna parte la tierra como objeto de propiedad en el sentido inglés moderno. Se reconoce la propiedad privada de las parcelas cultivadas, pero es simplemente la propiedad del cultivador; la tierra misma pertenece a la aldea; ni rastro de renta; propietario no es más que otro nombre del cultivador. Este tiene la obligación de cultivar para que no falten los derechos en especie del rajá o del señor, pero podía cultivar con criados o concertarse con algún otro para que cultivara con división de las cosechas (es decir, el sistema batai, una forma de aparcería). En otro lugar de Manu se ordena a cada uno guardar una provisión de grano suficiente para su casa durante 3 años … se suponía así que casi todos eran cultivadores efectivos… La práctica del batai … no condujo de hecho al arriendo de la tierra; y la renta, en cualquier forma, era desconocida para Manu. (258, 259)
La venta de tierra, o incluso del uso de la tierra, no se menciona directamente en ninguna parte … Apropiarse de un campo, dar un campo y apoderarse de un campo aparecen todos en Manu, pero no comprar o vender un campo. (259, 260)
Algo más tarde, según la Mitakshara, los parientes separados habían adquirido un poder ilimitado de disponer de sus partes respectivas del lote familiar; esto era una mera transmisión de un derecho personal de cultivo, inherente a la condición personal en la comunidad de aldea y sujeto a la obligación de entregar al señor su parte del producto. De ahí que la transacción tuviera que ir acompañada de formalidades públicas especificadas; y la venta pura y simple estaba mal vista salvo por necesidad. Además, cuando la transmisión no era absoluta, sino condicional, como garantía del pago de una deuda, tomaba siempre la forma de lo que ahora se llama hipoteca usufructuaria. (260, 261) El objeto al que se refiere la palabra «propiedad» en los tratadistas del derecho hindú era el usufructo de la tierra mediante la labranza efectiva, sobre la base de un derecho de participación en la comunidad cultivadora de la aldea, y no la tierra misma. (261)
Esto lo confirman también las láminas de cobre de títulos, los viejos sanads y pruebas semejantes; revelan la concesión o cesión bastante frecuente del derecho a hacer recaudaciones y de otros derechos de zamindari procedentes de un señor superior, o la donación de una parcela del baldío, o del ziraat del zamindar, a un brahmán o a otra persona. Pero ningún caso de transmisión privada por compraventa de la tierra misma, ni siquiera de arriendo de la tierra por un número de años a cambio de una renta. (261, 262) La inscripción de Sanchi, de la que se da una traducción en el Journal of the Asiatic Society of Bengal, vol. VI, p. 456, no se refiere a la compraventa de tierra entre propietarios privados, sino a una franquicia de algún tipo (como la redención de la obligación de pagar renta al señor) con miras a que la tierra pase a ser debattar. (262, nota 1)
El «Settlement Report of Ajmere and Mhairwarra» [Informe de asentamiento de Ajmer y Merwara] de Mr. La Touche, publicado recientemente, aunque La Touche, según Phear, falsea los hechos con una fraseología tomada de la Europa feudal. (263) La cosa se reduce a esto: ciertos miembros de la comunidad de aldea disfrutan de las tierras de la aldea permanentemente cultivadas o mejoradas en virtud de algún derecho de cultivo reconocido, hereditario o consuetudinario, que a veces se llama ownership y a veces proprietorship; si pagan la parte consuetudinaria del producto a la persona que tiene derecho a recibirla, se consideran con derecho a seguir sin ser molestados en la ocupación y el cultivo de su tierra, o incluso a transmitirla a otro; no existe el arriendo de tierra con fines de lucro; las ventas privadas de tierra son prácticamente desconocidas, y la venta de tierra por el tribunal civil (una innovación inglesa) se ha prohibido porque se opone tanto a la costumbre antigua que es imposible llevarla a efecto; las hipotecas son casi todas de tipo usufructuario, y en Merwara se ha establecido una especie de sistema de aparcería entre el deudor hipotecario y el acreedor hipotecario; el Estado –representante del antiguo jefe superior– recauda la renta (el equivalente moderno de la vieja parte consuetudinaria del producto) de los cultivadores mediante cierta maquinaria de agentes, etc., salvo en las tierras en que los derechos del jefe a recaudar derechos, y de otra clase, los había cedido él a jefes menores –istamrardars o jaghirdars– con condición de servicio militar o por otra contraprestación; entre los derechos que así ejercían el Estado y sus cesionarios estaba el derecho a disponer de la tierra baldía; aunque dentro del área de recaudación del Estado la renta está fijada en forma de pago en dinero, en todas las fincas jaghir la renta se recauda mediante una estimación del producto, y las tasaciones en dinero son desconocidas. (p. 263-265) Y dice el propio La Touche: «las tenencias de la tierra son, como era de esperar, enteramente análogas a las que prevalecen en los Estados indígenas vecinos». (p. 266)
En Europa, a diferencia de Oriente, en lugar del tributo en producto se puso un dominio sobre el suelo: a los cultivadores se los echó de su tierra y se los redujo a la condición de siervos o jornaleros. (266, 267)
En Oriente, bajo el sistema de aldea, el pueblo se gobernaba prácticamente a sí mismo, y la lucha por el poder entre los jefes de la clase noble era sobre todo una lucha por el mando de las kachahri tabils. (271)
Texto original según MEGAdigital (Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften), MEGA² IV/27, licencia CC BY-SA 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.es); el aparato editorial de la MEGA no se reproduce. Esta traducción y la transcripción se distribuyen con la misma licencia. ↩
homestead: la casa con su terreno anejo, la finca familiar. Se deja en inglés, como hace Marx a lo largo del extracto. ↩
Así en Marx («berühren sich selbst»); Phear dice que rara vez se tocan por los extremos. ↩
Marx glosa mortar con «Mörtel» (argamasa), confusión por «Mörser» (mortero); en español «mortero» sirve para ambas cosas. ↩
Marx glosa bill-hook con «Spitzhaken» (pico). ↩
Aquí y en adelante, cuando Marx cita en inglés a los autores que recoge Phear, se traduce la cita. ↩
«Kohl» (berzas, en el sentido de «tonterías»): Marx califica así lo que dice Phear, aunque le da la razón en el fondo. ↩
Marx despacha en esta referencia la sección 3 del capítulo; de ahí que el epígrafe siguiente sea el 4. ↩