Escrito por Friedrich Engels en Londres el 22 de marzo de 1894 y publicado en las Verhandlungen des vierten österreichischen sozialdemokratischen Parteitages (Actas del cuarto congreso socialdemócrata austriaco), Viena, 1894. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 22 (Berlín, 1963, p. 444), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Londres, 22 de marzo de 1894
Agradezco cordialmente al congreso austriaco la tarjeta de invitación que tan amablemente me ha enviado y que, por desgracia, no me es posible utilizar en persona. No obstante, envío a los delegados del partido reunidos mis deseos más sinceros y calurosos de que sus trabajos se desarrollen con éxito.
El congreso de este año tiene que cumplir tareas especialmente importantes. En Austria se trata de conquistar el sufragio universal, esa arma que, en manos de una clase obrera con consciencia de clase, llega más lejos y acierta con más seguridad que el fusil de repetición de pequeño calibre en manos del soldado adiestrado. Las clases dominantes, tanto la nobleza feudal como la burguesía, se resisten con todas sus fuerzas a entregar esa arma a los obreros. La lucha será larga y dura. Pero si los obreros dan pruebas de la inteligencia política, la paciencia y la perseverancia, la unanimidad y la disciplina a las que deben ya tantos éxitos hermosos, la victoria final no se les puede escapar. De su lado combate toda la necesidad histórica, tanto la económica como la política. Y aunque el sufragio pleno e igual no se conquiste al primer golpe, ya desde ahora podemos brindar por los futuros representantes del proletariado en el Consejo del Imperio austriaco.1
F. Engels
El Reichsrat, parlamento de la mitad austriaca de la monarquía austrohúngara, elegido entonces por un sistema de curias censitarias que excluía a la mayoría de los obreros. ↩