Carta de Friedrich Engels a Joseph Weydemeyer, en Fráncfort del Meno, escrita en Manchester el 19 de junio de 1851. Fragmento: Franz Mehring la citó en extracto en «Neue Beiträge zur Biographie von Karl Marx und Friedrich Engels», en Die Neue Zeit, año 25, t. II (Stuttgart, 1907), pp. 55-56, de donde se traduce sin los comentarios de Mehring; el texto completo solo está en ediciones con derechos. Mehring dice dar «algunos fragmentos» de la carta, pero no marca los cortes. Cita además, de esta misma carta, las palabras con que Engels dice querer empezar «por lo más trivial y ordinario que se exige en el examen de alférez y de teniente, y que precisamente por eso se da en todas partes por sabido». Traducción de la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original
[…]
Desde que estoy aquí en Manchester1 he empezado a empollar cosas militares. La enorme importancia que la partie militaire2 tendrá que cobrar en el próximo movimiento, una vieja inclinación, mis artículos sobre la guerra de Hungría en la Neue Rheinische Zeitung,3 y por último mis gloriosas aventuras en Baden,4 todo eso me ha llevado a ello, y quiero avanzar en la materia al menos lo bastante para poder opinar en teoría con cierta solvencia sin hacer demasiado el ridículo.
Lo que encuentro aquí de material —sobre las campañas napoleónicas y, en parte, las de la Revolución— presupone una masa de detalles que no conozco en absoluto o solo muy por encima, y sobre los que o no se encuentra ninguna aclaración o solo una muy superficial y penosa de reunir. Pero el autodidactismo es siempre un disparate, y si uno no lleva la cosa de modo sistemático, no llega a nada que valga la pena. Lo que de verdad necesito lo entenderás mejor si te recuerdo que —dejando aparte, naturalmente, mi ascenso en Baden— no he pasado de bombardero de la Landwehr real prusiana,5 y que para entender las campañas me falta el eslabón intermedio que en Prusia proporciona el examen de teniente, y además en las distintas armas.
No se trata, naturalmente, de minucias de cuartel y cosas así, que no me sirven de nada; se trata más bien de una visión general de los conocimientos elementales necesarios en las distintas ramas, entrando en los detalles tanto como haga falta para comprender y juzgar correctamente hechos históricos de carácter militar. Así, por ejemplo, la táctica elemental; la teoría de la fortificación, y además de forma más o menos histórica, abarcando los distintos sistemas desde Vauban hasta el sistema moderno de los forts détachés,6 con atención a las fortificaciones de campaña y demás cosas del ramo de ingenieros, por ejemplo los distintos tipos de puentes, etc.; luego, una historia general de la ciencia militar y de los cambios producidos por el desarrollo y el perfeccionamiento tanto de las armas como de sus métodos de empleo. Después, algo serio sobre la artillería, porque he olvidado mucho y hay cosas que no sé en absoluto, así como otros requisitos que ahora no se me ocurren, pero que tú sin duda tendrás presentes.
Sobre todos estos elementos te pido que me indiques fuentes, y de manera que pueda procurarme enseguida los libros. Y lo que más me convendría serían obras en las que pudiera ver, por una parte, el nivel medio general de cada rama en la actualidad y, por otra, las diferencias que existen entre los distintos ejércitos modernos. Por ejemplo, la distinta construcción de las cureñas de campaña, etc., la distinta división y organización de las divisiones, los cuerpos de ejército, etc. Precisamente sobre la organización de los ejércitos, el abastecimiento de los hospitales militares y el material que necesita un ejército cualquiera, en todos los aspectos, quisiera también instruirme.
Con esto verás más o menos lo que necesito y qué libros has de indicarme. Supongo que precisamente en estos manuales la literatura militar alemana tiene cosas más aprovechables que la francesa o la inglesa. Se entiende que lo que me importa es conocer lo práctico, lo que existe de verdad, no los sistemas ni las manías de genios incomprendidos.
Lo que encuentro aquí de historia militar para la época moderna —la anterior me es más o menos indiferente, y para ella tengo al viejo Montecuccoli—7 es, naturalmente, francés o inglés. Entre ello destaca la Historia de la guerra de España del teniente general William Napier,8 con mucho lo mejor que he visto hasta ahora en historia militar. Si no la conoces y puedes conseguirla allí, vale la pena leerla (History of the War in the Peninsula and the South of France, seis tomos). De cosas alemanas no tengo nada, pero tengo que procurarme algo; pienso en primer lugar en Willisen y Clausewitz.9 ¿Qué hay en esos dos, qué merece la pena y qué no, tanto en lo teórico como en lo histórico? En cuanto haya avanzado algo, empollaré a fondo la campaña de 1848-1849, en especial la italiana y la húngara. ¿Conoces quizá algún informe sobre el asunto de Baden publicado del lado prusiano, más o menos oficial o al menos algo objetivo?
¿Conoces más de cerca a ese monsieur Jomini10 del que tanto alboroto arman los franceses? Yo solo lo conozco a través del señor Thiers, que, como se sabe, lo ha copiado escandalosamente. Este pequeño Thiers es uno de los mentirosos más desvergonzados que existen: ni en una sola batalla son correctas las proporciones numéricas. Como el señor Jomini se pasó después a los rusos, cabría pensar que tendría motivos para reducir los exploits de la bravoure française11 a dimensiones menos sobrehumanas que el señor Thiers, en quien un francés siempre zurra a dos enemigos.
¡Voilà12 todo un montón de preguntas! […]
Engels se había instalado en Manchester en noviembre de 1850 para trabajar en la fábrica de hilados Ermen & Engels, de la que su padre era socio. Escribe a Joseph Weydemeyer (1818-1866), que había sido teniente de artillería en el ejército prusiano. ↩
En francés, «el elemento militar». ↩
Entre enero y mayo de 1849 Engels siguió en la Neue Rheinische Zeitung la guerra de la Hungría revolucionaria contra Austria en una larga serie de crónicas. ↩
En la campaña por la Constitución del Imperio, en junio y julio de 1849, Engels fue ayudante de August Willich en el cuerpo de voluntarios del Palatinado y de Baden. Lo contó en La campaña alemana por la Constitución del Imperio. ↩
Engels había hecho el servicio militar en 1841-1842, como voluntario de un año, en la artillería de la Guardia en Berlín. El Bombardier era el grado más bajo de la artillería prusiana por encima del soldado raso; la Landwehr, la reserva del ejército. ↩
En francés, «fuertes destacados»: el cinturón de fuertes aislados en torno a una plaza. ↩
Raimondo Montecuccoli (1609-1680), general al servicio de los Habsburgo y tratadista militar. Engels escribe «Montecuculi». ↩
William Napier (1785-1860), autor de una historia de la guerra de la Independencia española publicada entre 1828 y 1840. ↩
Wilhelm von Willisen (1790-1879), general prusiano y teórico militar; Carl von Clausewitz (1780-1831), autor de De la guerra. ↩
Antoine-Henri Jomini (1779-1869), militar suizo, oficial de Napoleón que en 1813 pasó al servicio de Rusia, autor de obras de historia y de teoría militar. Adolphe Thiers (1797-1877) publicaba desde 1845 su Histoire du Consulat et de l’Empire. ↩
En francés, «las hazañas de la bravura francesa». ↩
En francés, «he aquí». ↩