Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester hacia el 27 de agosto de 1851 (el lugar y la fecha aproximada los establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 114, pp. 251-252) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Querido Marx:

Las luchas homéricas de los grandes hombres en su afán de unidad me han divertido de lo lindo. ¡Qué Ilíada!

A Fischer ya le he escrito.1 Pero ¿es seguro que en la carta a Kinkel2 se me nombra también a mí, para no quedar en ridículo ante Fischer? La idea de Freiligrath es estupenda; seguro que la ha tenido tu mujer.3 Pedir a Fischer que reúna dinero directamente para los fines de nuestro partido no puede ser de ninguna manera; pero si llega algo más —cosa de la que dudo, después de estas experiencias de los americanos—, creo que mi carta bastará para que vaya a parar a manos de Freiligrath, et cela suffit.4

Escríbeme en seguida cómo ha salido la escena del viernes, para que yo pueda hacer lo necesario contra Kinkel. De momento no puedo hacer otra cosa que pedirle información y que me mande los papeles, y luego, según los reciba o no, hacer lo que haga falta. Pero ¿sabes la dirección de Kinkel?

Habrías hecho bien en mandarme también la dirección de Freiligrath, para que se la hubiéramos podido comunicar en seguida a Fischer. Ahora ya es tarde para este vapor, y hasta que llegue su respuesta pasarán cuatro semanas, durante las cuales no hay que bombardearlo demasiado con cartas.

A Kinkel y a Willich5 les he puesto con mi carta al otro lado del océano una zancadilla que no van a olvidar.

Sobre Proudhon, mañana o pasado. La estancia de Weerth6 y luego esta porquería, junto con la basura del despacho, me han impedido meterme en serio con el libro. En todo caso, la charlatanería que hay en él es grandiosa. La segunda parte, a partir de la liquidación,7 es admirable por la fusión de la publicidad de Girardin con la fanfarronería de Stirner.8 Además, buena parte es puro galimatías gramatical y lógico, del que él mismo sabe que no tiene sentido alguno. Esta segunda parte no hay realmente manera de tratarla en serio; no se puede ni con la mejor voluntad.

Para la Tribune, naturalmente, tampoco he podido hacer nada; la semana que viene, continuación.9 A toda prisa.

Tu F. E.

  1. Emigrado alemán en Nueva Orleans; Marx le había pedido que le escribiera en su carta de estos mismos días (1851-08-27 Marx a Engels). Desde Nueva Orleans se habían mandado a Kinkel 160 libras, de cuyo uso Engels debía ser también consultado: véase la carta de Marx del 31 de agosto de 1851. ↩

  2. Gottfried Kinkel, poeta y profesor de Bonn, figura de la emigración democrática alemana en Londres. ↩

  3. Ferdinand Freiligrath, poeta, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, que vivía en Londres. La mujer de Marx es Jenny Marx, de soltera von Westphalen. ↩

  4. «Y basta con eso». ↩

  5. August Willich, antiguo oficial prusiano, jefe con Karl Schapper de la fracción que se había separado de Marx y Engels en la Liga de los Comunistas en septiembre de 1850. ↩

  6. Georg Weerth, poeta, antiguo redactor del folletín de la Neue Rheinische Zeitung. ↩

  7. La «liquidación social» que Proudhon propone en su Idée générale de la révolution au XIXe siècle (1851). ↩

  8. Émile de Girardin, editor de La Presse y maestro de la publicidad periodística; Max Stirner, autor de El único y su propiedad (1845). ↩

  9. Los artículos sobre la revolución alemana que Engels escribía para Marx con destino a la New-York Daily Tribune: Revolución y contrarrevolución en Alemania. ↩