Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 10 de diciembre de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 136, pp. 295-296) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
¿Qué hacen los grandes hombres en esta eventful crisis?1 Dicen que han detenido a L. Blanc en Francia; por desgracia no será verdad, nous connaissons notre petit bonhomme.2 Por lo demás, ya que la insurrección de París no ha llegado a nada, me alegro de que haya pasado la primera tormenta. Tout blasé qu'on est,3 en estas ocasiones uno siempre se deja atrapar un poco por la vieja fiebre política y, al fin y al cabo, siempre le interesa un poco cómo acaba un asunto así. Ahora, al menos, puedo volver a estudiar las razas humanas, de cuyo examen me ocupaba cuando estalló este gran golpe.
Con todo, ni aquí ni en Liverpool quiere volver la confiance,4 y solo P. Ermen5 está tan ufano y creyente en Napoleón como hace cuatro días estaba dejected y chapfallen.6 Los burgueses de aquí son, en conjunto, demasiado listos para creer en una existencia más que efímera de esta farsa napoleónica. Pero ¿en qué va a parar todo este estiércol? A Napoleón lo elegirán, de eso no hay duda; la burguesía no tiene elección, ¿y quién va a verificar las papeletas? Los errores de suma en favor del aventurero son demasiado tentadores, y toda la vileza de la clase poseedora francesa, el servilismo al menor éxito, el arrastrarse ante un pouvoir quelconque,7 han salido esta vez a la luz más brillantemente que nunca. Pero ¿cómo piensa gobernar el burro? Tendrá menos votos que en 1848,8 c'est clair, quizá de 3 a 3½ millones en total; eso ya es una derrota peligrosa para el crédito. Toda reforma financiera y fiscal es imposible: 1.º por falta de dinero; 2.º porque un dictador militar solo puede llevarla a cabo con guerras exteriores victoriosas, où la guerre paie la guerre,9 mientras que en la paz no solo todo excedente, sino mucho más, tiene que ir a parar a los bolsillos del ejército; 3.º porque Napoleón es demasiado estúpido. ¿Qué le queda entonces? La guerre? ¿Contra quién? ¿Contra Inglaterra acaso? ¿O el simple despotismo militar, que en la paz tiene que llevar necesariamente a una nueva revolución militar y hacer surgir en el propio ejército los partidos de la Asamblea Nacional? No hay salida; la farsa tiene que hundirse por sí misma. ¡Y no digamos cuando llegue una crisis comercial!
Que Luis Napoleón anda preñado de algo «grande», no lo dudo ni un momento. Pero estoy deseando ver qué disparate será. El développement de las ideas napoleónicas10 tomará un vuelo muy alto y, al estrellarse contra los obstáculos más vulgares, caerá de bruces.
Lo que queda bastante claro en toda esta transacción es que los rojos han abdicado, abdicado por completo. Querer hablar ahora de excusas de por qué no se defendieron en masa sería absurdo. Los próximos meses enseñarán si el agotamiento es tal en Francia que harían falta varios años de calma para que a los rojos les fuera posible un nuevo cuarenta y ocho. Pero ¿de dónde saldrá, por otra parte, esa calma?
No veo más que dos salidas de esta porquería:
o bien las facciones del partido del orden, reflejadas en el ejército, ocupan ahora el lugar de los «anarquistas», id est, organizan tal anarquía que al final los rojos y Ledru-Rollin aparecen como salvadores, igual que ahora Luis Napoleón; o bien Luis Napoleón suprime el impuesto sobre las bebidas11 y se deja llevar a hacer algunas reformas burguesas; pero es difícil decir de dónde sacaría el dinero y el poder para ello. En este caso, muy improbable, podría sostenerse.
Qu'en penses-tu?
Tu F. E.
Manchester, 10 de diciembre de 1851.
«Crisis tan llena de acontecimientos». ↩
«Conocemos a nuestro hombrecillo». ↩
«Por muy de vuelta que esté uno». ↩
«Confianza». ↩
Peter Ermen, uno de los hermanos socios de la casa Ermen & Engels de Manchester, donde trabajaba Engels. ↩
«Abatido» y «alicaído». ↩
«Un poder cualquiera». ↩
En la elección presidencial del 10 de diciembre de 1848, Luis Bonaparte obtuvo unos cinco millones y medio de votos. En el plebiscito del 20 y 21 de diciembre de 1851 obtuvo más de siete millones. ↩
«Donde la guerra paga la guerra». ↩
Alusión al libro de Luis Bonaparte Des idées napoléoniennes (1839). Marx analiza las «ideas napoleónicas» en el cap. VII de El 18 Brumario de Luis Bonaparte. ↩
El impuesto sobre las bebidas, muy odiado por los campesinos. ↩