Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 10 de octubre de 1852 (el lugar lo establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 211, pp. 406-407) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Domingo, 10 de octubre de 1852.
Querido Marx:
Ya estoy harto de este eterno arrastrar el asunto del folleto.1 De mes en mes tenía que salir, y no sale nunca. Se saca un pretexto tras otro y luego se abandona. Por fin se dice: para la feria de San Miguel sale con toda seguridad. «La Trinité se passe, Malborough ne revient pas.»2 Al contrario, se dice que el hombre ha muerto y que Bangya no sabe qué ha sido del manuscrito. Esto es demasiado. Tenemos que saber por fin a qué atenernos. El asunto es cada día más sospechoso. Yo no quiero, y tú seguro que tampoco, que nuestro trabajo común caiga en malas manos. Lo hemos escrito para el público y no para el entretenimiento privado de la policía de Berlín o de cualquier otra, y si con Bangya no se puede hacer nada, tomaré cartas en el asunto por mi cuenta. Nuestro empleado Charles, a quien conoces,3 sale la semana que viene para el continente por Hamburgo y Berlín. Le he encargado que se informe con detalle del asunto en Berlín y, si la semana que pasa allí no basta, que ponga a trabajar a nuestro agente de allí. Y apuesto a que así llegaremos al fondo de estos chanchullos. ¿Qué significa todo eso del librero Eisermann o Eisenmann, que no aparece por ninguna parte en el catálogo de libreros? En cambio, «el editor del antiguo Konstitutionelle Zeitung», a ese sí que se le puede encontrar. Si el asunto no está en orden, es absolutamente necesario que publiquemos una declaración pública, para que no nos jueguen una mala pasada como la de la pièce Taschereau a Blanqui,4 y además en todos los periódicos alemanes más leídos. En cuanto a los misterios de Bangya, aquí están por lo menos muy fuera de lugar, y yo, por mi parte, estoy harto de tergiversaciones y voy a hacer ahora por mi cuenta lo que me parezca conveniente.
El padre Kinkel viene aquí a dar conferencias en alemán bajo la égida de unos judíos poetas de tercera y cuarta fila. Cela sera beau.5 El secretario del Athenaeum6 quería que yo también me suscribiera, con esta observación: wherever there was something like a chequered life, were it only an escape from a shipwreck or so, there was always a natural and fair ground for sympathy.7 Voilà les arguments qu’on emploie pour lui mendier un auditoire.8
Por lo demás, nada nuevo. Escríbeme lo que sigas sabiendo del asunto del folleto, pero difícilmente influirá en mi decisión respecto a Charles. Muchos saludos a tu mujer y a los niños.
Tu F. E.
Los grandes hombres del exilio, panfleto de Marx y Engels contra los jefes de la emigración alemana en Londres (Kinkel, Willich, Ruge y otros), escrito en mayo y junio de 1852. Marx entregó el manuscrito a János Bangya, que decía tener un editor en Berlín y lo pasó en realidad a la policía prusiana. No se publicó en vida de los autores. ↩
«Pasa la Trinidad y Mambrú no vuelve», de la canción popular francesa Malbrough s’en va-t-en guerre. La feria de San Miguel era la feria del libro de Leipzig, a finales de septiembre. ↩
Charles Roesgen, empleado de Ermen & Engels. ↩
En marzo de 1848, Jules Taschereau publicó en su Revue rétrospective un documento policial, atribuido a Blanqui, con declaraciones sobre la Sociedad de las Estaciones tras el levantamiento de 1839; sirvió para desacreditarlo. ↩
«Será precioso». ↩
El Athenaeum de Manchester, club e institución cultural de la burguesía de la ciudad. ↩
«Siempre que había algo parecido a una vida azarosa, aunque solo fuera haber escapado de un naufragio o cosa así, había siempre un motivo natural y legítimo para la simpatía». Kinkel se había evadido en 1850 de la fortaleza de Spandau. ↩
«Esos son los argumentos que se emplean para mendigarle un auditorio». ↩