Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 2 de noviembre de 1852. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 224, pp. 427-428) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

2 de noviembre de 1852.

28, Deanstreet, Soho, London.

Querido Frederic:

He recibido tu carta con 5 libras. Le he dado 10 chelines a Dronke.

Ya pasó el tiempo en que teníamos que cortarnos para escribir abiertamente a nuestras direcciones directas. El sábado (30 de octubre) los abogados recibieron la masa de documentos, el domingo la segunda carta de Fráncfort, ayer mi última carta con la declaration ante el magistrado.1 Hoy he mandado a Schneider II directamente, certificada, la declaración aparecida en el Morning Advertiser de hoy,2 no tanto porque todavía haga falta como para que el gobierno prusiano vea que tenemos medios de forzar la honradez de su correo y, en caso contrario, de ponerlo en evidencia ante el público de Londres.

Los abogados han recibido a tiempo todo lo necesario, es decir, antes del final de la acusación. Ahora soy de la opinión de que, si un nuevo incidente no alarga el proceso y no hace necesaria una nueva intervención por nuestra parte, no se mande nada más a Colonia.

Te adjunto una carta de Imandt a Cluß con más detalles sobre la escroquerie3 de Kinkel y Willich. Hasta ahora no he tenido tiempo de leerla y me he limitado a hacer que Pieper te la copie. El viernes pasado salió para Washington.

El comerciante Fleury, de la City, declara que puede atestiguar que a él y a otros comerciantes Willich y Kinkel les ofrecieron bonos del empréstito para comprar.4

En este momento el caballero de industria Willich vive a costa del ruso Herzen.

Kinkel, antes de irse a Manchester, ha vuelto a meterse en el culo, según me contó ayer Freiligrath, de un montón de aldermen de la City, comerciantes, etc., como mendigo, como charlatán y como profesor particular, con renovado celo ardiente.

En cuanto al papelucho que me han atribuido falsamente,5 solo me falta la dirección de Moses Hess, que vive en Lieja. Voy a escribirle, en efecto: «Explícame a quién diste los catecismos y quién los ha difundido en Alemania. Si no, te declaro forger6 en la Indépendance.»7 Moses ya soltará prenda, y si esta vez no ha sido la policía la que ha imitado mi letra, sino Kinkel y Willich, los citaré ante un tribunal de aquí por imitar letra ajena.

No te olvides de mandarme el final para Dana. El jueves se reúne el Parlamento. El artículo ya está algo anticuado. Pero después del viernes ya no tendría ningún valor.

Muchos saludos a Weerth y a Strohn.

Tu K. M.

El comerciante Fleury atestigua además que Willich les ha sacado a él y a sus amigos ingleses casi todas las semanas unas libras, con el pretexto de necesitarlas para los refugiados. Ahora se puede probar que Willich y Kinkel despiden con malos modos a todos los refugiados, diciéndoles que no tienen ni un céntimo para esos fines. Willich les dice que ni él mismo tiene el pan de cada día; Kinkel les enseña conmovido a sus hijos y, en el mejor de los casos, les regala chalecos desechados del difunto Julius, del ausente Schurz o de su propia solemne persona.

  1. Las declaraciones juradas ante el magistrado de Marlborough Street sobre la falsedad del «libro original de actas» presentado por la policía en el proceso de los comunistas de Colonia, que se celebraba desde el 4 de octubre de 1852 ante el jurado de esa ciudad contra once miembros de la Liga de los Comunistas detenidos en 1851. Siete acusados fueron condenados a penas de tres a seis años de fortaleza y cuatro absueltos. ↩

  2. La declaración de Marx, Engels, Freiligrath y Wilhelm Wolff a los periódicos ingleses sobre el proceso de Colonia. ↩

  3. «Estafa». ↩

  4. Charles Fleury (Carl Krause), comerciante de Londres que, como se supo después, trabajaba para la policía prusiana y había intervenido en la falsificación del libro de actas. ↩

  5. La nota que acompañaba al Catecismo rojo para el pueblo alemán, folleto de Moses Hess (1812-1875), y que la acusación atribuía a Marx. ↩

  6. «Falsificador». ↩

  7. L’Indépendance belge, diario de Bruselas. ↩