Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el lunes 29 de noviembre de 1852. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 232, pp. 438-439) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
Con el artículo adjunto se me ha hecho la una de la madrugada, pero mañana a las nueve todavía sale un correo. Quiero hacer el experimento de ver si lo recibes a tiempo para el vapor (el martes por la tarde, con el primer correo a Liverpool); si no, tendrás que mandarlo con el vapor del viernes.
Mañana tengo que salir de la ciudad; si vuelvo a tiempo, te mando dinero.
¿Recibiré pronto un artículo sobre Inglaterra para el Tribune? Ahora vuelvo a poder trabajar.
Parece que Cobden se ha llevado un desengaño en sus esperanzas de llegar a ministro por parte de Graham y de Russell, que parecen haberle dado con la puerta en las narices; si no, no me explico su furia del viernes.1 Desde 1844 el tipo no había hablado con tanta rabia. He is a disappointed demagogue again,2 mientras dure. Por lo demás, es bueno que los tories hayan tenido la mayoría; así podremos oír el presupuesto de Disraeli.3 Si el tipo tuviera más conocimientos y entendimiento y menos astucia y ganas de robar, nada sería más fácil que montarles a los freetraders un presupuesto librecambista que les hiciera ver las estrellas. ¡Con tal de que esos tipos aguanten hasta que llegue la crisis! Estamos décidément en plena excitement,4 aunque también esto va todavía muy pian piano.5 Pero es igual: las seis páginas de anuncios de joint-stock6 del Daily News de hoy, con las que ya cree poder superar al Times, y además las 50 a 80 sociedades extranjeras de ferrocarriles, minas de oro, barcos de vapor, etc., no dejarán de producir su efecto inevitable. El gusto de querer «más» no faltará. Por suerte ha desaparecido la única circunstancia que podía interrumpir prematuramente la sobreproducción de la industria algodonera: la nueva cosecha será de bastante más de tres millones de balas, la mayor, pues, que ha habido nunca, y el algodón vuelve a bajar; así que materia prima no faltará. Ahora, el año que viene, una mala cosecha de grano, y vamos a ver un baile precioso. Sin ella es difícil decir si el año que viene se llegará ya a algo decisivo, dadas las condiciones anormales: los mercados de Australia y California, que crecen como setas, donde un individuo consume unas cuatro veces más que en otras partes, porque casi no hay mujeres ni niños y en las ciudades se derrocha mucho oro; el nuevo mercado que las casas de Calcuta explotan ya en Birmania;7 la extensión del comercio de Bombay y de Karachi con el nordeste de la India y los países fronterizos (que en particular es muy grande), etc.
Tu F. E.
Manchester, lunes, 29 de noviembre de 1852.
Richard Cobden (1804-1865), fabricante de Manchester y jefe de los librecambistas; sir James Graham y lord John Russell, dirigentes de la oposición peelita y whig. El gobierno conservador de lord Derby cayó en diciembre de 1852 y le sucedió un gobierno de coalición presidido por lord Aberdeen. ↩
«Vuelve a ser un demagogo desengañado». ↩
Benjamin Disraeli, ministro de Hacienda del gobierno Derby, presentó su presupuesto el 3 de diciembre de 1852; su rechazo por la Cámara de los Comunes provocó la caída del gobierno. ↩
Décidément: «decididamente»; excitement: «agitación», «euforia». ↩
«Muy despacio». ↩
Sociedades por acciones. ↩
Gran Bretaña había iniciado en 1852 la segunda guerra anglo-birmana. ↩