Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Ryde (isla de Wight), donde Engels pasaba una temporada de reposo, el 24 de septiembre de 1857. Se conserva completa; según los editores de la MEGA, algunos subrayados y una palabra son de mano de Marx. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 459, pp. 225-228) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Ryde, 24 de septiembre de 1857.

Querido Marx:

Ahí arriba está el castillo donde Cromwell tuvo encerrado una temporada a Carlos I.1 El domingo lo inspeccionaré más de cerca.

Tu deseo sobre la India se cruzó con la idea que se me había ocurrido de que quizá te gustaría oír alguna vez mi opinión sobre el asunto. Al mismo tiempo tuve ocasión de repasar con el mapa en la mano lo principal del último correo,2 y voici ce qui en résulte.3

La posición de los ingleses en la región del Ganges medio y superior es tan dispersa que, militarmente, lo único acertado sería reunir, a ser posible en Agra, la columna de Havelock4 y la de Delhi,5 después de que cada una haya recogido todas las guarniciones destacadas y bloqueadas de la zona que pueda; aparte de Agra, mantener ocupados solo los puestos vecinos al sur del Ganges, sobre todo Gwalior (por los príncipes de la India central), y dejar que los puestos situados Ganges abajo, Allahabad, Benarés, Dinapur, los sostengan sus guarniciones actuales y los refuerzos que lleguen de Calcuta; entretanto, escoltar río abajo a las mujeres y a los no combatientes, para que las tropas recobren su movilidad, y con columnas móviles mantener a raya los alrededores y requisar provisiones. Si Agra no puede sostenerse, retirada a Cawnpore o a Allahabad; este último punto hay que sostenerlo hasta el final: es la llave del país entre el Ganges y el Jumna.

Si Agra puede sostenerse6 y el ejército de Bombay sigue disponible, los ejércitos de Bombay y Madrás tendrían que mantener ocupada la península propiamente dicha hasta la latitud de Ahmedabad y Calcuta y enviar columnas para restablecer la comunicación con el norte: el ejército de Bombay por Indore y Gwalior hacia Agra; el de Madrás por Saugor y Gwalior hacia Agra, y por Jabalpur hacia Allahabad. Desde el Punyab, si se mantiene, y desde Calcuta por Dinapur y Allahabad, saldrían entonces las demás líneas de comunicación hacia Agra, de modo que quedarían establecidas cuatro líneas de comunicación y, excluido el Punyab, tres líneas de retirada, hacia Calcuta, Bombay y Madrás. La concentración de tropas sobre Agra desde el sur serviría, pues, a la vez para dominar a los príncipes de la India central y para someter los distritos sublevados que se encuentren en la línea de marcha.

Si Agra no puede sostenerse, el ejército de Madrás tiene que restablecer primero la comunicación que lleva a Allahabad y avanzar luego con las tropas de Allahabad sobre Agra, mientras el de Bombay avanza sobre Gwalior.

El ejército de Madrás parece reclutado exclusivamente entre la chusma y, en esa medida, seguro. En Bombay tienen 150 indostanos o más por batallón, y son peligrosos porque pueden soliviantar al resto. Si se subleva el ejército de Bombay, se acaba por el momento todo cálculo militar; entonces ya no hay nada seguro salvo una massacre7 colosal desde Cachemira hasta el cabo Comorín. Si la situación en Bombay es tal que tampoco en adelante se puede emplear a ese ejército contra los insurrectos, al menos hay que reforzar las columnas de Madrás, que ya han avanzado más allá de Nagpur, y restablecer cuanto antes la comunicación con Allahabad o Benarés.

Lo absurdo de la posición actual de los ingleses, a la que han llegado por la falta total de una verdadera dirección suprema, se demuestra sobre todo en dos cosas que se complementan: primero, que se dejan bloquear desperdigados en una multitud de puestos pequeños y muy alejados entre sí, mientras que, segundo, inmovilizan su única columna móvil delante de Delhi, donde no solo no puede conseguir nada, sino que encima se está deshaciendo. Ordenar la marcha sobre Delhi es, en un general inglés, motivo de destitución y pendable,8 pues debía saber lo que nosotros solo hemos sabido hace poco: que los propios ingleses habían reforzado las viejas fortificaciones hasta tal punto que la plaza solo puede tomarse mediante un sitio en regla, para el que hacen falta por lo menos 15 000 o 20 000 hombres, y muchos más si la plaza está bien defendida. Ahora que están allí, tienen que aguantar por razones políticas; la retirada sería una derrota, y sin embargo será difícil evitarla.

Las tropas de Havelock han hecho cosas enormes. Ciento veintiséis millas en ocho días, con seis u ocho combates,9 con ese clima y en esa estación, es algo que supera lo posible. Pero también están destrozadas; probablemente él también tendrá que dejarse bloquear, después de agotarse aún más con salidas de radio corto en torno a Cawnpore, o tendrá que volver a Allahabad.

La verdadera línea de la reconquista va valle del Ganges arriba; Bengala propiamente dicha será más fácil de sostener, la raza está tan degradada; en Dinapur empieza la región verdaderamente peligrosa. Las posiciones de Dinapur, Benarés, Mirzapur y sobre todo Allahabad son por eso importantísimas; desde Allahabad habría que conquistar primero el Doab (entre el Ganges y el Jumna) y las ciudades de ambos ríos, luego Oudh,10 luego el resto. Las líneas de Madrás y Bombay a Agra y Allahabad solo pueden ser líneas de operaciones secundarias.

Lo principal es, como siempre, la concentración. Los refuerzos que han subido por el Ganges están totalmente desperdigados; a Allahabad no ha llegado todavía ni un hombre. Quizá era inevitable para asegurar esos puestos, quizá no. En todo caso, hay que reducir al mínimo el número de puestos que sostener y concentrar las fuerzas para la campaña. Si C. Campbell,11 del que hasta ahora solo sabemos que es valiente, quiere distinguirse como general, tiene que crear un ejército móvil coûte que coûte,12 se abandone Delhi o no. Y ninguna situación es tan desesperada, donde hay en total 25 000 o 30 000 soldados europeos, que no puedan reunirse al menos 5000 para una campaña, los cuales repondrían sus bajas con las guarniciones recogidas en los puestos. Solo entonces podrá ver Campbell cómo está y qué enemigo tiene realmente delante. The odds are, however,13 que ira se blottir devant Delhi like a fool14 y verá cómo su gente se le muere at the rate of 100 a day,15 con lo que entonces será tanto más «valiente» quedarse allí, hasta que felizmente se hayan ido todos al diablo. La estupidez valerosa sigue a la orden del día.

Concentración de las fuerzas para la campaña en el norte, apoyo enérgico de Madrás y, si es posible, de Bombay: eso es todo. Aunque se pasen al enemigo también los príncipes maratas del Narmada,16 no importa mucho, salvo como ejemplo: sus tropas ya están con los insurrectos. Lo más que puede conseguirse, desde luego, es ganar tiempo hasta que a finales de octubre lleguen de Europa los primeros refuerzos. Pero si se rebelan unos cuantos regimientos más de Bombay, se acaban la táctica y la estrategia: ahí está la decisión.

Iré a Brighton el martes a más tardar y el miércoles a las 10 de la noche saldré de allí para Jersey; pero te escribiré todavía con más detalle y espero que vengas. Mañana me pongo con battery,17 etc. Hoy he dado la vuelta a la isla, y como ayer volví a darle duro hasta las 3, hoy quiero dormir a gusto.

Tu F. E.

  1. El papel de cartas llevaba un grabado del castillo de Carisbrooke, en la isla de Wight, donde Carlos I estuvo preso en 1647-1648. ↩

  2. El correo de la India, que llegaba a Inglaterra cada quince días. La sublevación de los cipayos del ejército de Bengala contra la Compañía de las Indias Orientales había empezado en mayo de 1857 en Meerut y Delhi. ↩

  3. «He aquí lo que resulta». ↩

  4. Henry Havelock (1795-1857), general británico; en julio de 1857 avanzó desde Allahabad sobre Cawnpore y Lucknow. ↩

  5. El cuerpo británico que sitiaba Delhi, en manos de los sublevados desde mayo. La ciudad fue tomada al asalto entre el 14 y el 20 de septiembre de 1857, cosa que en Inglaterra aún no se sabía. ↩

  6. Según los editores de la MEGA, el subrayado de «Agra», así como el de «aguantar por razones políticas» más abajo, es de Marx. ↩

  7. «Matanza». ↩

  8. «Digno de la horca». ↩

  9. Según los editores de la MEGA, las palabras «seis u ocho» las añadió Marx. ↩

  10. El reino de Oudh, anexionado por la Compañía de las Indias Orientales en 1856, uno de los focos de la sublevación. ↩

  11. Colin Campbell (1792-1863), general británico, nombrado en julio de 1857 comandante en jefe en la India. ↩

  12. «Cueste lo que cueste». ↩

  13. «Sin embargo, lo más probable es». ↩

  14. «Irá a agazaparse delante de Delhi como un necio». ↩

  15. «A razón de 100 al día». ↩

  16. Los príncipes maratas de la India central (Scindia en Gwalior, Holkar en Indore), en la región del río Narmada (Nerbudda). ↩

  17. El artículo «Battery» para la New American Cyclopaedia. ↩