Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en St. Helier, en la isla de Jersey, el 29 de octubre de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 464, pp. 235-237) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

3, Edward Place, Jersey, 29 de octubre de 1857.

Querido Marx:

De hoy en ocho días vuelvo a Manchester; qué camino tomaré, aún no lo sé. Heckscher, al que a raíz de tu carta pregunté además por lo peligroso de las recaídas (antes ya le había consultado, naturalmente, por lo del viaje de vuelta), me escribe de manera que tengo que deducir que reduce ese peligro al único caso de que se vea afectado el pulmón, y que eso no ocurrirá en mi caso: de eso responde él.1 Opina que, en todo caso, Jersey ya no me sirve de mucho, y que o la cosa ha pasado o tendría que irme mucho más al sur; que en todo caso vaya a Manchester, aunque sea a modo de prueba; marcharme siempre podré. Ahora solo espero el dinero, y luego me voy. Para entonces estará lista la History of Cannon, y las demás cosas prefiero hacerlas en Manchester, donde tengo mis libros, salvo quizá algo pequeño. La lista para la D me gustaría tenerla pronto; si no, el señor Dana vuelve a adelantársenos.2 ¿Qué más escribe el noble varón? ¿No has sabido nada de él?

El hierro me ha sentado tan terriblemente a la sangre que tengo un pulso desbocado y la sangre se me sube continuamente a la cabeza; estoy como borracho y con la cabeza nada clara; además, de pura excitación, no puedo dormir por las noches. Así que he tenido que suspenderlo otra vez. Cuando vuelva a empezar en Manchester, tendré que reducir mucho las dosis.

A Schramm la estación que avanza lo está dejando muy maltrecho. Ahora, naturalmente, solo puede salir muy poco y va a la ciudad rarísima vez y a duras penas. El viejo filisteo que le ha mandado su hermano es un gran cochino que sabe un montón de chismes de Berlín, pero por lo demás es aburrido y tonto. Eso sí, puede apretarle las clavijas al señor hermano en interés de Conrad, y así me lo ha prometido.3 Schramm ha hecho abrir una puerta en la pared entre su dormitorio y la sala de estar, de modo que el primero se le calienta algo a la vez y en invierno no tiene que salir al pasillo. Con eso se ha acabado también la busca de casa. El pobre diablo difícilmente pasará de la primavera.

Harney está cada vez más tonto. Los asuntos feudales de aquí son de verdad tales que podría sacarles a deal of political capital, pero ni siquiera los entiende y encima le estropea los mejores golpes al abogadillo que le da el material y hasta los artículos hechos.4 Por lo demás, en esta economía feudal póstuma de aquí hay muchísimo humor, y toda la porquería es infinitamente ridícula. Un abogado moderno de seigneur y los shopkeepers de Saint Helier de vasallos: la mascarada tiene mucha gracia. Ahora los tipos celebran tribunales feudales; el prévôt du seigneur es un carver and gilder que no sabe una palabra de francés y que, aunque es el segundo personaje, no entiende en absoluto lo que pasa. El seigneur amenaza a sus vasallos desobedientes, que son entre el 60 y el 70 por ciento del total, con confiscarles las casas, y los vasallos —pañeros y tallow-chandlers— amenazan con repeler la fuerza con la fuerza. Voilà la situación actual.5

Si me escribes el lunes, pero in time for the mail, tu carta todavía me encontrará aquí; si el jueves seguiré aquí, no lo sé con seguridad.

Muchos saludos a tu mujer y a los niños.

Tu F. E.

Los cipayos tienen que haber defendido mal el recinto de Delhi; lo principal fue la lucha casa por casa, en la que probablemente mandaron por delante a las native troops.6 El sitio propiamente dicho duró, pues, del 5 al 14; lo que siguió ya no fue un sitio. Ese tiempo bastaba para abrir brecha con los pesados cañones de marina, a 300 o 400 yardas, donde ya estaban el 5 o el 6, en la mampostería no protegida. Los cañones de la muralla no parece que estuvieran muy bien servidos; si no, los ingleses no habrían podido acercarse tan deprisa.

El crash americano es magnífico y aún no ha terminado ni mucho menos. Todavía nos queda por ver la caída del grueso de las casas importadoras; hasta ahora parece que solo han caído algunas. La repercusión sobre Inglaterra parece haberse abierto también con el Borough Bank de Liverpool.7 Tant mieux. Ahora el comercio vuelve a estar hundido para tres o cuatro años; nous avons maintenant de la chance.8

No tengo ni un sello en casa y son las 12 de la noche.

  1. Heckscher, médico alemán de Manchester que trataba a Engels. Engels, enfermo durante el verano de 1857, pasaba la convalecencia en Jersey. ↩

  2. Las listas de entradas de The New American Cyclopaedia por letras; Charles A. Dana, director de la New-York Daily Tribune, dirigía también la enciclopedia. History of Cannon: «historia del cañón». ↩

  3. Conrad Schramm, emigrado alemán y antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, enfermo de tisis; murió en Jersey en enero de 1858. Su hermano era Rudolf Schramm, antiguo diputado demócrata prusiano. ↩

  4. George Julian Harney, antiguo dirigente cartista, redactor del Jersey Independent. A deal of political capital: «mucho capital político». ↩

  5. Seigneur: «señor»; shopkeepers: «tenderos»; prévôt du seigneur: «preboste del señor»; carver and gilder: «tallista y dorador»; tallow-chandlers: «veleros» (fabricantes de velas de sebo); voilà: «he aquí». ↩

  6. En la rebelión de los cipayos (soldados indígenas del ejército de la Compañía de las Indias Orientales), iniciada en mayo de 1857, los rebeldes ocuparon Delhi; los británicos la sitiaron y la tomaron por asalto entre el 14 y el 20 de septiembre de 1857. Native troops: «tropas indígenas». ↩

  7. El Borough Bank de Liverpool suspendió pagos a finales de octubre de 1857. ↩

  8. Crash: «crac»; tant mieux: «tanto mejor»; nous avons maintenant de la chance: «ahora tenemos suerte». ↩