Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 7 de diciembre de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 472, pp. 247-250) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 7 de diciembre de 1857.

Querido Marx:

La crisis, con el eterno vaivén de los precios y las existencias que se acumulan, me dio mucho que escribir la semana pasada; por eso solo pude mandarte Guardians y ninguna carta.

En tu última hay un slight mistake. Escribes: «el trigo, el azúcar, etc. siguen manteniendo su precio porque sus owners descuentan las letras libradas contra ellos por esas mercancías, en lugar de vender las mercancías». Ellos, como librados, no pueden descontar las letras; con las letras no tienen nada que ver, salvo aceptarlas y pagarlas al vencimiento.1 Los holders de mercancías solo pueden librarse de las ventas forzosas tomando anticipos sobre la mercancía. Eso será difícil under the circumstances, y en todo caso los importes de esos anticipos se reducen con la caída colosal del precio de las mercancías (¡un 35 % en el azúcar!) y con la certeza de que, en cuanto haya que hacer aunque sea algunas ventas forzosas, las mercancías bajarán todavía más. Así que, donde antes los holders recibían de anticipo ⅔ o ¾ del valor más alto, ahora reciben como mucho ½ del valor reducido, o sea, más o menos la mitad del anticipo que antes podían conseguir. Esto tiene que hacer estallar pronto la cosa. Pero también es posible que el trade de Mincing Lane y Mark Lane siga algo más de tiempo cayendo despacio y que solo después se produzcan algunas grandes quiebras.2 Que llegarán, igual que quiebras en Liverpool y otros puertos, es seguro. Lo que se pierde en azúcar, café, algodón, lana, cueros, tintes, seda, etc., es enorme. La cosecha de algodón de 1857, suponiéndola de 3 millones de balas (será de 3¼), vale ahora, todo ese lot, 15 000 000 £ menos que en septiembre. Una casa de aquí tiene 35 000 sacos de café en camino por mar, y en cada uno se pierde una libra. En el algodón de las Indias Orientales la pérdida es igual de grande: un 33 %. A medida que vayan venciendo las letras libradas por esas mercancías, tienen que llegar también las quiebras.

La gran casa americana que hace poco, tras dos días de negociaciones, recibió del Banco de Inglaterra un anticipo de un millón y se salvó con ello era la de Mr. Peabody, el hombre de las cenas del aniversario del 4 de julio.3 Últimamente, dicen, hasta los inquebrantables Suse & Sibeth, los únicos, aparte de Frühling & Göschen, cuyas letras eran negociables en las Indias Orientales después de 1847 sin el conocimiento de embarque de la mercancía como garantía, se han visto obligados a implorar al Banco que los salvara. Estos Suse & Sibeth son los mayores tacaños y tan miedosos que, si fuera posible, preferirían no hacer ningún negocio, para no arriesgar nada.

Aquí todo sigue como antes. Hace ocho o diez días aparecieron de pronto en el mercado los compradores de la India y de Levante, se abastecieron de lo que necesitaban a los precios más bajos y con ello sacaron de lo peor a algunos fabricantes muy cargados de existencias de algodón, hilo y tejidos. Desde el martes (¿4 de noviembre?) todo está otra vez parado.4 Los gastos del fabricante siguen corriendo: carbón, grasa, etc. son exactamente los mismos con short y con full time; solo los wages se han reducido entre un tercio y la mitad. Y encima no se vende nada, y el floating capital de la mayoría de nuestros spinners and manufacturers es muy escaso, y muchos están podridos de arriba abajo.5 Ocho o nueve pequeños se han venido abajo ya estos días, pero eso es solo el primer síntoma de que la crisis alcanza a esta clase. Hoy me entero de que los Cooke, los dueños de la fábrica colosal de Oxford Road (Oxford Road Twist Comp.), han vendido sus hunters, foxhounds, greyhounds, etc., y de que uno de ellos ha despedido a sus criados y dejado su palacio, to be let.6 Arruinados todavía no están, pero seguramente saltarán pronto. Quince días más y el baile estará aquí en pleno apogeo.

Con la quiebra de Sewell y Neck sale muy malparada Noruega, que hasta ahora no había sido afectada.

En Hamburgo el panorama es grandioso. Ullberg y Cramer (suecos, que han quebrado con deudas por 12 000 000 de marcos banco, ¡de ellos 7 millones en letras contra ellos mismos!) tenían un capital de no más de 300 000 marcos!!7 Un montón de tipos se han hundido solo porque no podían reunir dinero contante para una sola letra vencida y quizá tenían en el escritorio cien veces esa cantidad en letras de momento sin valor. Nunca ha habido un pánico tan completo y clásico como ahora en Hamburgo. Todo carece de valor, absolutamente de valor, salvo la plata y el oro. Christ. Matth. Schröder, una casa muy antigua y rica, quebró también la semana pasada. J. H. Schröder & Co., de Londres (su hermano), telegrafió que, si bastaban dos millones de marcos banco, mandaría la plata. Respuesta: tres millones o nada. Los tres millones no los podía soltar, y Christian Matthias saltó. Tenemos deudores en Hamburgo y no sabemos siquiera si siguen existiendo o están arruinados. Todo lo de Hamburgo descansa en el tinglado de letras de favor más grandioso que se haya visto. Entre Hamburgo, Londres, Copenhague y Estocolmo es donde se ha llevado más lejos. El crash americano y la caída de los productos sacaron luego todo a la luz, y por el momento Hamburgo está aniquilado comercialmente. Los industriales alemanes, sobre todo en Berlín, Sajonia y Silesia, vuelven a quedar con ello muy tocados.

El algodón está ahora a 6 9/16 peniques el Middling y seguramente llegará pronto a 6 peniques. Pero las fábricas de aquí no podrán volver a trabajar a jornada completa hasta que su producción, aumentada por ello, no haga subir de nuevo el precio enseguida por encima de 6 peniques. Y eso ahora ocurriría en el acto.

Entre los filisteos de aquí la crisis influye mucho en la bebida. Nadie aguanta solo en casa con la familia y las preocupaciones, los clubes se animan y el consumo de liquor crece mucho. Cuanto más hundido está uno, con más violencia procura animarse. A la mañana siguiente es entonces el ejemplo más contundente de resaca moral y física.

Esta semana volveré a ponerme con la Enciclopedia y adelantaré todo lo posible los artículos de la C.8 Mucho y seguido no puedo trabajar ahora, pero se hará lo posible.

Muchos saludos a tu mujer y a los niños.

Tu F. E.

Lupus también está metido en la crisis, pero será su suerte. Su Samson ha quebrado, y con eso le quedan libres las horas de la mañana.9

  1. Slight mistake: «pequeño error»; owners: «propietarios». El librado es aquel contra quien se gira la letra y que debe pagarla; quien la descuenta es el que la tiene en su poder. Más abajo, holders: «tenedores»; under the circumstances: «dadas las circunstancias». ↩

  2. Mincing Lane y Mark Lane, calles de la City de Londres donde se concentraba el comercio mayorista de productos coloniales y de cereales. Trade: «comercio». Más abajo, lot: «partida». ↩

  3. George Peabody, banquero estadounidense establecido en Londres, célebre por los banquetes que daba a sus compatriotas el 4 de julio, aniversario de la independencia de Estados Unidos. ↩

  4. El paréntesis lo añadió Marx en la carta de Engels. ↩

  5. Short y full time: «jornada reducida» y «jornada completa»; wages: «salarios»; floating capital: «capital circulante»; spinners and manufacturers: «hiladores y fabricantes». ↩

  6. Hunters: caballos de caza; foxhounds: perros raposeros; greyhounds: galgos; to be let: «se alquila». ↩

  7. El marco banco era la moneda de cuenta de Hamburgo. ↩

  8. The New American Cyclopaedia, para la que Marx y Engels escribían artículos; los de la letra C. ↩

  9. Wilhelm Wolff (Lupus), amigo de Marx y Engels, se ganaba la vida en Manchester como profesor particular. ↩