Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 11 de diciembre de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 475, pp. 254-256) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 11 de diciembre de 1857.
Querido Mohr:
Todavía very busy con deudas incobrables y rebajas de precios.
En esta crisis la sobreproducción ha sido más general que nunca; es innegable también en los productos coloniales, e igualmente en el trigo. Eso es lo magnífico y tiene que tener consecuencias colosales. Mientras la sobreproducción se limitaba a la industria, la historia era solo a medias; pero en cuanto se apodera también de la agricultura, y tanto en los trópicos como en la zona templada, la cosa se vuelve grandiosa.
La forma en que se oculta la sobreproducción es siempre, más o menos, la expansión del crédito, pero esta vez muy especialmente las letras de favor.1 La manera de hacer dinero mediante giros contra un banquero o una casa que hace «negocios de letras», y cubrirlos antes del vencimiento, o no, según cómo estuviera arreglado el asunto, es la regla en el continente y en las casas continentales de Inglaterra. Todas las casas comisionistas de aquí lo hacen. Esta manera se ha llevado al extremo más colosal en Hamburgo, donde circulaban letras por más de 100 millones de marcos banco. Pero también en otras partes se ha jugado terriblemente con letras de favor, y Sieveking & Mann, Josling & Co., Draper Pietroni & Co. y otras casas de Londres se han hundido por eso. Eran sobre todo los librados en esta line.2 Aquí, en el negocio fabril inglés y en el home trade, la cosa se ha hecho de modo que la gente, en lugar de pagar cash in a month, se hacía girar al vencimiento letras a 3 meses fecha contra sí misma y pagaba los intereses.3 Esto aumentó en el negocio de la fabricación de seda en la misma medida en que subían los precios de la seda. En una palabra, cada cual ha trabajado por encima de sus fuerzas, ha overtraded. Pero el overtrading, aunque no es sinónimo de sobreproducción, es en el fondo idéntico a ella. Una mercantile community que posee capital por 20 000 000 £ tiene con ello cierta medida de su capacidad de producción, de tráfico y de consumo. Si con ese capital, mediante letras de favor, hace un negocio que supone un capital de 30 000 000 £, aumenta la producción en un 50 %; el consumo también crece con la prosperidad, pero ni mucho menos en la misma medida, disons un 25 %.4 Al final de un período cualquiera se produce necesariamente una acumulación de mercancías de un 25 % por encima de la necesidad bona fide, id est la necesidad media incluso de la prosperidad. Esto solo bastaría para hacer estallar la crisis, aunque el mercado de dinero, el reloj del comercio, no la anunciara ya antes. Si llega, pues, el crac, además de ese 25 % hay como mínimo otro 25 % del stock de todos los necessaries que resulta a drug on the market.5 Este nacimiento de la sobreproducción por la expansión del crédito y el overtrading se puede estudiar en la crisis actual con todo detalle. En la cosa misma no hay nada nuevo, pero sí en la forma notablemente clara en que se desarrolla ahora. En 1847 y en 1837-1842 no estuvo ni mucho menos tan claro.
Esta es la bonita situación en que se encuentran ahora Manchester y la industria algodonera: los precios son lo bastante bajos para permitir lo que el filisteo llama a sound business.6 Pero en cuanto se produce el menor aumento de la producción, el algodón sube, porque en Liverpool no hay. Así que hay que seguir trabajando con short time, aunque hubiera pedidos. Y pedidos, en efecto, los hay, pero de plazas que todavía no han sentido la intensidad de la crisis, y eso lo saben los comisionistas, así que no compran; tendrían problemas sin fin y deudas incobrables de propina.
El mercado, hoy otra vez a la baja. Hilos que valían 14 o 14½ peniques se ofrecen a 11¼, y quien ofrece 10¾ se los lleva. Los indios están fuera del mercado. Los griegos están atascados con el trigo, en el que trabajan casi todos: es su principal carga de retorno (de Galați y Odesa). Los alemanes, por las razones que acabo de decir, no pueden comprar. Las casas del home trade han prohibido a sus buyers comprar lo más mínimo. America out of the question.7 Italia padece la caída de todas sus materias primas. Cuatro semanas más y el baile se pondrá aquí muy feo. Pequeños hiladores y fabricantes caen todos los días.
Los Merck de Hamburgo solo se han sostenido gracias a los 15 millones de anticipo del Gobierno, y su casa de aquí ha despedido sin pagar, al menos un día, a hiladores cuyas cuentas vencían. El cabecilla de los Merck de Hamburgo es el ex ministro del Imperio Dr. Ernst Merck, jurista, pero socio.8
Muchos saludos a tu mujer y a los niños. A tu carta sobre Francia, etc., hoy no tengo tiempo de contestar, il faudrait trop réfléchir.9
Tu F. E.
Wechselreiterei: libramiento de letras sin operación comercial que las respalde, para procurarse crédito, renovándolas unas con otras. ↩
Line: «ramo». ↩
Home trade: «comercio interior»; cash in a month: «al contado al cabo de un mes». ↩
Overtraded, overtrading: exceso de comercio especulativo, más allá del propio capital. Mercantile community: «comunidad mercantil»; disons: «digamos». Más abajo, bona fide: «real»; id est: «es decir». ↩
Stock: «existencias»; necessaries: «artículos de primera necesidad»; a drug on the market: mercancía invendible. ↩
A sound business: «un negocio sano». Más abajo, short time: «jornada reducida». ↩
Buyers: «compradores»; America out of the question: «América, ni pensarlo». ↩
Ernst Merck había sido ministro de Hacienda del Gobierno provisional del Imperio alemán en Fráncfort (1848-1849). ↩
«Habría que reflexionar demasiado.» La carta de Marx del 8 de diciembre. ↩