Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 1 de febrero de 1858. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 497, pp. 282-284) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
1 de febrero de 1858.
9, Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill.
Querido Frederick:
Han llegado las 5 libras. Que lleguen juntas dos cartas, de las que una la mandé el martes y la otra el viernes, parece indicar que el correo retrasa, inspecciona, etc., las cartas de los refugiados.
Las B nuevas son: Bidassoa (battle of), Blenheim (ditto), Burmah (war in), Bomarsund (siege), Borodino (battle), Brescia (assault), Bridgehead, Bülow, Buda (siege of), Beresford, Berm.1 Cuando Dana dice: «most of them I asked you before», es un error. Confunde tu relación de las B con la suya. Él solo encargó:
«Barbette, Bastion, Bayonet, Barclay de Tolly, Battery, Battle, Bem, Bennigsen, Berthier, Bernadotte, Bessières, Bivouac, Blindney, Blücher, Blum, Bolivar, Bomb, Bombardier, Bombardement, Bomb (Ketch, Proof, Vessel), Bonnet, Bosquet, Bourrienne, Bridge (pontoon), Brown (Sir George), Brune, Bugeaud. (Todo esto lo ha recibido el asno.)2
Catapult (no mucho) lo tengo hecho para ti. Igualmente la mayor parte de Castrum. (Pero todavía tengo que mirar en la Antigüedad helénica de Wachsmuth lo del campamento griego y lo del judío en De Wette.)3 Lo de la percussion cap es largo, a causa de las muy diversas clases de llaves de fusil, etc., que hay que enumerar en él. Ya habría terminado la mierda si no se hubiera metido por medio el nuevo ordre de Dana. Te mando la porquería junta. Cada vez que estoy en el Museo tengo además que consultar tal lot de cosas que el tiempo (ahora solo hasta las ocho) se acaba antes de que me dé cuenta. Luego el camino hasta allí. Así se pierde mucho tiempo.4
El «Heráclito el Oscuro» de Lassalle el Luminoso es, au fond, un mamotreto muy pueril.5 En cada una de las muchas imágenes en las que Heráclito elabora la unidad de la afirmación y la negación, in steps Lassalle y nos obsequia de paso con algún capítulo de la Lógica de Hegel, que hardly gana con este proceso, siempre con toda prolijidad, como un colegial que tiene que demostrar en un ejercicio que domina su «esencia» y su «fenómeno» y el «proceso dialéctico».6 Cuando el colegial se ha apropiado especulativamente de algo así, se puede estar seguro de que, sin embargo, solo sabrá ejecutar el proceso del pensamiento exactamente según la receta prescrita y en las formes sacramentales.7 Exactamente así nuestro Lassalle. El tipo parece haber tratado de aclararse la Lógica de Hegel en Heráclito y no haberse cansado nunca de empezar una y otra vez ese proceso. En cuanto a la erudición, hay una enorme exhibición de ella. Pero todo entendido sabe lo barato que resulta, cuando se tiene tiempo y dinero y, como el señor Lassalle, a uno le mandan a casa directamente la biblioteca de la Universidad de Bonn ad libitum, reunir semejante exhibición de citas. Se nota lo extrañamente grandioso que se encuentra el tipo a sí mismo con estas galas filológicas, y se mueve con toda la gracia de un tipo que lleva por primera vez en su vida un fashionable dress.8 Como la mayoría de los filólogos no tienen el concepto especulativo que predomina en Heráclito, cualquier hegeliano tiene la indiscutible ventaja de entender lo que el filólogo no entiende. (Por lo demás, también sería curioso que un tipo se volviera filósofo en griego por aprender griego, sin serlo en alemán.) En lugar de dar esto sencillamente por supuesto, el señor Lassalle nos trata a la manera cuasi lessinguiana.9 Con prolija manera de jurista, se hace valer la interpretación hegeliana contra las interpretaciones erróneas de los filólogos, erróneas por falta de conocimiento de la materia. De modo que tenemos el doble placer de ver, primero, cómo se nos construyen de antemano con toda prolijidad cosas dialécticas que casi habíamos olvidado y, segundo, de que se nos haga valer esa «herencia especulativa», como astucia y erudición filológico-jurídica particular del señor Lassalle, contra los filólogos no especulativos. Por lo demás, a pesar de la fanfarronería del tipo de que Heráclito era hasta ahora un libro con siete sellos, en lo esencial no ha añadido absolutamente nada nuevo a lo que dice Hegel en la Historia de la filosofía.10 Solo lo desarrolla en detalle, lo que naturalmente podría haberse hecho de manera completamente suficiente en dos pliegos. Menos aún se le ocurre al chico dejar ver algún pensamiento crítico sobre la dialéctica misma. Si se imprimen juntos todos los fragmentos de Heráclito, hardly llenarán medio pliego. Solo un chico que imprime libros a costa de la terrible «marrana» puede permitirse echar al mundo dos tomos de 60 pliegos con semejante pretexto.11
Aparece una sentencia de «Heráclito el Oscuro» en la que, para aclarar la conversión de todas las cosas en su contrario, dice: «Así el oro se transforma en todas las cosas y todas las cosas se transforman en oro». El oro, dice Lassalle, es aquí dinero (c'est juste), y el dinero, valor. Por tanto, lo ideal, la universalidad, lo uno (el valor), y las cosas, lo real, la particularidad, lo múltiple. Este sorprendente descubrimiento lo aprovecha para dar, en una nota bastante larga, an earnest of his discoveries in the science of political economy.12 Cada palabra, un disparate, pero expuesto con una pretensión notable. Por esta sola nota veo que el tipo se propone exponer la economía política a la manera hegeliana en su segundo gran opus. Aprenderá, para su desgracia, que es una cosa completamente distinta llevar una ciencia, por medio de la crítica, al punto en que se la pueda exponer dialécticamente, que aplicar un sistema abstracto y acabado de la lógica a barruntos precisamente de un sistema así.
Pero, como ya te escribí a raíz de su primera carta, llena de entusiasmo por sí mismo, los viejos hegelianos y los filólogos tienen que haberse quedado de verdad pleased al encontrar una cosa tan anticuada en un hombre joven que pasa por un gran revolucionario.13 Además, adula y hace reverencias a todos lados para asegurarse una acogida favorable. En cuanto haya hojeado el mamotreto, te lo mando también.
Salut.
Tu K. M.
Artículos de la letra B para The New American Cyclopaedia que había encargado Charles A. Dana: la batalla del Bidasoa (1813), Blenheim (1704), la guerra de Birmania, el sitio de Bomarsund (1854), Borodinó (1812), el asalto de Brescia (1849), la cabeza de puente, Bülow, el sitio de Buda, Beresford, la berma. Ditto: «ídem». ↩
Most of them I asked you before: «la mayoría ya se los había pedido antes». La lista de entradas encargadas por Dana se deja en inglés. ↩
Artículos «Catapulta» y «Castrum» (campamento romano). Wilhelm Wachsmuth, Hellenische Alterthumskunde (1826-1830). «Bride Wette» en la MEGA¹, seguramente errata por «bei de Wette»: el teólogo Wilhelm Martin Leberecht de Wette, autor de un manual de arqueología hebrea. ↩
La biblioteca del Museo Británico. Ordre: «encargo»; lot: «montón». ↩
Ferdinand Lassalle, Die Philosophie Herakleitos des Dunklen von Ephesos (Berlín, 1858). Heráclito de Éfeso (h. 540-480 a. C.) era llamado «el Oscuro». ↩
In steps (Lassalle): «entra en escena» (en el manuscrito, según la MEGA¹, stops); hardly: «apenas». «Esencia» (Wesen) y «fenómeno» (Erscheinung), categorías de la Ciencia de la lógica de Hegel. ↩
Formes sacramentales: «fórmulas sacramentales». ↩
Fashionable dress: «traje a la moda». ↩
Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781), escritor de la Ilustración alemana, conocido por su estilo polémico de erudito. ↩
Las Lecciones sobre la historia de la filosofía de Hegel. ↩
La condesa Sophie von Hatzfeldt, cuyos pleitos llevó Lassalle; véase la carta de Marx del 29 de enero de 1858. ↩
C'est juste: «es exacto»; an earnest of his discoveries in the science of political economy: «una muestra de sus descubrimientos en la ciencia de la economía política». ↩
Véase la carta de Marx del 22 de diciembre de 1857. Pleased: «contentos». ↩