Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester (el lugar no figura en la carta) el 17 de marzo de 1858. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 513, pp. 302-306) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
17 de marzo de 1858.
Querido Mohr:
Cuando lleguen esta carta y el Guardian de hoy, que te mando al mismo tiempo, dale a leer a tu mujer la correspondencia de París. Le produce a uno sensaciones muy curiosas oír contar a un bonapartista y funcionario que 100 000 ouvriers del Faubourg Saint-Antoine contestaron a la ejecución de Orsini con un Vive la république.1 Así que las deportaciones y detenciones à tort et à travers han dado tan poco fruto como las cités ouvrières y los talleres nacionales en gros, y en un momento en que se acerca el gran baile es alentador ver pasar lista así y oír a 100 000 hombres contestar: «¡Presente!».2 Solo siento que Orsini no haya podido oír ya ese grito.
Un filisteo de aquí que estuvo hace poco en París trajo la noticia de que, desde lo de Orsini, ha habido otros dos atentados contra monsieur Boustrapa.3 El primero lo mencionaron también los periódicos ingleses: al tipo lo atraparon en el Bois de Boulogne en el momento en que apuntaba la pistola; el segundo era nuevo para mí: en el jardín de las Tullerías, al parecer, el tipo le disparó o le asestó una puñalada, y los soldados de la guardia lo fusilaron en el acto en la galería bajo la terrasse du bord de l'eau, conocida desde junio de 1848.4
Para que todas las notabilidades patrióticas gastadas hagan el ridículo, el viejo loco de Landor tiene que mandar hoy su carta al Times. Ya solo falta que Venedey proteste contra Orsini.5
Pero Boustrapa está, en efecto, en una bonita situación, y es una verdadera lástima que el Constitutionnel ya no esté en condiciones de poder decir que l'horizon politique s'obscurcit.6 No se puede imaginar mejor broma que la de que el propio Moniteur cuente cómo los oficiales de Châlons corren primero a ver al subprefecto y se aseguran de que la república no se ha proclamado de verdad en París antes de arriesgar el pellejo y el grado por el empereur. Pero se ve también cómo incluso en el ejército solo las cúpulas son de verdad bonapartistas, porque están comprometidas y las atrae la perspectiva de premios verdaderamente brillantes. ¿Qué puede ofrecer Boustrapa a la masa de los tenientes? El canalla sabe seguramente tan bien como nosotros que, aparte de la guardia, puede fiarse de pocas tropas. La guardia, por desgracia, es fuerte y sabe que con cualquier otro gobierno volverá a convertirse en tropa de línea o será disuelta. Se compone, en infantería, de cuatro regimientos de granaderos, dos de voltigeurs, uno de gendarmes, uno de zuavos y un batallón de cazadores (en total diecisiete batallones de infantería); dos regimientos de coraceros, dos de dragones, uno de granaderos a caballo, uno de húsares y uno de chasseurs —veintiún escuadrones— y una fuerte artillería. En total, de 18 000 a 20 000 hombres con cuarenta o cincuenta cañones, un núcleo lo bastante sólido para dar bastante sostén a la tropa de línea si vacila. Además, todo está dispuesto para una rápida concentración de tropas desde las provincias (no hay más que mirar un mapa de ferrocarriles de Francia), de modo que un movimiento esperado se encontrará sin duda frente a 60 000 u 80 000 hombres. Contra esta masa solo hay dos medios de vencer: o sociedades secretas en el propio ejército —y dicen que son numerosas—, o una actitud resueltamente antibonapartista de la burguesía, como en febrero. No creo que sea posible una victoria sin una de estas condiciones, o incluso sin las dos. Que el ejército está minado en las capas bajas por los rojos y en las altas por orleanistas y legitimistas es seguro, y también que la loi des suspects, junto con otras medidas de castigo, le hace la vida imposible a la burguesía.7 Los apuros crecientes de Boustrapa lo empujan a cosas cada día más desesperadas: no puede arriesgarse a una guerra con Prusia, Italia se la ha cerrado; en el socialismo de Boustrapa ya no cree nadie; Argelia ya no ofrece campañas. Todas las diversiones están cortadas, reste la répression croissante, es decir, empujar directamente a la burguesía a la revolución.8 A los orleanistas y a los legitimistas tiene que asomarles ya in the distance, como próximo pis aller, una renovación de la república constitucional bajo un dominio común, si las circunstancias no hacen que la victoria parezca enseguida probable para uno de los partidos.9 Le cas de soulèvement donné, y tiene que llegar en el curso de este año, hay todas las probabilidades de que imiten febrero de 1848, sauf à lancer plus tard les troupes sur les faubourgs.10 Y entonces ya sabemos lo que viene. Así como su miedo a Bonaparte ha hecho a las tropas tan vacilantes que la insurrección tiene que vencer, su miedo a los prolétaires trabajará entonces otra vez a las tropas para que aplasten la insurrección —trop tard!—, la corriente les pasa por encima, las tropas miran con la boca abierta, y entonces veremos cuánto terreno ha ganado el agua desde la última marea viva de 1848.11
El comercio en Francia está ahora, por suerte, en una situación que no puede mejorar antes de que la crisis crónica haya culminado en una revolución política. Considero imposible que la situación comercial de Francia mejore mientras Boustrapa esté al timón. Las frases de que Orsini, Espinasse, etc. perturban la «confianza» siguen siendo, durante la crisis, pobres paliativos; si pasan las circunstancias que condicionan la crisis, se convierten en verdad con un régimen así.12 Por lo demás, he llegado del todo a tu opinión de que el Crédit Mobilier no era en Francia una estafa casual, sino una institución absolutamente necesaria, y de que los robos de Morny que cuelgan de él eran igual de inevitables; pues sin la perspectiva de un enriquecimiento tan rápido no se habría creado en Francia ningún Crédit Mobilier.13 En estas circunstancias, quién caiga un día antes —Boustrapa o el Crédit Mobilier— es entonces un toss-up. Las prórrogas de letras tienen que conducir a pérdidas enormes. Un medio así para salir de una crisis solo puede ayudar si la reprise des affaires es real también en la industria; pero el mero easy money-market no le sirve de nada al que no tiene crédito, y creo que en Francia ahora no se da más crédito que la prórroga del ya concedido.14
En Prusia el panorama me parece muy podrido. El poquito de Cámaras le ha subido mucho a los filisteos de allí su patriotismo local prusiano, y me temo que también el pequeñoburgués espera una Constitución inglesa, segura e inminente con la boda inglesa, solo que más democratizada.15 ¡Si al menos el suboficial hiciera pronto el ridículo!16 Me temo que en Prusia no será nada fácil librarse de la royal family, a no ser que el proletariado haya hecho progresos enormes. La burguesía y el pequeñoburguesismo, en todo caso, han empeorado todavía desde 1848. Tampoco en la Austria alemana parece pasar gran cosa. El Michel alemán no ha terminado aún, por lo visto, de dormir su sueño invernal tras el duro esfuerzo de 1848.17 Por lo demás, en Austria la separación de Hungría y de Italia y los levantamientos eslavos harán lo suyo, y luego tenemos en las grandes ciudades y distritos industriales la repercusión de la crisis, que desde aquí y ahora no se puede juzgar. Après tout, va a haber un baile muy duro.
Pero ¿y si Boustrapa aplastara el primer gran intento de insurrección? Considero ese caso casi imposible, precisamente porque ha tomado tales medidas que solo en ocasiones muy grandes se puede llegar a algo serio. Pero, aunque lo consiguiera, Boustrapa estaría doblemente afianzado. Pélissier sería empereur.18 La tropa de línea, en la que en todo caso aparecerían síntomas de debilidad y vacilación, caería en desgracia, y la guardia sola sería todavía más favorecida. Medio seguro de producir complots en el ejército. Boustrapa tendría entonces que echarse directamente encima de orleanistas y legitimistas, y Thiers no saldría del paso con tener que lavar unos días su propio orinal en Mazas.19 Medio seguro de arruinar por completo el comercio. Si Boustrapa venciera una vez, estaría tanto más seguramente perdido.
Solo espero que no asesinen al tipo. Creo que en ese caso pasaría lo que le dijo Morny: Nous commencerions par jeter tous les Jérôme par la fenêtre et puis nous tâcherions de nous arranger tant bien que mal avec les Orléans.20 Antes de que los faubourgs se dieran cuenta, Morny habría hecho su revolución de palacio, y aunque con ello una revolución desde abajo solo se aplazaría poco tiempo, la base sería otra.
Volviendo a nuestro negocio privado, en Jomini y Cathcart no he podido encontrar prácticamente nada sobre Bülow, y veré si consigo todavía otra fuente.21 Bomarsund intentaré despacharlo esta noche. Estos dos artículos se me han atragantado.
En cuanto el correo de la India traiga detalles sobre la marcha de Campbell contra Lucknow (dentro de ocho o quince días, más o menos), mándame todo el material que encuentres, para que pueda ponerme enseguida.22 El Times lo podré comprar aquí; otros periódicos de Londres, no, es decir, en números sueltos.
Saluda cordialmente a tu mujer y a los niños. Me gustaría mandarte algo más de dinero, pero de verdad tengo que ver primero qué pagos tendré que hacer todavía este mes; en cuanto lo vea claro, se hará lo posible, puedes contar con ello.
Tu F. E.
Lupus tiene la solemne historia de Nueva York. ¿No es Kamm el «proletario» de Kinkel que tenía un burdel? F. Jacobi es un ridículo pasante de Münster al que en Suiza tomaban el pelo en todas partes.23
Felice Orsini, autor del atentado del 14 de enero contra Napoleón III, fue guillotinado en París el 13 de marzo de 1858. El Manchester Guardian. Ouvriers: «obreros»; Vive la république: «viva la república». ↩
À tort et à travers: «a diestro y siniestro»; cités ouvrières: barrios obreros construidos con apoyo del Estado bajo el Segundo Imperio; los talleres nacionales de 1848; en gros: «al por mayor». ↩
Boustrapa: apodo de Luis Bonaparte (Boulogne, Estrasburgo, París). ↩
La terrasse du bord de l'eau, terraza de las Tullerías a orillas del Sena, en cuyos sótanos fueron fusilados insurrectos en junio de 1848. ↩
Walter Savage Landor, poeta inglés, defendió en una carta al Times el tiranicidio de Orsini. Jakob Venedey, demócrata alemán moderado, diputado de la Asamblea de Fráncfort. ↩
Le Constitutionnel, diario bonapartista de París. L'horizon politique s'obscurcit: «el horizonte político se oscurece». Más abajo, Moniteur: el diario oficial; empereur: «emperador». ↩
La loi de sûreté générale de febrero de 1858, llamada «ley de sospechosos» (loi des suspects) por analogía con la de 1793. ↩
Reste la répression croissante: «queda la represión creciente». ↩
In the distance: «a lo lejos»; pis aller: «mal menor». ↩
«Dado el caso de un levantamiento» / «salvo lanzar más tarde las tropas contra los barrios obreros». ↩
Prolétaires: «proletarios»; trop tard!: «¡demasiado tarde!». ↩
El general Charles Espinasse, ministro del Interior tras el atentado de Orsini. ↩
El Crédit Mobilier, banco de inversiones de los hermanos Pereire (1852); el duque de Morny, hermanastro de Napoleón III, especulador y presidente del Cuerpo Legislativo. Véanse las cartas de Marx del 18 y el 25 de diciembre de 1857. ↩
Toss-up: «cara o cruz»; reprise des affaires: «reanudación de los negocios»; easy money-market: «mercado de dinero fácil». ↩
El Landtag prusiano. La boda del príncipe heredero Federico Guillermo de Prusia con Victoria, hija de la reina Victoria de Inglaterra, en enero de 1858. Royal family: «familia real». ↩
El príncipe Guillermo de Prusia, hermano del rey enfermo, militar de profesión, que gobernaba en su lugar desde octubre de 1857. ↩
El Michel alemán: personificación burlona del alemán apático. ↩
El mariscal Aimable Pélissier, duque de Malakoff, vencedor de Sebastopol. ↩
Adolphe Thiers, jefe orleanista. Mazas, cárcel de París donde fue encerrado tras el golpe de Estado de diciembre de 1851. ↩
«Empezaríamos por tirar por la ventana a todos los Jerónimos y luego intentaríamos arreglarnos como pudiéramos con los Orleans.» Los Jerónimos: la rama de Jerónimo Bonaparte, tío de Napoleón III, y su hijo el príncipe Napoleón («Plon-Plon»). ↩
Artículos para The New American Cyclopaedia. Antoine-Henri Jomini, tratadista militar; George Cathcart, oficial británico, autor de una historia de las campañas de 1812-1813. ↩
Sir Colin Campbell, comandante en jefe británico en la India, que preparaba la reconquista de Lucknow (marzo de 1858). ↩
Wilhelm Wolff (Lupus), amigo de Marx y Engels, en Manchester. Gottfried Kinkel, poeta y demócrata alemán emigrado. ↩