Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que vivía en Berlín, escrita en Londres el 31 de mayo de 1858. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III (Stuttgart y Berlín, 1922), carta n.º 51, pp. 122-124, que la imprime según el original, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
31 de mayo de 1858.
9, Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill, Londres.
Querido Lassalle:
Post tot discrimina rerum,1 por fin otra vez una señal de vida. Mi historia desde la carta de mi mujer2 ha sido sencillamente esta:
Después de pasar varias semanas totalmente incapaz de escribir, no solo in a literary, but in the literal sense of the word,3 y de haber hecho vanos esfuerzos por encabritarme contra la enfermedad; después, además, de haber sido inundado de medicinas, y todo to no use,4 mi médico declaró rotundamente que tenía que cambiar de aires, en segundo lugar abandonar todo intellectual labour (trabajo intelectual) for some time,5 y por último tomar la equitación como cura principal. Mi enfermedad no era peligrosa en sí misma —un agrandamiento del hígado—, pero esta vez se presentó con síntomas especialmente repugnantes y, además, en mi familia tiene mala fama, porque fue el punto de partida de la enfermedad que mató a mi padre.6 Well. Con la mayor resistencia acabé cediendo a la insistencia del médico y de la familia, me fui a Manchester, a casa de Engels, me entregué a la equitación y a otros exercises físicos, y tras cuatro semanas de estancia allí he vuelto por fin a Londres, completamente restablecido. La enfermedad —en mis circunstancias, un luxury7 muy caro en todo caso— llegó en el momento más inoportuno, porque me había puesto a preparar para la imprenta el primer cuaderno. Ahora me pondré a ello con ahínco. De tu amistad espero que informes con exactitud al librero de estas adventures.8 Del estado de ánimo en que estuve durante esta enfermedad puedes hacerte fácilmente una idea si piensas que estas dolencias del hígado vuelven ya de por sí hipocondríaco, y que encima se sumaron toda clase de circunstancias domésticas, así como el contratiempo con la publicación, para amargarme la vida. Ahora he recuperado mi humor de siempre.
Durante mi tiempo de padecimientos he estudiado a fondo tu Heráclito y encuentro magistral la reconstrucción del sistema a partir de los restos dispersos, como no menos me ha gustado la agudeza de la polémica.9 Lo que tengo que objetar es principalmente formal. Creo que era posible una mayor condensación en la exposición sin poner en peligro el contenido. Además, me habría gustado encontrar en el libro mismo indicaciones críticas sobre tu relación con la dialéctica hegeliana. Por mucho que esta dialéctica sea sin duda la última palabra de toda filosofía, por otra parte es igualmente necesario liberarla de la apariencia mística que tiene en Hegel. Por último, no estoy de acuerdo en algunos detalles, por ejemplo en la concepción de la filosofía de la naturaleza de Demócrito. Pero todo esto son puntos secundarios. Las dificultades que tuviste que vencer en este trabajo me resultan tanto más evidentes cuanto que yo, hace about10 dieciocho años, hice un trabajo parecido sobre un filósofo mucho más fácil, Epicuro:11 la exposición del sistema total a partir de los fragmentos, un sistema que, por lo demás, como en el caso de Heráclito, estoy convencido de que en los escritos de Epicuro solo existía en sí, pero no como sistemática consciente. Incluso en filósofos que dieron a sus trabajos una forma sistemática, f. i.12 Spinoza, la verdadera construcción interna de su sistema es completamente distinta de la forma en que él lo expuso conscientemente. Lo que no entiendo, por cierto, es de dónde sacaste tiempo, entre todos tus demás trabajos, para apropiarte de tanta filología griega.
En conjunto, el periodo actual es agradable. La historia está a punto, evidentemente, de to take again a new start,13 y los signos de disolución everywhere are delightful for everymind not bent upon the conservation of things as they are.14
Salut
Tuyo, K. M.
«Después de tantos peligros» (Virgilio, Eneida, I, 204). ↩
Jenny Marx había escrito a Lassalle el 9 de abril de 1858, en nombre de Marx, que estaba enfermo, para darle las gracias por sus gestiones con el editor. ↩
«En sentido literario, pero también en el sentido literal de la palabra». ↩
«Sin ningún resultado». ↩
«Durante algún tiempo». ↩
Heinrich Marx (1777-1838). ↩
«Lujo». ↩
«Aventuras». ↩
El mismo día, Marx escribía a Engels que había tenido que hacer elogios del libro y que solo en algunas observaciones al margen había apuntado, muy por lo bajo, sus verdaderos defectos. ↩
«Unos». ↩
La tesis doctoral de 1841: Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro. ↩
For instance, «por ejemplo». ↩
«Volver a arrancar de nuevo». ↩
«Son por todas partes una delicia para todo espíritu que no esté empeñado en conservar las cosas tal como están». ↩