Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 22 de abril de 1859. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 583, pp. 379-382) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

22 de abril de 1859.

Querido Frederick:

He modified tu article1 según las últimas news.

No creo que hayas perdido el tiempo (yo me vi obligado a hacerlo) en vadear los debates parlamentarios del lunes pasado. El gist2 era este:

  1. Inglaterra ha sido engañada durante todas las negociaciones;

  2. Inglaterra está decididamente a favor de Austria.

Ad 1. Los ministros ingleses habían anunciado ya una vez que todo estaba settled.3 Fue cuando la noticia de la evacuación de Roma corrió por todos los periódicos. De las declaraciones en la Cámara de los Lores se desprende lo siguiente: el papa pide de verdad la evacuación de su territorio. Francia le había estado lloriqueando constantemente a Inglaterra que su posición en Roma era falsa. Que quería retirarse, pero que se lo impedían, por un lado, los temores del papa y, por otro, la negativa de los austriacos a retirarse también. Este fue incluso el pretexto oficial con el que Boustrapa4 justificó ante Inglaterra la escena con el embajador austriaco del 1 de enero.5 Well! El papa cortó por lo sano ese pretexto. Austria retiró actually6 dos batallones de Bolonia y había dado orders para la partida del resto de las tropas. Entonces Bonaparte encontró pretextos para no evacuar, y así se vino abajo todo el asunto. Esto había puesto a Derby7 de muy bad temper,8 y Bonaparte, to sooth him,9 le abrió su corazón sobre la «Italian Question» a lord Cowley,10 que telegrafió a Londres y halló sus exigencias «satisfactory». Con esto, Cowley fue enviado a Viena con las exigencias de Bonaparte aceptadas por Inglaterra. (Este Cowley es el mismo canalla que intrigó en Viena en 1848-1849 contra la revolución alemana.) Esto fue a finales de febrero. Austria, que solo se decidió por la guerra a regañadientes y que entonces estaba aún muy lejos de tener tan avanzados sus armamentos como a mediados de marzo, lo aceptó todo. Cuando Cowley, de regreso a París, pasó por Londres, «él» y el «ministerio», dice el propio Derby, estaban plenamente convencidos de que todo estaba settled, y volvieron a ponerse en ridículo con una nueva declaración en ese sentido ante el Parlamento. Cowley se va, pues, a París lleno de optimismo. Allí se entera de que le han tomado el pelo y de que, a propuesta de Rusia, Boustrapa ha aceptado a general congress,11 en el que, también a propuesta de Rusia, solo estarían representadas las cinco grandes potencias y, por tanto, quedaría excluida Cerdeña. Derby dice sin rodeos que la intervención de Rusia (aunque concertada con Francia; pero Bonaparte, naturalmente, no podía rechazar unas conditions que Inglaterra había planteado a Austria en su nombre) es la única culpable de que no se haya llegado a la paz. Palmerston, ese mismo día, en la House of Commons, dijo que él no reprochaba nada a Rusia (of course). Que, si la mediación inglesa hubiera salido bien, Rusia no habría desempeñado el papel que tiene asegurado en un congreso y que le corresponde en las cuestiones europeas. Aunque muy disgustado, Derby aceptó la propuesta rusa con ciertas condiciones, de las que the principal12 era que no se tocaran los territorial settlements13 del tratado de Viena de 1815. Austria, que ya se había figurado que todo estaba arreglado, vio ahora claro que la guerra estaba decidida y que solo querían llevarla de las narices. A la nueva propuesta inglesa contestó, pues, con la desvergonzada exigencia de que Cerdeña se desarmara como preliminar del congreso. Entonces Derby propuso a Bonaparte que convenciera a Cerdeña de pasar por ese ridículo, pero de modo que Inglaterra y Francia, juntas, la garantizaran por contrato frente a una ruptura de la paz por parte de Austria durante el congreso. El asno de Bonaparte lo rechazó. Si lo hubiera aceptado, habría podido, por medio de sus agentes en la frontera austro-piamontesa, provocar algún alboroto, y entonces England was bound down to an offensive treaty with France and Sardinia against Austria,14 y Palmerston ya habría obligado a los tories to be as good as their word.15 Por otro lado, a los austriacos les asustó la facilidad con que Inglaterra estaba dispuesta, con ciertas condiciones, a entrar en una alianza ofensiva contra ellos. Así que se declararon enseguida a favor de la propuesta inglesa y convirtieron el desarme de Cerdeña en un desarme general. Entonces vino el escándalo de si había que desarmarse, como decía Austria, antes del meeting del congress o, como decía Bonaparte, después; luego, si había que admitir o no a Cerdeña, etc. En resumen, todas las nuevas dificultades venían de Bonaparte: 1) los quibbles16 sobre el desarme; 2) él y Rusia habían propuesto, como se ha visto, excluir a Cerdeña del congreso. Derby estaba tan furioso el lunes pasado que, según dicen, casi gritaba cuando declaró que Inglaterra hacía ahora una propuesta ultimate,17 pero que estaba harto de trifling18 y que, si fracasaba, no volvería a actuar como mediador, etc.

Ad 2. Bonaparte podía aceptar estas últimas propuestas, porque solo perjudicaban a Austria, en la medida en que esta llevaba ventaja en los armamentos. Tenía que aceptarlas para quitarle a Derby el pretexto de declararse directamente en su contra. Austria tenía que rechazarlas si no quería perder todas sus ventajas, etc. Bonaparte, que había contado con la caída de Derby y la entrada de Palmerston, estaba in a plight the worse,19 porque Derby y D'Israeli20 mostraron directamente en sus discursos que estaban hartos de que Bonaparte y Rusia los engañaran y, además, tomaron partido directamente por Austria. Malmesbury21 dijo que no entendía con qué pretexto se había metido Bonaparte en el embrollo italiano. Derby dijo que Inglaterra mantendría primero una armed neutrality,22 pero que luego se volvería contra la potencia que hubiera provocado la guerra con un «falso pretexto». Derby dijo que el interés de Inglaterra en el Adriático no le permitía cruzarse de brazos; calificó casi de casus belli un ataque contra Trieste. Disraeli dijo que Austria se había conducido con «dignified moderation», y Cerdeña, de manera «ambiguous, vexing and even ambitious».23 Por último, dijeron todos que había que maintain24 los tratados de 1815 y, en relación directa con el territorial settlement in Italy, subrayaron una y otra vez que esos tratados «intended putting a check upon the encroaching ambition of France».25

Una cosa es segura: con la ocurrencia de Derby de mandar el Parlamento al diablo en vez de dimitir, desterrando así por el momento a Palmerston a la vida privada,26 el juego ruso-francés se ha metido en un serio dilema.

Solo caben dos casos. O Austria se deja intimidar por los telegramms amenazadores de Londres y Berlín y withdraws27 el ultimátum de Gyulai28 al Piamonte. En ese caso, a Bonaparte no le salva ni Dios. Entonces tendrá, in fact, que desarmarse, y el ejército le tratará como a Soulouque.29 En París, además, los obreros están furiosos por la infamia de la deportación de Blanqui a Cayena.30 O Austria se cansa del juego diplomático y se lanza sobre Turín. En ese caso, el señor Bonaparte habrá vencido diplomáticamente, porque Austria declaró primero la guerra; pero pagará esa victoria diplomática con an ugly military defeat.31 En ese caso no doy por su corona y su dinastía ni four months purchase.32

Mañana te mando las Tribunes.

Apropos!

El gran Vogt del Imperio33 ha escrito una epístola a Freiligrath en la que le anuncia que esta banda del Imperio va a publicar un nuevo periódico34 en Zúrich (o en Berna, se me ha olvidado). Invita a Freiligrath a escribir para el folletín y a reclutar al profundo Bucher35 como corresponsal político.

El programa con el que el Vogt del Imperio quiere formar un nuevo «partido», y que, como él mismo dice, A. Herzen36 ha acogido con mucha benevolencia, es este: Alemania renuncia a sus posesiones no alemanas. No apoya a Austria. El despotismo francés es pasajero; el austriaco, permanente. Se deja que los dos déspotas se desangren. (Se nota incluso cierta inclinación hacia Bona.) Alemania, neutralidad armada. En un movimiento revolucionario en Alemania, como Vogt «sabe de buena fuente», no hay que pensar during our lifetime.37 Consequently, en cuanto Bonaparte haya arruinado a Austria, empezará por sí sola en la patria una evolución liberal-nacional moderada al estilo de la regencia del Imperio, y puede que Vogt acabe aún de bufón de la corte prusiana. Por la carta de Vogt se ve que cree que Freiligrath ya no tiene ninguna relación con nosotros. ¡La ignorancia de este Vogt del Imperio sobre la gente con la que trata! Bucher, como urquhartista,38 es austriaco. El gran Blind,39 on the other hand, en el dilema de ser, contra Bona, alemán y, contra Austria, raíz cuadrada de Rotteck,40 convoca at the present moment un «Parlamento alemán», cosa que el telégrafo comunicará pronto a Manchester.

Salut.

Tu K. M.

  1. Un artículo de Engels sobre la crisis italiana para el New-York Daily Tribune, que Marx enviaba desde Londres. ↩

  2. «Lo esencial». ↩

  3. «Arreglado». ↩

  4. Apodo de Luis Bonaparte, formado con Boulogne, Estrasburgo y París, escenarios de sus intentonas de 1836 y 1840 y de su golpe de Estado de 1851. ↩

  5. En la recepción de Año Nuevo de 1859, Napoleón III dijo al embajador austriaco, Hübner, que lamentaba que las relaciones entre ambos gobiernos no fueran tan buenas como antes; las palabras se tomaron como un anuncio de guerra. ↩

  6. «Efectivamente». ↩

  7. Edward Stanley, conde de Derby, jefe del gobierno conservador británico de 1858-1859. ↩

  8. «De muy mal humor». ↩

  9. «Para calmarlo». ↩

  10. Henry Wellesley, lord Cowley, embajador británico en París. ↩

  11. «Un congreso general». ↩

  12. «La principal». ↩

  13. «Arreglos territoriales». ↩

  14. «Inglaterra quedaba atada a un tratado ofensivo con Francia y Cerdeña contra Austria». ↩

  15. «A los tories a cumplir su palabra». ↩

  16. «Sutilezas», «argucias». ↩

  17. «Última», «definitiva». ↩

  18. «Andarse con juegos». ↩

  19. «En un apuro aún peor». ↩

  20. Benjamin Disraeli, ministro de Hacienda (Chancellor of the Exchequer) en el gobierno de Derby. ↩

  21. James Harris, conde de Malmesbury, ministro de Asuntos Exteriores. ↩

  22. «Neutralidad armada». ↩

  23. «Con digna moderación»; «ambigua, irritante y hasta ambiciosa». ↩

  24. «Mantener». ↩

  25. «Tenían por objeto poner coto a la ambición invasora de Francia». ↩

  26. Derrotado en la Cámara de los Comunes con su proyecto de reforma electoral, Derby disolvió el Parlamento a finales de abril de 1859 y convocó elecciones. ↩

  27. «Retira». ↩

  28. Ferenc Gyulai, comandante en jefe del ejército austriaco en Lombardía. ↩

  29. Faustin Soulouque, que se hizo coronar emperador de Haití (1849-1859); Marx y Engels lo usan como caricatura de Luis Bonaparte. ↩

  30. Auguste Blanqui (1805-1881), el revolucionario francés, que estaba entonces preso. ↩

  31. «Una fea derrota militar». ↩

  32. «Ni cuatro meses de compra»: en inglés, el valor de una finca se calculaba en tantos años de renta (years' purchase); Marx quiere decir que no les da más de cuatro meses de vida. ↩

  33. Carl Vogt (1817-1895), naturalista, diputado de la izquierda en la Asamblea Nacional de Fráncfort y uno de los cinco regentes del Imperio elegidos en 1849 por el Parlamento residual de Stuttgart; en 1859 era profesor en Ginebra. Marx juega con su apellido (Vogt, «alguacil», «baile», «gobernador») y con su título de regente del Imperio (Reichsregent). ↩

  34. Según los editores de la MEGA¹, el Handelskurier de Biel. ↩

  35. Lothar Bucher (1817-1892), antiguo diputado de la Asamblea Nacional prusiana, emigrado en Londres y corresponsal de la National-Zeitung de Berlín. ↩

  36. Alexander Herzen (1812-1870), escritor y revolucionario ruso emigrado en Londres. ↩

  37. «Mientras vivamos». ↩

  38. Partidario de David Urquhart (1805-1877), diputado y publicista británico, rusófobo, que veía en Palmerston un agente de Rusia. ↩

  39. Karl Blind (1826-1907), demócrata badense emigrado en Londres. ↩

  40. Marx escribe «√Rotteck». Karl von Rotteck (1775-1840), historiador y político liberal badense. ↩