Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 28 de abril de 1862, a su vuelta de una estancia de unas cuatro semanas en Manchester. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 769, pp. 62-64) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
28 de abril de 1862.
Querido Frederick:
Mi mujer, con buen tacto, no había escrito a Dana.1 Cómo iba la cosa se ha visto ahora inequívocamente en que esos tipos ya ni siquiera me mandan la Tribune.
Adjunto carta de Friedländer,2 llegada el sábado. Bonitas fantasías las de estos alemanes. Tengo que mandarle un artículo inaugural que, con el season ticket3 necesario, la ropa que tendría que comprar y toda clase de gastos accesorios, me costaría por lo menos 10 guineas, y in exchange4 la perspectiva de colocar de 4 a 6 artículos en total a 8 £ (summa summarum) o, en el caso más extremo, a 12 £. ¡Y como con estos tipos siempre hay que suponer el mínimo, con los 4 artículos todavía pondría yo dinero! Le he escrito que tengo que guardar cama y que, por tanto, no puedo entregar el jueves el sermón inaugural que desea, pero que de vez en cuando meteré entre los demás un par de artículos sobre la Exposición.5 En cuanto a los «demás» artículos, ha salido el meollo del asunto:6 1 artículo por semana (a 1 £), y esto todavía con alguna cláusula hipotética. Naturalmente, tengo que aceptarlo, y ya lo he aceptado, porque algo es mejor que nada. Lo que ahora interesa especialmente a esos tipos es América, y me vendría bien que me mandaras todavía esta semana un artículo sobre la marcha de la guerra (me refiero a la batalla de Corinth),7 y en general que ahora me escribas cada vez que haya algún giro militar. Aunque solo sea para propagar en Germania opiniones acertadas sobre este asunto importante. (Tus artículos anteriores ya los había adaptado para ellos; también se han publicado.)8
Vico, en su Ciencia nueva, dice que Alemania es el único país de Europa donde todavía se habla «una lengua heroica».9 Si hubiera tenido alguna vez el gusto de conocer Die Presse de Viena o la National-Zeitung de Berlín, el viejo napolitano se habría apeado de ese prejuicio.
A mi llegada a Londres me encontré con una carta de mi landlord, en la que me anuncia su visita para hoy (28 de abril) para cobrar el resto de 20 £. Pero no puede recibir ni un céntimo. Durante mis 4 semanas de ausencia, la lista de deudas por las immediate necessities10 ha crecido, naturalmente. A eso se añade que hay que pagar aparte 2 partidas que son todavía más urgentes que el landlord. En primer lugar, 7 £ al master del piano, porque mi mujer, en las circumstances actuales, ha tenido que despedirle, y por tanto también tiene que pagarle. En segundo lugar, hay que sacar del Monte de Piedad cosas por valor de 10 £, adonde habían ido a parar no solo las cosas de las niñas, sino también las de las criadas, hasta el calzado. Por el landlord me he mantenido hasta ahora (excepto Borkheim) de incógnito, de modo que mi mujer le dirá que todavía no he vuelto e intentará llevarle a lo indefinido. Porque se trata de shifting.11
Borkheim ha adelantado hasta ahora 20 £; promete el resto para comienzos de esta semana.
Mi mujer, sin ser vista, vio a Dronke por la calle con su señora y su vástago.
En cuanto a Ariadna, adhuc sub iudice lis est.12 Porque se trata aquí de una cuestión jurídica discutible. En Diodoro figura como estrella. Como constelación no la encuentro. En cambio, sí como pequeño planeta, n.º 43, lámina II, Mädler, última entrega, 5.ª edición (que tengo), Berlín, 1861.13 Así que la criatura está en todo caso en el cielo. Ahora bien, es una cuestión de derecho muy peliaguda saber si has ganado tú o Lupus. Tu afirmación general de que todas las personas que los griegos pusieron entre las estrellas sobreviven en las tablas astronómicas también sería muy dudosa.
¿Qué era lo que querías, además de los Estimates14 del ejército inglés? En cuanto vuelva a estar «móvil», lo buscaré.
Kinkel se ha retirado como un perro meado. No contesta. En su lugar, unas líneas de su canalla Beta,15 en las que este le certifica que solo tras medio año de insistencia por su parte le hizo llegar Gottfried las notas biográficas necesarias (que el mismo canalla ha venido usando regularmente cada 2 años desde tiempo inmemorial) y el retrato, etc., a petición de Keil, el editor de la Gartenlaube. Pero la gracia está en que Keil y Beta (la carta en cuestión de este último la tiene Juch y la conoce Eichhoff) se negaron, después del asunto Macdonald, a seguir adelante con la cosa, y Gottfried solo a duras penas consiguió que por fin «se lanzaran».16 Con todo, escribo a Eichhoff que de momento deje caer el asunto, porque si no debilitará la derrota de Gottfried. Y es que Juch es demasiado cobarde para sacar la carta de Beta. Si no, ya lo habría hecho por sí mismo en una glosa al margen de la declaración de este.
Salut.
Tuyo, K. M.
Jennychen todavía está muy lejos de estar como debería. La pequeña ha estado seriamente enferma; ahora está restablecida.
Tienes que leerte los extractos adjuntos, compilados por Urquhart.
Charles A. Dana (1819-1897), redactor de la New-York Daily Tribune, en la que Marx escribía desde 1852. ↩
Max Friedländer (1829-1872), primo de Lassalle, redactor de Die Presse de Viena. ↩
«Abono de temporada» (para la Exposición). ↩
«A cambio». ↩
La Exposición Universal de Londres de 1862, inaugurada el 1 de mayo. ↩
«Des Pudels Kern» («el meollo del perro de aguas»), cita del Fausto de Goethe. ↩
La batalla de Shiloh o Pittsburg Landing (6-7 de abril de 1862), cerca de Corinth (Misisipi), entre los ejércitos de Grant y de Albert Sidney Johnston, que murió en ella. ↩
Los artículos de Engels sobre la guerra civil norteamericana, en versión de Marx, aparecieron en Die Presse en marzo de 1862. ↩
Giambattista Vico (1668-1744), Principi di scienza nuova (1725). ↩
«Necesidades inmediatas». ↩
«Mudanza» (y también «expediente, evasiva»). ↩
«El pleito todavía está pendiente del juez» (Horacio, Arte poética, 78). ↩
Johann Heinrich Mädler (1794-1874), astrónomo; autor de una Populäre Astronomie (Astronomía popular). El asteroide (43) Ariadna se descubrió en 1857. ↩
Los presupuestos (del ejército) presentados al Parlamento. ↩
Heinrich Beta (Heinrich Bettziech, 1813-1876), periodista alemán emigrado en Londres, colaborador de Die Gartenlaube, revista ilustrada de Leipzig que editaba Ernst Keil. ↩
Gottfried Kinkel (1815-1882), poeta y demócrata, emigrado en Londres. Karl Wilhelm Eichhoff (1833-1895), periodista. Ernst Juch dirigía el Hermann, semanario alemán de Londres. ↩