Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 5 de noviembre de 1862. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 804, pp. 106-107) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 5 de noviembre de 1862.
Querido Mohr:
Las 60 libras salen mañana para Freiligrath. Qué hacer con la renovación de la letra no puedo decírtelo hasta saber si la letra es de verdad descontable una vez que Lassalle la haya aceptado, y quién se encarga de descontarla. Por un lado, sería inútil atormentar a Lassalle sin medida con letras que a ti no te dan dinero inmediatamente, y por otro, no me serviría de mucho que Borkheim (para quien valen las mismas considerations1) me mandara el dinero en puros driblets.2 Y además, los gastos.
Quant à l’Amérique,3 también yo creo, desde luego, que los confederados han recibido en Maryland un golpe moral inesperado de gran importancia. También estoy convencido de que la posesión definitiva de los Border States decide el resultado de la guerra. Pero no estoy en absoluto seguro de que la historia vaya a seguir un curso tan clásico como tú pareces creer. A pesar de todo el griterío de los yanquis, no hay todavía ningún síntoma de que la gente vea este asunto como una cuestión de existencia verdaderamente nacional. Al contrario, estas victorias electorales de los demócratas4 prueban más bien que el partido cansado de la guerra está creciendo. Si hubiera una prueba, un indicio de que las masas del Norte empiezan a actuar como en Francia en 1792 y 1793, todo eso estaría muy bien. Pero la única revolución que cabe esperar parece ser más bien una contrarrevolución demócrata y una paz podrida que se reparta también los Border States. Que con eso la cosa no queda ni mucho menos zanjada, granted.5 Pero sí de momento. Debo decir que no puedo entusiasmarme por un pueblo que, en una cuestión tan colosal, se deja zurrar continuamente por ¼ de su propia población y que, tras 18 meses de guerra, no ha conseguido más que descubrir que todos sus generales son burros y sus funcionarios civiles bribones y traidores. Las cosas tienen que ir de otra manera, incluso en una república burguesa, si no se quiere que todo se vaya a la porra. Lo que dices de la vileza de la manera inglesa de ver el asunto es exactamente mi opinión.
Aquí el distress6 empieza poco a poco a agudizarse. Gumpert me dice que todos los casos graves de enfermedad de su hospital toman carácter tifoideo, y que aumentan mucho los casos de tuberculosis cuyo origen se remonta a los últimos 8 o 9 meses. Creo que para el mes que viene los obreros se hartarán también de la cara pasiva de lástima con que ahora están ahí sentados.
Muchos saludos.
Tuyo, F. E.
Un comerciante alemán de Copenhague, exdemócrata del 48, que fue a ver a Freiligrath, fue enviado por este a Blind7 con ocasión de una conversación sobre Schleswig-Holstein. Le dije al hombre que Blind era una cotorra.
«Consideraciones». ↩
«Gotas», es decir, en pequeñas cantidades sueltas. ↩
«En cuanto a América». ↩
En las elecciones al Congreso de noviembre de 1862 los demócratas ganaron votos y escaños en varios estados del Norte, entre ellos Nueva York. ↩
«Concedido». ↩
«Miseria»: la crisis de la industria algodonera del Lancashire por la falta de algodón americano (cotton famine). ↩
Karl Blind (1826-1907), demócrata badense de 1848-1849, emigrado en Londres. ↩