Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 24 de marzo de 1863. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 827, pp. 132-134) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

24 de marzo de 1863.

Querido Frederick:

Ya sabes que durante un par de semanas una enfermedad de la vista casi me ha impedido leer y escribir. De ahí la necesidad de recuperar ahora el tiempo perdido a fuerza de bregar de firme. Hinc1 mi silencio.

Dronke2 me ha hecho llegar 50 £.

Por la carta adjunta del doctor Kugelmann,3 que te ruego me devuelvas, verás qué tipos tan confusos son estos «compañeros de partido» alemanes. Mi trabajo económico «no es oportuno»,4 y sin embargo debo, por la causa, una vez publicado este tomo, seguir elaborando nada menos que todo el asunto, para tranquilidad teórica de unas cuantas almas bellas. De qué voy a vivir mientras tanto con «trabajos que no son oportunos» es, naturalmente, una pregunta que a estos señores no se les pasa por la cabeza ni un momento.

Lo de Langiewicz,5 asqueroso. Pero espero que el asunto, aunque sea provisionalmente, no haya terminado aún. De momento he aplazado el trabajo sobre Polonia,6 para ver los events7 algo más desarrollados.

La conclusión política a la que he llegado es esta: que Vincke y Bismarck8 representan de hecho correctamente el principio del Estado prusiano; que el «Estado» Prusia (una criatura muy distinta de Alemania) no puede existir sin la Rusia de hasta ahora ni con una Polonia independiente. Toda la historia prusiana conduce a esta conclusión, que los señores Hohenzollern (incluido Federico II) sacaron hace mucho. Esta conciencia de soberano paternal es muy superior al limitado entendimiento de súbditos de los liberales prusianos. Así pues, como la existencia de Polonia es necesaria para Alemania e imposible al lado del Estado prusiano, este Estado prusiano tiene que ser barrido. O bien la cuestión polaca no es más que una nueva ocasión para demostrar que es imposible hacer valer los intereses alemanes mientras exista el Estado patrimonial de los Hohenzollern. ¡Decir «abajo la hegemonía rusa sobre Alemania» es exactamente lo mismo que decir «fuera, y buen viaje, la ralea del viejo sodomita»!9

Lo que considero muy importante en la historia norteamericana más reciente es que vuelven a repartir patentes de corso. Esto dará al asunto, quoad10 Inglaterra, una forma muy distinta y puede, under favourable circumstances,11 llevar a la guerra con Inglaterra, de modo que el ufano John Bull, además de su cotton, vería también el corn withdrawn12 ante sus propias narices. Al comenzar la civil war, Seward13 se había tomado por su cuenta la desvergüenza de aceptar como válidas, provisionalmente, también para Norteamérica las resoluciones del Congreso de París de 1856.14 (Esto salió a la luz al imprimirse los despachos sobre el asunto del Trent.)15 El Congreso de Washington y Lincoln, furiosos por el outfitting of Southern pirates in Liverpool16 etc., han puesto ahora fin a esta broma. Esto ha causado gran espanto en la Bolsa de aquí, pero los fieles perros de la prensa, naturalmente, obedecen órdenes y no mencionan el asunto en los periódicos.

Habrás visto con gusto, supongo, cómo el viejo perro de Pam17 repite literalmente su jugada de 1830-31 (he comparado los discursos) y ditto18 hace que el Times la juegue. Esta vez la cosa va so far good:19 Luis Bonaparte (cosa que, con el desdichado Luis Felipe en 1831, fue dañina para toda Europa) se mete en un buen lío e in a very ugly dilemma with his own army.20 México21 y las genuflexiones del Moniteur ante el zar (a las que Boustrapa22 se ha visto empujado por Pam) bien podrían romperle el cuello. Con el miedo en el corazón ha hecho imprimir los despachos que prueban que su buena voluntad se estrelló solo contra Pam. (El desdichado Luis Felipe, aunque el case era el mismo, permitió además al desvergonzado Pam fanfarronear en el Parlamento: «Si no fuera por la perfidia de los franceses y la intervención de Prusia, Polonia existiría todavía».) Cree que con ello actúa sobre la Public Opinion de Inglaterra, ¡como si para esta no bastara el sop23 de Pam de que Bonaparte quiere ir al Rin! ¡Y como si Pam no fabricara él mismo ¾ de esa Public Opinion! ¡El miserable Plon-Plon24 no tuvo el valor de decir que Pam trabaja para Rusia, sino que la malvada Rusia busca provocar discordia entre Francia e Inglaterra! Aquí reconozco de nuevo del todo a mi homme du Bas Empire,25 al miserable que nunca se atreve a llevar sus coups d'état au delà des frontières26 sin el altísimo permiso europeo. Si el miserable tuviera el valor de decir las verdades sobre Pam (o siquiera amenazarle con hacerlo), podría pasearse tranquilamente hasta el Rin. Pero ahora se ha atado de pies y manos y se ha entregado a Pam igual que en su día Luis Felipe. Que le aproveche.

Lo de Staleybridge y Ashton,27 muy alentador. ¡Por fin se les ha quitado a los prolétaires «el respeto» a los mofletudos y panzudos! John Potter ha hecho hoy un ridículo tremendo en el Times, que, con la impopularidad de que ahora goza en tan gran medida, pounces upon that ass28 para catch29 un penique de popularidad.

Salut.

Tuyo, K. M.

  1. «De ahí». ↩

  2. Ernst Dronke (1822-1891), antiguo redactor de la Nueva Gaceta Renana, establecido después como comerciante en Inglaterra. ↩

  3. Ludwig Kugelmann (1828-1902), médico de Hannover, que había empezado a escribirse con Marx a fines de 1862. ↩

  4. Se refiere a la Contribución a la crítica de la economía política (1859); véase su Prólogo. ↩

  5. Marian Langiewicz (1827-1887), que se había proclamado dictador de la insurrección polaca a comienzos de marzo de 1863; derrotado pocos días después, pasó a Galitzia, donde los austriacos lo internaron. ↩

  6. El folleto sobre Polonia que Marx y Engels proyectaban escribir juntos y que no llegó a publicarse. ↩

  7. «Acontecimientos». ↩

  8. Georg von Vincke (1811-1875), jefe de los liberales en la Cámara prusiana; Otto von Bismarck (1815-1898), presidente del gobierno prusiano desde septiembre de 1862. ↩

  9. Federico II de Prusia, a quien se atribuían inclinaciones homosexuales. ↩

  10. «En lo que respecta a». ↩

  11. «En circunstancias favorables». ↩

  12. «Retirado». Cotton, «algodón»; corn, «grano», el trigo que Inglaterra importaba de los Estados Unidos. ↩

  13. William Henry Seward (1801-1872), secretario de Estado de los Estados Unidos. ↩

  14. La Declaración de París de 1856, que abolía el corso; los Estados Unidos no la habían firmado. ↩

  15. En noviembre de 1861 un buque de guerra de la Unión detuvo el vapor británico Trent y apresó a dos comisionados de la Confederación, lo que llevó a Inglaterra y los Estados Unidos al borde de la guerra. ↩

  16. «Armamento de piratas sudistas en Liverpool»: los barcos corsarios de la Confederación, como el Alabama, construidos en astilleros ingleses. ↩

  17. Henry John Temple, vizconde de Palmerston (1784-1865), primer ministro británico. ↩

  18. «Igualmente». ↩

  19. «Hasta aquí, bien». ↩

  20. «En un dilema muy feo con su propio ejército». ↩

  21. La expedición francesa a México, iniciada en 1861-1862. ↩

  22. Apodo de Luis Bonaparte (Napoleón III), por sus intentonas de Boulogne y Estrasburgo y el golpe de París. ↩

  23. «Bocado para aplacar», «soborno». ↩

  24. Apodo del príncipe Napoleón (Jérôme Napoléon Bonaparte, 1822-1891), primo de Napoleón III, que había hablado de la cuestión polaca en el Senado francés. ↩

  25. «Hombre del Bajo Imperio». ↩

  26. «Golpes de Estado más allá de las fronteras». ↩

  27. En marzo de 1863 hubo motines de obreros del algodón, parados por la escasez de algodón, en Stalybridge y Ashton-under-Lyne, cerca de Manchester, contra la reducción de los socorros. ↩

  28. «Se abalanza sobre ese asno». ↩

  29. «Pescar». ↩