Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres, en el Museo Británico, el 29 de mayo de 1863. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 833, pp. 141-143) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Museo Británico, 29 de mayo de 1863.
Dear Frederick,
Mi largo silencio te quedará claro at once1 si te representas un hígado muy hinchado con todos sus appurtenances.2 Desde hace about3 12 semanas he sufrido más de este nonsense4 que nunca. Y no te puedes creer cómo influye esto en la moral de uno, la torpeza en la cabeza y la parálisis en los miembros que se sienten. Sobre todo, uno no se decide a nada, entre otras cosas tampoco a escribir cartas. Desde hace dos semanas la cosa vuelve a ser soportable. Este asunto me hacía tan imposible escribir nada que, pese a varios intentos repetidos, no terminé lo de Polonia, cosa que ahora celebro mucho, porque solo me habría cerrado la posibilidad de viajar a Prusia sin servir directamente de nada.
Naturalmente, mientras tanto no he estado ocioso, pero no podía trabajar. Lo que hice fue, por un lado, llenar mis lagunas (diplomáticas, históricas) en la historia ruso-prusiano-polaca y, por otro, leer y extractar toda clase de cosas de historia de la literatura relativas a la parte de la economía política que he elaborado. Esto, en el Museo Británico. Ahora que vuelvo a estar relativamente en condiciones de trabajar, voy a quitarme el peso de encima y pasar a limpio la economía política para la imprenta (y darle el último pulido). Si me fuera posible retirarme ahora a la soledad, la cosa iría muy deprisa. At all events5 llevaré yo mismo la cosa a Alemania.
Jennychen no está del todo como debería. Desde hace about 14 días, una tos fatal.
En cuanto a Itzig,6 según me contó Freiligrath7 confidencialmente (me enseñó la carta de Itzig), había pedido a F[reiligrath] que hiciera un poema sobre el «nuevo» movimiento, alias que le cantara a Itzig. Pero con F[reiligrath] se llevó un chasco. En la carta dice, entre otras cosas: «Cientos de periódicos llevan a diario mi nombre a los rincones más apartados de Alemania». «¡Mis proletarios!», etc. Como F[reiligrath] no le ha cantado, ha encontrado a otro poeta. He aquí una muestra:
«¡Acude, proletariado alemán!
¡Acude, no dejes ya que se te exhorte en vano!
Aquí está un hombre dispuesto a abrir el camino
hacia tu bienestar. ¡Prepárate para la acción!
No se sienta en el alto Parlamento,
no se pavonea con su talento de palabra;
sencillo y claro habla por todos nosotros
el hombre del pueblo, ¡Ferdinand Lassalle!
No para que llenéis la bolsa de otros
ha de correr vuestro sudor hasta la tierra,
no para que ellos ganen riqueza día a día
mientras vosotros pasáis hambre y os cubrís de harapos.
Los frutos del trabajo los disfrutaréis vosotros mismos,
la bendición de la labranza brotará para vosotros.
¡Oh, que resuene a lo lejos en todos los oídos
esta palabra viril de Ferdinand Lassalle!»
Macte puer!8 ¡Si esto no le sienta bien a la chinche!9 Mis mejores saludos a lupum.10 Y ahora no me pagues con la misma moneda, sino da noticias tuyas pronto.
Salut.
Tuyo, K. M.
«Enseguida». ↩
«Accesorios», «anejos». ↩
«Unas». ↩
«Tontería». ↩
«En todo caso». ↩
Ferdinand Lassalle. ↩
Ferdinand Freiligrath (1810-1876), poeta, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, empleado de banca en Londres. ↩
«¡Bravo, muchacho!», fórmula latina de elogio (Virgilio, Eneida, IX, 641). ↩
Wandlaus («chinche») en el original: aquí, Lassalle. ↩
«Lupo», en acusativo latino: Wilhelm Wolff (1809-1864), Lupus, viejo amigo de Marx y Engels, que vivía en Manchester. ↩