Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 20 de mayo de 1863. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 832, pp. 140-141) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 20 de mayo de 1863.
Moro viejo, Moro viejo,
El de la vellida barba.1
¿Qué te pasa, que ya no se sabe nada de ti ni de tus andanzas y rebus gestis?2 ¿Estás enfermo o atascado en las profundidades de la economía? ¿O has nombrado a Tussychen tu secretaria de correspondencia? Or how?3
¿Qué dices de los buenos señores de Berlín, que han llegado a la conclusión de que es dudoso que su presidente pueda llamar al orden al ministro cuando el ministro dice que la Cámara entera puede besarle, etc.?4 Nunca un Parlamento ha sostenido con mayor paciencia, y más a destiempo, el principio de que la oposición burguesa, en su lucha contra el absolutismo y la camarilla de los junkers, está obligada a aguantar patadas. Son exactamente otra vez nuestros viejos amigos de 1848. Pero esta vez los tiempos son otros.
Lo de Lassalle y el escándalo que levanta en Alemania empieza a ponerse desagradable. Ya es hora de que termines tu libro, aunque solo sea para que volvamos a tener vulgarizadores de otra clase. Por lo demás, está muy bien que de esta manera se gane otra vez terreno para cosas antiburguesas; solo es fatal que este Itzig5 se haga con ello una posición. Pero eso no hemos podido impedirlo nunca, como tampoco que Karl Blind adopte ante el público heroicas posturas de esgrimidor contra el gran duque de Baden.
Por cierto, sobre el tiempo que hace falta para que los nuevos descubrimientos científicos se abran paso, incluso en cosas nada políticas, lee la Antiquity of Man de Lyell.6 Schmerling,7 en Lieja, había descubierto ya en 1843 el cráneo humano fósil de Engis, se lo había enseñado a Lyell y había publicado además su grueso libro. Pese a ello, hasta hace poco nadie consideró que valiera la pena siquiera estudiar en serio el asunto. Del mismo modo, Barthès,8 en Abbeville, había descrito correctamente ya en 1842 las herramientas de sílex de la cuenca del Somme y su edad geológica, pero hasta finales de los años 50 la cosa no se impuso. Esos piojosos son los patriarcas de la ciencia.
Lupus ha vuelto a tener fuertes ataques de gota, pero se ha repuesto.
Por lo demás, me dedico a fondo al serbio, a las canciones recogidas por Vuk Stef. Karadžić.9 Me entra más fácilmente que cualquier otra lengua eslava.
Te adjunto otra vez unos cuantos stamps.10 Ahora, aquí en la oficina, se roba mucho este artículo.
Tuyo, F. E.
En castellano en el original. Engels juega con el apodo de Marx, Mohr («moro»). ↩
«Hazañas». ↩
«¿O qué?». ↩
En mayo de 1863, en plena lucha por la reforma del ejército, el ministro de la Guerra prusiano Albrecht von Roon negó al vicepresidente de la Cámara de Diputados, Bockum-Dolffs, el derecho a llamarle al orden, y el gobierno dejó de asistir a las sesiones. ↩
Ferdinand Lassalle. ↩
Charles Lyell, The Geological Evidences of the Antiquity of Man (Londres, 1863). ↩
Philippe-Charles Schmerling (1791-1836), médico y paleontólogo belga. La fecha de Engels es errónea: Schmerling halló el cráneo de Engis, cerca de Lieja, en 1829-1830 y lo describió en Recherches sur les ossements fossiles découverts dans les cavernes de la province de Liège (1833-1834). ↩
Así en el original, por Jacques Boucher de Perthes (1788-1868), arqueólogo aficionado de Abbeville, pionero del estudio de la prehistoria. ↩
Vuk Stefanović Karadžić (1787-1864), filólogo serbio, reformador de la lengua literaria y compilador de canciones populares. ↩
«Sellos». ↩